{"id":1454,"date":"2022-12-13T04:13:51","date_gmt":"2022-12-13T04:13:51","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/12\/13\/antigona-el-brillo-mortifero-del-deseo\/"},"modified":"2022-12-13T04:13:51","modified_gmt":"2022-12-13T04:13:51","slug":"antigona-el-brillo-mortifero-del-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/antigona-el-brillo-mortifero-del-deseo\/","title":{"rendered":"Antgona: el brillo mortfero del deseo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Ant&iacute;gona fascina. Tiene el brillo de su belleza, terrible y tr&aacute;gica, que seduce, cautiva y atrae hacia un espacio m&aacute;s all&aacute; de la vida.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Patrick Guyomard<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p>El psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan, en la lecci&oacute;n XXI del seminario 7, <em>La &eacute;tica del psicoan&aacute;lisis<\/em>, har&aacute; un abordaje de la tragedia <em>Ant&iacute;gona<\/em> de S&oacute;focles. Lo hace para referirse a esa posici&oacute;n subjetiva singular que denomina como el <em>entre-dos-muertes. <\/em>Se trata de un estado suspendido entre dos registros (lo simb&oacute;lico y lo real) que es tambi&eacute;n visto como un estado de suplicio.<\/p>\n<p>&ldquo;La Ant&iacute;gona de S&oacute;focles no es un texto cualquiera. Es uno de los hechos perdurables y can&oacute;nicos en la historia de nuestra conciencia filos&oacute;fica, literatura y pol&iacute;tica&rdquo;, nos dice George Steiner en su extraordinario ensayo titulado, justamente, <em>Ant&iacute;gonas. Una po&eacute;tica y una filosof&iacute;a de la lectura<\/em>. <em>Ant&iacute;gona<\/em>, ni dudarlo un poco, ha sido considerada como una obra maestra de la literatura de todos los tiempos, s&oacute;lo desplazada por Edipo a partir del siglo XX. Esto, sabemos, por la influencia del psicoan&aacute;lisis.<\/p>\n<p>La tragedia se trata esencialmente del enfrentamiento de una sola persona a las leyes del Estado que pone en cuesti&oacute;n la justicia y fundamentaci&oacute;n de las leyes.<\/p>\n<p>Conocemos la historia de Ant&iacute;gona: inicia despu&eacute;s de que sus hermanos Eteocles y Polinices se dan muerte mutuamente, uno defendiendo la ciudad y el otro atac&aacute;ndola. Creonte, rey de Tebas, decreta que uno de ellos, Eteocles, sea enterrado con todos los honores y ritos sagrados, mientras que Polinices sea privado de tales honores y su cuerpo, dejado expuesto para ser devorado por los animales. Ant&iacute;gona se rebela contra esta imposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Ant&iacute;gona desaf&iacute;a a la ley, mientras que su hermana Ismene se opone a su decisi&oacute;n de robar el cad&aacute;ver y darle sepultura, aduciendo el castigo de muerte. Ella, Ant&iacute;gona, le dice: &ldquo;Yo lo enterrar&eacute;. Hermoso ser&aacute; morir haci&eacute;ndolo. Yacer&eacute; con &eacute;l al que amo y me ama&rdquo;.<\/p>\n<p>Se enfrenta al rey Creonte y confiesa su acto: &ldquo;S&iacute;, yo lo hice, y no lo niego&hellip;No cre&iacute;a yo que tus decretos tuvieran tanta fuerza como para permitir que s&oacute;lo un hombre pueda saltar por encima de las leyes no escritas, inmutables, de los dioses: su vigencia no es la de hoy ni la de ayer, sino de siempre&rdquo;. Creonte reacciona ante la afrenta y hace enterrar viva a Ant&iacute;gona para que, dice, &ldquo;pueda darse cuenta de que es un trabajo superfluo respetar a un muerto&rdquo;.