{"id":1354,"date":"2022-10-14T14:42:33","date_gmt":"2022-10-14T14:42:33","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/10\/14\/la-muerte-de-fernando-percino-escrita-por-fernando-percino\/"},"modified":"2022-10-14T14:42:33","modified_gmt":"2022-10-14T14:42:33","slug":"la-muerte-de-fernando-percino-escrita-por-fernando-percino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/la-muerte-de-fernando-percino-escrita-por-fernando-percino\/","title":{"rendered":"La muerte de Fernando Percino escrita por Fernando Percino"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Para Alan, Richard y X&oacute;chitl<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cap&iacute;tulo 1<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue a la b&oacute;veda celeste a sacar un archivo. Son&oacute; el tel&eacute;fono. Era M&oacute;nica, hab&iacute;a pasado mucho tiempo desde la &uacute;ltima charla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;Hola, Moni.<\/p>\n<p>&mdash;Desaparecida, mucho trabajo, me imagino.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Chaparra, &iquest;te acuerdas de Fer Percino, el chico que te quer&iacute;a cuando eras joven? Muri&oacute; antier. Escrib&iacute;a horrible, pero no era un mal tipo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yesenia se qued&oacute; sin aliento. Colg&oacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cap&iacute;tulo 2<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recibi&oacute; un mensaje de WhatsApp de Tatiana, su eterna amiga de Puebla. Era una esquela de un peri&oacute;dico en l&iacute;nea:<\/p>\n<p>&ldquo;En<em> eContraste<\/em> lamentamos la muerte de nuestro colaborador y amigo, el escritor Fernando Percino. Pronta resignaci&oacute;n para sus seres queridos.&rdquo;<\/p>\n<p>Se le fue la respiraci&oacute;n y se puso a llorar.<\/p>\n<p>Muchos a&ntilde;os estuvo enojada con &eacute;l por la forma en c&oacute;mo la hab&iacute;a representado en un cuento con mucho humor negro. Despu&eacute;s lo perdon&oacute; y entendi&oacute; que el texto era un tributo oscuro. Citlali concluy&oacute; que el cuento era una met&aacute;fora en la que el escritor tuvo que matar, por fuerza, los recuerdos de esa relaci&oacute;n que tuvieron y tanto le dol&iacute;an.<\/p>\n<p>Ambos se quisieron tanto.<\/p>\n<p>Tania le dijo que lamentaba mucho la muerte de Fer y que fuese ella quien le informase.<\/p>\n<p>&ldquo;S&eacute; lo importante que era para ti, fuerte abrazo Citla. Te quiero mucho.&rdquo;<\/p>\n<p>A ella no le gustaba beber, pero ese d&iacute;a sac&oacute; dos botellas, ya abiertas, de brandy de la bodega de su padre, quien ten&iacute;a poco de haber fallecido tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Se emborrach&oacute;, llor&oacute; mucho y se qued&oacute; dormida recordando el d&iacute;a que Fer y ella hac&iacute;an una tarea en el Carlos Marx de Piedra de la Facultad de Administraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cap&iacute;tulo 3<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lalo, el pasante, subi&oacute; a la oficina.<\/p>\n<p>&mdash;Licenciado Valeriano, lamento informarle que su hijo ha muerto. Acaba de llamar Rub&eacute;n para avisarnos. Lo siento mucho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A ver pendejo! &iquest;Cu&aacute;l de todos mis hijos? S&iacute; sabes que tengo un chingo, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe mi error, licenciado. Se trata de Fernando.