{"id":1588,"date":"2023-03-07T04:05:50","date_gmt":"2023-03-07T04:05:50","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/03\/07\/lo-real-y-lo-irreal-pueblan-nuestra-existencia\/"},"modified":"2023-03-07T04:05:50","modified_gmt":"2023-03-07T04:05:50","slug":"lo-real-y-lo-irreal-pueblan-nuestra-existencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/lo-real-y-lo-irreal-pueblan-nuestra-existencia\/","title":{"rendered":"Lo real y lo irreal pueblan nuestra existencia"},"content":{"rendered":"<p>Portada: Ren&eacute; Magritte, <em>El imperio de las luces<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&laquo;Ahora bien, la ficci&oacute;n y la idea, en s&iacute; mismas, en tanto que fictum y en tanto que ideatum, son precisamente irreales&raquo;. Xavier Zubiri<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El agua caliente de la ducha ca&iacute;a sobre mi piel mientras pensaba que me ense&ntilde;aron que todo lo que es real puede ser observado por los sentidos. As&iacute; como el agua caliente que siento en mi piel, el olor del jaboncillo y el vapor que empa&ntilde;a el box. Lo dem&aacute;s, como los planes, los sue&ntilde;os y otras cosas parecidas, aprend&iacute; que son irreales y que no deb&iacute;amos dec&iacute;rselo a nadie para que no piensen que estamos locos.<\/p>\n<p>Es importante remarcar que aprend&iacute; que ser loco es muy feo y hay que alejarse de todo lo que se relaciona con la locura. Pero despu&eacute;s, mucho despu&eacute;s, aprend&iacute; que <em>loco <\/em>es un estado del ser y que es normal. Y que esas cosas de ser loco no son feas ni bonitas. Apenas son condiciones del existir humano que se manifiestan con m&aacute;s intensidad en unos que en otros.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de captar el mundo con sabores, olores y colores, r&aacute;pidamente aprend&iacute; a experimentar texturas y a consignar nombres para todo lo que percib&iacute;a de la realidad. De a poco me hice una especie de &ldquo;animal de realidades&rdquo;, cuya funci&oacute;n primera estriba en enfrentarse de un modo sintiente con la realidad de las cosas. Pero eso, seg&uacute;n Zubiri, es lo que define al ser humano. De cualquier manera, era eso lo que me ocurr&iacute;a, sin percibir que hay realidades que apenas intuimos y hay otras realidades que las experimentamos y sentimos, antes mismo de conocerlas en piel y carne, esas realidades que nos ense&ntilde;aron que se las debe ocultar para no causar espanto.<\/p>\n<p>Observ&eacute; la trayectoria del agua caliente sobre mi brazo y pens&eacute; en la realidad tangible del pan y del vino, y en la realidad intangible de los mensajes entrel&iacute;neas, peque&ntilde;os acertijos, como chispas de otro color en una tarde profusamente iluminada.<\/p>\n<p>El pan mismo que, metaf&oacute;ricamente hablado o pensado, como representaci&oacute;n de la palabra gen&eacute;rica comida, es demasiado palpable ya que el pan es el motor del mundo, porque todos los d&iacute;as las personas piensan en qu&eacute; comer y c&oacute;mo ganar para comprar para comer. El pan es demasiado real porque mismo cuando falta se hace sentir como hambre (con todas las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas del hambre). En el supuesto de que el pan no fuera la principal realidad de la humanidad, &iquest;qu&eacute; llenar&iacute;a &eacute;se espacio tan grande de cada d&iacute;a?<\/p>\n<p>Las palabras, como realidad intangible, siempre nos acompa&ntilde;an evocando memorias, creando sensaciones a niveles imposibles de ser observados (por otros) y creando realidades que cada uno percibe e interpreta internamente, est&aacute;n siempre presentes. Realidades que las vivimos, porque sentimos y experimentamos al recibirlas e interpretarlas a un nivel cognoscitivo. Empero, nunca nos ense&ntilde;aron que las palabras eran reales, mismo cuando no pod&iacute;an ser percibidas por todos los sentidos, ya que el sentido del olfato no las puede oler ni el sentido del tacto las puede tocar, tampoco el sentido del gusto las puede probar; empero, el sentido del o&iacute;do las puede escuchar y el sentido de la vista las puede leer, y eso es tan real.<\/p>\n<p>Sin embargo, con el tiempo y con los ejercicios de pensar y leer, entendimos y admitimos que el pensamiento es real, aun as&iacute;, no aceptamos que todo lo que pensamos sea real.<\/p>\n<p>Aquellos seres que de una u otra forma hicieron parte de mi existencia, como los duendes, los fantasmas y dem&aacute;s seres imaginarios, me enter&eacute; que forman parte de la irrealidad. No me gust&oacute; enterarme que la irrealidad es el conjunto de explicaciones del mundo que no son verdad. Lo mismo que se consideran irreales las mitolog&iacute;as y, para muchos, las deidades, para&iacute;sos e infiernos que pregonan las religiones. Todo eso es considerado irreal, un producto de nuestras emociones y nuestro subconsciente.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de someterme por muchos a&ntilde;os a sesiones de hipnosis, tuve la certeza de que muchas irrealidades tienen efectos claramente reales, pues inciden en nuestras vidas. Comprobando as&iacute; que lo real es el total de lo que existe, mientras que la realidad es el conjunto de las cosas como el ser humano las recibe y las interpreta, ya que la realidad humana depende de la percepci&oacute;n y de los sentidos. De alguna manera existen, tantas realidades como seres humanos y todas ellas son diferentes aspectos o manifestaciones de lo real.<\/p>\n<p>Sabemos que cada sociedad elige sus realidades e irrealidades. En el mundo occidental, la realidad imperante es aquella que se sustenta en las premisas de la Ilustraci&oacute;n y que tiene su principal soporte en la ciencia, ya que es una realidad verificable y que proporciona aplicaciones y explicaciones concretas.<\/p>\n<p>Lo cierto, es que lo real y lo irreal tienen el mismo origen, surgen de nuestro pensamiento. Kant ya dec&iacute;a que: <em>hay una realidad del Todo, que puede ser pensada pero no conocida y hay realidades concretas, aquellas a las que podemos acceder mediante la experiencia posible<\/em>. Por eso, llamamos real a lo que creemos que verdaderamente existe, e irreal a aquello que consideramos que solo es fruto de nuestra imaginaci&oacute;n, por tanto, una fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>No obstante, sabemos que existen realidades que no vemos pero que intuimos. En cambio, otras realidades, necesariamente, tienen que existir para que sea posible observarlas. La F&iacute;sica est&aacute; encontrando part&iacute;culas que aparecen y desaparecen desde un vac&iacute;o que no est&aacute; vac&iacute;o, sino que est&aacute; repleto de <em>potencialidades<\/em>, como si de fantasmas se tratara. Gracias a las irrealidades llamadas hip&oacute;tesis cient&iacute;ficas, la nueva F&iacute;sica se acerca a aquella realidad que s&oacute;lo admitimos en los cuentos.<\/p>\n<p>El agua caliente de la ducha ca&iacute;a sobre mi piel, mientras pensaba que lo real y lo irreal pueblan nuestra existencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Ren&eacute; Magritte, El imperio de las luces. &nbsp; &laquo;Ahora bien, la ficci&oacute;n y la idea, en s&iacute; mismas, en tanto que fictum y en tanto que ideatum, son precisamente irreales&raquo;. 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