<\/p>\n<p>De esta manera, por su <em>Acto<\/em>, Ant&iacute;gona se encuentra en esa posici&oacute;n &ldquo;entre-dos-muertes&rdquo;, enterrada antes de estar muerta: es sepultada viva por defender que su hermano amado sea sepultado. Se decreta la muerte con la palabra, una muerte simb&oacute;lica.<\/p>\n<p>Es condenada a quedar suspendida entre la vida y la muerte, sin estar a&uacute;n muerta ya est&aacute; tachada del mundo de los vivos. Creonte le decreta la &ldquo;segunda muerte&rdquo;, una muerte simb&oacute;lica, la primera es la muerte real.<\/p>\n<p>Ya en su tumba de no-muerta, Ant&iacute;gona se suicida ahorc&aacute;ndose. Ante esta muerte real, Hem&oacute;n, hijo de Creonte y prometido de Ant&iacute;gona, se suicida tambi&eacute;n. La muerte de su amado Hem&oacute;n no lo soporta Eur&iacute;dice, esposa de Creonte, y tambi&eacute;n se suicida.<\/p>\n<p>La fascinante poeta, fil&oacute;sofa y ensayista espa&ntilde;ola, Mar&iacute;a Zambrano, escribe un texto titulado <em>La tumba de Ant&iacute;gona<\/em>. En esta reescritura teatral, la fil&oacute;sofa da voz a una <em>Ant&iacute;gona viva<\/em> en una tumba utilizando a la poes&iacute;a para ser la voz de todos aquellos que han sido sacrificados en nombre de un bien que se considera superior y busca controlar y regular la libertad de otros seres humanos. Ant&iacute;gona es la voz, en el decir de Zambrano, de las personas a quienes se les ha condenado a sufrir un suplicio en vida por no poder enterrar a sus seres amados.<\/p>\n<p>Lacan parte de Heidegger y su <em>Ser para la muerte<\/em> para realizar la lectura de la tragedia de Ant&iacute;gona en el seminario 7, <em>La &Eacute;tica del psicoan&aacute;lisis.<\/em> El ser para la muerte, el entre-dos y la segunda muerte ser&aacute;n los ejes.<\/p>\n<p>Dos pares conceptuales quisiera destacar aqu&iacute; de esta referencia: con Heidegger, la existencia inaut&eacute;ntica y la existencia aut&eacute;ntica; y con Lacan, la primera y la segunda muerte.<\/p>\n<p>La existencia inaut&eacute;ntica es la existencia del hombre com&uacute;n, banal, dominado por la complacencia, habla de lo que todos hablan, hace lo que todos hacen, vive como todos viven, etc. Aqu&iacute; nadie es responsable, se trata de un hombre en masa, inaut&eacute;ntico, que vive buscando escapar de la angustia e incluso evitar la muerte.<\/p>\n<p>Por otro lado, un hombre aut&eacute;ntico, nos dice el fil&oacute;sofo, implica decisi&oacute;n y afrontar la idea de la muerte y es lo que le da fundamento a la autenticidad, singularidad le llamar&iacute;amos en psicoan&aacute;lisis.<\/p>\n<p>De esta manera, el <em>Ser para la muerte<\/em> no se trata de esperar la muerte sino en hacer de la vida una refutaci&oacute;n, una toma de posici&oacute;n con respecto a la idea de la muerte.<\/p>\n<p>Con Lacan, podr&iacute;amos decir que la primera muerte es la que acompa&ntilde;a a cualquier sujeto, por ser hablante, por estar constituido en el lugar del Otro barrado, mientras que la segunda muerte implica una toma de posici&oacute;n con respecto a la muerte, posibilidad de asumir la condici&oacute;n mortal.<\/p>\n<p>As&iacute;, el ser viviente (y por tanto mortal) podr&aacute; conocer la pulsi&oacute;n de muerte y lo puede hacer en virtud del significante por lo que el sujeto puede palpar que <em>puede faltar<\/em> en la cadena de lo que &eacute;l es.<\/p>\n<p>Veamos qu&eacute; se juega con Ant&iacute;gona al colocarse entre-dos-muertes.<\/p>\n<p>En el famoso cap&iacute;tulo XXI del seminario 7, <em>La &eacute;tica del psicoan&aacute;lisis<\/em>, del 6 de junio de 1960, Lacan nos dice que los versos 559-560 de Ant&iacute;gona nos dejan ver su posici&oacute;n en relaci&oacute;n con la vida: con su alma ya muerta desde hace tiempo (recordemos que es hija de Edipo y Yocasta, hija de un parricida y del incesto), est&aacute; destinada a acudir en ayuda de los muertos.