<\/p>\n<p>Valeriano se levant&oacute;, buf&oacute; como un toro. Fue al mini bar que estaba en la siguiente sala. Sac&oacute; de un mueble una botella de mezcal y un caballito. Regres&oacute; a la oficina con Lalo. Se sirvi&oacute; y bebi&oacute; en su escritorio. Buf&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Ese maric&oacute;n profeminista dej&oacute; de ser mi hijo cuando escribi&oacute; tantas chingaderas sobre m&iacute; en sus putos libros. Ya no era mi sangre, era un traidor de esta familia.<\/p>\n<p>&mdash;Lic. Yo entiendo que ten&iacute;an sus diferencias, pero Fer don&oacute; sangre para la operaci&oacute;n que usted tuvo no hace mucho. Es m&aacute;s, dej&oacute; de beber alcohol una noche antes, en el cumplea&ntilde;os de uno de sus mejores amigos, para poder donar. Y ahora se fue para siempre&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo sabes lo del cumplea&ntilde;os?<\/p>\n<p>&mdash;Es conveniente para la historia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah!<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a servirse y volvi&oacute; a beber de a Hidalgo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes, lacayo? A ese maldito yo lo salv&eacute; de la muerte. Su madre no quer&iacute;a tener hijos. Abort&oacute; dos veces antes que Fernando naciera. Tuve que convencerla para que ese cabr&oacute;n no se fuera al limbo y me pag&oacute; con desprecio y difamaci&oacute;n. L&aacute;rgate a tu casa. Hoy sales temprano.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. Mi m&aacute;s sentido p&eacute;same<\/p>\n<p>Valeriano chasque&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No quiere saber c&oacute;mo muri&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&Ntilde;a, l&aacute;rgate ya.<\/p>\n<p>Valeriano fue a su cuarto. Sac&oacute; un &aacute;lbum de fotograf&iacute;as. Ah&iacute; aparec&iacute;a el hijo de unos cinco a&ntilde;os. Un ni&ntilde;o arriba de un chapul&iacute;n grande de pl&aacute;stico, de juguete, con ruedas. Estaba gordito y chapeado. A&ntilde;os despu&eacute;s Fernando Percino cambiar&iacute;a ese veh&iacute;culo por una motocicleta que Valeriano le regal&oacute; en un cumplea&ntilde;os.<\/p>\n<p>El licenciado agarr&oacute; una peda que dur&oacute; dos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Acto IV<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sala de un departamento de INFONAVIT. Muebles de precio ni tan caro ni tan barato. Un pap&aacute; y su hijo ven las noticias en la tele mientras comen chicharrines.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conductor de TV: En Televisi&oacute;n Maya lamentamos la muerte del escritor poblano Fernando Percino. Gran autor, pero mejor ser humano. Todos quienes tuvimos oportunidad de conocerle lo vamos a extra&ntilde;ar mucho. Escribi&oacute; libros que iban sobre Puebla, en su mayor&iacute;a, de los pocos nacidos ac&aacute; que explor&oacute; con sagacidad nuestros municipios, ya sean urbanos o rurales, lo hizo con pasi&oacute;n. Obras como <em>Mutter<\/em> o <em>Ma&ntilde;ana es tu silencio<\/em> quedan como un gran legado de Fernando. Yo tuve la oportunidad de entrevistarlo ac&aacute; en el estudio un par de veces. La &uacute;ltima, cuando gan&oacute; un premio nacional de novela, poniendo muy en alto a Puebla. Fue egresado de una licenciatura en la UPAEP en Administraci&oacute;n Tur&iacute;stica y una maestr&iacute;a en la UDLA en Letras. Lleg&oacute; a trabajar de Delivery para pagar sus estudios y se gan&oacute; el coraz&oacute;n de mucha gente, por su voluntad y su gran coraz&oacute;n. Tambi&eacute;n trabaj&oacute; muchos a&ntilde;os en la Procuradur&iacute;a de Tlaxcala, d&oacute;nde se inspir&oacute; para varias de sus historias policiacas. En paz descanse, Fer Percino. Pronta resignaci&oacute;n a sus seres queridos.