{"id":1342,"date":"2022-10-07T13:39:19","date_gmt":"2022-10-07T13:39:19","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/10\/07\/annie-ernaux-mujer-osada\/"},"modified":"2022-10-07T13:39:19","modified_gmt":"2022-10-07T13:39:19","slug":"annie-ernaux-mujer-osada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/annie-ernaux-mujer-osada\/","title":{"rendered":"Annie Ernaux, mujer osada"},"content":{"rendered":"<p>Es noticia: una mujer francesa llamada Annie Ernaux ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2022. No es la primera mujer en obtener este galard&oacute;n, entonces, &iquest;Querido lector, por qu&eacute; tanto aprecio por ella?<\/p>\n<p>Annie Ernaux, de 82 a&ntilde;os de edad, nacida en Lillebonne, Francia, tuvo la osad&iacute;a de escapar del estrato social poco favorecido donde le toc&oacute; crecer por la v&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil: estudiar y confrontar los c&oacute;digos de su tiempo, hasta alcanzar su nueva identidad, ser ella misma, y sumarse a la colectiva que emerg&iacute;a junto con ella.<\/p>\n<p>Esto supuso una disciplina f&eacute;rrea; resiliencia y adaptaci&oacute;n constante; atenci&oacute;n permanente sobre el comportamiento de las personas, al modo de un cient&iacute;fico, pero con el estilo de una escritora; es decir, con la sensibilidad para comprender y aprehender la condici&oacute;n humana; escribirla de un modo directo, con palabras f&aacute;ciles, exponi&eacute;ndose tanto en sus sentimientos como en su integridad; con el pensamiento puesto en el pasado y el presente suyo y el de toda una sociedad vinculada, por una parte, con los vestigios de la Segunda Guerra Mundial, y por otra, superando los conflictos de 1968. Y sin temor a imaginar renovadas f&oacute;rmulas para interpretar los cambios que presentaban las relaciones entre hombres y mujeres.<\/p>\n<p>La autora vierte su memoria personal en textos generalmente cortos (de las cuales, a las tres primeras denomin&oacute; novelas), donde la sociolog&iacute;a y la historia se entrelazan de manera amena, a tal punto que el lector no notar&aacute; la presencia de las metodolog&iacute;as propias de estas ciencias.<\/p>\n<p>No obstante, no hace falta ser soci&oacute;logo ni historiador para empatizar o comprender los sucesos vibrantes que experimenta una mujer de or&iacute;genes modestos que la llevan a convertirse en una &ldquo;burguesa&rdquo; con la que estar&aacute; inconforme eternamente.<\/p>\n<p>Su primera novela, <em>Los armarios vac&iacute;os<\/em>, publicada en 1974, antesala de su obra posterior, muestra el andamiaje de su propio estilo.<\/p>\n<p>Trata nada m&aacute;s y nada menos que el tema del aborto. Sin embargo, no vaya Usted, querido lector, a pensar en un estudio cl&iacute;nico o una propuesta de por qu&eacute; s&iacute; o por qu&eacute; no el aborto; y de por qu&eacute; ocurre o por qu&eacute; era criminalizada la mujer. No, la autora habla de su propia vivencia.<\/p>\n<p>Ernaux, escribe acerca de c&oacute;mo padeci&oacute; el aborto, por qu&eacute; aconteci&oacute;, cu&aacute;ntas verg&uuml;enzas y sufrimientos en tantos niveles de su humanidad la llevan a esa tremenda decisi&oacute;n. Luego, qu&eacute; ocurre con su cuerpo, con su psique, con su entorno social. C&oacute;mo ella, en esos momentos, recuerda y contempla desde su propia interioridad a sus padres, a los clientes de ellos, al parque donde transitaba. Evoca y cavila acerca de qu&eacute; significaba para ella y su familia ser la primera universitaria de todo su linaje; qui&eacute;nes, c&oacute;mo y por qu&eacute; ten&iacute;an acceso a la educaci&oacute;n privada, y no se diga de la universitaria.<\/p>\n<p>En esta novela, (bajo la traducci&oacute;n de Lydia V&aacute;zquez Jim&eacute;nez), narra:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&hellip;Al principio no me result&oacute; f&aacute;cil caminar con toda esa guata y ese alambre desgarr&aacute;ndome el vientre. Bajar las escaleras, un pie tras otro. Una vez en la calle, me sent&iacute; aturdida por la gente, el sol, los coches. No notaba nada, volv&iacute; a la ciudad universitaria&hellip;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&hellip;Preparar un autor del programa, &iquest;por qu&eacute; no?, V&iacute;ctor Hugo o P&eacute;guy. Qu&eacute; asco. No hay nada en esas p&aacute;ginas que tenga que ver con lo m&iacute;o, ni un solo p&aacute;rrafo que describa lo que estoy sintiendo ahora, que me ayude a superar este espantoso trago. Puesto que hay rezos para todas las ocasiones, los nacimientos, las bodas, la agon&iacute;a, tambi&eacute;n deber&iacute;a haber plegarias para todo, para una chica de veinte a&ntilde;os que ha ido a ver a una abortera&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La autora transmite las sensaciones del cuerpo tras las manipulaciones efectuadas por la abortera; la confusi&oacute;n para caminar, el estupor que la vida com&uacute;n de la ciudad le provocan; pues todo lo que le rodea es confusi&oacute;n. Desea contactar con la divinidad; pronto se da cuenta de que no existe oraci&oacute;n ni hogar para una joven como ella; tampoco en la literatura; nadie se ha ocupado de estos casos, como si no existieran, cuando la realidad es muy diferente.