{"id":1424,"date":"2022-11-25T18:30:43","date_gmt":"2022-11-25T18:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/11\/25\/hormigas-blancas-en-el-mundo\/"},"modified":"2022-11-25T18:30:43","modified_gmt":"2022-11-25T18:30:43","slug":"hormigas-blancas-en-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/hormigas-blancas-en-el-mundo\/","title":{"rendered":"Hormigas blancas en el mundo"},"content":{"rendered":"<p>El mundo disfruta de Catar, sede de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA (Federaci&oacute;n Internacional de Futbol Asociaci&oacute;n) 2022, remont&aacute;ndose a la fantas&iacute;a de los cuentos de <em>Las mil y una noches<\/em>. Por cierto, &iquest;en el desierto habr&aacute; hormigas?<\/p>\n<p>Si un ni&ntilde;o tuviera que responder a esta pregunta, se escuchar&iacute;a un enf&aacute;tico &ldquo;&iexcl;s&iacute;!&rdquo;, e imaginar&iacute;a un hormiguero tan espectacular como cualquiera de los estadios donde se disputa el Campeonato Mundial de Futbol.<\/p>\n<p>Si quien responde es la poeta argentina Mar&iacute;a Cristina Ramos, narrar&iacute;a &ldquo;Historia de una Hormiga&rdquo;:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una hormiga nacio blanca <\/em><\/p>\n<p><em>en medio de un hormigal <\/em><\/p>\n<p><em>donde todas eran negras<\/em><\/p>\n<p><em>o morenas por demas.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>La madre le dio aceitunas<\/em><\/p>\n<p><em>de las negras nada mas,<\/em><\/p>\n<p><em>para ver si oscurecia<\/em><\/p>\n<p><em>mas lueguito de almorzar.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Pero, de blanca, la hormiga<\/em><\/p>\n<p><em>no dejaba de brillar;<\/em><\/p>\n<p><em>blanca su espalda de luna<\/em><\/p>\n<p><em>blancas patas de coral.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La protagonista de este poema es una hormiga excepcional: nace blanca en vez de negra. Lo que, adem&aacute;s de asombroso, es muy extra&ntilde;o porque si todas sus cong&eacute;neres son de color negro y ni siquiera hay rojas o casta&ntilde;as; una blanca, por lo tanto, resulta ajena al linaje, a la costumbre y a la tradici&oacute;n. Cuanto m&aacute;s que, es bien sabido, no existen las hormigas blancas. No obstante, se dio el primer caso de una hormiga de esta gama. &iquest;Acaso el &uacute;nico?<\/p>\n<p>La madre trat&oacute; de curarla de su inexplicable mal d&aacute;ndole a comer aceitunas negras para que emparejara su tono con el del resto del grupo; sin embargo, ning&uacute;n cambio aconteci&oacute;.<\/p>\n<p>La hormiga sigui&oacute; tan blanca como cuando naci&oacute;; destacando del resto, ya que mientras las otras luc&iacute;an una hermosa espalda negra, ella mostraba &ldquo;una espalda de luna&rdquo; y &ldquo;blancas patas de coral&rdquo;.<\/p>\n<p>Querido lector: la hormiga no era fea sino distinta, pues de otro modo ser&iacute;a imposible compararla con la deslumbrante belleza de la Luna o con la singular textura de un rom&aacute;ntico habitante del mar, el coral.<\/p>\n<p>Nadie ha mencionado que la hormiga blanca sufriera el menosprecio de la comunidad, que no fuera bien aceptada o que se cometieran actos de discriminaci&oacute;n en su contra. Con todo, es f&aacute;cil convenir en que para ella coincidir con una pareja para bailar o para formar una familia ser&iacute;a complicado. M&aacute;xime que esa sociedad exige a todos sus miembros integrarse completamente, al punto de comprender, fomentar, y custodiar sus caracter&iacute;sticas esenciales: orden, solidaridad, metas comunes, anteponi&eacute;ndolas a cualquier singularidad para construir y preservar el hormiguero, y para acarrear un terr&oacute;n de az&uacute;car, a fin de alimentar a todos los moradores.<\/p>\n<p>Tampoco nadie ha dicho que la hormiga blanca exigiera un trato preferencial; por ejemplo, en atenci&oacute;n a que ella es blanca, todas las dem&aacute;s deber&iacute;an conferirle los privilegios propios de una reina, dejarla hacer su voluntad o someterse a sus ideas, porque de otro modo y de manera inmediata habr&iacute;a argumentado que la estar&iacute;an tratando con violencia en raz&oacute;n de su especie.<\/p>\n<p>No, nada de eso ocurr&iacute;a. Tanto las hormigas negras como la hormiga blanca aceptaron mutuamente sus diferencias, manteni&eacute;ndose juntas bajo las mismas reglas; aunque&hellip; siempre hay un pero: la hormiga blanca no hallaba su propio espacio, as&iacute; que:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Cuando la hormiga fue grande<\/em><\/p>\n<p><em>decidio peregrinar;<\/em><\/p>\n<p><em>saludo con un panuelo<\/em><\/p>\n<p><em>con orillitas de sal. <\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Recorrio caminos negros<\/em><\/p>\n<p><em>y otros, de piedra real,<\/em><\/p>\n<p><em>donde todos los colores<\/em><\/p>\n<p><em>se ponian a jugar.