{"id":1576,"date":"2023-03-03T03:51:10","date_gmt":"2023-03-03T03:51:10","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/03\/03\/eclipse\/"},"modified":"2023-03-03T03:51:10","modified_gmt":"2023-03-03T03:51:10","slug":"eclipse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/tinta-insomne\/eclipse\/","title":{"rendered":"Eclipse"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Acu&eacute;rdate de la belleza de la vida. Mira las estrellas y vete corriendo con ellas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Marco Aurelio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Las estrellas son las cicatrices del universo.<\/em><\/p>\n<p>Ricky Maye<\/p>\n<p><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En clase nos preguntaron qu&eacute; d&iacute;a de la semana nos gusta m&aacute;s. Yo respond&iacute; que el domingo porque los paseos familiares me encantan, o mejor dicho me encantaban. &Iacute;bamos todos al parque y disfrut&aacute;bamos desayunar al aire libre sobre el mantel de cuadros que mam&aacute; colocaba sobre el d&eacute;bil pasto de invierno. Sabore&aacute;bamos el gran cono de helado de vainilla con chocolate y nos moj&aacute;bamos en la fuente saltarina. El ritmo de la m&uacute;sica marcaba nuestras carreras sobre el h&uacute;medo piso que rodeaba la fuente. Las tardes sol&iacute;an ser tranquilas: hac&iacute;amos la tarea que no hab&iacute;amos hecho desde el viernes y nos prepar&aacute;bamos para ir a la escuela. Ten&iacute;amos listo todo para iniciar la semana, los uniformes con blancas playeras y los listones coloridos para el cabello, sin duda nuestro mundo era bueno. Aunque terminara las tareas a las doce de la noche o a veces no hubiera mermelada de fresa para untarla en el pan con mantequilla, yo era muy feliz. Me gustaba ver la lluvia de estrellas al aire libre y me gustaba el olor del mar en verano. Ten&iacute;a el padre m&aacute;s bueno del mundo y la mejor madre sobre la tierra. Eso era suficiente para m&iacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el mundo no es perfecto: un d&iacute;a las cosas cambiaron. Empec&eacute; a notar cosas raras. Mis padres se encerraban en su cuarto y discut&iacute;an. A veces escuchaba los gritos tras la puerta mientras hacia un esfuerzo por no escuchar aquellas palabras. Me sentaba con el coraz&oacute;n encogido y miraba insistente mis libros de astronom&iacute;a con algunos de los de mapas estelares que me regalaron a los nueve a&ntilde;os. Me tapaba los o&iacute;dos con gruesos algodones, me encerraba en mi habitaci&oacute;n y no sal&iacute;a hasta estar segura que el silencio reinaba. Abrazaba con fuerza a Mina, la gatita blanca que un d&iacute;a mam&aacute; nos obsequi&oacute;, mientras Sof&iacute;a, mi hermana peque&ntilde;a, se quedaba dormida en su cama. A Mina y a m&iacute; la noche nos sorprend&iacute;a y nos arrullaban los grillos. Aunque las discusiones hab&iacute;an cesado, mi coraz&oacute;n sent&iacute;a tristeza. Fue cuando inici&oacute; en m&iacute; la necesidad de observar con detenimiento las estrellas. En el libro encontr&eacute; el siguiente p&aacute;rrafo: <em>&ldquo;Para el pueblo yolngu del norte de Australia, la constelaci&oacute;n de Ori&oacute;n, para ellos llamada Julpan, es una canoa. La historia cuenta de tres hermanos que fueron a pescar y uno de ellos comi&oacute; un pez que estaba prohibido por su ley. El Sol, al ver esto, se llev&oacute; a los tres hermanos y a la canoa al cielo. Las tres estrellas en el centro de la constelaci&oacute;n, que forman el cintur&oacute;n de Ori&oacute;n en la mitolog&iacute;a occidental, son los tres hermanos, la nebulosa de Ori&oacute;n por encima de ellos es el pez prohibido, y las estrellas brillantes Betelgeuse y Rigel son la proa y la popa de la canoa.