<\/p>\n<p>En esos versos le dice Ant&iacute;gona a su hermana Ismene: &ldquo;tranquil&iacute;zate: t&uacute; vives mientras que mi alma hace rato que ha muerto por prestar ayuda a los muertos&rdquo;.<\/p>\n<p>Ante la condena de Creonte, Ant&iacute;gona se muestra exhausta, la confrontaci&oacute;n con el costado injusto de la Ley la ha dejado en el l&iacute;mite.<\/p>\n<p>El coro la llama: &ldquo;la que se conoce a s&iacute; misma&rdquo;, desde ah&iacute; surge como la imagen de la pasi&oacute;n que se muestra implacable en su proceder. Sin temor y sin compasi&oacute;n: ella enterrar&aacute; a su hermano y de eso no hay duda.<\/p>\n<p>Ant&iacute;gona encarna el deseo, un deseo er&oacute;tico por su hermano, mientras que el objeto de su deseo est&aacute; muerto.<\/p>\n<p>Lleva el deseo hasta el l&iacute;mite de la realizaci&oacute;n: al puro deseo de muerte, su muerte. No retrocede a&uacute;n y cuando sabe la condena, su brillo aparece cuando se coloca entre-dos-muertes, no hay salida y no la espera, y as&iacute; hace operar su deseo y nos muestra la potencia destructiva del <em>Puro Deseo<\/em>. Escribe Patrick Guyomard en su magn&iacute;fico ensayo <em>El goce de lo tr&aacute;gico<\/em>: &ldquo;La muerte de ser amado &mdash;del hermano amado&mdash; libera en ella, en torno de ese resto representado por el cad&aacute;ver, un puro deseo &lsquo;de muerte&rsquo;. El deseo disociado de toda atadura objetiva retorna sobre el sujeto y lo invade con toda su fuera&rdquo;. Se observa as&iacute; el anudamiento del sacrificio de s&iacute; y la autoafirmaci&oacute;n suicida.<\/p>\n<p>Ant&iacute;gona encarna la figura del poder de la pura p&eacute;rdida, aquella que elige la muerte al desafiar la condena de Creonte y dar sepultura a su amado hermano muerto: p&eacute;rdida y decisi&oacute;n &eacute;tica que, por lo irremediable e irreductible, la coloca entre-dos-muertes. Ella se asume del lado de los muertos.<\/p>\n<p>Es desde esta potencia del rechazo a una ley injusta y la elecci&oacute;n de la muerte que Lacan va a ilustrar la verdad del deseo. Verdad que es propuesta como esencial en la &eacute;tica del psicoan&aacute;lisis como una &eacute;tica del deseo.<\/p>\n<p>Nos muestra Ant&iacute;gona que la transmisi&oacute;n de la ley del deseo no puede hacerse sobre el olvido de los cr&iacute;menes y de los muertos. Recordemos que Ant&iacute;gona es hija de la uni&oacute;n incestuosa de Edipo con su propia madre, Yocasta.<\/p>\n<p>Ant&iacute;gona muestra el brillo mort&iacute;fero del puro deseo a partir de lo injusto de la Ley, que niega a su hermano las exequias y los ritos funerarios que son actos simb&oacute;licos que separa a los vivos de los muertos y permiten a los vivos vivir sin la siniestra incertidumbre de la muerte en vida, esa que conocen, de la manera m&aacute;s cruda, los familiares de personas desaparecidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ant&iacute;gona fascina. Tiene el brillo de su belleza, terrible y tr&aacute;gica, que seduce, cautiva y atrae hacia un espacio m&aacute;s all&aacute; de la vida. Patrick Guyomard &nbsp; El psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan, en la lecci&oacute;n XXI del seminario 7, La &eacute;tica del psicoan&aacute;lisis, har&aacute; un abordaje de la tragedia Ant&iacute;gona de S&oacute;focles. 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