{"id":1422,"date":"2022-11-25T18:27:30","date_gmt":"2022-11-25T18:27:30","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/11\/25\/la-cabeza-de-paramo\/"},"modified":"2022-11-25T18:27:30","modified_gmt":"2022-11-25T18:27:30","slug":"la-cabeza-de-paramo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/tinta-insomne\/la-cabeza-de-paramo\/","title":{"rendered":"La cabeza de Pramo"},"content":{"rendered":"<p>Toda familia tiene facetas luminosas, otras oscuras y dolorosas. Hay n&uacute;cleos familiares donde la luz proviene de padres juntos, de hacer del hogar un lugar seguro para los hijos. El recuerdo de un padre que acompa&ntilde;a a sus ni&ntilde;os a la escuela es insustituible, pero &iquest;c&oacute;mo se narra una vida desde la ausencia? &iquest;C&oacute;mo se describe una vida de pobreza y violencia sin un padre de familia? Alma Murillo, en su libro <em>La cabeza de mi padre<\/em>, lo narra de una manera demoledora.<\/p>\n<p>El lado opuesto de la moneda interroga: &iquest;C&oacute;mo llenar el hueco de d&eacute;cadas por la ausencia paterna? &iquest;C&oacute;mo es la vida d&iacute;a con d&iacute;a ocultando que el padre abandon&oacute; a la familia? &iquest;C&oacute;mo hablar de un pa&iacute;s de Juanes Preciados que buscan de forma desesperada a su progenitor? M&eacute;xico es un pa&iacute;s que, por desgracia, tiene millones de hogares criados por un solo miembro. Miles de mujeres mexicanas trabajan d&iacute;a a d&iacute;a para sustituir en todos los planos a un var&oacute;n ausente. En una entrevista de <em>El pa&iacute;s<\/em> a Alma Murillo (Junio, 2022), se se&ntilde;ala: &ldquo;La ausencia del padre es la piedra angular de M&eacute;xico. Est&aacute; en nuestra historia, en c&oacute;mo nos relacionamos con la legalidad, con la vida, con nuestros mitos femeninos: la Virgen de Guadalupe, la Malinche, el d&iacute;a de las Madres&#8230; Nuestras figuras masculinas son d&eacute;biles y accesorias. A nosotros nos hicieron las madres de este pa&iacute;s.&rdquo; Y esa carga, como peso impuesto, se refleja en las mujeres y ni&ntilde;os mexicanos abandonados, as&iacute; como en el subconsciente de millones de paisanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De acuerdo con cifras oficiales, hay unos 26 millones de hijos sin padre y sin presencia masculina. La novela <em>La cabeza de mi padre<\/em> menciona &ldquo;En este pa&iacute;s todos somos hijos de Pedro P&aacute;ramo&rdquo;. En poco m&aacute;s de 200 p&aacute;ginas, la escritora narra su viaje para encontrar a Porfirio Murillo, el hombre que aparece sin cabeza en las fotos familiares, una cabeza que la intriga y afecta de todas formas. La autora ha se&ntilde;alado que la referencia constante a Frankenstein en su libro se debe a que &ldquo;en Frankenstein la criatura busca a su padre y, un poco, yo me sent&iacute;a eso. Este libro tambi&eacute;n tiene sus costuras, sus cicatrices&#8230; es un cuento Frankenstein. No podr&iacute;a ser un cuento lleno de hermosura. No es mi punto de vista. Creo que es importante desmitificar a la familia como un lugar perfecto. En la familia tambi&eacute;n se tejen las peores oscuridades.