{"id":1296,"date":"2022-09-13T14:37:28","date_gmt":"2022-09-13T14:37:28","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/09\/13\/la-danza-desaparecida\/"},"modified":"2022-09-13T14:37:28","modified_gmt":"2022-09-13T14:37:28","slug":"la-danza-desaparecida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/la-danza-desaparecida\/","title":{"rendered":"La danza desaparecida"},"content":{"rendered":"<p><em>M&aacute;ximo El&iacute;as Guerra Castillo, mejor conocido como El&iacute;as Guerra Castillo, director y fundador del Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla, nos recibe en medio de decenas de instrumentos musicales y atuendos propios de la m&uacute;sica folkl&oacute;rica mexicana para conversar acerca del significado de la danza en la vida del hombre y del mexicano.<\/em><\/p>\n<p><em>&mdash;Maestro El&iacute;as Guerra Castillo, &iquest;c&oacute;mo nace este <\/em><em>Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Con las aspiraciones que he tenido desde ni&ntilde;o de bailar y bailar y compartir. Nace con amigos con los que me identificaba en algunos juegos dominicales, los fui convenciendo para que participaran. En ello me ayudaron mis amigas maestras y estudiantes. Era muy dif&iacute;cil en aquel tiempo: No se sab&iacute;a qu&eacute; era el ballet y menos folkl&oacute;rico.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, el padre Fray Jer&oacute;nimo Verduzco nos permit&iacute;a ensayar en su colegio, &ldquo;Centro Escolar Aparicio&rdquo;. El grupo creci&oacute; mucho, era muy ruidoso. Para nuestra primera presentaci&oacute;n invitamos al padre. Nos pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se llama su grupo de danza?&rdquo;<\/p>\n<p>Nosotros no hab&iacute;amos pensado en eso. Entonces &eacute;l nos sugiri&oacute; el nombre, Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla<strong>, <\/strong>pues hab&iacute;a uno de Ciudad de M&eacute;xico que en ese momento estaba arrancando muy fuerte. Nos pareci&oacute; bien la idea.<strong> <\/strong>Desde entonces, marzo de 1965, el grupo se llama Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;De d&oacute;nde nace en usted la idea de la danza folkl&oacute;rica mexicana?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;En mi pueblo, Cuesta Blanca, donde nac&iacute;, igual que mis once hermanos, no hab&iacute;a escuela. Me enviaron, junto con mis hermanos Arturo y Miguel, al internado Aquiles Serd&aacute;n numero 22, aqu&iacute; en la ciudad de Puebla. Tuve la fortuna de llegar a los once a&ntilde;os. Entonces no sab&iacute;a leer, empec&eacute; con primer a&ntilde;o de primaria. Cada quien deb&iacute;a elegir su taller; yo escog&iacute; art&iacute;sticas, inclu&iacute;a danza, canto, poes&iacute;a, dibujo, pintura, disciplinas que nunca he dejado.<\/p>\n<p>Desde entonces hasta ahora &mdash;que el ballet, en marzo de este a&ntilde;o, ya hizo 57 a&ntilde;os&mdash;, nunca he dejado la danza.<\/p>\n<p>Aunque el Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla inici&oacute; en 1965, yo comenc&eacute; la danza en el internado, desde la primaria.<\/p>\n<p>Tal vez antes, porque la danza de por s&iacute; me gustaba mucho, desde que era peque&ntilde;o. Era una emoci&oacute;n tan grande: yo me pon&iacute;a a bailar, seguramente a brincar, zapateados raros. Era una emoci&oacute;n que no puedo describir: me envolv&iacute;a todo y sal&iacute;a yo corriendo y me pon&iacute;a a brincar y a bailar y mis hermanos se re&iacute;an de m&iacute;, dec&iacute;an que yo estaba loco<\/p>\n<p>En ese tiempo s&iacute; se o&iacute;a m&uacute;sica mexicana por la radio: mariachis, m&uacute;sica veracruzana, etc. Era normal. Hoy, eso ya no sucede.<\/p>\n<p>Escuchaba la bamba, el carretero, la negra, el &aacute;rabe, la tehuana, la sandunga, la San Marque&ntilde;a, las polcas del norte.