{"id":1464,"date":"2022-12-20T03:59:22","date_gmt":"2022-12-20T03:59:22","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/12\/20\/el-amor-del-lado-de-la-mujer\/"},"modified":"2022-12-20T03:59:22","modified_gmt":"2022-12-20T03:59:22","slug":"el-amor-del-lado-de-la-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-amor-del-lado-de-la-mujer\/","title":{"rendered":"El amor del lado de la mujer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>S&oacute;lo el amor permite al goce condescender al deseo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p>El amor tiene rostro de mujer, el amor est&aacute; del lado de lo femenino.<\/p>\n<p>Desde la segunda mitad del siglo XX en el mundo han venido sucediendo grandes cambios de manera vertiginosa. Quiz&aacute;s el m&aacute;s potente y radical de todos ellos sea la presencia activa de la mujer, su presencia como discurso.<\/p>\n<p>Tres aspectos podemos destacar de esta toma de lugar de la mujer en el mundo: su inserci&oacute;n en la vida laboral, su participaci&oacute;n abierta en la vida pol&iacute;tica y acad&eacute;mica, y, quiz&aacute;s el m&aacute;s relevante, la posibilidad que genera la anticoncepci&oacute;n masiva de separar la sexualidad y la reproducci&oacute;n.<\/p>\n<p>Las consecuencias de los dos primeros aspectos se abordan en mayor o menor grado en estudios sociol&oacute;gicos y antropol&oacute;gicos, sociales, etc. El tercer aspecto, sin embargo, no podr&iacute;a pensarse en profundidad sin el psicoan&aacute;lisis.<\/p>\n<p>De hecho, Sigmund Freud, el inventor del psicoan&aacute;lisis, hab&iacute;a predicho que cuando la ciencia pudiera facilitar la anticoncepci&oacute;n masiva, las relaciones entre hombres y mujeres cambiar&iacute;a de forma relevante, y raz&oacute;n no le falt&oacute;. Ahora, ante esa posibilidad, y muchos otros aspectos a&ntilde;adidos como la reproducci&oacute;n asistida y la diversidad sexual, estamos ante una verdadera <em>revoluci&oacute;n de la sexualidad<\/em>. Me atrevo a decir que esa nueva revoluci&oacute;n sexual resulta m&aacute;s trascendente que la cibern&eacute;tica que tambi&eacute;n vivimos.<\/p>\n<p>Sabemos que Freud, lo primero, escuch&oacute; la voz de las mujeres, su singularidad: es por su encuentro con las pacientes hist&eacute;ricas, y por no salir huyendo ante el amor, que le fue posible inventar el psicoan&aacute;lisis.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n no fue ni ha sido f&aacute;cil. Pese a darle un lugar en su escucha a la singularidad de su sufrimiento, podemos ubicar tres momentos de <em>pasmo<\/em> en Freud con respecto a las mujeres y su deseo: primero, ante los enigmas que le planteaba Karl Abraham sobre la sensibilidad del cl&iacute;toris y la vagina, Freud reconoce que de eso no sab&iacute;a absolutamente nada; m&aacute;s tarde, en 1928, Freud le confiesa a Ernest Jones: &ldquo;todo lo que sabemos del desarrollo temprano femenino me parece insatisfactorio e inseguro&rdquo;. Y, por &uacute;ltimo, el escabroso momento en que la princesa Marie Bonaparte le dirige la famosa pregunta <em>&iquest;Was will das weib?<\/em>: &iquest;Qu&eacute; quiere la mujer?<\/p>\n<p>La maternidad, como una de las tres salidas que Freud propone para lo femenino, no resuelve en absoluto el enigma que le representa la vida sexual de la mujer, quedando as&iacute; como un misterio se&ntilde;alado como &ldquo;el continente negro&rdquo;.