{"id":1260,"date":"2022-08-23T14:02:56","date_gmt":"2022-08-23T14:02:56","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/08\/23\/escasas-coincidencias\/"},"modified":"2022-08-23T14:02:56","modified_gmt":"2022-08-23T14:02:56","slug":"escasas-coincidencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/escasas-coincidencias\/","title":{"rendered":"Escasas coincidencias"},"content":{"rendered":"<p><strong>Imagen portada: El Alto, Bolivia \/ Puente de Brooklyn, Nueva York<\/strong><\/p>\n<p>Charly y Jimmy nacieron exactamente a las 23.30 del d&iacute;a 18 de abril de 1982, iluminados por el sol de medianoche. Porque en este horario el sol est&aacute; en las ant&iacute;podas del lugar donde se habita, se encuentra abajo, en el fondo de la tierra.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Empezaba la noche en la ciudad de El Alto, en Bolivia, el lupanar a dos cuadras de la Avenida Caquingora. Era un lugar oscuro y bullicioso, envuelto por el humo de cigarrillo y de otras hierbas. Charly fumaba marihuana y tomaba la sexta cerveza fr&iacute;a con un amigo m&aacute;s viejo, tambi&eacute;n poeta, con cierto talento, pero igualmente fracasado en la vida. Hablaban fuerte y re&iacute;an a carcajadas. Algunas veces se reun&iacute;an, beb&iacute;an como descosidos y compart&iacute;an sus vicios y sus vicisitudes, sus anhelos y sus frustraciones, mientras observaban a las prostitutas en sus afanes laborales.<\/p>\n<p>A 6,380 km de all&iacute;, en New York, en el Brooklyn a la misma hora, Jimmy (el que naci&oacute; a la misma hora y fecha que Charly) cruzaba a pie el puente hacia Manhattan. Uno de sus &iacute;ntimos placeres: caminar los casi 2 km cuando est&aacute; empezando a atardecer para poder ver la evoluci&oacute;n del <em>skyline<\/em> con la puesta de sol y las luces por la noche.<\/p>\n<p>Entre pl&aacute;ticas y cervezas, despu&eacute;s tragos m&aacute;s fuertes, el amigo retir&oacute; dos sobres de polvo blanco del bolsillo y comparti&oacute; con Charly, que inhal&oacute; y empez&oacute; a desquitarse de su propia vida maldiciendo, m&aacute;s que de costumbre, a todos, empezando por el gobierno y terminando en su madre, que prefiri&oacute; irse con su macho a Chile, dej&aacute;ndolo peque&ntilde;o a cuidado del padre. Sin dejar escurrir una sola l&aacute;grima por sus penurias. Las drogas dilataron su imaginaci&oacute;n y criticaron con su burdo vocabulario a qui&eacute;n les vino en gana, siendo su interpretaci&oacute;n de la realidad la &uacute;nica verdad existente.<\/p>\n<p>Jimmy, al completar con tranquilidad la caminata que dur&oacute; unos 27 minutos, emprendi&oacute; la v&iacute;a de regreso caminando hacia Brooklyn para aprovechar el clima c&aacute;lido y ejercitarse un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>En El Alto, el invierno fr&iacute;o ladraba en las calles prometiendo temperaturas m&aacute;s bajas con el pasar de las horas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ba&ntilde;arse Jimmy fue a la casa de una amiga para cenar y platicar sobre literatura, pasi&oacute;n que los un&iacute;a.<\/p>\n<p>La noche avanzaba. Los dos amigos salieron embriagados a la calle y el fr&iacute;o los azot&oacute; sin clemencia. El m&aacute;s viejo, antes de llegar a la Avenida Caquingora, se despidi&oacute; y subi&oacute; a un taxi. Charly dijo que ir&iacute;a a caminar para reaccionar antes de regresar a su casa, adem&aacute;s, viv&iacute;a cerca. Camin&oacute; lento con su paso ebrio.<\/p>\n<p>En esa noche de verano, Jimmy, mientras su amiga hablaba, descubri&oacute; una chispa en su mirada que encendi&oacute; un fuego en &eacute;l. Se acerc&oacute; m&aacute;s y la bes&oacute;, empezando un nuevo y bonito relato en sus vidas de poetas.<\/p>\n<p>El fr&iacute;o g&eacute;lido del Altiplano, la mezcla de alcoholes y drogas causaron una disfunci&oacute;n en el organismo de Charly, que se sinti&oacute; mareado. Vio la sonrisa desdentada de su padre envejecido, vio la sonrisa falsa de su madre, hecha a la bella dama. Un dolor punzante le atraves&oacute; el pecho. Pudo ser un pu&ntilde;al, pero no hab&iacute;a nadie. Sinti&oacute; acercarse a todos sus demonios. Mastic&oacute; en seco antes de sucumbir. Le doli&oacute; el cuerpo, le doli&oacute; con m&aacute;s fuerza la vida. Mientras part&iacute;culas ingr&aacute;vidas bailaron y chocaron entre s&iacute;, ante su mirada at&oacute;nita. Fue lo &uacute;ltimo que vio y se desplom&oacute; en la esquina de la Avenida Litoral y la Calle Huancaroma, terminando el relato de su vida de desheredado.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Carajo! Todos saben que nacer y crecer en una gran ciudad del primer mundo no es lo mismo que nacer y crecer en una gran ciudad sat&eacute;lite de una gran ciudad del tercer mundo. Por eso, Charly y Jimmy compartieron en su vida escasas coincidencias&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imagen portada: El Alto, Bolivia \/ Puente de Brooklyn, Nueva York Charly y Jimmy nacieron exactamente a las 23.30 del d&iacute;a 18 de abril de 1982, iluminados por el sol de medianoche. 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