&rdquo; (<em>El pa&iacute;s<\/em>, junio 2022)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>David Barrios Mart&iacute;nez, en <em>Resignificar lo masculino. Gu&iacute;a de supervivencia para varones del siglo XXI<\/em>, reflexiona:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es bien sabido que papel los hombres en la crianza de los hijos e hijas es tard&iacute;o y secundario puesto que el rol de la maternidad es iniciado por las mujeres desde que se saben embarazadas, lo contin&uacute;an durante la gestaci&oacute;n y lo consolidan en la crianza. En cambio, los varones viven &ldquo;a distancia&rdquo; el embarazo de su pareja y, despu&eacute;s de nacimiento, carecen de habilidades emocionales y pr&aacute;cticas para participar en la puericultura. (30)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, agrega que este papel pasivo toma dimensiones diferentes tras nacer su hijo. &ldquo;Despu&eacute;s el parto o la ces&aacute;rea, al hombre &lsquo;le cae el veinte&rsquo; de que es pap&aacute; y comienza a experimentar las obligaciones inherentes al cargo social: ahora tiene que atender m&aacute;s necesidades materiales y alimentarias. En cambio, no asume que tambi&eacute;n le corresponde la satisfacci&oacute;n de las necesidades afectivas de su descendencia. A veces es un hombre distante, expresivo con sus afectos, es un simple &lsquo;convidado de piedra&rsquo; o mero espectador del amor filial que s&oacute;lo es brindado por la madre&rdquo;. (Barrios, p. 30) La construcci&oacute;n cultural de este papel de los hombres en la crianza de los hijos ha permitido que la ausencia sea hasta cierto punto normal. En un pa&iacute;s como el nuestro, la ausencia paterna es normal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una arista de la violencia contra las mujeres es el abandono de sus parejas junto con los respectivos hijos. La idealizaci&oacute;n cultural ha hecho de la maternidad una parte fundamental de la mujer, limit&aacute;ndola en otras de sus funciones, de tal modo que si una mujer no es madre o no desea serlo, es mal vista. Es com&uacute;n en nuestro pa&iacute;s que el mayor peso de la crianza recaiga sobre ellas. Alma Murillo se&ntilde;ala &ldquo;Me parece una tiran&iacute;a la exigencia de la madre santa, todopoderosa, que desaparece para s&iacute; misma narrada todos estos siglos desde un punto de vista masculino. Pero, oigan, las madres tambi&eacute;n se ponen furiosas, se enamoran, sufren, son cabronas, chambeadoras y se quieren rendir.&rdquo; (<em>El pa&iacute;s<\/em>, junio 2022) Pero la ausencia del padre no es tan criticada o trascendental y no se ha habla mucho de ello porque las mujeres tienen que soportar la ausencia del var&oacute;n y sacar por todos los medios posibles a su familia.<\/p>\n<p>Hay un enorme desequilibrio y falta de equidad cuando los hombres abandonan el hogar y dejan a las mujeres. Los estudios de g&eacute;nero han puesto al descubierto que el abandono de los hombres en el hogar tiene una relaci&oacute;n directa con la pobreza y la violencia. Octavio Salazar Ben&iacute;tez, en el cap&iacute;tulo &ldquo;Padres presentes, familias plurales&rdquo;, de su libro <em>Masculinidades y ciudadan&iacute;a: Los hombres tambi&eacute;n tenemos g&eacute;nero<\/em> (2013), se&ntilde;ala que la concepci&oacute;n del padre est&aacute; presente en el imaginario colectivo y en el orden cultural del patriarcado (332). Su figura est&aacute; representada en la mayor&iacute;a de las religiones como Dios padre. &ldquo;Su concepci&oacute;n como una figura distante, ausente, con la que en raras ocasiones era posible mantenernos v&iacute;nculos afectivos emocionales (&#8230;) Ello ha dado lugar que para muchos hijos e hijas el padre haya sido el gran desconocido, la referencia simb&oacute;lica m&aacute;s que real&rdquo; (333).