&rdquo;<\/em> Ansiaba subir a esa barca y que me llevara lejos, en el universo, para ver como mis manos se llenan de la escarcha estelar que impregna la b&oacute;veda celeste. Anhel&eacute; estar en el centro del cintur&oacute;n de Ori&oacute;n mientras afuera mis padres peleaban.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, despu&eacute;s de la noche de golpes y gritos, mam&aacute; y pap&aacute; se trataban con indiferencia. En un esfuerzo por aparentar que no pasaba nada, hac&iacute;an sus actividades cotidianas, pero la verdad es que ellos no sab&iacute;an fingir bien. Yo ve&iacute;a en sus caras el disgusto. Mina se restregaba en mis piernas y yo espantaba la tensi&oacute;n acariciando a mi blanca gatita. Deseaba que todo el enojo de mis padres desapareciera como las nubes negras despu&eacute;s de una intensa lluvia. Deseaba que todo se desvaneciera &nbsp;como las ojeras y la palidez por contemplar el cielo nocturno.<\/p>\n<p>La maestra sabe que me gusta ver las estrellas, no me ha dicho nada por quedarme dormida en sus clases. Hoy me ha regalado un libro sobre mantos estelares y galaxias. Hay cosas que no tienen sentido para m&iacute;, supongo que para los adultos es lo mismo. Aunque creo que a veces se comportan peor que nosotros. Cuando o&iacute;amos gritar a mis padres, la peque&ntilde;a Sof&iacute;a se echaba a llorar quedito en un rinc&oacute;n de la sala. A veces corr&iacute;a a abrazarla. Un d&iacute;a me pregunt&oacute; si ese era el fin de la infancia. No s&eacute; bien si Mina sinti&oacute; el mismo hueco en el est&oacute;mago que mi hermana y yo sentimos en ese instante. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer ni que contestarle, s&oacute;lo acariciaba m&aacute;s a la gatita. Las tres nos abraz&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; se puede saber casi todo de las estrellas y de las personas no? &iquest;Habr&aacute; libros sobre c&oacute;mo son las personas y c&oacute;mo cuidar de ellas?<\/p>\n<p>Un d&iacute;a tom&eacute; del librero un &aacute;lbum viejo. Mire las fotos de mis padres j&oacute;venes, fotos mucho antes de casarse, su sonrisa era fresca y natural. Mi mam&aacute; de joven era una mujer muy guapa, la luz de sus ojos irradiaba la felicidad del mundo. En mi libro dice <em>&ldquo;Los Yolngu, habitantes de Australia, el Sol-mujer es llamado Walu, quien enciende un peque&ntilde;o fuego cada ma&ntilde;ana, y que nosotros vemos como el alba. Derramando en las nubes su color ocre rojo, para crear el amanecer, Walu, despu&eacute;s enciende una antorcha y se mueve con ella a lo largo del cielo para crear la luz del d&iacute;a.<\/em>&rdquo; Para nosotras, mi madre es Wali. Es un Sol-mujer, sin ella no habr&iacute;a luz. Cuando reviso las fotos, s&eacute; que ellas nunca mienten: mi madre parec&iacute;a una ni&ntilde;a feliz con su gran helado en mano mientras el abuelo la cargaba en medio del parque. Hay otra foto que me gusta mucho, cuando mi padre le pone un anillo en la mano, son luci&eacute;rnagas resplandeciendo de felicidad, con gente que r&iacute;e a su alrededor. Sof&iacute;a y Mina se me unieron para ver m&aacute;s fotos: El d&iacute;a de su boda, el blanco pastel, la fiesta sencilla en un jard&iacute;n, el abrazo en la playa, los dos