{"id":1600,"date":"2023-03-14T04:21:38","date_gmt":"2023-03-14T04:21:38","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/03\/14\/me-falta-una-palabra\/"},"modified":"2023-03-14T04:21:38","modified_gmt":"2023-03-14T04:21:38","slug":"me-falta-una-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/me-falta-una-palabra\/","title":{"rendered":"Me falta una palabra"},"content":{"rendered":"<p><em>Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.<\/em><\/p>\n<p>Julio Cort&aacute;zar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cada ma&ntilde;ana, cuando despiertas, no importa en cual flanco est&eacute;s, sabes que tienes que trabar una batalla y, como en cualquier guerra, por m&aacute;s insignificante que sea, nadie te pregunta si quieres ir a la lucha. &iexcl;Qu&eacute; espanto! Nunca te dijeron, pero sientes que est&aacute;s en el coraz&oacute;n del mundo, que no es m&aacute;s que el infierno. Escuchas un sonido y es un misil que pasa en el cielo para explotar m&aacute;s all&aacute;, sobre otros que, igual a ti, con el brazo medio dormido y con los recuerdos confusos del sue&ntilde;o de la noche, tambi&eacute;n hab&iacute;an despertado.<\/p>\n<p>Ahora ellos ya no est&aacute;n. No s&eacute; a d&oacute;nde retornaron. T&uacute; tampoco lo sabes. &iquest;A la nada del antes del nacimiento? &iquest;A la nada del despu&eacute;s de la muerte? Dicen que solo sin cuerpo podemos experimentar el tiempo infinito y el no-tiempo y no-espacio. Siempre queda el vac&iacute;o de la incerteza que habita la finitud de la existencia humana que llamamos vida.<\/p>\n<p>Te miras al espejo y abres el grifo para lavar tu miedo y espanto, justo al momento que acaban los recuerdos confusos del sue&ntilde;o de la noche. As&iacute;, sin los recuerdos de los sue&ntilde;os, empiezas maquinalmente el d&iacute;a. Creyendo que fuiste tocado por la gracia, ya que ning&uacute;n misil cay&oacute; sobre ti y m&aacute;s all&aacute; no sobr&oacute; ning&uacute;n cristiano para contar la historia. Aunque tal vez fuera m&aacute;s exacto decir por desgracia, ya que tienes que vivir la pesadilla constante de escuchar los misiles sin saber cu&aacute;ndo te tocar&aacute;. Mientras esperas tu misil, repites los trayectos de ayer, vas por las mismas calles para llegar al lugar de siempre, trabajas todo el d&iacute;a para volver por la misma ruta por la noche, llegas por fin a la casa y buscas tu cama para poder so&ntilde;ar un poco, al menos, antes de dormir. Mientras, los que viven m&aacute;s all&aacute;, van a pasar la noche entre pesadillas marcadas a sangre y l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>No entiendo c&oacute;mo es posible ser uno con el todo y encontrarme con tantos fragmentos a cada paso. Y sigo caminando, mismo cuando s&eacute; que solo voy a encontrar astillas en el camino y alg&uacute;n cristal me har&aacute; sangrar a cualquier momento.<\/p>\n<p>Con el recrudecimiento de los ataques en las &uacute;ltimas jornadas, ahora los bombardeos son incesantes. Vienen de cientos de aviones y tanques, y del avance de fuerzas terrestres, pero no te olvides que si no te cae un misil igual al que pas&oacute; por el cielo est&aacute; ma&ntilde;ana para explotar m&aacute;s all&aacute;, en dos d&iacute;as debes tener en manos el dinero del alquiler del piso donde vives.