{"id":1618,"date":"2023-03-28T22:23:31","date_gmt":"2023-03-28T22:23:31","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/03\/28\/el-vendedor-de-alfombras\/"},"modified":"2023-03-28T22:23:31","modified_gmt":"2023-03-28T22:23:31","slug":"el-vendedor-de-alfombras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/el-vendedor-de-alfombras\/","title":{"rendered":"El vendedor de alfombras"},"content":{"rendered":"<p><em>Ojal&aacute; mis amigos puedan ver el amanecer despu&eacute;s de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto<\/em><\/p>\n<p>Stefan Zweig<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace muchos a&ntilde;os viv&iacute;a en el centro de la ciudad de San&aacute; (Yemen) un hombre llamado Yasser. Era muy devoto y temeroso de Dios; un musulm&aacute;n normal. Ejerc&iacute;a la profesi&oacute;n de comerciante. En la parte inferior de su casa ten&iacute;a una tienda con centenas de alfombras y tejidos t&iacute;picos del oriente. Vend&iacute;a con normalidad, la plata alcanzaba para ahorrar y mantener a su numerosa familia c&oacute;modamente. Antes de &eacute;l, cientos de ancestros suyos hab&iacute;an vivido en el mismo lugar y vendido alfombras. Por tradici&oacute;n familiar la casa y el negocio siempre se quedaba como herencia para el primog&eacute;nito var&oacute;n.<\/p>\n<p>Yasser ten&iacute;a un rostro p&aacute;lido. Lo enmarcaba una barba cerrada de color casta&ntilde;o como su cabello bien recortado. Los ojos, grandes y negros. A &eacute;l no le apasionaba la pol&iacute;tica, pero estaba al tanto de lo que pasaba en el pa&iacute;s y tras la elecci&oacute;n como presidente de Abdurrabo Mansur Hadi, en febrero de 2012, el pa&iacute;s entr&oacute; en una nueva fase pol&iacute;tica marcada por la inestabilidad. Yasser, presinti&oacute; que las cosas estaban mal porque era notorio que hab&iacute;a mucho dinero financiando las manifestaciones, Trat&oacute; de enviar uno a uno de sus hijos a Europa, donde la segunda hija estudi&oacute; y se qued&oacute; a trabajar. Por &uacute;ltimo, envi&oacute; a la esposa y se qued&oacute; a esperar que las cosas se calmen y retorne la normalidad.<\/p>\n<p>&Eacute;l recordaba que cuando era ni&ntilde;o su abuelo le dec&iacute;a que &ldquo;Yemen es tan rico en petr&oacute;leo, que un d&iacute;a los vecinos tratar&aacute;n de comernos, zapatos y todo, para apropiarse de nuestra riqueza&rdquo;. Yasser se quedaba preocupado y le causaba repulsi&oacute;n la imagen en su mente de alg&uacute;n vecino mordiendo su carne. Hasta que creci&oacute; y entendi&oacute; que los vecinos a los cuales su abuelo se refer&iacute;a no eran los habitantes del milenario barrio <em>Al-Qasimi<\/em>. Los vecinos eran los saud&iacute;es e iran&iacute;es que ten&iacute;an inter&eacute;s en el petr&oacute;leo de su pa&iacute;s. Pero jam&aacute;s imagin&oacute; que la falta de escr&uacute;pulos de los vecinos llegase a niveles exorbitantes y que &eacute;l tuviera que vivir para ver a su pa&iacute;s ser devorado. Lamentablemente vio el esp&iacute;ritu de su pa&iacute;s ser arrasado por la guerra. Como en cualquier guerra, la guerra de Yemen presupone todo tipo de sufrimiento: hambre, destrozos, heridos, desplazados, muertos, cr&iacute;menes de guerra y otros horrores.<\/p>\n<p>Yasser comprendi&oacute; el canibalismo de los pa&iacute;ses ricos que, en su hambre por las riquezas ajenas, mutilan los pueblos y destrozan el alma de las mujeres y de los ni&ntilde;os. Asimismo, entendi&oacute; la hipocres&iacute;a del mundo globalizado que muestra aquello que quiere que los pueblos sepan y de lo dem&aacute;s se olvida. Pudo ver la ruina de su pa&iacute;s con la muerte de soldados, mujeres y miles de ni&ntilde;os. Entonces comprendi&oacute; que <em>Allah <\/em>dio el libre albedr&iacute;o al hombre para que &eacute;l pueda escoger el bien y la justicia en cualquier circunstancia, sin nunca perjudicar al pr&oacute;jimo. Y que la guerra era la manifestaci&oacute;n del mal, contrario a todo orden de su Dios.<\/p>\n<p>El da&ntilde;o profundo que causa la guerra no s&oacute;lo en vidas humanas, sino en la naturaleza y en la cultura, en la historia, en la condici&oacute;n humana, &iexcl;es tremendo! El centro hist&oacute;rico de la ciudad de San&aacute; (Yemen), habitado desde hace 2.500 a&ntilde;os, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986, que fue construido y habitado por los ancestros de Yasser, fue destruido en un bombardeo saud&iacute; contra fuerzas rebeldes en 2015. El bombardeo saud&iacute; destruy&oacute; numerosos edificios en el barrio de Al-Qasimi, incluso la casa de Yasser y su tienda milenaria.<\/p>\n<p>La desaz&oacute;n que dej&oacute; la hecatombe en su patria oblig&oacute; a Yasser a escabullirse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ojal&aacute; mis amigos puedan ver el amanecer despu&eacute;s de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto Stefan Zweig &nbsp; Hace muchos a&ntilde;os viv&iacute;a en el centro de la ciudad de San&aacute; (Yemen) un hombre llamado Yasser. Era muy devoto y temeroso de Dios; un musulm&aacute;n normal. Ejerc&iacute;a la profesi&oacute;n de comerciante. 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