pintando de azul la pared de la nueva casa, la peque&ntilde;a mesa cuadrada con un rosa blanca. Tambi&eacute;n hay fotos de mis padres en su trabajo, viajes y fiestas. Mam&aacute; embarazada, mam&aacute; carg&aacute;ndome con Sof&iacute;a y mam&aacute; con una alegr&iacute;a que se resisti&oacute; a reinar por muchos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Mientras Mina lam&iacute;a con su peque&ntilde;a lengua mi mano le pregunt&eacute; &iquest;Por qu&eacute; el amor duele? Es algo que mi mam&aacute; siempre pregunta a la pared y nadie contesta, mientras mi padre azota la puerta. Lo mismo le pregunto yo a la noche que oculta el cintur&oacute;n de Ori&oacute;n.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a pensado nunca sobre los inicios y finales hasta que un d&iacute;a, leyendo sobre la edad de las estrellas, le&iacute; que cuando una de ellas es joven su luz es azul; cuando son maduras, dependiendo de su masa son amarillas o naranjas, finalmente en su &ldquo;muerte&rdquo; son blancas. En medio de los gritos de mis padres, nuevamente escuchamos golpes continuos en la puerta, mam&aacute; lloraba y ped&iacute;a ayuda. Pensaba en mi madre como una gran estrella azul brillando, luego parpadeando. Intent&aacute;bamos entrar pero no pudimos. Ella pasaba de azul a blanco para terminar desintegr&aacute;ndose. La vecina entr&oacute; a la casa con dos polic&iacute;as, me mir&oacute; con cierta preocupaci&oacute;n y nos pregunt&oacute; si est&aacute;bamos bien. Nos llev&oacute; a su casa, nos dio de cenar y nos llev&oacute; a dormir. Le extra&ntilde;&oacute; que no quisiera soltar mi libro sobre constelaciones. Le extra&ntilde;&oacute; que supiera tanto de estrellas.<\/p>\n<p>Hay inicios y finales. Hay astros j&oacute;venes y otros muri&eacute;ndose. Ignoro si tengan sufrimiento y dolor o si se quejan como mis padres. Un mes en casa, dos costillas rotas y el rostro morado de mam&aacute; me confirmaban que tal vez s&iacute;; si toda materia se transforma y deja de ser algo para convertirse en otra cosa, &iquest;por qu&eacute; no dejo de ir a la escuela? &iquest;Por qu&eacute; el gato y Sof&iacute;a no dejan de chillar en la noche? &iquest;Por qu&eacute; los astros s&oacute;lo tienen que brillar en la noche?<\/p>\n<p>Mam&aacute; no sale de su rec&aacute;mara m&aacute;s tiempo, me dice que no debo de ponerme triste, que todo estar&aacute; bien. Es contradictorio, pues en su mirada se desprende una melancol&iacute;a centelleante. Mam&aacute; casi no sonr&iacute;e y nos dice que los golpes no duelen tanto como las palabras. Me pregunto si es verdad. Hay estrellas como palabras dulces y alegres. Palabras lejanas o cercanas, como el Alpha Centauri. Hay palabras fuertes y blandas, las hay peque&ntilde;itas y largas como un tren con su pesada carga. Existen cometas, asteroides y palabras ligeras como viento, que vuelan y dan libertad, mientras que hay palabras que son piedras lanzadas al viento para herir. Palabras enormes y pesadas como NML Cygni. No creo que las palabras lastimen, s&oacute;lo nos dan brillo como las estrellas. Sin embargo, me doy cuenta, desde aquel d&iacute;a que llegaron los polic&iacute;as por mi padre, aquel d&iacute;a que le dijo a mi mam&aacute; ramera y muchas cosas sin sentido, que mi madre llora por cualquier cosa.