<\/p>\n<p>Esa m&uacute;sica me obligaba a mover mis pies. Si estaba desayunando o comiendo, me paraba a bailar alrededor de la mesa o de la silla. Mis hermanos me callaban y mi mam&aacute; me ordenaba sentarme y desayunar.<\/p>\n<p>Cuando llegue a la escuela fue una maravilla. En aquel tiempo prevalec&iacute;a el criterio de que la danza se ense&ntilde;ara a los chicos de quinto y sexto grado porque los m&aacute;s peque&ntilde;os no pod&iacute;an aprender. Pero como yo llegu&eacute; de once a&ntilde;os y sab&iacute;a bailar, me pon&iacute;a a la orilla de donde el profesor don Jer&oacute;nimo ense&ntilde;aba. As&iacute; aprend&iacute;.<\/p>\n<p>Don Jer&oacute;nimo me ten&iacute;a mucha paciencia. Yo le ayudaba a llevar y traer los instrumentos musicales, a acomodarlos. De vez en cuando comenc&eacute; a tocarlos y a preguntarle lo que se me ocurr&iacute;a: &iquest;Qu&eacute; hace usted?, &iquest;en que trabaja?, &iquest;donde naci&oacute;?<\/p>\n<p>&Eacute;l sab&iacute;a n&aacute;huatl, y empec&eacute; a aprender esa lengua, y me dej&oacute; bailar en el grupo de los chicos de quinto y sexto grado. El maestro fue muy tolerante conmigo.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; le interes&oacute; aprender nahu&aacute;tl con su maestro Jer&oacute;nimo?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Porque me llamaba la atenci&oacute;n o&iacute;r palabras raras en lengua mexicana. Nadie me dec&iacute;a que era bonito o feo.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Le llamaba la atenci&oacute;n el franc&eacute;s, el ingl&eacute;s o el alem&aacute;n?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Cuando estaba en quinto, el maestro Manuelito Cabrera nos ense&ntilde;&oacute; La Marsellesa en franc&eacute;s. Yo no quer&iacute;a cantar en franc&eacute;s, yo quer&iacute;a cantarla en espa&ntilde;ol. As&iacute; que &eacute;l hizo la traducci&oacute;n y la cantamos en espa&ntilde;ol.<\/p>\n<p>&mdash;<em>El maestro El&iacute;as Guerra Castillo canta La Marsella con excelente tono y ritmo, provocando la siguiente inquietud: &iquest;Para dedicarse a la danza es necesario tener o&iacute;do musical o tener instrumentos musicales? <\/em><\/p>\n<p>&mdash;Tener o&iacute;do musical, seguramente s&iacute;. Creo que eso es obligado.&iquest;Tener instrumentos musicales o interpretarlos? Yo no dir&iacute;a de ese modo las cosas.<\/p>\n<p>Hoy, un profesor de danza se dedica a hacer ejercicio, a mecanizar y a bailar; ojal&aacute; tambi&eacute;n a interpretar. Pero de que se metan a la m&uacute;sica, no es normal.<\/p>\n<p>Era y es muy raro que un profesor de danza toque m&uacute;sica. Ahora ya hay algunos aqu&iacute; en Puebla, por ejemplo: J&oacute;venes Maestros, alguno o dos, iniciados porque he dado tanta lata en esto, se motivaron y tocan la flauta ind&iacute;gena y la guitarra como Jorge S&aacute;nchez Cleo &mdash;que fue mi alumno hace a&ntilde;os&mdash; o Francisco Azc&aacute;rraga, que es mi coordinador, tambi&eacute;n toca la flauta y el tamborcillo; y alguien m&aacute;s por ah&iacute;.<\/p>\n<p>Hay dos o tres maestros que incursionan con la jarana para acompa&ntilde;arse en algunas danzas o sones.<\/p>\n<p>Yo siempre estoy recomendando al maestro de danza que incursione, que se interese para que seas m&aacute;s integral y entienda los sonidos y emparente la m&uacute;sica con el movimiento, como debe de ser, para que en la pr&aacute;ctica no s&oacute;lo ponga a sus ni&ntilde;os a bailar con un disco o una usb.<\/p>\n<p>He sugerido que canten.<\/p>\n<p>Yo aprend&iacute; a bailar con m&uacute;sica en vivo. Nunca he puesto m&uacute;sica grabada en mis presentaciones, siempre he tenido m&uacute;sicos.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntas personas integran su ballet?