{"id":1382,"date":"2022-10-28T14:11:33","date_gmt":"2022-10-28T14:11:33","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/10\/28\/hildegard-von-bingen-la-visionaria-del-rin\/"},"modified":"2022-10-28T14:11:33","modified_gmt":"2022-10-28T14:11:33","slug":"hildegard-von-bingen-la-visionaria-del-rin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/hildegard-von-bingen-la-visionaria-del-rin\/","title":{"rendered":"Hildegard von Bingen: la visionaria del Rin"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>La mujer es semejante a la Casa de la Sabidur&iacute;a<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Hildegard de Bingen<em>, Liber vite meritorum, I, 82<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>Hildegard von Bingen perteneci&oacute; a la Orden de San Benito. Naci&oacute; en Bermersheim vor der H&ouml;he, Alemania, el 16 de septiembre de 1098. Muri&oacute; en el monasterio de Rupertsberg, Alemania, el 17 de septiembre de 1179. Fue proclamada Doctora de la Iglesia el 7 de octubre de 2012 por el papa Benedicto XVI.<\/p>\n<p>Fue una mujer pol&iacute;mata: monja, despu&eacute;s santa, compositora, escritora, fil&oacute;sofa, cient&iacute;fica, naturalista, m&eacute;dica, abadesa, m&iacute;stica, l&iacute;der monacal y profetisa alemana. Vivi&oacute; en el tiempo de cruzadas y trovadores, se comprometi&oacute; con la reforma de la Iglesia y redact&oacute; abundantes escritos sobre temas teol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos, musicales y de medicina.<\/p>\n<p>Existe una vasta biograf&iacute;a sobre la vida y obra de la abadesa Hildegard von Bingen, que despierta mucha curiosidad por la amplia gama de conocimiento que dej&oacute; en sus textos, sobre una gran diversidad de temas que no estaban al alcance de las mujeres comunes ni de las abadesas de la Edad Media. Fue considerada una de las escritoras de mayor producci&oacute;n de su tiempo. Adem&aacute;s, es considerada por muchos expertos como la madre de la historia natural.<\/p>\n<p>Las cruzadas trajeron ideas de la filosof&iacute;a y ciencias orientales, asimismo, las traducciones ar&aacute;bigo-latinas de los escritos de Arist&oacute;teles transformaron la filosof&iacute;a occidental.<\/p>\n<p>Hildegard fue una mujer que no solo predic&oacute;, sino que tambi&eacute;n intervino en la pol&iacute;tica de su &eacute;poca. Su fama de santa y profetisa fue tan grande que, en 1150, el emperador Federico I Barbarroja, Emperador del Sacro Imperio Romano Germ&aacute;nico, la invit&oacute; a palacio. Hizo numerosos viajes para predicar, cosa que era poco com&uacute;n para una mujer. Su predicaci&oacute;n se dirig&iacute;a a la redenci&oacute;n, la conversi&oacute;n y la reforma del clero, criticando duramente la corrupci&oacute;n eclesi&aacute;stica. Utiliz&oacute; &ldquo;cartas&rdquo; en las que daba su opini&oacute;n a personajes notables con mucha valent&iacute;a.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n fue conocida como la sibila del Rin o la profetisa teut&oacute;nica. Hildegard von Bingen no s&oacute;lo se dedic&oacute; a la oraci&oacute;n, sus contempor&aacute;neos dec&iacute;an que ten&iacute;a un canal abierto para hablar con Dios en la intimidad de su recogimiento en devoci&oacute;n, por eso fue considerada una de las mayores m&iacute;sticas de la iglesia cat&oacute;lica. Como monja, pasaba largas horas en silencio todos los d&iacute;as, durante las que estudiaba las escrituras sagradas. Adem&aacute;s, hacia investigaciones sobre medicina, anatom&iacute;a y alquimia.<\/p>\n<p>Sus obras fueron escritas en lat&iacute;n medieval. Emple&oacute; varios estilos de escritura: el tratado teol&oacute;gico, el epistolar, el hagiogr&aacute;fico y el tratado m&eacute;dico, pero destacan sus obras visionarias, en las que hace un uso constante y fecundo de la alegor&iacute;a &eacute;tica-religiosa. Una de sus obras, tambi&eacute;n importante, es <em>Lingua ignota<\/em>, que es la primera lengua artificial de la historia, con un glosario de 209 palabras con su significado en alem&aacute;n.