<\/p>\n<p><em>Fontimbras<\/em>: Mira, ya se muri&oacute; ese pendejo, p&aacute;.<\/p>\n<p><em>Denethor segundo<\/em>: &iquest;Y qui&eacute;n chingados era? Ya no me acuerdo.<\/p>\n<p><em>Fontimbras<\/em> : El pendejo Didi que atropellaste hace como tres a&ntilde;os con el Audi.<\/p>\n<p><em>Denethor segundo<\/em>: Ah, &iexcl;qu&eacute; bueno! Un pendejo menos en el mundo. Un pendejo conductor menos. Su cagada me cost&oacute; ocho mil pesos de deducible del seguro.<\/p>\n<p><em>Fontimbras<\/em>: Fue una mamada que te echar&aacute;n la culpa a ti s&oacute;lo porque ibas de reversa. Pero ese motoneto ya no joder&aacute; a nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p><em>Denethor segundo<\/em>: Ya c&aacute;mbiale a la Champions.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cap&iacute;tulo 5<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Micky se qued&oacute; con Estefan&iacute;a. Que ya llevaba seis meses en Puebla despu&eacute;s de divorciarse en Monterrey, eso le permiti&oacute; estar a tiempo en el sepelio de su hermano, el escritor Fernando Percino.<\/p>\n<p>Estefan&iacute;a viv&iacute;a sola. Rentaba un departamento cerca de Plaza San Diego, en Cholula.<\/p>\n<p>Ac&aacute; va un poco de la relaci&oacute;n de una mujer soltera mayor de treinta con un perro puddle mini toy de m&aacute;s de 13 a&ntilde;os y con catarata en un ojo, que s&oacute;lo puede comer pollo y croquetas especiales para mantenerse sano por un problema que tiene en el ri&ntilde;&oacute;n y con una hernia:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pinche Micky, ya te orinaste en la cocina, carajo!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mickey ya no ladres, son las tres de la ma&ntilde;ana, y debo levantarme muy temprano, por piedad.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mickey, carajo, se me olvid&oacute; cocinar tu pechuga. &iexcl;Chingaos! Voy a tener que pedir una ya preparada por Rapid.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mickey, ya no chilles, por favor. S&eacute; que extra&ntilde;as a Fer. Yo tambi&eacute;n lo extra&ntilde;o, mira que hijo de la chingada, que te dej&oacute; solo.&rdquo;<\/p>\n<p>Estefan&iacute;a estaba muy estresada con el perro, pero fue la &uacute;nica que acept&oacute; el reto de quedarse con &eacute;l. Le dol&iacute;a ver c&oacute;mo Micky extra&ntilde;aba a Fernando. Se notaba una gran codependencia. El peque&ntilde;o can se quedaba en la puerta del departamento mucho tiempo sentado, como esperando irse a casa en cualquier momento y que Fernando regresase por &eacute;l, como cuando lo llevaba a peluquer&iacute;a con la Veterinaria.<\/p>\n<p>Ella ya no pod&iacute;a dormir por los chillidos, aullidos y ladridos del perro por la madrugada.<\/p>\n<p>Cinco d&iacute;as despu&eacute;s se llev&oacute; a Micky en una jaula transportadora. Lo iba a dormir.<\/p>\n<p>Fernando era su mejor amigo y adem&aacute;s su hermano. Estefan&iacute;a estaba devastada. Ella era el d&iacute;a y Fer la noche. Una chica blanca como el sol y el otro prieto como la carretera. Eran un Yin Yang en perfecto equilibrio. Fer era seis a&ntilde;os mayor que ella y a ratos fue una figura paterna, pues Estefan&iacute;a jam&aacute;s convivi&oacute; con el licenciado Valeriano, porque los abandon&oacute; al poco tiempo de que ella naci&oacute;. Fer hizo lo que pudo como joven padre sustituto.