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las personas con padres ausentes se manifiesta una amplia gama de sentimientos que van desde el resentimiento, el odio, la incapacidad de perdonar, hasta el agradecimiento hacia sus progenitores de no pertenecer a su vida. La ausencia de la figura paterna se ve aumentada de forma significativa con los a&ntilde;os y las necesidades insatisfechas en los procesos comunes de la vida. Desde los chistes simples a la manifestaci&oacute;n clara de rechazo e incapacidad de perdonar a quien los desampar&oacute; en una edad vulnerable hasta la reiteraci&oacute;n de una necesidad de afecto que refleja en sus relaciones de pareja, las secuelas del abandono son evidentes. Salazar Ben&iacute;tez menciona:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>para los hijos varones, el padre ha constituido el referente de la masculinidad correcta, normativa. El patr&oacute;n a imitar para hacer un hombre de verdad. El admirado y esperado (&#8230;) pero tambi&eacute;n el continuado de roles y estereotipos del patriarca. Es decir la habitual ha sido que el padre ofrezca un modelo que ha reforzado la masculinidad patriarcal&nbsp; y que ha rechazado los valores y actitudes ligadas a los femenino (334)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal vez por eso hay un ciclo repetitivo donde los hijos abandonados se vuelven hombres que abandonan. Para los hijos abandonados hay una enorme carga de resentimiento por el dolor y las humillaciones causadas a la parte femenina y por la vida ardua que pas&oacute; la madre. Murillo lo manifiesta as&iacute;:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es decir, hay una realidad ah&iacute; patente que tiene que ver con la pobreza, pero tambi&eacute;n con el racismo, con el clasismo, con la falta de oportunidades, con la carga emocional de crecer as&iacute;. Es muy dif&iacute;cil cambiar de escal&oacute;n socioecon&oacute;mico, por eso el pa&iacute;s est&aacute; tan polarizado. Mi madre trabajaba limpiando casas, &iquest;sabes cu&aacute;ntas veces vi a las due&ntilde;as de esas casas humillarla? Esos momentos se te quedan grabados cuando te dicen que eres una mierda, cuando no te dejan entrar a un lugar, cuando insisten en que no vales&#8230; y ese sentimiento se ha traducido en furia durante generaciones. (<em>El pa&iacute;s<\/em>, junio 2022)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero no s&oacute;lo del abandono y de la pobreza, tambi&eacute;n habla de la transgresi&oacute;n que significan las conductas mis&oacute;ginas. &ldquo;Ser mujer y crecer en un pa&iacute;s donde asesinan a once mujeres cada d&iacute;a es sobrevivir. Mayormente si naciste y creciste en el Estado de M&eacute;xico, que hoy es el municipio con la tasa m&aacute;s alta de feminicidios&rdquo;. Contar historias de feminicidios, de acoso y de violaci&oacute;n es tener el valor de denunciar. Hablar de la p&eacute;rdida de dientes y de la ansiedad, &ldquo;la ansiedad es un monstruo que tiene la espeluznante cualidad de hacerse m&aacute;s grande que quien lo aloja,&rdquo; es desnudar el alma. Por ello es importante hablar sobre estos temas y no seguir dej&aacute;ndolos en el silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra vertiente de esta violencia son las relaciones padre-hijos, proveniente de la cultura y de c&oacute;mo est&aacute;n los varones acostumbrados desde la masculinidad a relacionarse con su hijos. Barrios Mart&iacute;nez se&ntilde;ala que:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es extra&ntilde;o que una gran cantidad de varones se muestren carentes de afecto con sus hij@s sin prodigarles contacto f&iacute;sico, ausente si no siempre lo f&iacute;sico, s&iacute; en emocional. En el peor de los casos el &uacute;nico modo conocido de comunicarse afectivamente con los hij@s, es con la violencia verbal y f&iacute;sica, pues el machismo que el hombre como g&eacute;nero ha internalizado, le conduce indefectiblemente a agredir so pretexto de hacerlo educativa o ejemplarmente &ldquo;por el bien de sus hijos.