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Son 12 m&uacute;sicos. Tocan viol&iacute;n, arpa, guitarras huapangueras, flautas y cantan para acompa&ntilde;ar las danzas, sones y bailes que interpreta el ballet. Actualmente son 24 ejecutantes o danzantes o bailarines. Normalmente son de 30 a 40, pero con la pandemia se redujo el n&uacute;mero, sin embargo son suficientes para resolver todos los cuadros.<\/p>\n<p><em>&mdash;Sabemos que usted es salterista tambi&eacute;n&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Esa es otra historia. En Puebla, de 1965 o 1970, s&oacute;lo hab&iacute;a un salterista: <strong>don Silverio<\/strong>. Tocaba en la orquesta t&iacute;pica que integr&oacute; el gobernador doctor Alfredo Toxqui Fern&aacute;ndez de Lara. Un d&iacute;a lo convenci&oacute; un maestro de Guadalajara y se fue para all&aacute;. Lo vi despu&eacute;s en esa ciudad. Ten&iacute;a 30 salteristas.<\/p>\n<p>Posteriormente conoc&iacute; a don Seraf&iacute;n Cebada en Cuacnopalan, poblaci&oacute;n que est&aacute; delante de Palmar de Bravo, cerca de mi pueblo, Cuesta Blanca. &Eacute;l ten&iacute;a un salterio guardado entre las gallinas, los borregos. Estaba lleno de basurita, de pulgas, etc. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1978, me lo vendi&oacute; porque, adem&aacute;s, me dijo, &ldquo;ya nadie me llama a tocar&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;<em>&iquest;El salterio es parte de la m&uacute;sica mexicana?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;En la &eacute;poca colonial era un instrumento normal en las orquestas.<\/p>\n<p>En el Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla tenemos puestos dos cuadros de esta &eacute;poca con este instrumento. Uno de los temas es la intervenci&oacute;n francesa.<\/p>\n<p>Se tocan tambi&eacute;n &ldquo;Los chinacos&rdquo;, &ldquo;La chinaca&rdquo;, &ldquo;La paloma&rdquo;, &ldquo;El guajito&rdquo;, &ldquo;Los chimixtlanes&rdquo;, &ldquo;El durazno&rdquo;, &ldquo;Los cangrejos&rdquo;, entre otros. Son temas directamente de Puebla, que no se conocen.<\/p>\n<p>Hay otros instrumentos, como los caparazones de armadillo, con los que tocamos la m&uacute;sica para las danzas de la costa de Guerrero, donde viven los mare&ntilde;os, o flautas de carrizo para las del Istmo, por ejemplo.<\/p>\n<p>&mdash;<em>&iquest;Cu&aacute;les son los instrumentos que se usan para las danzas de los pueblos originarios de Puebla?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Bueno, hay danzas en el estado de Puebla donde usamos tambores, tamborotas, panhuehuetl, tlapanhu&eacute;huetl, teponaxtles de todo tipo. Pero tambi&eacute;n diversas flautas, de huesos, madera y de carrizo. Viruelas, jaranas, huapangueras, viol&iacute;n. Tambi&eacute;n el arpa tepehua de la sierra, arpa totonaca, etc.<\/p>\n<p>Actualmente, del estado de Puebla tenemos 150 trajes de colecci&oacute;n, de las 32 regiones &mdash;desde la sierra nahua, tepehua hasta la mixteca, la regi&oacute;n popoloca, de la regi&oacute;n de los mazatecos, y de los siete grupos &eacute;tnicos que hay en toda la entidad.<\/p>\n<p>Hay un mestizaje que corri&oacute; por nuestra sangre, de los iberos, y este trae encima y dentro la cultura mora y ah&iacute; traen la cultura negra se adosa. Somos una corriente m&uacute;ltiple, de ra&iacute;ces tra&iacute;das de franceses, despu&eacute;s de italianos, alemanes.<\/p>\n<p>Hoy el perfil es M&eacute;xico. El resultado de una amalgama de culturas y corrientes en la gastronom&iacute;a, en la artesan&iacute;a, en la indumentaria, en la m&uacute;sica, obviamente en los instrumentos. Entonces no podemos decir que somos aztecas ni totonacas. A veces el orgullo dice &ldquo;yo s&iacute; soy azteca&rdquo;, pero la realidad es esta.