<\/p>\n<p>De camino a la Veterinaria, vio unas pi&ntilde;atas colgadas en una tienda de abarrotes. Se detuvo. Fernando Percino escribi&oacute; un libro para ella, se llam&oacute; Fox. En el sale un pasaje de la infancia en Coatzacoalcos, con los abuelos. Fer narra el d&iacute;a que Estef rompi&oacute; su primera pi&ntilde;ata en una fiesta de a&ntilde;o nuevo.<\/p>\n<p>Estefan&iacute;a se puso a llorar. Mir&oacute; a Micky adentro de la jaula.<\/p>\n<p>Regres&oacute; al departamento, se sent&oacute; en el sill&oacute;n. Abraz&oacute; y bes&oacute; al perro en la frente.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos a salir de esta, coraz&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cap&iacute;tulo 6<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la colonia Tres Cruces faltando quince minutos para las dos de la ma&ntilde;ana. Verific&oacute; que la camioneta tuviera la gasolina necesaria y se fue por perif&eacute;rico para tomar la autopista.<\/p>\n<p>Pens&oacute; que hab&iacute;a borrado la <em>playlist<\/em> que hizo con &eacute;l cuando fueron a Veracruz, pero no, ah&iacute; estaba, escondida en sus favoritos de la aplicaci&oacute;n. Se pregunt&oacute; si Fernando la hab&iacute;a quitado de su cuenta. Lo m&aacute;s seguro es que no.<\/p>\n<p>Lo odi&oacute; y lo am&oacute;. Hab&iacute;an pasado muchos a&ntilde;os de aquel viaje a Veracruz. &iquest;Cu&aacute;ntos 7, 8, 9? &iquest;Qui&eacute;n sabe? Lo odi&oacute; porque jam&aacute;s regres&oacute; a ella. Lo am&oacute; porque era un tipo entra&ntilde;able. &iquest;Qui&eacute;n m&aacute;s en su vida hab&iacute;a escrito y publicado una novela entera para restaurar una relaci&oacute;n? Nadie, ning&uacute;n otro. Eso era <em>Papel de terciopelo<\/em>, su libro, de ella, una larga canci&oacute;n de amor que apelaba a la reconciliaci&oacute;n y tambi&eacute;n se convirti&oacute;, de forma accidental, en la primera obra publicada de Fernando Percino.<\/p>\n<p>La carretera estaba serena. Manej&oacute; r&aacute;pido y segura. Vio sus ojos en el retrovisor, brillaban como perlas negras. Bebi&oacute; de su Gatorade de lim&oacute;n.<\/p>\n<p>Sonaron las canciones del placer y el dolor. Cant&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;El triste&rdquo;, la versi&oacute;n de Julieta Venegas.<\/p>\n<p><em>&ldquo;Applause&rdquo;<\/em>, de Lady Gaga<\/p>\n<p><em>&ldquo;Instant Crush&rdquo;,<\/em> la de los Elephant<\/p>\n<p><em>&ldquo;Get Lucky&rdquo;<\/em>, de Daft Punk<\/p>\n<p>Y otras m&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>Llor&oacute;. Se acord&oacute; cuando estaban en el hotel, en la cama &eacute;l se puso encima de ella. La mir&oacute; fijamente a la cara.<\/p>\n<p>&mdash;Hey, &iquest;qu&eacute; tienes ah&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Dond&eacute;? &mdash;Pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Ah&iacute;, en el ojo.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, ya me espantaste. Rev&iacute;same, &iexcl;r&aacute;pido!<\/p>\n<p>Se acerc&oacute;. Ella cay&oacute; en la trampa, cuando estaba tan cerca de sus labios con el pretexto de la revisi&oacute;n ocular, la bes&oacute;. Con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella se ri&oacute; mientras se dejaba vencer.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un tonto, pero te amo.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo.<\/p>\n<p>Fernando estaba muerto. Tantos a&ntilde;os sin saber de &eacute;l y cuando regres&oacute;, volvi&oacute; s&oacute;lo con su nombre en una esquela.