&rdquo; (30)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Barrios Mart&iacute;nez, hay varios escenarios de acci&oacute;n en una educaci&oacute;n no sexista como en la escuela, el trabajo, las casa y las relaciones de pareja y, por supuesto, la paternidad (p. 32-34) adem&aacute;s &ldquo;establecer una educaci&oacute;n sentimental y las reglas sociales b&aacute;sicas que las figuras de autoridad trasmiten a hijos e hijas, deje de ser diferencial, esto es, que el trato y entrenamiento social de hijos e hijas sea id&eacute;ntico&rdquo; (32).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda alguna, la figura del padre es trascendental en nuestra formaci&oacute;n como seres humanos. A lo largo de la historia universal recae en el hombre la figura de paternidad como un elemento importante en su papel de var&oacute;n. Tenemos como ejemplo la mitolog&iacute;a, donde el padre es la ley impuesta e inviolable. Vemos que en los hombres se refuerza el deber y compromiso del cuidado. Por desgracia, en M&eacute;xico, esa figura paterna de fuerza y poder es s&oacute;lo apariencia pues muchas veces est&aacute; cimentada en la figura femenina y su trabajo. Millones de mexicanos son sostenidos por una madre que vive en situaci&oacute;n de precariedad. &ldquo;Millones infinitos de madres mexicanas que est&aacute;n criando solas porque el padre se fue, como dec&iacute;a mi mam&aacute;: yo soy &lsquo;map&aacute;&rsquo;, y lo que eso configura&rdquo;. Para la autora de <em>La cabeza de mi padre<\/em>, &ldquo;Est&aacute; muy cabrona la exigencia sobre una madre, la m&iacute;a, que cri&oacute; a ocho, ella &iquest;c&oacute;mo pudo?&rdquo; (<em>Ciudadan&iacute;a Express<\/em>, 2022)<\/p>\n<p>Por desgracia, la paternidad en nuestro pa&iacute;s significa ausencia, tanto f&iacute;sica como econ&oacute;mica e ideol&oacute;gica, y se perpet&uacute;a en estos t&eacute;rminos por el machismo que impera. En una entrevista que <em>Infobae<\/em> M&eacute;xico hizo a la escritora Murillo, coment&oacute; que es una imagen tan pesada que incluso se debe de obedecer, aunque no est&eacute; con nosotros. &ldquo;La figura del padre es universal, arquet&iacute;pica, gigante, monol&iacute;tica, pesada. Casi siempre obliga a soportarla o mirarla con un respeto absoluto, pero como dice Guillermo del Toro &lsquo;Pero soy mexicana&rsquo; y ser mexicana implica esta cultura brutal, donde por un lado el padre est&aacute; ausente&rdquo; (Avreimy, 2022).<\/p>\n<p>Esta figura dura, en&eacute;rgica e incapaz de comunicarse con sus hijos fuera de la violencia debe modificarse. Tanto los estudios de g&eacute;nero y los de nuevas masculinidades ponen el dedo en la llaga y proporcionan las herramientas para reconstruir la masculinidad y la paternidad fuera de los falsos lineamientos impuestos de dureza y rigor concebidos para el hombre. Octavio Salazar es claro en se&ntilde;alar: &ldquo;La paternidad deber&iacute;a ser vivida como un proceso m&aacute;s de realizaci&oacute;n personal y, por lo tanto, tambi&eacute;n disfrutada en todo lo que supone de enriquecimiento afectivo y emocional y no simplemente como respuesta masculina a una exigencia social.