<\/p>\n<p>&mdash;<em>Hablamos del lenguaje musical, del sonido, del vestuario y todav&iacute;a no hablamos de la danza.<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Es que la danza es el centro motor, como un remolino que envuelve y abarca, trae y sustrae el sonido y el ritmo; y consecuentemente el instrumento y la indumentaria. Pero la indumentaria original. No se trata de la que puede construir aqu&iacute; una modista, que hacen muy bien su trabajo, claro, pero yo prefiero traer la indumentaria de las manos de la persona que lo hace y que lo usa, de los otom&iacute;es, los totonacas, etc.<\/p>\n<p>Imag&iacute;nese cuanta paciencia y trabajo, y desesperaci&oacute;n tambi&eacute;n, para montar los huapangos de la sierra norte. Me tard&eacute; cinco a&ntilde;os en reunir toda la indumentaria. Lo hice poco a poco, porque no tenemos apoyo de ninguna organizaci&oacute;n ni subsidios de nadie. Poner las danzas, dos meses, pues ya lo ten&iacute;a bien estudiado, claro.<\/p>\n<p>&mdash;<em>&iquest;C&oacute;mo decide la m&uacute;sica y la coreograf&iacute;a?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Estudio el vestuario y a la gente que estoy aludiendo en su temario. Por ejemplo, si se trata de huarache, &eacute;ste no permite zapateados, pero s&iacute; pasos, pisadas planas y suaves, siempre plano. No admite brincos, polcas ni balseos, porque as&iacute; es la gente de ah&iacute;. Me fijo en las caracter&iacute;sticas de su caminar, en su ropa, calzado, actitudes. Eso me da el pie para la interpretaci&oacute;n y la m&uacute;sica me da el ritmo.<\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Usted quiere escenificar los escenarios actuales y pasados del estado de Puebla?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Le debo comentar: el men&uacute; art&iacute;stico del ballet que presento en el escenario no viene de las corrientes acad&eacute;micas ni viene de los cursos, congresos ni mesas redondas. A todos he asistido por centenas.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, por casi tres a&ntilde;os fui bailar&iacute;n y m&uacute;sico con Amalia [Hern&aacute;ndez]. En ese ballet y en la academia no se concibe que un ejecutante profesional ponga danzas tradicionales; sin embargo, en &eacute;stas se encuentra mi base principal, junto con los recursos que traigo desde ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mi principal recurso es observar, mirar y copiar al ind&iacute;gena. Luego realizo mi trabajo teatral, pues lo hago esc&eacute;nico. A partir de 1962, eso me ha llevado a 38 giras internacionales: Jamaica Panam&aacute;, Honduras, Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, Canad&aacute;, Espa&ntilde;a, Grecia, Irlanda, Rusia, Holanda, Francia, Turqu&iacute;a, Croacia, China, Taiwan, Jap&oacute;n, Venezuela, Cuba, Ecuador, Brasil, Colombia, entre otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_1_78f2cc6483.jpeg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><em>&mdash;&iquest;Se puede decir que usted introdujo como materia novedosa las danzas originarias del estado de Puebla?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, porque para m&iacute; eso era lo obligado, una necesidad. Yo no pensaba en el escenario como bailarines semejantes a mu&ntilde;equitos muy derechos, tiesos y alineados<\/p>\n<p>Prefiero que tengan frescura en su expresi&oacute;n porque la danza es una expresi&oacute;n; la danza es una oraci&oacute;n sin palabras; la danza es ofrenda de dioses. La danza somos nosotros.<\/p>\n<p>Se dice que el bailar&iacute;n o ejecutante es casi un atleta, por la consistencia, resistencia y trabajo f&iacute;sico, pero antes que todo es int&eacute;rprete de mil facetas. Ahora es charro de Jalisco o jarocho de Alvarado o del Puerto. Todo cambia.