{"id":1250,"date":"2022-08-16T13:53:21","date_gmt":"2022-08-16T13:53:21","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/08\/16\/la-triada-fobica-oscuridad-soledad-y-angustia\/"},"modified":"2022-08-16T13:53:21","modified_gmt":"2022-08-16T13:53:21","slug":"la-triada-fobica-oscuridad-soledad-y-angustia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/la-triada-fobica-oscuridad-soledad-y-angustia\/","title":{"rendered":"La triada fbica: oscuridad, soledad y angustia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El deseo ardiente en la oscuridad se transforma en miedo a la oscuridad<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>S. Freud.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El miedo a la oscuridad acompa&ntilde;&oacute; al genial Dostoievsky durante toda su vida. Lo mismo que el temor a la soledad acompa&ntilde;a la vida de muchas personas desde su m&aacute;s temprana infancia: la oscuridad y la soledad, junto con la angustia, constituyen una verdadera triada f&oacute;bica y siniestra.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; son las fobias? La palabra fobia proviene de <em>Fobos<\/em> (del griego <em>&Phi;&oacute;&beta;o&sigmaf;<\/em>, &ldquo;miedo&rdquo;, terror). En la mitolog&iacute;a griega, <em>Fobos<\/em> era hijo de Ares, dios de la guerra, y de <em>Afrodita<\/em>, diosa del amor. Acompa&ntilde;aba a su padre en las batallas y su funci&oacute;n era generar miedo y la huida del enemigo. <em>Fobos <\/em>es el miedo m&oacute;rbido, el pavor, que en lat&iacute;n se dice <em>Timor<\/em>. El f&oacute;bico, en el sentido m&aacute;s literal, es el t&iacute;mido, el que teme permanentemente a algo.<\/p>\n<p>La fobia ya hab&iacute;a sido abordada por la psicopatolog&iacute;a antes de que Freud nos revelara sus secretos. La fobia no es el miedo com&uacute;n, este subproducto de la modernidad (&iquest;acaso no es el hombre moderno un animal miedoso, debido a su sentimiento angustiante de finitud y peque&ntilde;ez?). Incluso se ha utilizado esta tendencia al miedo para imponer sistemas de control social, se instauran fobias de acuerdo a los mandatos del capital, como antes ocurr&iacute;a con la religi&oacute;n y el miedo a Dios. No, en la fobia se trata de un miedo m&oacute;rbido, pero no ante cualquier cosa sino exclusivamente a &ldquo;su objeto&rdquo; de temor, con el que establece una relaci&oacute;n de excitaci&oacute;n y huida. Amor y temor se dan la mano en la fobia.<\/p>\n<p>La fobia cuestiona de manera profunda al ser, le ata&ntilde;e en toda su relaci&oacute;n con el mundo, aunque le implica esencialmente en el cuerpo. Ante el objeto de su fobia, el cuerpo reacciona de manera dram&aacute;tica, parox&iacute;stica: se sale huyendo o se paraliza. Ante el objeto de su fobia, el sujeto se encuentra ante un espect&aacute;culo insoportable, queda atrapado, con la mirada fija ante el objeto del horror. Se forma as&iacute; una triada importante a nivel inconsciente <em>Mirada-Cuerpo-Fobia<\/em>. Este es el camino en que nos introduce Freud, el de una escritura inconsciente de la fobia, mucho m&aacute;s all&aacute; del cat&aacute;logo de fobias que nos regalan las disciplinas &ldquo;psic&rdquo;.