<\/p>\n<p>Hildegard daba gran importancia a la m&uacute;sica y compuso 78 obras musicales. Consideraba el canto como una manifestaci&oacute;n del esp&iacute;ritu divino en el hombre. Fue muy innovadora al emplear intervalos de cuarta y quinta cuando el canto de su &eacute;poca no sol&iacute;a pasar de terceras. La finalidad de sus obras musicales era suplir las necesidades lit&uacute;rgicas de su propia comunidad, as&iacute; como para ense&ntilde;anza de tipo teol&oacute;gico y moral.<\/p>\n<p>La abadesa realiz&oacute; interesantes aportaciones a la ciencia. A pesar de creer en un origen divino, no pensaba que la creaci&oacute;n fuese resultado de una intervenci&oacute;n sobrenatural sino de la presencia de los cuatro elementos primordiales, que dividi&oacute; en dos clases: los superiores o celestiales (fuego y aire) y los inferiores o terrenales (agua y tierra). Seg&uacute;n Hildegard, ambas clases estaban relacionadas como lo estaban el macrocosmos y el microcosmos. Por ello intent&oacute; armonizar la f&iacute;sica con la anatom&iacute;a y la fisiolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Intuy&oacute; la circulaci&oacute;n de la sangre siglos antes de que pudiese comprobarse y realiz&oacute; la descripci&oacute;n m&aacute;s detallada del orgasmo femenino. En realidad, todas sus explicaciones m&eacute;dicas sobre el sexo llaman la atenci&oacute;n por su realismo.<\/p>\n<p>Mostr&oacute; grandes conocimientos de bot&aacute;nica, medicina y fisiolog&iacute;a humana. Hildegard von Bingen utiliz&oacute; los pasillos de su monasterio para analizar el cuerpo humano, sus funciones y afecciones org&aacute;nicas. En su &eacute;poca, las abad&iacute;as medievales serv&iacute;an como proto-hospitales.<\/p>\n<p>En conjunto con otras monjas, versadas en herbolaria, anatom&iacute;a y medicina, Hildegard aprovech&oacute; los conocimientos de enfermer&iacute;a que adquiri&oacute; cuando era todav&iacute;a muy joven para entender la anatom&iacute;a femenina. Su primera publicaci&oacute;n fue <em>Physica and Causae et Curae<\/em> (1150), en la que explic&oacute; el uso de m&aacute;s de 170 plantas medicinales, entre las que detall&oacute; el uso de herbolaria abortiva. Todas estas plantas estaban en el acervo de Hildegard von Bingen para estimular la menstruaci&oacute;n, as&iacute; era la manera en la que, durante sus a&ntilde;os de pr&aacute;ctica m&eacute;dica, se hac&iacute;a alusi&oacute;n a los abortos.<\/p>\n<p>En aquella &eacute;poca, el aborto no estaba penado por ley. Tampoco era tema de discusi&oacute;n pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses en Europa. Por el contrario, se entend&iacute;a como una manifestaci&oacute;n de males inducidos por demonios o castigos divinos. Para practicarlos, diversos alquimistas y m&eacute;dicos en los monasterios desarrollaron t&eacute;cnicas especiales.<\/p>\n<p>Por ello, los estudios de Hildegard von Bingen con respecto al aborto se permitieron y promovieron al interior de su abad&iacute;a y diversas mujeres acud&iacute;an a los claustros para curarse. Por esta raz&oacute;n, los tratados de esta monja alemana fueron consultados ampliamente para solventar las necesidades de mujeres con diversos malestares sexuales, sin cuestionamientos morales doctrinantes.<\/p>\n<p>Hildegard von Bingen, la visionaria del Rin, es una de las m&aacute;s fascinantes mujeres de toda la Edad Media, tal vez porque hoy, en pleno siglo XXI, muchas mujeres a&uacute;n caminan entre sombras y tinieblas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mujer es semejante a la Casa de la Sabidur&iacute;a Hildegard de Bingen, Liber vite meritorum, I, 82 &nbsp; Hildegard von Bingen perteneci&oacute; a la Orden de San Benito. Naci&oacute; en Bermersheim vor der H&ouml;he, Alemania, el 16 de septiembre de 1098. Muri&oacute; en el monasterio de Rupertsberg, Alemania, el 17 de septiembre de 1179. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":1383,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1382","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desde-el-sur"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1382","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1382"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1382\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1383"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}