&rdquo; (Salazar, p. 337) El autor adem&aacute;s considera que:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este proceso debe asumirse como un aprendizaje continuo, como una negociaci&oacute;n constante, como un inestable equilibrio entre incertidumbre, ensayo e improvisaci&oacute;n. En todo caso es que proyecto personal deber&iacute;a asumirse no como una p&eacute;rdida de tiempo, de autonom&iacute;a, de oportunidades profesionales, de relaci&oacute;n con los pares, si no como factor esencial para el desarrollo personal y como la apertura de otras v&iacute;as de crecimiento y felicidad. Por lo tanto como proceso central y su propia vida (Salazar, p. 337-338).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Debemos aprender a erradicar los comportamientos da&ntilde;inos. Debemos reconstruir al hombre y al padre para generar una mejor sociedad. Aunque existe dificultades para concebir una nueva paternidad: primero la dificultad de encontrar modelo que sirvan de referentes alternativos. Segundo la valent&iacute;a que supone transgredir la norma y romper con los estereotipos establecidos (Salazar, p. 338). Estas dificultades deben de vencerse. Se debe de considerar la revisi&oacute;n de la paternidad &ldquo;Es decir, todo el proceso de &lsquo;deconstrucci&oacute;n&rsquo; del h&eacute;roe patriarcal ha de incidir finalmente en la asunci&oacute;n de una nueva paternidad caracterizada por la presencia, por la mayor empat&iacute;a, por la cercan&iacute;a emocional y afectiva, por la dedicaci&oacute;n temporal y sentimental&rdquo; (Salazar, p. 340). Los varones merecen un mejor papel en la historia, como padres de sus hijos y compa&ntilde;eros de vida. Es justo reconstruir la paternidad para el bien social. Todas las fotos familiares merecen mostrar el rostro de sus padres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>REFERENCIA<\/strong><\/p>\n<p>Avreimy Hugo. Infobae. &ldquo;En este pa&iacute;s todos somos hijos de Pedro P&aacute;ramo&rdquo;: Alma Delia Murillo hizo una cr&iacute;tica a la ausencia del padre.9 de Junio de 2022. Recuperada de https:\/\/www.infobae.com\/america\/mexico\/2022\/06\/19\/en-este-pais-todos-somos-hijos-de-pedro-paramo-alma-delia-murillo-hizo-una-critica-a-la-ausencia-del-padre\/<\/p>\n<p>Barrag&aacute;n Almudena. Alma Delia Murillo: &ldquo;La ausencia del padre es la piedra angular de M&eacute;xico&rdquo; . M&eacute;xico &#8211; 12 JUN 2022 &#8211; 05:15 CDT. El Pa&iacute;s Recuperado de https:\/\/elpais.com\/mexico\/2022-06-12\/alma-delia-murillo-la-ausencia-del-padre-es-la-piedra-angular-de-mexico.html<\/p>\n<p>Barrios Mart&iacute;nez, D. (s. f.). Ser menos machos y m&aacute;s hombres. En Gu&iacute;a de supervivencia para varones del siglo XXI (pp. 19&ndash;36). Ald&iacute;a<\/p>\n<p>Ciudadan&iacute;a Express. Periodismo de Paz. Somos hijos de Pedro P&aacute;ramo en M&eacute;xico: Alma Delia Murillo Domingo 19 de junio, 2022.Recuperado de https:\/\/www.ciudadania-express.com\/2022\/igualdad\/somos-hijos-de-pedro-paramo-en-mexico-alma-delia-murillo#:~:text=%E2%80%9CEst%C3%A1%20muy%20cabrona%20la%20exigencia,mujer%20m%C3%A1s%20que%20como%20madre%E2%80%9D.<\/p>\n<p>Murillo Alma Delia (2022). La cabeza de mi padre. Alfaguara.<\/p>\n<p>Salazar Ben&iacute;tez, O. (2013). Padres presentes, familias plurales. En Masculinidades y ciudadan&iacute;a: Los hombres tambi&eacute;n tenemos g&eacute;nero (pp. 330&ndash;370). Dykinson.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda familia tiene facetas luminosas, otras oscuras y dolorosas. Hay n&uacute;cleos familiares donde la luz proviene de padres juntos, de hacer del hogar un lugar seguro para los hijos. 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