<\/p>\n<p>La cosecha de fobias entr&oacute; a la ciencia (psicopatolog&iacute;a) gracias a los trabajos del psic&oacute;logo Williams James, en 1870, con la intenci&oacute;n de erradicar el miedo al agua o hidrofobia, que se conoc&iacute;a desde 1314. El cortejo de las fobias en la modernidad se abre con la aparici&oacute;n de la luz a principios del siglo XX, se trata de la &ldquo;fobia a la luz&rdquo; o &ldquo;fotofobia&rdquo;. De ah&iacute; la lista es larga y muchos los personajes de la psiquiatr&iacute;a que las consignan: <em>la agorafobia<\/em> o miedo a los espacios abiertos, se&ntilde;alado por Wesphal; o la <em>claustrofobia<\/em>, de Ball; o la temible fobia llamada <em>dismorfofobia<\/em> o temor a la deformidad del cuerpo, de Kraepelin. El manual de psiquiatr&iacute;a DSM V menciona a la fobia social que provoca huir de ser visto o la convivencia con extra&ntilde;os. Tambi&eacute;n hay <em>zoofobias<\/em>, miedos a los animales; en nuestros d&iacute;as tambi&eacute;n se percibe un extra&ntilde;o miedo a amar, a enamorarse o al compromiso, filofobia le llaman. En fin, la lista es larga, muy larga. La ciencia moderna ha permitido hacer muy poco para erradicar las fobias, por el contrario, se incrementan y diversifican: miedo a volar, a los espacios, a los lugares con gente, a la oscuridad, a la luz, miedo a viajar, a los ascensores y un largo etc&eacute;tera.<\/p>\n<p>Podemos inferir que detr&aacute;s de cada una de las fobias se encuentra la angustia y sus m&uacute;ltiples m&aacute;scaras. En alem&aacute;n, angustia y fobia (miedo) se encuentran vinculadas con la misma palabra, <em>Angst<\/em>. Desde muy temprano en sus teorizaciones Freud establece una liga entre el miedo y la angustia. En un texto de 1926, <em>Inhibici&oacute;n, s&iacute;ntoma y angustia<\/em>, escribe: &ldquo;Angst tiene una relaci&oacute;n indiscutible con la espera: es miedo (<em>angst<\/em>) de algo. Un car&aacute;cter de indeterminaci&oacute;n y de ausencia de objeto le es inherente, incluso el uso correcto cambia su nombre cuando encontr&oacute; un objeto y la reemplaza por <em>Furcht<\/em> (miedo)&rdquo;.<\/p>\n<p>Max Graf (1875-1958), music&oacute;logo y profesor del conservatorio de Viena, es el paciente que en la historia del psicoan&aacute;lisis le habla a Freud de su hijo Herbert, de cinco a&ntilde;os, quien se conocer&aacute; como <em>peque&ntilde;o Hans<\/em>, a quien Freud dedica sus trabajos en torno a la fobia. Se trata de una fobia al caballo que estalla en 1908 y se resuelve en abril del mismo a&ntilde;o con una intervenci&oacute;n de Freud. Es un paso fundamental en el tratamiento de las fobias, ya que ir&aacute; m&aacute;s all&aacute; de los mecanismos de la fobia (desde donde se propone una <em>desensibilizaci&oacute;n sistem&aacute;tica<\/em>) a los significantes de la fobia, es decir, a explorar la vertiente inconsciente o subjetiva de la fobia. El genio de Freud se juega al darle un lugar a la &ldquo;tonter&iacute;a&rdquo;, como el peque&ntilde;o e inteligente ni&ntilde;o llamaba a su fobia al caballo. Freud sabe que la neurosis nunca dice nada tonto (<em>hay que confiar en la moneda del neur&oacute;tico<\/em>, recomendaba) y, d&aacute;ndole lugar a esa &ldquo;tonter&iacute;a&rdquo;, el peque&ntilde;o Hans se vuelve el historiador de su propia tonter&iacute;a.<\/p>\n<p>La novedad en el acceso de la fobia se ubica en la introducci&oacute;n de la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica que le permite historizar el miedo, hacerlo significante en la vida del peque&ntilde;o sujeto. Con esta intervenci&oacute;n freudiana se abre el camino para dar lugar a la causa inconsciente de la fobia.