<\/p>\n<p>Reviso de nuevo las fotos de nosotros cuatro como una familia completa, recuerdo cuando pap&aacute; compr&oacute; la lavadora y su caja enorme que nos sirvi&oacute; durante m&aacute;s de una semana para escondernos a mi hermana y a m&iacute;. Todo era divertido en esos d&iacute;as, pap&aacute; ol&iacute;a a pasteles de nuez y fresa. Ahora &eacute;l tiene muchas canas y algo en su sonrisa no es aut&eacute;ntico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde que sali&oacute; mam&aacute; del hospital y la vecina nos cuid&oacute; por l&aacute;stima, han pasado muchos meses, a&ntilde;os luz de recuerdos y olvido. A mis doce a&ntilde;os casi ya no veo las estrellas ni la luna, he perdido el inter&eacute;s por ellas. Desde hace meses no salimos de paseo los domingos ni paseamos el espantoso mantel a cuadros; aunque ocasionalmente sal&iacute;amos a comer helados y jug&aacute;bamos con el agua de la fuente, me siento triste. En uno de mis libros viene que para el pueblo Warlpiri cuando el Sol-mujer se oculta detr&aacute;s de una Luna-hombre hay un eclipse. El hombre-luna y la mujer-sol son complemento No s&eacute; si pap&aacute; entienda que al salir de casa una fisura muy peque&ntilde;ita se abri&oacute; en mi coraz&oacute;n. Sof&iacute;a repite seguido que hemos perdido la infancia, mam&aacute; dice que no y que tengamos paciencia &iquest;C&oacute;mo tenerla si la veo llorar en las noches? Su apagado llanto me impide buscar con calma las estrellas escondidas tras el humo de la ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pap&aacute; lleg&oacute; a pedir perd&oacute;n, llor&oacute; tanto que mam&aacute; lo dej&oacute; entrar a casa. Mina sali&oacute; corriendo en cuanto lo vio, pero a mi hermana y a m&iacute; nos dio gusto. Han pasado d&iacute;as y parece normal la casa. Tal vez no hemos perdido la infancia. &iexcl;Con lo que me encanta ir a patinar y jugar con mis amigas! La maestra nos volvi&oacute; a repetir en clase que habr&aacute; un eclipse lunar el fin de semana. Repito con Mina mis lecciones y hago la tarea. Mi hermana ya no orina la cama. El amor deber&iacute;a ser tan eterno como las estrellas.<\/p>\n<p>Es domingo de madrugada. Mis padres empiezan a discutir, me pongo algod&oacute;n en los o&iacute;dos y me encierro en la habitaci&oacute;n. Tomo mis libros de mapas estelares y abrazo a mi hermana. M&aacute;s gritos, m&aacute;s golpes. Cierro los ojos con m&aacute;s fuerza. No oigo nada, nada &iexcl;Tengo orejas de palo! &iexcl;Tengo orejas de palo! Yo ten&iacute;a al mejor padre del mundo, ahora ya no. Ten&iacute;a a la madre m&aacute;s feliz del mundo, hoy no. No escucho nada. Tanto silencio me aterra, tengo miedo de abrir la puerta. Me levanto despacio y abro la ventana. Mi coraz&oacute;n me dice que es hora de ver la v&iacute;a l&aacute;ctea. Observ&oacute; el cintur&oacute;n de Ori&oacute;n, quiero estar en el centro. Quiero subirme a la canoa <em>Julpa<\/em> y pedir un deseo. No es posible. Hay eclipse: Luna-hombre ha cubierto a Mujer-sol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iexcl;NO A LA VIOLENCIA!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuento publicado en <em>Eclipses <\/em>(2022) Bit&aacute;cora de vuelos. Colecci&oacute;n Fuegos (Narrativa).<\/p>\n<p>En Amazon&nbsp; https:\/\/www.amazon.com\/dp\/B0BCCXM6KH&nbsp;&nbsp; &copy; Fabiola Morales Gasca<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acu&eacute;rdate de la belleza de la vida. Mira las estrellas y vete corriendo con ellas. Marco Aurelio &nbsp; Las estrellas son las cicatrices del universo. Ricky Maye &nbsp; En clase nos preguntaron qu&eacute; d&iacute;a de la semana nos gusta m&aacute;s. 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