<\/p>\n<p>Sabemos que Freud se plantea en principio una constituci&oacute;n sexual paralela entre el hombre y la mujer, y s&oacute;lo m&aacute;s tarde va a establecer una diferencia entre ambos, donde la sexualidad en el hombre se organiza en torno a la relaci&oacute;n con el objeto y su amenaza de castraci&oacute;n, mientras que la mujer est&aacute; organizada en torno al <em>penisneid<\/em> o envidia del pene.<\/p>\n<p>No es el momento para detallar estos controversiales planteamientos, s&oacute;lo es indispensable mencionarlos.<\/p>\n<p>El psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan, m&aacute;s tarde, plantear&aacute; la organizaci&oacute;n de la sexualidad en torno a un &uacute;nico significante: el falo, y desde ese factor de regulaci&oacute;n va a establecer por lo menos dos goces: el del significante y el del cuerpo, tambi&eacute;n conocidos como goce f&aacute;lico y goce Otro o de la mujer.<\/p>\n<p>Ante esto, y siguiendo el seminario XX de Lacan llamado <em>Encore<\/em> (<em>A&uacute;n<\/em>)<em>, <\/em>es necesario preguntarse sobre el lugar y funci&oacute;n del amor en esta organizaci&oacute;n dispar del sujeto con respecto a la sexualidad.<\/p>\n<p>Y desde ah&iacute; plantearse: &iquest;por qu&eacute;, seg&uacute;n lo ha planteado Freud, en <em>Inhibici&oacute;n, s&iacute;ntoma y angustia<\/em>, el amor tendr&iacute;a un estatuto de privilegio en la problem&aacute;tica de la feminidad?<\/p>\n<p>Si, como se sabe, la posici&oacute;n femenina frente al goce consiste en ser no-toda sometida al falo, no toda circunscrita por el goce del significante, ante esto no podemos sino ser coherentes y radicales para se&ntilde;alar que entonces el destino de una mujer es el ser no-toda-sujeto. Quiz&aacute;s ah&iacute; radique su enigma y su devenir insoportable para la l&oacute;gica f&aacute;lica.<\/p>\n<p>Es decir, <em>ser no-toda sujeto<\/em> implica que una mujer est&aacute; no-toda determinada por su inconsciente. Desde luego, no se dice que la mujer <em>es<\/em> sin inconsciente, de ninguna manera, se dice que el inconsciente no le cubre toda.<\/p>\n<p>Hay en ella una parte <em>insubjetivable<\/em>: su reclamo, el reclamo femenino, es justamente subjetivar esa parte imposible de ella misma que se representa en su cuerpo. Reclamo imposible de satisfacer, por cierto.<\/p>\n<p>Dicho de otra manera, lo que quiere una mujer, dice Serg&eacute; Andr&eacute; en su libro <em>&iquest;Qu&eacute; quiere una mujer?<\/em>, es recibir un suplemento de inconsciente (ese suplemento que le permita existir como sujeto all&iacute; donde ella es un cuerpo gozante).<\/p>\n<p>Con lo se&ntilde;alado hasta aqu&iacute; podr&iacute;amos intentar desglosar un pasaje oscuro del seminario XX, <em>Aun<\/em>, donde Lacan se&ntilde;ala que: &ldquo;&hellip;si la libido s&oacute;lo es masculina, nuestra querida mujer, s&oacute;lo desde donde es toda, es decir, desde donde la ve el hombre, s&oacute;lo desde ah&iacute; puede tener un inconsciente&rdquo;.<\/p>\n<p>Una mujer, entonces, no est&aacute; toda determinada por el inconsciente sino &ldquo;all&iacute; donde ella es toda&rdquo;, es decir, s&oacute;lo ser&iacute;a coloc&aacute;ndose en la l&oacute;gica del todo, esto es, en la media en que ellas se definieran como castradas.<\/p>\n<p>Y hay que subrayar esto que digo ahora para poder leer la posici&oacute;n que toma Ant&iacute;gona cuando se ve separada (castrada) de su hermano Polinice, separada de su amor insustituible.<\/p>\n<p>Ante esto, desde esa divisi&oacute;n, una mujer quiere ser amada, pero ese deseo no las coloca en una posici&oacute;n pasiva sino m&aacute;s bien, con ello, apuestan a ser hechas sujeto all&iacute; donde el significante f&aacute;lico no alcanza. Ante esa imposibilidad, la respuesta es el amor.