<\/p>\n<p>Desde lo planteado aqu&iacute; podemos abordar esas dos fobias que con cierta frecuencia acompa&ntilde;an a la infancia: la oscuridad y la soledad que, acompa&ntilde;adas por la angustia (que lleva a la par&aacute;lisis y al silencio), forman eso que ha sido llamada arriba trilog&iacute;a <em>unheimlich<\/em> (siniestra). Escribe Freud, &ldquo;De la soledad, del silencio y de la oscuridad no podemos decir otra cosa salvo que, en la mayor&iacute;a de la gente, &eacute;stos son verdaderamente los factores a los que est&aacute; ligada una angustia infantil que nunca se apaga del todo&rdquo;. De este fuego, caldo de cultivo donde se cocina lo infantil, siempre quedan cenizas en disposici&oacute;n de encenderse en cualquier momento. De hecho, retomando a Schelling, define a lo siniestro, <em>lo extra&ntilde;o inquietante<\/em>, como aquello de lo familiar que muestra su otra cara sobrecogedora, sorpresiva e inquietante, lo siniestro ocurre cuando &ldquo;lo que deb&iacute;a haber quedado oculto, secreto, sale a la luz, emerge&rdquo;.<\/p>\n<p>La soledad, bajo el sentimiento insidioso de desolaci&oacute;n, nos confronta con el hecho de quedar fuera de la relaci&oacute;n &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo; con otras personas, quedando as&iacute; reducido a &ldquo;s&iacute; mismo&rdquo;, a la propia e imaginaria &ldquo;unidad&rdquo; y sus tentaciones (el onanismo entre otras), solo nos tenemos a nosotros mismos como otro. Es este encuentro del sujeto consigo mismo lo que hace crisis y lo coloca en el camino del desamparo, condici&oacute;n favorable para el nacimiento del sentimiento f&oacute;bico.<\/p>\n<p>Si prestamos atenci&oacute;n al sentimiento de extra&ntilde;a soledad que se apodera del sujeto con desamparo espacial (el agoraf&oacute;bico), aquel que se siente solo en medio de la multitud, escucharemos que una pregunta le taladra silenciosa: <em>&iquest;Qu&eacute; es &eacute;l?<\/em> en medio de tanta nada. En el momento de la crisis el sujeto se encuentra ahogado en la multitud y a la vez completamente solo por lo que se ve llevado a buscar un urgente caparaz&oacute;n que lo libre de la soledad en medio de la multitud. Ante este enloquecimiento s&uacute;bito, requiere de un espacio donde volver a encontrarse consigo mismo, donde reestablecer su alteridad en medio de tanta luz, de tanta ausencia de oscuridad.<\/p>\n<p>Esa es la experiencia del que vive solo que termina por compartir la intimidad con su propio doble, hasta que esta relaci&oacute;n se vuelve intimidante incluso siniestra. La fobia as&iacute; es una defensa, Freud escribe &ldquo;originariamente, la angustia de los ni&ntilde;os no es otra cosa que la expresi&oacute;n de que les falta una persona amada&rdquo;. La oscuridad nos sume tambi&eacute;n en la desolaci&oacute;n, la ausencia del otro que nos hace sabernos, como aquella an&eacute;cdota conocida donde un ni&ntilde;o, encerrado en una habitaci&oacute;n oscura, le dice a un familiar, a una t&iacute;a parece, &ldquo;habla&rdquo;, y se le responde, &ldquo;pero para qu&eacute; sino me puedes ver&rdquo; y el ni&ntilde;o contestar&aacute;, &ldquo;pero con las palabras se ve un poco m&aacute;s en la oscuridad, hay un poco de m&aacute;s luz&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El deseo ardiente en la oscuridad se transforma en miedo a la oscuridad S. Freud. &nbsp; El miedo a la oscuridad acompa&ntilde;&oacute; al genial Dostoievsky durante toda su vida. 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