{"id":1510,"date":"2023-01-20T22:45:58","date_gmt":"2023-01-20T22:45:58","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2023\/01\/20\/la-maternidad-como-una-narrativa-inagotable\/"},"modified":"2023-01-20T22:45:58","modified_gmt":"2023-01-20T22:45:58","slug":"la-maternidad-como-una-narrativa-inagotable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/la-maternidad-como-una-narrativa-inagotable\/","title":{"rendered":"La maternidad como una narrativa inagotable"},"content":{"rendered":"<p>Algunas madres han dicho que en los primeros a&ntilde;os de maternidad se sienten despersonalizadas, olvidan su yo por intensificar su atenci&oacute;n a sus hijos. Eso les impide reconocerse frente a los dem&aacute;s, pues est&aacute;n en todo momento conectadas a su progenie: supervisan cada uno de sus pasos, preocupadas de que no les pase alg&uacute;n accidente o atentas a las necesidades que al momento deban ser cubiertas, como la alimentaci&oacute;n, el cambio de pa&ntilde;ales, entre otras cuestiones. Considerando esos aspectos, las dos protagonistas de la novela <em>Casas vac&iacute;as<\/em>, de la escritora Brenda Navarro, presentan a sus parejas, a sus hijos, a sus dem&aacute;s familiares y conocidos con mucho detalle, pero ellas se sienten ajenas de s&iacute; mismas, incapaces de reconocerse frente a los dem&aacute;s, a tal grado incluso que, a pesar de la narraci&oacute;n en primera persona, sus propios nombres nunca son mencionados.<\/p>\n<p><em>Casas vac&iacute;as <\/em>presenta, en el principio, a una mujer que perdi&oacute; a su hijo por un descuido. Ambos estaban en un parque p&uacute;blico y ella, por atender a los mensajes en el celular de su amante, pierde de vista a su primog&eacute;nito y cuando toma conciencia de su hijo, &eacute;ste ha desaparecido.<\/p>\n<p>Los sentimientos de culpa que la mujer experimenta, despu&eacute;s de esa situaci&oacute;n, la agobian sin cesar a lo largo de la narraci&oacute;n, a manera de una extensa confesi&oacute;n personal que va llevando al lector al pasado y al presente de la mujer. La estructura de la novela inicia en Catalu&ntilde;a, en a&ntilde;os previos a la concepci&oacute;n de su hijo, tiempo en el que ella y su pareja, Fran, se ven obligados a adoptar a su sobrina Nagore debido a que su madre fue asesinada por su esposo. Nagore establece una relaci&oacute;n de repulsi&oacute;n-compasi&oacute;n con la protagonista, pues su v&iacute;nculo se establece en un ambiente de violencia sin tregua. Nagore no termina de encontrar en su t&iacute;a a una madre sustituta y su t&iacute;a, de forma constante, encuentra en la figura de Nagore una maternidad frustrada cuando la compara con la p&eacute;rdida de su hijo Daniel. Con todo y sus respectivas adversidades, Nagore se convierte en un personaje capaz enfrentar su pasado y desarrollar un car&aacute;cter que busca redenci&oacute;n para s&iacute; misma, algo que no sucede con su t&iacute;a, quien es presa de sus malas decisiones, adem&aacute;s sufre constantes ataques de ansiedad cada que presenta alucinaciones en las que de manera abierta manifiesta no haber concebido a su hijo Daniel, ante ello le hubiese evitado la pena de haberlo perdido. La narraci&oacute;n de esta protagonista se muestra en p&aacute;rrafos revueltos en el tiempo real de la narraci&oacute;n, una representaci&oacute;n literaria de la fragmentaci&oacute;n emocional de una mujer que no logra reconciliarse consigo misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mujer que se roba a Daniel pertenece a los suburbios de una metr&oacute;poli. Al principio de la narraci&oacute;n se le muestra combativa al enfrentar la situaci&oacute;n de tener en casa a un ni&ntilde;o que secuestr&oacute; y padece autismo. Ella, adem&aacute;s de lidiar con las problem&aacute;ticas evidentes, tambi&eacute;n tiene que adaptarse a las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas del infante, est&aacute; decidida a darle una vida digna. La narraci&oacute;n de esta mujer no es fragmentaria, como ocurre con la otra protagonista; sin embargo, en su historia tambi&eacute;n se presentan rupturas temporales que van generando expectativa en el lector. Pasado y presente van conformando un rompecabezas que termina enlazando la historia de las dos tragedias. La segunda protagonista, cabe precisar, es una mujer que en los inicios de su relaci&oacute;n de pareja insiste en embarazarse y tener una ni&ntilde;a. Su pareja se muestra muchas veces reacio de complacerla. Es un personaje que desde peque&ntilde;a se ve inmiscuida en diversos tipos de violencia familiar que terminan incidiendo de forma directa en las decisiones importantes de su vida adulta. Algunos de esos caminos la hacen presa de errores irreparables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Brenda Navarro es una narradora que hace un uso notable de una amplia amalgama de t&eacute;cnicas narrativas, como la disgregaci&oacute;n, con un acertado uso de analepsis y prolepsis para no &ldquo;soltar&rdquo; a su lector. Asimismo, revisa con minucia perspectivas oscuras sobre la maternidad sin caer en discursos victimistas, pues ninguna de las dos protagonistas es capaz de adaptarse a una realidad que las consume y las encierra en su propia circunstancia. Sin embargo, el entorno machista es un factor que determina y da contexto al por qu&eacute; ellas son despersonalizadas por sus obsesiones, un tema que no debe dejar de ser representado por la literatura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Navarro, Brenda. <em>Casas Vac&iacute;as<\/em>. M&eacute;xico: Kaja negra, 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas madres han dicho que en los primeros a&ntilde;os de maternidad se sienten despersonalizadas, olvidan su yo por intensificar su atenci&oacute;n a sus hijos. 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