<\/p>\n<p>En el amor se encuentran anudados los tres registros que propone Lacan: en lo imaginario, por la v&iacute;a de la identificaci&oacute;n, centrada en la imagen; en lo simb&oacute;lico, por la v&iacute;a de la palabra, centrado en el sujeto; y adem&aacute;s, de manera suplementaria, en lo real donde opera la oposici&oacute;n que el inconsciente introduce entre el deseo y el goce.<\/p>\n<p>En otro seminario de Lacan, <em>La transferencia<\/em>, para hablar del amor nos remite al maravilloso di&aacute;logo de Plat&oacute;n: <em>El banquete o sobre la er&oacute;tica<\/em>, donde los comensales se proponen hacer elogios al amor y, en un momento dado, cuando uno de ellos, Pausanias, ante la entrada de Alcibiades, se&ntilde;ala que el amante, el que ama, es el &uacute;nico que tiene el privilegio de poder transgredir dos leyes fundamentales de la sociedad ateniense: la que rige la esclavitud y la que concierne a la fe otorgada a los juramentos.<\/p>\n<p>As&iacute;, el amante, el que ama, es un fuera-de-la-ley que se sirve de la ley y la pone de su lado. Ant&iacute;gona se coloca del lado del que ama, ah&iacute; se produce el brillo de su acto, como sabemos, enterrar a su amado hermano asumiendo el castigo de ser enterrada viva.<\/p>\n<p>Alcibiades irrumpe en el banquete y encarna esta posici&oacute;n de amante. Se aparece en la reuni&oacute;n ya organizada (hay que decir que se presenta borracho) y con ello se coloca como un fuera de la ley, y adem&aacute;s pone las leyes a su favor: propone no hacer elogios del amor sino del amado. S&oacute;lo as&iacute; se puede posicionar como quien ama y no s&oacute;lo como quien hace un discurso de amor.<\/p>\n<p>Que el amante se coloque como un <em>fuera-de-la-ley<\/em> no implica que no tenga consecuencias y estas casi siempre son figuras de lo fat&iacute;dico: el exilio, el destierro, el rechazo, pese a ello ama. Como ocurre con Ant&iacute;gona. El amante franquea el l&iacute;mite que Lacan va a designar como el entre-dos-muertes.<\/p>\n<p><em>S&oacute;lo el amor permite al goce condescender al deseo<\/em> dir&aacute; Lacan, y aqu&iacute; podemos ver que el amor s&oacute;lo puede estar del lado de la mujer, es decir, del lado del intento por superar el no-todo de la relaci&oacute;n sexual. Ante la imposibilidad de la relaci&oacute;n sexual, s&oacute;lo queda el amor. El amor, por la v&iacute;a del deseo, suple la ausencia de relaci&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>El deseo se erige sobre el poder de la falta. El amor se juega s&oacute;lo del lado femenino en tanto que es desde la falta (desde el no-todo) que el amado se coloca en posici&oacute;n de amante.<\/p>\n<p>S&oacute;lo se puede amar a partir de la falta, s&oacute;lo es posible amar en posici&oacute;n femenina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S&oacute;lo el amor permite al goce condescender al deseo. Jacques Lacan &nbsp; El amor tiene rostro de mujer, el amor est&aacute; del lado de lo femenino. Desde la segunda mitad del siglo XX en el mundo han venido sucediendo grandes cambios de manera vertiginosa. Quiz&aacute;s el m&aacute;s potente y radical de todos ellos sea la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1465,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1464","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1464"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1464\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1465"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}