<\/p>\n<p>No quiere pensar en su origen, empero es inevitable:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&hellip;No es culpa de nadie. Solo m&iacute;a, m&iacute;a de principio a fin. De qui&eacute;n, Qui&eacute;n soy yo. Antes que nada, la hija del tendero Lesur, luego la primera de la clase, siempre. Y la tonta de los domingos con sus calcetincitos, la universitaria becaria. Y luego quiz&aacute; nada m&aacute;s, penetrada por la arbotera&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Piensa en sus padres:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&hellip;Gente por todas partes. Se acercan, viol&aacute;ceos, con las manos colgando, salen de todos los rincones&hellip;los que compran cecina y la dejan a deber. Siempre supieron que la hija de los Lesur los despreciaba, esa chica que podr&iacute;a estar vendiendo patatas. Hoy les ha puesto la venganza en bandeja&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se percibe situada en una posici&oacute;n m&aacute;s vulnerable que la de una chica com&uacute;n, porque ella es:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&hellip;Estudiante universitaria, es algo demasiado especial, estudiar qu&eacute;, filosof&iacute;a y letras, ni idea se quedan en blanco, parados, perdidos, sin saber qu&eacute; decir, mejor, porque mis viejos tampoco sabr&iacute;an explicarles&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y al mismo tiempo, advierte:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Todos los clientes ah&iacute; plantados, en el suelo agrietado, ro&iacute;do por el alcohol de quemar el vinagre, aglutinados para ver si se enteran de algo. Un quiste en mal sitio, un tumor, una vena reventada en alguna parte del cuerpo. Lavar toda sospecha. No lo conseguir&aacute;n con todos esos ojos escrutadores. Los conozco&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Desde la infancia hasta la facultad, he estado vi&eacute;ndolos, clavados en medio de la tienda, repatingados en las sillas del bar&hellip;Me ve&iacute;an poni&eacute;ndome la bata, lav&aacute;ndome en el fregadero de a cocina, haciendo los deberes en una esquina de la mesa. Me hac&iacute;an preguntas, &laquo;qu&eacute; guapa est&aacute; la Denise&hellip; &iquest;de d&oacute;nde has sacado este vestido? &iquest;Qu&eacute; vas a hacer cuando seas mayor? &iquest;Servir en el bar como tu padre?&#8230; De haber podido, esos chiflados del bar me habr&iacute;an hecho a&ntilde;icos antes de engullirme entera, de peque&ntilde;a&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La autora se pregunta: &iquest;se odia todo desde siempre?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>No es cierto, no nac&iacute; con ese odio, no los detest&eacute; siempre, a mis padres, a los clientes, la tienda&hellip; a los otros, los cultivados, los profesores, los como dios manda, tambi&eacute;n los odio ahora. Estoy hasta el vientre de todo&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De este modo, la autora explica a partir de sus propias experiencias, escenarios reales, narrando c&oacute;mo los or&iacute;genes modestos de sus padres no impidieron que ella creciera con una educaci&oacute;n distinta; pues sus progenitores la impulsaron a triunfar en la universidad.<\/p>\n<p>Creando en ella no s&oacute;lo el &aacute;nimo de superaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n un constante conflicto entre dos mundos: el de la tienda-cantina de sus padres, con sus clientes hoscos, de trato bruto, que podr&iacute;an haberla envilecido o sometido a ese entorno; y, por otro lado, el mundo universitario, con c&oacute;digos de conducta diversos, inaccesible a la gente de sus or&iacute;genes, al extremo de considerar que aquellos no comprend&iacute;an el objeto de sus estudios: filosof&iacute;a y letras.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo hacer coincidir ambos mundos?<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo convivir con las personas y espacios de ambos territorios f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos, de representaciones diferentes?