{"id":1400,"date":"2022-11-11T15:17:24","date_gmt":"2022-11-11T15:17:24","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/11\/11\/cada-uno-de-nosotros-tiene-una-cancion\/"},"modified":"2022-11-11T15:17:24","modified_gmt":"2022-11-11T15:17:24","slug":"cada-uno-de-nosotros-tiene-una-cancion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/cada-uno-de-nosotros-tiene-una-cancion\/","title":{"rendered":"Cada uno de nosotros tiene una cancin"},"content":{"rendered":"<p>Foto \/ Marc Chagall, <em>La violinista<\/em>, 1910.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os cantaba a voz en cuello: &ldquo;<em>Gira, il mondo gira \\Nello spazio senza fine \\Con gli amori appena nati \\Con gli amori gi&agrave; finiti\\Con la gioia e col dolore della \\Gente come me<\/em>&hellip;&rdquo;; escuchaba a Jimmy Fontana y a otros tantos cantantes italianos famosos en la radio. No sab&iacute;a del poder de las palabras ni sab&iacute;a en qu&eacute; idioma yo jugaba y cantaba, ni en qu&eacute; idioma hablaba con mis padres y hermanos. No me percataba que eran idiomas distintos, porque no era el mismo idioma que jugaba con los ni&ntilde;os del vecindario, pero no importaba. Era el tiempo de la inocencia, los a&ntilde;os maravillosos cuando la vida no dol&iacute;a y las palabras comunicaban sin afectar y sin saber en qu&eacute; lenguas eran pronunciadas. Adem&aacute;s desconoc&iacute;a el alfabeto y el valor de las palabras.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s vinieron otras canciones en otros idiomas. Otras palabras e historias que no siempre tuvieron un final feliz, porque existen lecciones en la vida que a&uacute;n no aprendemos, muchas veces es dif&iacute;cil trazar el cauce de las aguas que nos recorren. De muchas formas, caminamos a oscuras por la vida ruidosa. Las palabras, a veces, se amontonan de forma ca&oacute;tica en la mente y no es f&aacute;cil hacerlas gotear a trav&eacute;s de la pluma. Especialmente si la televisi&oacute;n interfiere de forma subliminal. Es como si intent&aacute;ramos salir de un pi&eacute;lago y cada vez nos hundi&eacute;ramos m&aacute;s.<\/p>\n<p>L&oacute;gicamente, no todo en la vida son formas despavoridas emitidas por la ruidosa televisi&oacute;n. Existen silencios apasionantes acompa&ntilde;ados por el zumbido de una abeja bajo el azul luminoso del cielo. Es bueno escuchar el lugar y contemplarse adentro sin alimentar el miedo primigenio que all&iacute; yace. Son momentos sublimes en que, si caen palabras, parecen llovizna porque se acomodan en la p&aacute;gina ordenadamente, sin caos. Empero, si no hay humedad, hay que tallar las palabras con combo y cincel y dejar que el sol caliente el mate amargo, mientras los ruidos de las calles y de las granadas se funden. Es cierto que el mundo exterior distrae e impide a cada uno encontrar en su interior la clave en sol de una partitura a&uacute;n no escrita, de la propia melod&iacute;a.<\/p>\n<p>Fueron muchas canciones desde la cuna hasta ahora. Los momentos sucedieron con las palabras, las canciones de fondo y reflejos de colores que se acumulan en los m&aacute;s &iacute;ntimos recovecos de la conciencia para armar los recuerdos. Quiz&aacute;s, sea de otra manera.<\/p>\n<p>Sea como fuere, cada uno de nosotros tiene una canci&oacute;n. A veces, cuando estoy sola tomando un jugo de pi&ntilde;a, escucho mi canci&oacute;n favorita en mi propia cabeza y la siento tan dulce cuanto la espuma que flota sobre el jugo. Entonces me a&iacute;slo del mundo y disfruto por ser y estar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto \/ Marc Chagall, La violinista, 1910. &nbsp; Cuando ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os cantaba a voz en cuello: &ldquo;Gira, il mondo gira \\Nello spazio senza fine \\Con gli amori appena nati \\Con gli amori gi&agrave; finiti\\Con la gioia e col dolore della \\Gente come me&hellip;&rdquo;; escuchaba a Jimmy Fontana y a otros tantos cantantes italianos famosos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":1401,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1400","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desde-el-sur"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1400"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1400\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}