{"id":1436,"date":"2022-12-07T23:46:54","date_gmt":"2022-12-07T23:46:54","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/12\/07\/albert-camus-un-extrano-para-si-mismo-1\/"},"modified":"2022-12-07T23:46:54","modified_gmt":"2022-12-07T23:46:54","slug":"albert-camus-un-extrano-para-si-mismo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/albert-camus-un-extrano-para-si-mismo-1\/","title":{"rendered":"Albert Camus: un extrao para s mismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Nunca se colmar&aacute; el foso entre la certeza que de mi experiencia tengo y el contenido que intento dar a esa seguridad. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Ser&eacute;, por siempre, extra&ntilde;o para m&iacute; mismo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Albert Camus.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El hombre es la &uacute;nica criatura que se niega a ser lo que es.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Albert Camus<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Para Laurenk y Evan, mi amoroso exilio<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las muchas gratificaciones que el psicoan&aacute;lisis nos proporciona es un despertar de la curiosidad, lo mismo que una disposici&oacute;n a la interrogaci&oacute;n y a las sorpresas que se mantienen constantes y nos conducen al di&aacute;logo con otros saberes. Por los caminos del psicoan&aacute;lisis se va y se viene de un tema a otro insistentemente. Sin duda, la literatura y la filosof&iacute;a son interlocutores y nutrientes dial&oacute;gicos, vasos comunicantes, permanentes para el psicoan&aacute;lisis. Estas dos disciplinas, literatura y filosof&iacute;a, se encuentran magn&iacute;ficamente representadas en la figura del escritor franc&eacute;s, nacido en Argelia, Albert Camus.<\/p>\n<p>Albert Camus es considerado como uno de los mejores escritores del siglo XX. Su obra novel&iacute;stica y de ensayo se caracteriza por la forma vigorosa en que plantea el desencanto de la condici&oacute;n humana, fundamentalmente expresada en sus concepciones sobre la <em>Filosof&iacute;a del absurdo<\/em>.<\/p>\n<p>Nacido en Argelia en 1913, el futuro escritor emigr&oacute; con su familia a Francia. Se trata de un exilio que oper&oacute; en Camus como una desgarradura que deja un rasgo, un trazo que explica el hecho de que, en casi toda su obra literaria, Argelia quedar&aacute; siempre como un nost&aacute;lgico tel&oacute;n de fondo. Muy joven a&uacute;n, debi&oacute; entonces interrumpir sus estudios de filosof&iacute;a, hecho que no le impidi&oacute; erigirse m&aacute;s tarde como el <em>fil&oacute;sofo de lo absurdo<\/em> (por m&aacute;s que Jean Paul Sartre le llam&oacute; &ldquo;<em>fil&oacute;sofo amateur<\/em>&rdquo;, y el mismo rechaz&oacute; siempre que se le ubicara como existencialista).<\/p>\n<p>De su muy extensa obra, es en su primera novela, <em>El extranjero<\/em>, donde Camus nos muestra el absurdo encarnado en un personaje, monsieur Meursault, un extra&ntilde;o de s&iacute; mismo, en algo &eacute;l mismo. Nos narra la historia de un gris trabajador de oficina que un d&iacute;a recibe la noticia de que su madre ha muerto, abandonada en un m&iacute;sero asilo de Argelia. Toma la tr&aacute;gica noticia con una sombr&iacute;a indiferencia y con esa misma actitud participa del entierro. En todo momento se comporta como un extra&ntilde;o de su sentir, envuelto en una nada tan c&aacute;lida y desolada como la escena des&eacute;rtica donde se encuentra, como si aquello no le estuviera ocurriendo a s&iacute; mismo, extra&ntilde;o de s&iacute;.<\/p>\n<p>De los muchos rasgos con que Camus dibuja a su personaje, rasgos todos ligados de alguna manera con el absurdo, se destaca la torpeza, que se muestra con gestos mec&aacute;nicos, sensibilidad elemental, deshacimiento de s&iacute;, etc., sin embargo, con lo seductor que resulta la estulticia, de todos ellos me interesa destacar aqu&iacute; la singular indiferencia con que Camus nos muestra a su Meursault, y nos interesa justamente por ser un rasgo de su particular locura y, por extensi&oacute;n, de la locura del hombre moderno.<\/p>\n<p>Camus nos presenta el drama de su personaje (&iquest;acaso &eacute;l mismo?) pero al tiempo nos dibuja el drama propio de lo humano en la modernidad, donde las esperanzas parece que terminaron por morir. Nos muestra el desarraigo de s&iacute; del hombre contempor&aacute;neo, alienado a una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica imposible de romper. Meursault es la viva imagen de <em>El hombre sin atributos<\/em>, como dir&iacute;a Robert Musil. Nos muestra aqu&iacute; a un sujeto despojado de sus ideales, alejado del ideal del yo, para quedar alienado en el yo-ideal freudiano.