<\/p>\n<p>El danzante es ejecutante, es un hablante a trav&eacute;s del movimiento y no puede hablar si s&oacute;lo se queda tieso. Le quitan la vida cuando todo es precisi&oacute;n matem&aacute;tica. Esto &uacute;ltimo es su modo de ver la danza, lo respeto el trabajo, pero mi manera personal es otra<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de la danza, uno busca interpretar al ind&iacute;gena, a los pueblos originarios distintos unos de otros, diferentes del campesino, de la gente de la ciudad de Puebla<\/p>\n<p>Cuando empec&eacute; a bailar no hab&iacute;a danzas de Puebla. Interpret&eacute; con m&uacute;sica en vivo las danzas de Jalisco, Oaxaca, Veracruz, pero busqu&eacute; las de Puebla, las encontr&eacute; y las traje. No las introduje, &uacute;nicamente las cambi&eacute; de escenario.<\/p>\n<p>Para ponerlas, traje a un danzante a que nos ense&ntilde;ara o llev&eacute; a mis muchachos para aprenderlas. As&iacute; se fue nutriendo el ballet.<\/p>\n<p>En mi casa se volvi&oacute; com&uacute;n que hubiera nahuas, totonacas de Guerrero, etc., pues ven&iacute;an a ense&ntilde;arnos y ellos se hospedaban en mi casa. Mi esposa me ten&iacute;a mucha paciencia.<\/p>\n<p><em>&mdash;<\/em><em>&iquest;Estas danzas que interpreta su ballet est&aacute;n vivas?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, est&aacute;n vivas. Le voy a narrar un ejemplo: En 1975 fui a Xochitl&aacute;n de Vicente Suarez &mdash;antes, de Romero Rubio&mdash; me maravill&oacute; ver a un mont&oacute;n de danzantes movi&eacute;ndose cada uno con su propio sonido, al mismo tiempo en el atrio de la iglesia.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; negritos, por all&aacute; los quetzales, del otro lado los toconines, m&aacute;s para all&aacute; los migueles y en el centro los voladores. Todos bailando a tiempo con su propia m&uacute;sica. La procesi&oacute;n entra con sus cirios de mayordom&iacute;a.<\/p>\n<p>Era una imagen m&aacute;gica, rara, extra&ntilde;a y yo con mi camarita y mi grabadora capturando todo lo que pod&iacute;a. Los danzantes entran y bailan adentro de la iglesia. Las ceras me maravillaron, eran como &aacute;rboles de la vida, cada una pesa 12 o 13 kilos. Finalmente, conoc&iacute; al que las hac&iacute;a: un chamaco de 17 a&ntilde;os, Ad&aacute;n, vino a Puebla a hacer los cirios para las danzas. Despu&eacute;s se uni&oacute; su t&iacute;o, don Florentino, un totonaca alto, fuerte, de ojos grandes.<\/p>\n<p>Puse aquellas danzas aqu&iacute; en Puebla. Nadie las conoc&iacute;a, excepto los que se adentraban en aquellas poblaciones.<\/p>\n<p>Posteriormente, don Florentino nos ense&ntilde;&oacute; a bailar la danza de los moros, espa&ntilde;oles y negritos. Yo mecanic&eacute; los pasos y traslad&eacute; al grupo. La m&uacute;sica nos las ense&ntilde;&oacute; don Agust&iacute;n Blas. Yo la aprend&iacute;, la memoric&eacute;.<\/p>\n<p>En el a&ntilde;o de 1975, &eacute;l me explic&oacute; que la &uacute;ltima vez que se hab&iacute;a bailado esa danza fue en el a&ntilde;o de 1950; o sea que ten&iacute;an 25 a&ntilde;os sin ejecutarla porque los trajes eran muy caros.<\/p>\n<p>Yo le propuse que, si convenc&iacute;a a la gente, me encargar&iacute;a de poner todo el vestuario. Eso se logr&oacute; el 8 de diciembre de 1978. Es decir, 28 a&ntilde;os despu&eacute;s volvi&oacute; a aparecer en el pueblo la danza desaparecida. Y ellos fueron maestros de muchos pueblos cercanos que la repusieron. Nosotros, la resembramos.<\/p>\n<p>&mdash;<em>&iquest;Cu&aacute;l es el futuro del ballet folkl&oacute;rico mexicano en general, no s&oacute;lo de la organizaci&oacute;n que usted dirige?