{"id":1264,"date":"2022-08-26T13:41:15","date_gmt":"2022-08-26T13:41:15","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/08\/26\/babar-o-resiliencia-infantil\/"},"modified":"2022-08-26T13:41:15","modified_gmt":"2022-08-26T13:41:15","slug":"babar-o-resiliencia-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/babar-o-resiliencia-infantil\/","title":{"rendered":"Babar o resiliencia infantil"},"content":{"rendered":"<p>Adaptarse o morir podr&iacute;a ser el lema de todos los seres vivos en este planeta, especialmente, cuando se enfrentan a cambios repentinos que originan incertidumbre o temor. Por cierto, &iquest;cu&aacute;l es su elefante favorito?<\/p>\n<p>Jean de Brunhoff, nacido el 9 de diciembre de 1899 en Par&iacute;s, Francia, pintor de retrato y de paisajes, sobreviviente de la Primera Guerra Mundial, descubri&oacute; casi por casualidad que igualmente ten&iacute;a el don de narrar con palabras.<\/p>\n<p>La revelaci&oacute;n ocurri&oacute; cuando sus dos peque&ntilde;os hijos, Laurent y Mathieu, de 5 y 4 a&ntilde;os respectivamente, le recontaron una historia de un elefantito inventado por su madre, Cecile Sabouraud, talentosa y culta pianista con la que se hab&iacute;a casado en 1924.<\/p>\n<p>El elefantito carec&iacute;a en ese momento de nombre y apenas alcanzaba a ser un cuento peque&ntilde;o. Entonces, Jean de Brunhoff lo recre&oacute;, acrecent&oacute; las aventuras del personaje y le puso un nombre: &ldquo;Babar&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Babar&rdquo; es el protagonista del cuento titulado <em>Historia de Babar, el elefantito<\/em> (<em>Histoire de Babar, le petit elephant<\/em>), publicado por primera vez en 1931, cuyas proezas entusiasmaron a los ni&ntilde;os, a pesar de que la propuesta no es tan f&aacute;cil de asimilar.<\/p>\n<p>En efecto, Babar naci&oacute; en la selva, crec&iacute;a y jugaba bajo el cuidado de su mam&aacute;. Un d&iacute;a:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&hellip;un cazador,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">escondido en un matorral,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">dispara contra ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El cazador mat&oacute; a la mam&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El mono se esconde,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">los p&aacute;jaros huyen<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y Babar llora.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En seguida, los cazadores pretenden capturar al peque&ntilde;o elefantito, mas logra escapar.<\/p>\n<p>Llega a Par&iacute;s, la gran ciudad, donde encuentra a una mujer rica que le brinda protecci&oacute;n, cuidados, educaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El cambio de escenario y ambiente al que se ve sometido, podr&iacute;an haberlo desconcertado o amargado, o vuelto desconfiado; sin embargo, nada de eso pasa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&hellip;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&iexcl;Cu&aacute;ntas cosas nuevas!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&iexcl;Qu&eacute; bellas avenidas!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&iexcl;Y los coches y autobuses&hellip;!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">De todo lo que ve,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">lo que m&aacute;s le interesa<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">son dos se&ntilde;ores que encuentra en la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y Babar piensa:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&iexcl;Qu&eacute; bien vestidos est&aacute;n!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Me encantar&iacute;a vertirme como ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Me gustar&iacute;a tener tambi&eacute;n un traje<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">muy elegante&hellip; pero &iquest;c&oacute;mo?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, aunque el personaje arriba a la ciudad en calidad de perseguido no ha perdido su capacidad de asombro.<\/p>\n<p>Se permite absorber las cualidades que encuentra en los objetos y cuestiones que nunca antes hab&iacute;a visto: las grandes avenidas, las tiendas, los coches, el trajin de una ciudad cosmopolita como Par&iacute;s.<\/p>\n<p>Pese a toda esta grandiosidad, nada le provoca sentimientos de inferioridad ni de envidia.<\/p>\n<p>De hecho, su emoci&oacute;n e imaginaci&oacute;n es capturada por los atuendos de dos se&ntilde;ores.