{"id":1284,"date":"2022-09-06T14:29:14","date_gmt":"2022-09-06T14:29:14","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/09\/06\/sobre-tangos-y-arrabales\/"},"modified":"2022-09-06T14:29:14","modified_gmt":"2022-09-06T14:29:14","slug":"sobre-tangos-y-arrabales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/sobre-tangos-y-arrabales\/","title":{"rendered":"Sobre tangos y arrabales"},"content":{"rendered":"<p><em>En su inicio, era un estilo musical creado por las clases bajas de la sociedad. El tango es la cr&oacute;nica de las circunstancias de vida en las cuales viv&iacute;a mucha gente al final del siglo XIX en Buenos Aires.<\/em><\/p>\n<p>Nikolaus Sigrist<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No s&eacute; qu&eacute; pagos visito en sue&ntilde;os. Si son campos de amapola en Australia, las extensas plantaciones de c&aacute;&ntilde;amo en Marruecos o las miles y miles de hect&aacute;reas de coca excedentaria en Bolivia. Sabe Dios que no soy afecta a ning&uacute;n alucin&oacute;geno, ni a yerbas extra&ntilde;as. Pero a veces, solo a veces, despierto con una m&uacute;sica en la cabeza que me acompa&ntilde;a todo el d&iacute;a como recuerdo de la noche que no termin&oacute; en el amanecer. M&aacute;s bien, es la noche que se extiende y me acompa&ntilde;a durante el d&iacute;a, a la espera de la pr&oacute;xima noche, con ansias de seguir durmiendo y encontrar el final del sue&ntilde;o que fue interrumpido, dejando fragmentos de imagines psicod&eacute;licas y estrofas de canciones que no se relacionan con las im&aacute;genes.<\/p>\n<p>De esta vez so&ntilde;&eacute; con un arrabal, explor&eacute; un poco el lugar y vi zanjas por donde pasaban aguas servidas, conventillos donde se api&ntilde;aba la gente reci&eacute;n llegada, cada uno bravuconeando en su idioma natal. Definitivamente era un lugar al que nunca fui. Las calles de tierra con algunos charcos de agua que recordaban la &uacute;ltima lluvia, donde cualquiera que anduviese distra&iacute;do podr&iacute;a tropezarse y enlodarse hasta el alma. Perros sueltos por las calles, donde ni&ntilde;os jugaban animadamente sin preocuparse por el moco que les escurr&iacute;a desde la nariz llegando, asquerosamente, a la boca. Respiro hondo y conteniendo la respiraci&oacute;n miro a una mujer que tira hac&iacute;a la calle un l&iacute;quido por la ventana, no logro ver qu&eacute; era.<\/p>\n<p>El sue&ntilde;o transcurr&iacute;a en una &eacute;poca pasada que, bien se pod&iacute;a notar por las vestimentas, pareciera corresponder al siglo XIX. Entr&eacute; a un local en una esquina, era un sal&oacute;n grande poco iluminado, con el piso de tierra batida, donde hab&iacute;a un peque&ntilde;o grupo de hombres prietos y blancos tocando sus instrumentos musicales, junto a hombres grises que dejaron una promesa en sus pa&iacute;ses y embarcaron en un nav&iacute;o en busca de un sue&ntilde;o que jam&aacute;s se les hizo realidad. Vinieron a buscar riquezas en Sudam&eacute;rica y se hundieron en el lodo del arrabal que los cobij&oacute; y en la transparencia de un vaso de grapa que desti&ntilde;&oacute; sus d&iacute;as. Ahogaron sus sue&ntilde;os, olvidaron sus promesas y olvidaron a aquellos que creyeron en ellos y murieron esperando su regreso o una carta. &nbsp;<\/p>\n<p>En el sal&oacute;n tambi&eacute;n vi que hab&iacute;a varias parejas bailando de manera muy sensual. De una apertura en la pared, una especie de ventana interna, un hombre miraba la escena con una mirada perdida y una especie de cigarrillo hecho con la cascara de ma&iacute;z y tabaco. Es imposible no recordar.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; atenta la melod&iacute;a que, en el sue&ntilde;o, me parec&iacute;a desconocida, pero que animaba a tanta gente en el sal&oacute;n. Yo sent&iacute;a que me mov&iacute;a entre la gente sin ser percibida, hasta que choqu&eacute; en una mesa y las copas cayeron derramando vino unas, grapa otras y exhalando el fuerte olor caracter&iacute;stico de las bebidas mencionadas.<\/p>\n<p>Despert&eacute; asustada y pas&eacute; el d&iacute;a cantando una frasecita de un tango. Indudablemente, la m&uacute;sica popular urbana que se impregn&oacute; en m&iacute; memoria era un tango de Gardel que no correspond&iacute;a con la &eacute;poca del lugar del sue&ntilde;o. S&eacute; que no aprend&iacute; en aquella noche aqu&eacute;l tango. Con certeza, lo escuch&eacute; miles de veces en mi larga vida. Empero, el tarareo del tango tra&iacute;a a la memoria las im&aacute;genes de algunos tugurios en el arrabal, de algunas las calles enlodazadas, perros y ni&ntilde;os&hellip;<\/p>\n<p>En cuanto al olor a grapa y a vino tinto amargo, barato, por supuesto no lo sent&iacute;, apenas lo imagin&eacute; al recordar los vasos ca&iacute;dos con sobras, sobre la mesa grasosa, renegrida y sin mantel.<\/p>\n<p>&iexcl;No s&eacute; qu&eacute; pagos visito en sue&ntilde;os!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su inicio, era un estilo musical creado por las clases bajas de la sociedad. 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