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Lo que voy a comentar no es nada nuevo, es lo que yo he observado a trav&eacute;s de los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Cada vez hay m&aacute;s grupos. Ahora en Puebla, m&iacute;nimo, hay 100 grupos, entre grupos escolares, independientes, etc.<\/p>\n<p>Cuando inici&eacute; con el trabajo de la danza, quiz&aacute;s hab&iacute;a ocho en todo Puebla y en la provincia no hab&iacute;a, solo ocasionalmente para un evento. Estaban el Costumbrista, la normal, el de Seguro Social, el de don Pedro Carvajal que bailan s&oacute;lo Jalisco, y la China Poblana, El jarabe.<\/p>\n<p>Nosotros con otra visi&oacute;n, con vestuario original, con m&uacute;sicos tocando instrumentos propios. Eso impact&oacute; en los j&oacute;venes que bailan en otras agrupaciones. De alguna manera sirvi&oacute; de fuente de nutrici&oacute;n, de inspiraci&oacute;n<\/p>\n<p>Entonces bailan nuestras danzas, de todos, escenificarlas, pero muy sofisticadas, muy academizadas, tanto que un danzante de quetzal ya no se parece porque alzan la pierna como un bailar&iacute;n de cl&aacute;sico, que est&aacute; muy alejado de nuestras danzas originales. Lo mismo ocurre con el folklore de otros pa&iacute;ses, por ejemplo las danzas rusas: atribuyen a los cosacos unas piruetas asombrosas, pero eso realmente tampoco ocurre.<\/p>\n<p>Las danzas de la Guelaguetza no eran as&iacute;. Eran grupos que un gobernador invent&oacute; para hacerse de recursos y motivar al turismo. Trajo grupos de danzantes campesinos. Con el tiempo, hoy todos son grupos universitarios, ballets folkl&oacute;ricos.<\/p>\n<p>Todos los ballets se estan haciendo muy sofisticados, teatralizados, alej&aacute;ndose de su or&iacute;gen.<\/p>\n<p>&mdash;<em>En todas las naciones vemos danzas folkl&oacute;ricas, &iquest;por qu&eacute; danzamos?<\/em><\/p>\n<p>&mdash;Por la emoci&oacute;n. Somos danza desde nuestro origen, desde antes de ver la luz somos danza, somos ritmo que viene desde siglos, desde el principio de los principios.<\/p>\n<p>De la luz y sombra, del d&iacute;a y la noche, de la enorme y extraordinaria coreograf&iacute;a de los cuerpos celestes que pasan las edades y est&aacute;n coordinados.<\/p>\n<p>El hombre &mdash;venga de donde venga&mdash;, trae el ritmo. Est&aacute; en el nacer, en el morir; en el abuelo, el hijo, el nieto; en el andar; en los d&iacute;as y las noches; en los veranos y los diciembres. Es un ciclo repetitivo, permanente y sostenido. Eso es danza.<\/p>\n<p>Si nos apegamos a la esencia de la danza, hacemos un lenguaje. El lenguaje corporal, del que a veces, no somos tan concientes.<\/p>\n<p><em>Nos despedimos del maestro M&aacute;ximo El&iacute;as Guerra Castillo, licenciado en arte, maestro de art&iacute;sticas de secundaria y bachillerato, ya jubilado; investigador de campo del folkore mexicano, ejecutante e interprete de su m&uacute;sica, instrumentos musicales y danzas; entre otras cosas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M&aacute;ximo El&iacute;as Guerra Castillo, mejor conocido como El&iacute;as Guerra Castillo, director y fundador del Ballet Folkl&oacute;rico de Puebla, nos recibe en medio de decenas de instrumentos musicales y atuendos propios de la m&uacute;sica folkl&oacute;rica mexicana para conversar acerca del significado de la danza en la vida del hombre y del mexicano. &mdash;Maestro El&iacute;as Guerra Castillo, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":105,"featured_media":1297,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1296","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gorilas-en-trova"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/105"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1296"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1296\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}