<\/p>\n<p>Probablemente el lector (s&iacute;, Usted tambi&eacute;n, querido lector) habr&iacute;a de preguntarse por qu&eacute; un elefantito reci&eacute;n llegado de &Aacute;frica, en plena Champs Elys&eacute;es, no llama en lo m&aacute;s m&iacute;nimo la atenci&oacute;n de los transe&uacute;ntes; y por qu&eacute; no ha perdido su capacidad de asombro a pesar de haber sido sufrido tanto.<\/p>\n<p>En realidad, para la primera aparece una posible respuesta: tal vez porque, como se anticip&oacute;, Par&iacute;s es una ciudad cosmopolita; o sea, la cantidad de personas de diversas culturas que ah&iacute; concurren hacen improbable que un extranjero sea m&aacute;s destacable que el resto de los habitantes o turistas.<\/p>\n<p>Respecto de la segunda, cabe especular. Por una parte, el hecho de poner a salvo su vida propicia un sentimiento de triunfo sobre los males pasados. Por otro lado, eso destaca su aptitud de resiliencia; esto es, sus aptitudes para superar el hecho traum&aacute;tico del asesinato de su madre.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n cabe la posibilidad de que Babar sea bondadoso. Despu&eacute;s de todo, es apenas un ni&ntilde;o cuando se enfrenta a todos estos avatares, por ello se sobrepone a la maldad de los cazadores y a la p&eacute;rdida.<\/p>\n<p>As&iacute; que el inicio de este relato dista mucho de los cl&aacute;sicos infantiles, por ejemplo, de los de hadas. Empero las frases cortas y concisas, la serie de sucesos poco frecuentes y constantes que impulsan a Babar a avanzar hacia su juventud, disfrutarla, tener novia, ser exitoso, etc., hasta reconocer que no ha olvidado sus or&iacute;genes ni a su madre, fueron el conjunto de ingredientes que fascin&oacute; a los ni&ntilde;os de la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Lo que es absolutamente v&aacute;lido, pues el peque&ntilde;o elefante da cara a los desaf&iacute;os de la existencia, haciendo a un lado los pesares, adapt&aacute;ndose a un nuevo estilo de vida y a una cultura totalmente distinta de la de su naci&oacute;n. De esta suerte, se reinventa y sale avante, rompi&eacute;ndo simult&aacute;neamente los paradigmas de su tiempo: extranjero, ni&ntilde;o pobre, sin educaci&oacute;n, sin padres, con un futuro plagado de fracasos.<\/p>\n<p>Jean de Brunhoff realiz&oacute; una propuesta arriesgada, ya que, como Babar, renuncia a los c&aacute;nones de su &eacute;poca no s&oacute;lo al exponer de manera directa y cruda temas reales, con una entrada dram&aacute;tica, sino porque, adem&aacute;s, agreg&oacute; ilustraciones con dibujos de l&iacute;neas claras y definidas, al estilo de lo que hoy se conoce como c&oacute;mics, pintados con acuarelas en colores luminosos y brillantes, con letra en cursiva, ocupando ambas p&aacute;ginas del libro, y en formato grande.<\/p>\n<p>En otras palabras, el autor busca comprender a la generaci&oacute;n de ni&ntilde;os nacidos en entreguerras y que, como es sabido, viven con la amenaza constante de otra guerra que ser&iacute;a a la postre a&uacute;n m&aacute;s cruenta que la primera; y con todo, como &ldquo;el peque&ntilde;o elefantito&rdquo;, juegan y r&iacute;en con la esperanza de un mundo mejor.<\/p>\n<p>Tras el &eacute;xito de <em>Historia de Babar, el elefantito<\/em>, el padre del libro ilustrado moderno, Jean de Brunhoff, escribi&oacute; e ilustr&oacute; otras seis historias m&aacute;s del mismo &ldquo;Babar&rdquo;, sin la inspiraci&oacute;n de su esposa; si bien, con la motivaci&oacute;n de ella y de sus dos hijos a los que se sumar&iacute;a un tercero. Todo ello mientras constantemente se encontraba en un hospital en Suiza, por causa de la tuberculosis, por la que finalmente perder&iacute;a la vida el 16 de octubre de 1937.<\/p>\n<p><em>Historia de Babar, el elefantito<\/em> marca el nacimiento de un estilo de literatura infantil que entra&ntilde;a la lecci&oacute;n de c&oacute;mo se puede sobrevivir sin necesidad de ser cazador y a pesar de &eacute;l.<\/p>\n<p>Conocer el resto del cuento queda reservado para los ojos del lector que acepte el reto de consultarlo. Por mi parte, acud&iacute; al ejemplar <em>Historia de Babar, el elefantito<\/em>, traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Puncel, de la edici&oacute;n de 1931, editorial Loqueleo.<\/p>\n<p>Como siempre, Usted, querido lector, tiene la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/wp-content\/uploads\/Imagen_1_2747923bd2.jpeg\" alt=\"\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adaptarse o morir podr&iacute;a ser el lema de todos los seres vivos en este planeta, especialmente, cuando se enfrentan a cambios repentinos que originan incertidumbre o temor. Por cierto, &iquest;cu&aacute;l es su elefante favorito? 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