<\/p>\n<p>Sabes que la soledad se alza indefectiblemente con la intenci&oacute;n de cubrirte con su manto, pero no te importa porque para cada pie chueco habr&aacute; un zapato viejo. Un d&iacute;a, pero un d&iacute;a, tal vez mientras te encamines mec&aacute;nicamente para el trabajo o a lo mejor cuando est&eacute;s trabajando o retornando a casa, cansado, queriendo dormir, un misil de esos que siempre pasan por el cielo para explotar m&aacute;s all&aacute;, explote sobre los sue&ntilde;os que ten&iacute;as que so&ntilde;ar y todo se vuelva a&ntilde;icos, como los vidrios, edificios y vidas de m&aacute;s all&aacute;, donde explot&oacute; el misil de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Ya te olvidaste del misil de la tarde y de la media ma&ntilde;ana y de la noche y de la madrugada que te despert&oacute; y aprovechaste para ir al ba&ntilde;o a orinar&hellip;<\/p>\n<p>Ni los sagrarios son inmunes a la guerra. Lo hagiogr&aacute;fico tambi&eacute;n se vuelve cenizas cuando el misil explota y mi pensamiento que no est&aacute; echo de protones. &iquest;Flota? &iquest;D&oacute;nde queda la mente?<\/p>\n<p>El terror crece a cada instante, nadie dijo, cuando fuiste a la escuela, que el terror se basa en la incomunicaci&oacute;n, en el aislamiento. Ahora ya no te permiten hablar con nadie en la calle o sonre&iacute;r a quien te d&eacute; la gana. Tus vecinos casi no salen de sus cub&iacute;culos, tienen miedo y cumplen todas las reglas de prohibici&oacute;n. Recuerda que anta&ntilde;o fueron personas felices y que ahora son seres completamente desbaratados que miran con angustia c&oacute;mo su vida se desdibuja r&aacute;pidamente. Ellos son las verdaderas v&iacute;ctimas de la guerra, son pasivos y est&aacute;n destrozados, sus vidas est&aacute;n devastadas por algo que ni siquiera entienden. Casi todos trabajan en su casa y cuentan cuantos misiles pasaron sobre sus cabezas en los &uacute;ltimos d&iacute;as. Todos ya se olvidaron de sentir la satisfacci&oacute;n moral de un acto de libertad.<\/p>\n<p>Hay un tono febril y delirante que impregna el aire. Debe ser el frenes&iacute; del miedo constante, que te hace ver visiones; y es resultado del desquiciamiento que el miedo constante produce.<\/p>\n<p>De manera extra&ntilde;a cada qui&eacute;n arrastra sus propios misterios, memorias que queman como brasas, ya que todos se han vuelto locos con la guerra.<\/p>\n<p>T&uacute; sab&iacute;as que ya nada es demasiado indispensable, solo el aire. Pero mientras abr&iacute;as el grifo, despu&eacute;s de mirarte al espejo, para lavar tu p&aacute;nico y aprensi&oacute;n, ellos, sin el recelo de quien sabe lo que es &eacute;tico, en un gesto suave, como quien no est&aacute; presente, robaron el aire. Te prohibieron ir a la calle y te encerraron en tu casa. Ahora no puedes mirarte al espejo para ver tu cara de terror y p&aacute;nico. Ya no ver&aacute;s tu cara. Solo tienes los ojos descubiertos&hellip;<\/p>\n<p>No s&eacute; qui&eacute;nes son ellos. Pero s&eacute; que ellos se lavan las manos con la sangre ajena y deciden a cada ma&ntilde;ana donde va a caer el misil y quien va a retornar a la nada de antes y despu&eacute;s de la existencia.<\/p>\n<p>T&uacute; sabes que, en la hora m&aacute;s dura, no queda nada, ni el muro infranqueable resiste para contar la historia m&aacute;s tierna que escribiste, antes, con dos palabras. Adem&aacute;s, ya no importar&aacute; para aquellos que vengan despu&eacute;s a juntar los escombros, comprobando que nadie es imprescindible, que todos son pasajeros. Sin importar, en cual flanco est&eacute;s, siempre tendr&aacute;s que luchar en una guerra cualquiera, que no es la tuya.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Nadie te dijo, ni a m&iacute;, que la vida es un cuento perverso, donde siempre estamos atrapados, especialmente cuando se vuelve completamente mala. por eso, s&eacute; que el misil que escuchas, en &eacute;ste momento, viene hacia m&iacute;. &iexcl;Heme aqu&iacute;! Ya no hay aire y me falta una palabra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Julio Cort&aacute;zar &nbsp; Cada ma&ntilde;ana, cuando despiertas, no importa en cual flanco est&eacute;s, sabes que tienes que trabar una batalla y, como en cualquier guerra, por m&aacute;s insignificante que sea, nadie te pregunta si quieres ir a la lucha. &iexcl;Qu&eacute; espanto! 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