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; al Puerto de Veracruz para ver el amanecer, como alguna vez lo contempl&oacute; con Fernando. El cielo negro transmutando al naranja, luego al azul. El aire era c&aacute;lido. La playa estaba desierta y el mar era una hermosa inmensidad. Ella era el viento.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a en sus manos una bolsa de pl&aacute;stico, adentro estaba un libro, su libro: <em>Papel de terciopelo<\/em>. Se adentr&oacute; en el mar y avent&oacute; con todas sus fuerzas aquella bolsa para consumar al puerto como un cementerio marino.<\/p>\n<p>Cuando iba de regreso a la camioneta vio a una joven pareja que pasaba por ah&iacute;. Les pidi&oacute; que le tomaran una foto a ella teniendo como fondo el mar y los restos del amanecer en el cielo.<\/p>\n<p>La fotograf&iacute;a se parec&iacute;a tanto a aquella que Fernando le tom&oacute; tiempo atr&aacute;s. Una recreaci&oacute;n del final de la pel&iacute;cula <em>Terminator<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>S&eacute;ptimo arte<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Froylan y Adriano salieron de ver <em>Media noche en Par&iacute;s<\/em>, de Woody Allen, en las salas del CCU de la BUAP. Froylan fue compa&ntilde;ero de Fernando Percino en la maestr&iacute;a de la UDLA y Adriano era el joven ahijado del escritor muerto. Los tres hicieron una s&oacute;lida amistad por su amor al cine.<\/p>\n<p>&mdash;Fue una extra&ntilde;a experiencia ver la pel&iacute;cula que m&aacute;s le gustaba a Fer de Woody Allen ac&aacute;, donde siempre quedamos de ver alguna funci&oacute;n juntos y al final nunca se pudo &mdash;dijo Adriano con un tono de melancol&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Fer estaba loco, pero era un gran amigo. Lo vamos a extra&ntilde;ar bastante. Me siento feliz de que me acercara a ti. &iquest;Quieres ir por unas chelas? &mdash;Froylan estaba despeinado, llevaba puesta una playera de <em>The Doors<\/em>.<\/p>\n<p>Fueron a un botanero cercano a la IBERO.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No pasa nada si te desvelas? Yo ma&ntilde;ana tendr&eacute; algo de trabajo, pero pues un par de chelas para brindar por el buen Fer nunca est&aacute;n de m&aacute;s &mdash;Froy le di&oacute; un trago a su chamochela.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana no tendr&eacute; clases, as&iacute; que no pasa nada. Salud por el buen Fer Percino.<\/p>\n<p>Brindaron.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, mano tengo una duda. El libro de cuentos de Fer llamado <em>Samantha Oscura<\/em>, &iquest;lo tom&oacute; del nombre de tu mam&aacute;?<\/p>\n<p>Adriano se puso rojo y se ri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;En efecto, en una de esas Fer pudo ser mi padre, creo. Ni mam&aacute; ni Fer me hablaron algunas vez de sus asuntos completamente, aunque s&iacute; lo consider&eacute; siempre un mentor, a &eacute;l le debo mucho de mi formaci&oacute;n cultural.<\/p>\n<p>Fernando Percino convenci&oacute; a Adriano de que ser&iacute;a un gran director de cine y lo motiv&oacute; a estudiar la carrera en la BUAP. &Eacute;l lo llev&oacute; por primera vez a la Cineteca Nacional y ambos parec&iacute;an ni&ntilde;os en una jugueter&iacute;a. Ese d&iacute;a el padrino le dijo al ahijado: &ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a van a estrenar una pel&iacute;cula tuya aqu&iacute; y yo te voy a acompa&ntilde;ar para que brindemos con un mezcal&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre le admir&eacute; a Fer su fuerza de voluntad para enfrentar sus adversidades. Era como mi h&eacute;roe, hizo tanto con tan poco amor, un hombre solitario, un loco estilo David Lynch &mdash;Adriano mir&oacute; su reflejo en el tarro de cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes, a lo mejor es muy viajado lo que te voy a proponer, pero &iquest;qu&eacute; te parece si filmamos juntos el guion que te dej&oacute;?