{"id":1420,"date":"2022-11-25T18:24:40","date_gmt":"2022-11-25T18:24:40","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/11\/25\/sobre-palabras-y-sobrevivientes-de-las-palabras\/"},"modified":"2022-11-25T18:24:40","modified_gmt":"2022-11-25T18:24:40","slug":"sobre-palabras-y-sobrevivientes-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/sobre-palabras-y-sobrevivientes-de-las-palabras\/","title":{"rendered":"Sobre palabras y sobrevivientes de las palabras"},"content":{"rendered":"<p>Despu&eacute;s de dar muchas vueltas, invariablemente tropezamos con las palabras y con la luz o las tinieblas que ellas irradian a trav&eacute;s de su significado. L&oacute;gicamente, el paisaje mental de cada uno influye para que las palabras emitidas sean secas, blandas, coherentes, viscosas o como quieran.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de las palabras construimos nuestros modelos mentales sobre c&oacute;mo funciona el mundo, c&oacute;mo lo entendemos, c&oacute;mo lo sentimos, c&oacute;mo lo interpretamos y c&oacute;mo respondemos ante las cosas. Puesto que las palabras son las interconexiones que unen al hombre con la realidad, ellas son de quien las porta y son las que nos ubican en el mundo.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n Alicia Aradilla, autora del libro <em>Las palabras que nos habitan<\/em> (2017), las palabras que pronunciamos con m&aacute;s frecuencia son las que definen nuestra situaci&oacute;n de felicidad o infelicidad. <em>Las palabras que nos habitan<\/em> es un libro que busca reconectar a la persona con sus palabras como toma de conciencia del lenguaje y de c&oacute;mo este maneja el resto de situaciones. Por ende, la autora reta al lector a su b&uacute;squeda innata de la felicidad a trav&eacute;s del uso de las palabras. Entendiendo que, las palabras son la esencia del hombre, que con su aliento vital las pronuncia, crea y transfigura para hacer girar el mundo sensible de lo humano; pues, es a trav&eacute;s de la palabra que construimos el mundo o le damos significado.<\/p>\n<p>Existen muchas palabras y cada uno escoge las palabras que le habitan. Hay palabras que liberan, que estallan, que crean, que destruyen, que confortan&hellip;<\/p>\n<p>Sabemos que existen muchas palabras que parecen hechas de polen que luego se transformar&aacute; en miel, tal su dulzura. Existen palabras que, como ni&ntilde;os desahuciados, se apagan. Sin asombro se despiden, con inocencia erguen los brazos y levitan sonrientes&hellip; Nadie las imaginaba tan suaves, tan bellas en su despedida.<\/p>\n<p>Mientras que otras palabras, suenan como elocuci&oacute;n de tambores y logran erizar todo, hasta el mar. Tambi&eacute;n existen las palabras pronunciadas alrededor del fuego, que se quedan tatuadas en la memoria por muchas generaciones y nadie logra apagarlas.<\/p>\n<p>A veces, las palabras llegan como una navaja afilada, cortando profundo y adem&aacute;s dejando cicatrices para siempre porque se anidan en el fondo, donde los rayos de luz no llegan. Sobre la piel se queda una marca, peque&ntilde;o trazo que, no se funde, ni se apaga con la est&aacute;tica belleza. All&iacute;, donde la herida se abre deber&iacute;an volar cometas que se confunden con el brillo del sol. De tiempos en tiempos, en la primera hora de la noche, las palabras regresan como dolores viejos, como ansiedad de orates. Los sobrevivientes de las palabras que hieren, repiten en un soliloquio una y mil veces, las mismas palabras, las tragan, las regurgitan y vuelven a rumiar, hasta que escupen fuego como dragones. Entonces, emocionados lloran.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu&eacute;s de dar muchas vueltas, invariablemente tropezamos con las palabras y con la luz o las tinieblas que ellas irradian a trav&eacute;s de su significado. L&oacute;gicamente, el paisaje mental de cada uno influye para que las palabras emitidas sean secas, blandas, coherentes, viscosas o como quieran. 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