<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo confrontar el hecho de un embarazo en una universitaria con la ansiada superioridad intelectual?<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo someter a sus padres, que daban y hac&iacute;an todo por ella, a la verg&uuml;enza?<\/p>\n<p>En consecuencia, ella sufre verg&uuml;enza por muchos motivos: porque proviene de un origen pobre econ&oacute;mica, social y culturalmente hablando. Tambi&eacute;n, verg&uuml;enza porque siendo universitaria &mdash;o sea, superior&mdash;, comete el pecado del deseo, de sentirse libre de su sexualidad; contraviniendo los principios que reg&iacute;an en la d&eacute;cada de los sesenta del siglo XX; es decir, el destino natural de las mujeres era casarse y casarse virgen.<\/p>\n<p>La verg&uuml;enza hace su aparici&oacute;n como un elemento esencial que rodea al cuerpo de la mujer, de la universitaria; un sentimiento de indignidad constante que nadie comprende.<\/p>\n<p>La verg&uuml;enza traducida en la desvalorizaci&oacute;n hacia ella y hacia su familia, pues eran campesinos vueltos tenderos, sin que el hecho de procrear a una hija universitaria, muy inteligente, los salvara de ese prejuicio destacado especialmente en las grandes ciudades.<\/p>\n<p>Ascenso social y cultural narrado desde los sentimientos, reflexiones, odios y verg&uuml;enza de la autora. Donde no hay resistencia a la adaptaci&oacute;n, aun cuando s&iacute;, altos costos.<\/p>\n<p>En medio de todo ello, aparece el aborto.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;nto miedo soport&oacute; la autora?, &iquest;cu&aacute;nto desasosiego y dolor f&iacute;sico?, &iquest;cu&aacute;nta soledad? En ambos mundos, el provinciano y la ciudad; en la vida rural y universitaria; en la cotidianidad simple y en la intelectualidad; en la oraci&oacute;n y en la literatura, era juzgada con extrema dureza.<\/p>\n<p>A esta primera obra de Annie Ernaux siguieron otros textos igualmente importantes: <em>La mujer helada<\/em>, <em>El lugar<\/em>, por el cual le otorgaron el premio Renaudot, <em>Una mujer<\/em>, <em>Pura pasi&oacute;n<\/em>, <em>La verg&uuml;enza<\/em>, <em>No he salido de mi coche<\/em>, <em>El acontecimiento<\/em>, <em>Perderse<\/em>, <em>La ocupaci&oacute;n<\/em>, <em>El uso de la foto<\/em>, <em>Los a&ntilde;os;<\/em> <em>Mira las luces, amor m&iacute;o<\/em>; <em>Memoria de chica<\/em>; El hombre joven; entre otros.<\/p>\n<p>Se atribuye a Annie Ernaux la creaci&oacute;n de un g&eacute;nero literario &mdash;que la autora, en alg&uacute;n momento, denomin&oacute; autosociobiograf&iacute;a, porque es su biograf&iacute;a &mdash;autoficci&oacute;n, sostenida desde la sociolog&iacute;a; aunque otras veces ha dicho, que su escritura ubica a la literatura entre la etnograf&iacute;a y la historia.<\/p>\n<p>Si bien, Ernaux no est&aacute; interesada en las clasificaciones que editoriales, estudiosos o cr&iacute;ticos literarios otorguen a su obra; es interesante destacar que cada uno de sus textos, de un modo u otro, est&aacute;n asociados al origen y efecto en la sociedad de los nuevos estratos o grupos sociales; as&iacute; como con el poder renovador de personas que, como la autora, sin pertenecer exactamente a alguna de esas capas sociales tradicionalmente determinadas, contribuyen en gran medida a la transformaci&oacute;n social; por ejemplo, las conductas sexuales contempor&aacute;neas, las reconsideraciones sobre el aborto, etc.<\/p>\n<p>Comprender las miradas de la sociedad y sus grupos a trav&eacute;s de la vida de la autora Ernaux, es comprender la historia misma; sus metamorfosis y sus identidades; mas no como una cuesti&oacute;n etnogr&aacute;fica o meramente sociol&oacute;gica, sino como es en buena medida la vida; en consecuencia, la obra literaria de Ernaux no habla solamente de ella misma sino de la colectividad.<\/p>\n<p>Por otra parte, no debemos dejar de lado que Annie Ernaux no busca vanagloriarse con su vida, tampoco busc&oacute; la riqueza a trav&eacute;s de la venta de sus libros, tanto es as&iacute; que viv&iacute;a de su trabajo como docente, del que se jubil&oacute; en el a&ntilde;o 2000; es probable que sea como ella lo dicho, buscaba la verdad de lo que le rodeaba.<\/p>\n<p>Como sea, dedicar un poco de tiempo a quien ha consagrado toda su vida a la palabra, a las letras, a la filosof&iacute;a para descifrar el mundo en que vivimos, es apenas lo m&iacute;nimo que podr&iacute;amos hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como siempre, Usted, querido lector, tiene la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es noticia: una mujer francesa llamada Annie Ernaux ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2022. 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