<\/p>\n<p>Adriano alz&oacute; la vista y fij&oacute; con determinaci&oacute;n su mirada en los ojos de Froylan. Le contest&oacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Ocho<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>En memoria de Meneses y Fitzgerald, mis maestros<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras llueve, Percino hace correcciones a su tesis de maestr&iacute;a. Siente que falta poco para cerrarla. La nueva asesora hizo crecer el texto de una manera prodigiosa y &eacute;l se siente motivado de estar a nada de presentar al mundo su mejor obra.<\/p>\n<p>El cuarto que renta en la colonia Volcanes es sobrio. Ya se han colado algunas ratas para robar comida, pero es lo que puede pagar. Percino qued&oacute; en ruinas despu&eacute;s de su divorcio. Apenas y disfruta y padece la compa&ntilde;&iacute;a de su viejo perro Micky, que ya se puso a ladrar otra vez, pidiendo comida o quiz&aacute; un paseo al parque que est&aacute; junto a la Parroquia de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe.<\/p>\n<p>Sobre su escritorio reposa, intacto, el libro de su amiga venezolana Leticia Mart&iacute;nez. Debe tener lista una rese&ntilde;a antes del s&aacute;bado, esas rese&ntilde;as que son m&aacute;s bien cr&oacute;nicas sobre la experiencia de conocer autores y ser su amigo. Ya habr&iacute;a escrito sobre Conrado, Judith, Luis. Faltaba su querida Leticia. Cuando ella lleg&oacute; de Venezuela &eacute;l le regal&oacute; un chinito de la suerte color amarillo para desearle abundancia en tierras mexicanas.<\/p>\n<p>Piensa en Am&eacute;rica. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a haber salvado su matrimonio con ella? Al final, s&iacute; pesaron los 20 a&ntilde;os de diferencia que hab&iacute;a entre ambos. Ahora ella estaba triunfando con su obra escult&oacute;rica en Berl&iacute;n, mientras &eacute;l, Fernando Percino, alguna vez flamante ganador de un Premio Nacional de Novela, apenas y pod&iacute;a mantenerse a s&iacute; mismo y a su perro, pues ten&iacute;a poco de haber terminado el periodo de una beca estatal y no ten&iacute;a un trabajo fijo.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; has hecho de tu juventud? Ante esta pregunta, Percino aspira entera y de un jal&oacute;n la l&iacute;nea de polvo blanco que est&aacute; junto a la computadora. Afuera, los personajes de su novela caminan en el a&ntilde;o 2002. Alguien activ&oacute; la invenci&oacute;n de Morel.<\/p>\n<p>La vista se le nubla, se le atraviesa una n&aacute;usea. El brazo izquierdo hormiguea. Suena <em>You want it darker<\/em>, de Leonard Cohen, en el <em>Spotify<\/em> del ordenador. El cuerpo se hace estatua. Se va de bruces sobre el tablero.<\/p>\n<p>La pantalla:<\/p>\n<p>Gjkkklhlijcgkcftjdiygti7t689ljihbjhbljkghlhjlbhjlhnlklkjgilugkugukgkjgbkjb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Alan, Richard y X&oacute;chitl &nbsp; Cap&iacute;tulo 1 &nbsp; Fue a la b&oacute;veda celeste a sacar un archivo. Son&oacute; el tel&eacute;fono. Era M&oacute;nica, hab&iacute;a pasado mucho tiempo desde la &uacute;ltima charla. &nbsp; &mdash;Hola, Moni. &mdash;Desaparecida, mucho trabajo, me imagino. &mdash;S&iacute;. &mdash;Chaparra, &iquest;te acuerdas de Fer Percino, el chico que te quer&iacute;a cuando eras joven? 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