{"id":1282,"date":"2022-09-02T13:41:12","date_gmt":"2022-09-02T13:41:12","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/09\/02\/quiero-ser-narco\/"},"modified":"2022-09-02T13:41:12","modified_gmt":"2022-09-02T13:41:12","slug":"quiero-ser-narco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/de-color-humano\/quiero-ser-narco\/","title":{"rendered":"Quiero ser narco"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"mailto:fizcaeliana@gmail.com\">fizcaeliana@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es una ma&ntilde;ana soleada en la zona Villa Copacabana de la ciudad de El Alto, en Bolivia, ubicado a dos horas de La Paz. La psic&oacute;loga comunicadora Mar&iacute;a Galindo les hace una visita a partir de la invitaci&oacute;n de una de las responsables de la mesa directiva. Le han contado que en este lugar las calles son de tierra, no cuentan con servicios b&aacute;sicos ni siquiera una escuela cercana con ambientes confortables. Galindo va preguntando a la gente que se reuni&oacute; para recibirla sobre el monto de dinero con el que sobreviven a la semana. Las personas van describiendo que familias de cuatro solo cuentan con 20 d&oacute;lares para 7 d&iacute;as y la constante inseguridad que experimentan en su zona debido a la falta de polic&iacute;as. Antes de entrar a conocer algunos ambientes comunitarios, la psic&oacute;loga se acerca a un grupo de adolescentes que quieren mandar saludos. Una de ellas, la m&aacute;s alegre, saluda a su mam&aacute;. Cuando le preguntan qu&eacute; ha pensado para su futuro, ella, tambi&eacute;n entre risas, responde que a su madre le dice que quiere ser psic&oacute;loga pero que en realidad sue&ntilde;a con ser narco. Galindo le vuelve a preguntar qu&eacute; dijo y la muchacha repite &ldquo;narco&rdquo; y todo el grupo se r&iacute;e.<\/p>\n<p>Este video se viraliz&oacute; de inmediato en Bolivia. Adem&aacute;s de la reflexi&oacute;n que hace Galindo despu&eacute;s de escuchar esta respuesta de una ni&ntilde;a no mayor de 14 a&ntilde;os, es importante reflexionar qu&eacute; tipo de visi&oacute;n de futuro le estamos dejando a las nuevas generaciones. Bolivia no es el &uacute;nico pa&iacute;s en Latinoam&eacute;rica donde el narcotr&aacute;fico se ha vuelto el pan de cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>Es una realidad que, gracias a las redes sociales, se conoce y se presentan pormenores de lo que significa ser un narco en el pa&iacute;s, por lo menos el lado glamoroso. Todav&iacute;a recuerdo como en Tik Tok se ve&iacute;a a j&oacute;venes que se jactaban de haber comprado autos y motocicletas costosas, chicas ba&ntilde;&aacute;ndose en dinero. Ni qu&eacute; decir de las series, pel&iacute;culas y telenovelas con las que los medios de comunicaci&oacute;n bombardean a los televidentes, algunos de los t&iacute;tulos: <em>Rosario Tijeras<\/em>, <em>La Mu&ntilde;ecas<\/em>, <em>Se&ntilde;ora Acero<\/em>, <em>Sin Tetas no hay Para&iacute;so<\/em>, <em>El final del Para&iacute;so<\/em>, <em>La viuda de la Mafia<\/em> y otras m&aacute;s. A esto se suman los narcocorridos y otros elementos que nos hacen pensar que se est&aacute; construyendo una narcocultura en la que est&aacute;n imbuidas las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Una de las caracter&iacute;sticas de estas historias &mdash;aunque no puedo generalizar porque no las vi, pero si le&iacute; sus sinopsis&mdash; es que los protagonistas, provenientes de familias humildes, son orillados por variedad de razones hacia el narcotr&aacute;fico y algunas veces por decisi&oacute;n propia. Entonces prueban la miel de la ganancia r&aacute;pida y f&aacute;cil de dinero, de lujos que solo hubieran imaginado y de un poder sobre la vida de otros seres humanos. Si bien, se muestran las dificultades, enemigos, p&eacute;rdidas, sacrificios y la violencia que involucra esta actividad, ser&aacute; que las personas nos quedamos con lo positivo y m&aacute;s los adolescentes, que pueden imaginarse a ellos mismos en esa situaci&oacute;n y adem&aacute;s creyendo: yo ser&eacute; m&aacute;s listo, no cometer&eacute; errores y tendr&eacute; suerte.<\/p>\n<p>Por todas estas razones no me parece tan descabellado encontrar a ni&ntilde;as que viven en situaci&oacute;n de pobreza y que junto a sus progenitores tienen que trabajar vendiendo gelatinas o como ayudantes de transporte p&uacute;blico, o qui&eacute;n sabe de qu&eacute; m&aacute;s, ganando lo m&iacute;nimo para sobrevivir, mientras sue&ntilde;an con una vida en la que se pueden enriquecer r&aacute;pidamente y disfrutar de lujos, sin tomar en cuenta las consecuencias negativas que puedan acarrear al ser parte de una organizaci&oacute;n delictiva.<\/p>\n<p>Incluso los enga&ntilde;os, las calumnias, las peleas, la huida de las autoridades, las balaceras, esconderse de su propia gente y otros son descritos de manera idealizada por las producciones audiovisuales, as&iacute; que no parecen tan malas de todas formas.<\/p>\n<p>De esta manera estamos vendiendo a las nuevas generaciones esa idealizaci&oacute;n de la narcocultura, como un estilo de vida que puede ser deseado por los menores, porque adem&aacute;s los dejamos consumirlas sin supervisi&oacute;n, sin explicarles que no todo lo que ven en las pantallas es real, que hay otros miles de historias de quienes no salieron bien de esos &aacute;mbitos, que fueron asesinados y cosas peores.<\/p>\n<p>Esto me lleva a reflexionar que no hay material audiovisual que no debamos dejar pasar por los ojos de nuestros hijos sin hablar sobre ello, sin preguntarles c&oacute;mo lo entienden, qu&eacute; les hace sentir. No siempre es f&aacute;cil hacerlo cuando se trabaja m&aacute;s de las ocho horas, pero construir un fuerte v&iacute;nculo es el mejor camino para despu&eacute;s no enterarnos a trav&eacute;s de un video de Tik Tok que el sue&ntilde;o de nuestro hijo o hija es ser narcotraficante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>fizcaeliana@gmail.com &nbsp; Es una ma&ntilde;ana soleada en la zona Villa Copacabana de la ciudad de El Alto, en Bolivia, ubicado a dos horas de La Paz. La psic&oacute;loga comunicadora Mar&iacute;a Galindo les hace una visita a partir de la invitaci&oacute;n de una de las responsables de la mesa directiva. 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