{"id":1582,"date":"2023-03-03T04:02:11","date_gmt":"2023-03-03T04:02:11","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/03\/03\/sociologia-de-la-protesta\/"},"modified":"2023-03-03T04:02:11","modified_gmt":"2023-03-03T04:02:11","slug":"sociologia-de-la-protesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ubu\/sociologia-de-la-protesta\/","title":{"rendered":"Sociologa de la protesta"},"content":{"rendered":"<p>El problema de la protesta social tiene m&uacute;ltiples matices, desde las revueltas escolares elementares hasta los grandes movimientos estudiantiles como los que se dieron en todo el mundo en los a&ntilde;os sesenta y posteriores, como la gran huelga de la UNAM en1999. Para m&iacute;, desde los 12 a&ntilde;os, encabezar la protesta fue algo estimulante. Cuestionar y criticar lo establecido era fundamental. Eso inici&oacute; en la secundaria, pero en la preparatoria fue excepcional. Se trata de una protesta intr&iacute;nseca, cuasi natural, no inducida. Por eso irrita ver protestas sin sentido, como las de la derecha mexicana actual.<\/p>\n<p>El tomar las calles, ha sido una expresi&oacute;n popular, algo vinculado con la libertad y la izquierda, sobre todo en Am&eacute;rica Latina, aunque tambi&eacute;n los fascistas tomaron las calles antes de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un fen&oacute;meno importante que permite aglutinar a la gente y generalizar valores compartidos y un sentido de pertenencia de grupo. Hay manifestaciones espont&aacute;neas y otras organizadas, pero el resultado siempre se ver&aacute; en el n&uacute;mero de asistentes.<\/p>\n<p>A veces hay que movilizar a los participantes, el acarreo, pero en otras ocasiones eso no es posible. Yo recuerdo, cuando se dio la toma de El Carolino en 1976, que organizamos una manifestaci&oacute;n en apoyo al rector, el Ing. Luis Rivera Terrazas, y le dije a un amigo: &ldquo;no va a funcionar, no tenemos capacidad de acarreo&rdquo;, y sin embargo las calles se desbordaron en nuestro apoyo. Me trep&eacute; a un poste y vi la cantidad de gente, era impresionante y eso hizo que el gobierno sacara a los agresores que hab&iacute;a enviado.<\/p>\n<p>Aqu&iacute;, frente al escritorio donde preparo esta columna, tengo en la pared la foto de una marcha que organic&eacute; cuando era director de la Escuela de Biolog&iacute;a de la UAP en protesta contra la rector&iacute;a. Fue peque&ntilde;a, pues la escuela era chica, pero pol&iacute;ticamente contundente, lo que era el objetivo. Mi &aacute;mbito es el universitario, por lo que es obvio que mis ejemplos se refieran a universidades, sobre todo a Puebla, donde por muchos a&ntilde;os, a partir de la reforma universitaria de los a&ntilde;os sesenta, existi&oacute; una politizaci&oacute;n extraordinaria que se ha perdido por la derechizaci&oacute;n impuesta por los rectorados a partir de 1993.<\/p>\n<p>La protesta pol&iacute;tica es digna de estudios sociol&oacute;gicos y antropol&oacute;gicos profundos, y a este respecto rescato un texto de Gabriela Rodr&iacute;guez Hern&aacute;ndez, que aborda el tema &ldquo;De la participaci&oacute;n pol&iacute;tica a la protesta pol&iacute;tica&rdquo;, donde escribe:<\/p>\n<p>&ldquo;En un intento por explicar la aut&eacute;ntica g&eacute;nesis del proceso de movilizaci&oacute;n y acci&oacute;n pol&iacute;tica se retoma a Sabucedo (1996), quien se&ntilde;ala que no se trata de afirmar que el descontento y las injusticias son las responsables de este tipo de acontecimientos ni de asumir un tanto a la ligera que, dado que est&aacute;n tan extendidas en la sociedad, no merecen una atenci&oacute;n especial; todo lo contrario, los movimientos colectivos contempor&aacute;neos ya no pueden definirse y explicarse con esquemas de car&aacute;cter reactivo, de tipo est&iacute;mulo-respuesta, sino como contestaci&oacute;n a una crisis con el intento de reconstrucci&oacute;n del sistema, donde ya no es posible seguir explicando y entendiendo este tipo de movimientos en t&eacute;rminos de estructura, ya que esta l&iacute;nea no aporta casi nada a su entendimiento y no explica cambios de comportamiento, actitudes, acciones y motivaciones (Sader, 1990), inter&eacute;s trascendental de la psicolog&iacute;a social. Por eso se propone que su an&aacute;lisis sea enfocado en los actores sociales, con la finalidad de mostrarlos, describirlos, explicarlos e interpretarlos, al considerar sus subjetividades, sus intereses y afectos para dar cuenta, as&iacute;, de la complejidad de una sociedad que no se reduce a din&aacute;micas y l&oacute;gicas estructurales, inmersa en tensiones que s&oacute;lo da como saldo conflictos.<\/p>\n<p>&rdquo;De lo anterior, este tipo de comportamientos colectivos se vislumbran como negociaciones y no s&oacute;lo como conflictos, cuyo fin no es &uacute;nicamente reaccionar a problemas concretos en espacios sociopol&iacute;ticos espec&iacute;ficos, sino tambi&eacute;n conseguir cambios en las estructuras sociales, crear espacios de pr&aacute;ctica social donde el poder pol&iacute;tico no es tan fundamental como el ubicarse a modo de precursores y custodios de sus propias ideas y propuestas; de lo que destaca un car&aacute;cter colectivo organizado, pluriclasista, cuyo objetivo es configurar una opci&oacute;n alterna creada a partir de su identidad cultural y su diario devenir, donde el sujeto social se humaniza y, por lo tanto, tiene voz, identidad y participaci&oacute;n. Seoane, Godas, Arce y Sabucedo (1987) ya se&ntilde;alaban tres formas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica: la convencional, la no convencional y la protesta pol&iacute;tica; esta &uacute;ltima aparece cuando los ciudadanos reclaman y exigen y, por ende, no asisten o colaboran con las instituciones existentes, lo que los orienta a considerar otro tipo de propuestas y conductas con la intenci&oacute;n de tener injerencia en el &aacute;mbito de lo p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&rdquo;Lo rese&ntilde;ado en p&aacute;rrafos precedentes sustenta la idea de que las movilizaciones, las marchas as&iacute; como el surgimiento de un sinf&iacute;n de agrupaciones y asociaciones en la esfera p&uacute;blica son reflejo de la protesta pol&iacute;tica. La cual debe ser entendida como todas aquellas acciones colectivas que se llevan a cabo con el objetivo de cuestionar cualquiera de los elementos que configuran la esfera p&uacute;blica, producto de una transformaci&oacute;n de la conciencia colectiva de los actores implicados. Por eso la intenci&oacute;n de este trabajo es avizorar y hacer inteligibles los cruces b&aacute;sicos para explicar la protesta pol&iacute;tica como un comportamiento colectivo, el cual es un fen&oacute;meno universal e hist&oacute;rico, ya que en todas las &eacute;pocas y latitudes ha existido. Partiendo del hecho de que la manifestaci&oacute;n m&aacute;s importante de todo ser humano y grupo social se presenta relacionada con su propia identidad, el reconocimiento de su lenguaje, sus pr&aacute;cticas sociales, sus h&aacute;bitos y aficiones, as&iacute; como con la producci&oacute;n de nuevas actividades y tareas, lo que le permite encontrar y construir un sentido coherente de lo que hace, de lo que tiene y de lo que dice.<\/p>\n<p>&rdquo;En definitiva, la protesta pol&iacute;tica no es algo que se encuentra en cuestiones de &iacute;ndole individual o social de manera aislada, sino en la combinaci&oacute;n y conjugaci&oacute;n de ambas, ya que tiene como objetivo resaltar los problemas sociales producto de definiciones colectivas y no s&oacute;lo de realidades externas y objetivas. Es lo que se encuentra en la vida diaria, en los encuentros con los otros, en la calle, en el devenir del d&iacute;a a d&iacute;a, en los cotidianos itinerarios ciudadanos. Las protestas son un asunto de relaciones entre seres humanos, de esferas de sentido, de &aacute;mbitos de intercambio, de discursos, de din&aacute;micas y tensiones entre lo p&uacute;blico y lo privado; por lo que no puede concebirse fuera de la realidad ps&iacute;quica ni independiente de lo social donde &eacute;sta se imprime. Lo que sin duda remite a procesos de significaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n y construcci&oacute;n de significados, puesto que tiene lugar en la interacci&oacute;n entre los individuos (Klandermans, 1992). Tales significados surgen de los procesos en los que los actores sociales desarrollan nuevas concepciones sobre lo real y lo imaginario, lo justo y lo injusto, etc&eacute;tera, es as&iacute; como los significados se convierten en un tema central que remite a la experiencia subjetiva de las personas, a la forma en que se perciben e interpretan los elementos sociales, por eso el tema es mucho m&aacute;s complejo de como en un inicio se hab&iacute;a planteado y la primera mara&ntilde;a se encuentra en su propia conceptualizaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>En el momento pol&iacute;tico actual de M&eacute;xico, donde la lucha pol&iacute;tica, expresi&oacute;n de la lucha de clases, se ha agudizado, la derecha ha recurrido a salir a las calles, a marchar o hacer m&iacute;tines en contra de la transformaci&oacute;n del pa&iacute;s, con gente que ignora a qu&eacute; acude. Envuelta en la confusi&oacute;n y el odio a un gobierno popular han recurrido al recurso de manifestarse, rid&iacute;culos vestidos de rosa, no se dan cuenta que lo que apoyan es a un grupo olig&aacute;rquico, pero no tienen idea de lo que hacen y s&iacute;, son digno objeto de an&aacute;lisis sociol&oacute;gico y antropol&oacute;gico.<\/p>\n<p>El padre Ub&uacute; en su min&uacute;sculo reino no enfrent&oacute; marchas ni movilizaciones, pero con seguridad le hubieran irritado las protestas y hubiera enviado al capit&aacute;n Bordura a reprimirlas. Esto ocurre en todo el mundo, en distintos momentos y dependiendo de los gobiernos en turno, pero sin duda la protesta social es un motor de la democracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iexcl;Vamos a interrumpir aqu&iacute;!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El problema de la protesta social tiene m&uacute;ltiples matices, desde las revueltas escolares elementares hasta los grandes movimientos estudiantiles como los que se dieron en todo el mundo en los a&ntilde;os sesenta y posteriores, como la gran huelga de la UNAM en1999. Para m&iacute;, desde los 12 a&ntilde;os, encabezar la protesta fue algo estimulante. Cuestionar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":106,"featured_media":1583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-1582","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ubu"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/106"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1582"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1582\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1583"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}