<\/p>\n<p>La novela nos deja ver a alguien que se pasea como un muerto por los temas esenciales de su vida: la madre muerta, el matrimonio con Marie, el encuentro con la religi&oacute;n, un asesinato&hellip; y la imposibilidad de justicia. Ante estos hechos no se pronuncia, se autoexculpa asumiendo que lo hace &ldquo;como todo el mundo&rdquo;. Frente a estos acontecimientos encuentra el escudo de &ldquo;lo honesto&rdquo; para no tomar posici&oacute;n; con el matrimonio, por ejemplo, dice simplemente que no ama a su compa&ntilde;era pero, si a ella le hace feliz, aceptar&iacute;a casarse. Podemos apreciar la ausencia de una posici&oacute;n subjetiva con algo que lo afecta directamente.<\/p>\n<p>Su signo es la gris ambivalencia, la de &eacute;l y la del hombre moderno: lo mueven un amor m&aacute;s bien opaco y un odio m&aacute;s bien profundo, oscuro e insidioso. En el trabajo da muestras claras de no querer poner en juego su deseo, rechaza sin m&aacute;s, sin pensarlo un momento, una propuesta de mejora: est&aacute; fr&iacute;o ante la vida. Una actitud melanc&oacute;lica acompa&ntilde;a a Meursault: sabe que no hay raz&oacute;n para creer en dios, para sostener los edificios morales civiles, como lo muestra con un Juez de Instrucci&oacute;n, y religiosos, como lo hace ver al Capell&aacute;n en la c&aacute;rcel. Agazapado en la soberbia de la indiferencia, la hace el caparaz&oacute;n de su particular locura.<\/p>\n<p>Hay en la novela un acto que lo saca de este <em>no-lugar<\/em> en donde Meursault se ha refugiado en t&eacute;rminos subjetivos, en la escena Meursault le dispara cinco balazos a un &aacute;rabe y con ese acto, vaya paradoja, rompe la homeostasis en donde c&oacute;modamente se hab&iacute;a dejado estar, para distraerse de la soledad ante la muerte.<\/p>\n<p>Camus hace del absurdo y la tragedia de la vida, en cuanto que su fin es la muerte, el centro de su obra; nos lleva bajo los hilos de la literatura por esos terrenos tan conocidos por el psicoan&aacute;lisis como el dolor de existir, anclado en lo real y en el s&iacute;ntoma, que en nuestro autor se revela en la persistente extra&ntilde;eza de s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Camus en <em>El mito de S&iacute;sifo<\/em>, plantea: &ldquo;Ese malestar ante la inhumanidad del hombre, esa incalculable ca&iacute;da ante la imagen de lo que somos, esa &lsquo;n&aacute;usea&rsquo;, como le llama un autor de nuestros d&iacute;as. E igualmente el extra&ntilde;o que, en ciertos segundos, nos sale al encuentro en un espejo, el hermano familiar y sin embargo inquietante que encontramos en nuestras fotograf&iacute;as, es tambi&eacute;n el absurdo&rdquo;.<\/p>\n<p>Si algo podemos tomar como caracter&iacute;stica del hombre moderno y su locura, es su huida, su fuga de la realidad, ya sea mediante la creaci&oacute;n de realidades alternas (mediante las drogas o la virtualidad), o bien, como ocurre con Meursault, mediante la indiferencia.<\/p>\n<p>Esta actitud ante la muerte, de aplanamiento afectivo, nos hace pensar en un quiebre psic&oacute;tico, aunque tambi&eacute;n podemos encontrar como una reacci&oacute;n com&uacute;n la negaci&oacute;n de la realidad ante la muerte. La diferencia, entonces, entre psicosis y neurosis es que, en la primera, como ense&ntilde;a Freud, no s&oacute;lo se niega la realidad, sino que adem&aacute;s se construye una realidad alterna que nos libra de lo no admitido, aunque sea mediante un estado delirante.<\/p>\n<p>Sabemos, por Camus mismo, como lo hace en <em>El primer hombre<\/em>, que con su propia madre vivi&oacute; una suerte de distanciamiento emocional debido a que era sorda, melanc&oacute;lica, una figura casi inanimada, con ciertos rasgos de retraso mental. La novela es as&iacute;, en buena medida, lo que le permite elaborar esta relaci&oacute;n distante. Camus escribe en <em>El primer hombre<\/em>: &ldquo;escribir es crear un mundo o limitar el propio, que es lo mismo&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; si no?, &iquest;el absurdo, la nada?, o &iquest;quiz&aacute; lo m&aacute;s all&aacute;?<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del suceso inicial de <em>El extranjero<\/em>, la muerte de la madre, el personaje va a relacionarse con los dem&aacute;s personajes de la novela en una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica que de alguna manera busca recrear lo que el propio autor vivi&oacute;, una relaci&oacute;n, por un lado, con una madre casi ausente, cargada con una fr&iacute;a presencia debido a su sordera y su mutismo y, por otra parte, con un padre que le abandon&oacute;, imposibilitando as&iacute; ser incluido en el juego de los intercambios propios de la cultura.<\/p>\n<p>Camus nos muestra en <em>El extranjero<\/em> a un hombre imposibilitado de salir de s&iacute; ante la angustia que le produce lo absurdo del porvenir. Nos muestra algunos rasgos de la locura del hombre moderno, ese irredento extra&ntilde;o de s&iacute; mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca se colmar&aacute; el foso entre la certeza que de mi experiencia tengo y el contenido que intento dar a esa seguridad. Ser&eacute;, por siempre, extra&ntilde;o para m&iacute; mismo Albert Camus. &nbsp; El hombre es la &uacute;nica criatura que se niega a ser lo que es. 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