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg&uacute;n la poeta Mar&iacute;a Cristina Ramos, la hormiga blanca fue en busca de su destino. Al despedirse, derram&oacute; l&aacute;grimas; por eso, &ldquo;salud&oacute; con un pa&ntilde;uelo \/ con orillitas de sal&rdquo;.<\/p>\n<p>Mas el camino no le fue f&aacute;cil, hubo de transitar etapas muy oscuras, &aacute;mbitos muy duros para ella, porque en otros hormigueros no la conoc&iacute;an ni la aceptaban.<\/p>\n<p>Igualmente, top&oacute; con otros en los que congeniaban hormigas de todos los colores; conoci&eacute;ndose que:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Y encontro una ciudad llena<\/em><\/p>\n<p><em>de hormiguitas sin pintar,<\/em><\/p>\n<p><em>blancas, del blanco que queda<\/em><\/p>\n<p><em>cuando se pone a nevar.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Y despues, la ciudadela<\/em><\/p>\n<p><em>donde viven, sin pelear,<\/em><\/p>\n<p><em>hormigas de cien colores,<\/em><\/p>\n<p><em>diferentes por igual.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es decir, hall&oacute; un hormiguero de habitantes blancas como ella.<\/p>\n<p>La dificultad sobrevino r&aacute;pidamente: lo que en un principio era espl&eacute;ndido, m&aacute;s tarde se transfigur&oacute; en la otra cara de la moneda: aqu&iacute; s&oacute;lo cab&iacute;an hormigas blancas.<\/p>\n<p>Continu&oacute; con su exploraci&oacute;n, dio con una ciudadela poblada por hormigas de todos los colores. Para aquel tiempo, la hero&iacute;na ya hab&iacute;a aprendido, entre otras cosas, a disfrutar de la individualidad de cada ser, las diferencias entre las colectividades y a entender el &ldquo;sabor de la vida&rdquo;. Si bien, la historia no termina ah&iacute;:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Entonces, subio a una piedra<\/em><\/p>\n<p><em>para ponerse a pensar<\/em><\/p>\n<p><em>en que lugar armaria<\/em><\/p>\n<p><em>su casita de cristal.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Nadie sabe donde ha ido,<\/em><\/p>\n<p><em>petalito de azahar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pregunten cuando la vean<\/em><\/p>\n<p><em>donde hizo su solar.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En otras palabras, la hormiga &mdash;ante estas revelaciones&mdash; se pregunta: &iquest;d&oacute;nde quiero estar? &iquest;Qu&eacute; posici&oacute;n elijo para m&iacute; dentro de este universo? En seguida, como coloquialmente se dice, &ldquo;se hizo ojo de hormiga&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde ese tiempo hasta la fecha, nada se sabe de la hormiguita de su paso por la Tierra, salvo los hormigueros erigidos que deja como huella de sus experiencias, emociones y b&uacute;squedas personales.<\/p>\n<p>Si Usted fuera la hormiguita blanca, &iquest;qu&eacute; hormiguero escoger&iacute;a?, &iquest;d&oacute;nde construir&iacute;a su casa de cristal? Antes habr&iacute;a de considerar, la casa de cristal es endeble, transparente, entran el sol y las miradas de los otros.<\/p>\n<p>Si Usted se encontrar&aacute; con la hormiguita blanca, &iquest;dar&iacute;a aviso de ella?<\/p>\n<p>Para responder a todos estos cuestionamientos, probablemente tendr&iacute;a que adoptar la postura del ni&ntilde;o que no duda en sorprenderse con la historia de Catar y sus jugadores de futbol; que tampoco niega la veracidad de las historias de hormigueros por toda la Tierra con su multiplicidad de colores, uniformes, traves&iacute;as y que, definitivamente, no tiene miedo de abandonarse por unos instantes a la magnificencia de los improbables y de los imposibles alrededor de los relatos de poetas y narradores de miles de cuentos y de juegos estrat&eacute;gicos &uacute;nicamente para sentir que las diferencias son aceptadas bajo las mismas reglas del juego.<\/p>\n<p>Como siempre, Usted, querido lector, tiene la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo disfruta de Catar, sede de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA (Federaci&oacute;n Internacional de Futbol Asociaci&oacute;n) 2022, remont&aacute;ndose a la fantas&iacute;a de los cuentos de Las mil y una noches. 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