{"id":1161,"date":"2022-07-05T14:38:28","date_gmt":"2022-07-05T14:38:28","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/07\/05\/el-bosco-y-sus-delicias\/"},"modified":"2022-07-05T14:38:28","modified_gmt":"2022-07-05T14:38:28","slug":"el-bosco-y-sus-delicias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/el-bosco-y-sus-delicias\/","title":{"rendered":"El Bosco y sus delicias"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>All&iacute; donde estaba el jard&iacute;n, la mirada s&oacute;lo ve el vac&iacute;o.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Yo que anta&ntilde;o contempl&eacute; esa belleza,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Ya no puedo contener mis l&aacute;grimas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Spenser<\/p>\n<p>Para mi muy querida amiga Marcela Martinelli<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hironymus Van Haken, El Bosco, realiza entre 1490 y 1510 su obra <em>El jard&iacute;n de las delicias<\/em>, un tr&iacute;ptico sobre madera que bien podr&iacute;amos pensar como precursora del mundo on&iacute;rico que el psicoan&aacute;lisis vendr&iacute;a a revelar. Alucinante, aterrador y fascinante, as&iacute; es la visi&oacute;n de la creaci&oacute;n y el porvenir seg&uacute;n El Bosco y que en la obra se muestra en tres partes: al centro se encuentra justo <em>El jard&iacute;n de las delicias terrenales<\/em>, mientras que a los costados tenemos <em>El jard&iacute;n del Ed&eacute;n<\/em> y <em>El infierno<\/em>. Se trata de una obra perfomativa, dado que, siendo un tr&iacute;ptico en madera de roble y abisagrado, al cerrase los laterales se revela otra obra: <em>el tercer d&iacute;a de la creaci&oacute;n<\/em>. El tr&iacute;ptico, abierto, deslumbra por lo intenso y penetrantede de sus colores, mientras que cerrado, con <em>el tercer d&iacute;a de la creaci&oacute;n<\/em>, se muestra con tonos oscuros.<\/p>\n<p>Es dif&iacute;cil leer la obra, dado que El Bosco no sigue las reglas de la pintura renacentista. Aunque es contempor&aacute;neo de Leonardo Da Vinci o Rafael, su obra es de otra manufactura, m&aacute;s on&iacute;rica, una creaci&oacute;n muy libre. En la parte central, la que da nombre al conjunto: el jard&iacute;n de las delicias, hay una multiplicidad de figuras humanas desnudas entregadas a las delicias del placer, as&iacute; como animales, peces y aves. Fundamentalmente, se muestran decomunales p&aacute;jaros con marcadas connotaciones sexuales. En el jard&iacute;n de las delicias todos los cuerpos van desnudos, blancos y negros. En el lateral derecho de la obra, el infierno, hay una serie de instrumentos musicales, por lo que tambi&eacute;n le llaman el infierno musical. Los instrumentos ser&aacute;n utilizados para torturar a los pecadores que pierden su tiempo en la m&uacute;sica profana. Evidentemente, en el centro de este apartado est&aacute; el demonio y los pecados capitales. Las tres partes del tr&iacute;ptico est&aacute;n alineados por el pecado, que es la constante.<\/p>\n<p>Jacques Lacan, psicoanalista franc&eacute;s escribe en <em>Sobre la agresividad en psicoan&aacute;lisis<\/em>, con respecto a Jeronimo El Bosco:<\/p>\n<p>&ldquo;Hay que hojear un &aacute;lbum que reproduzca el conjunto y los detalles de la obra de Jer&oacute;nimo Bosco para reconocer en ellos el atlas de todas esas im&aacute;genes agresivas que atormentan a los hombres. La prevalencia entre ellas, descubierta por el an&aacute;lisis, de las im&aacute;genes de una autoscopia primitiva de los &oacute;rganos orales y derivados de la cloaca ha engendrado aqu&iacute; las formas de los demonios. Hasta la misma ojiva de las <em>angustias <\/em>del nacimiento se encuentra en la puerta de los abismos hacia los que empujan a los condenados, y hasta la estructura narcisista puede evocarse en esas esferas de vidrio en las que est&aacute;n cautivos los copart&iacute;cipes agotados del jard&iacute;n de las delicias&rdquo;.<\/p>\n<p>Salvador Dal&iacute; menciona en alg&uacute;n momento que El Bosco fue el primer pintor surrealista. Desde luego, esta exagerada afirmaci&oacute;n es motivada por las im&aacute;genes que nuestro pintor plasma con humor y se&ntilde;alando la estupidez humana en las composiciones m&aacute;s bizarras. Se pueden apreciar estas im&aacute;genes fundamentalmente en cada fragmento del lateral llamado &ldquo;El infierno&rdquo;, donde los cuerpos humanos ya no est&aacute;n completos sino son mitad humano mitad animal, rostros con cuerpo de &aacute;rbol, en fin, alebrijes. Son cuerpos mutilados, atravesados, pies separados del cuerpo, en fin, cuerpos de pesadilla, cuerpos grotescos. Representa s&iacute;mbolos f&aacute;licos en los peces, hay tambi&eacute;n monjas con cuerpo de cerdo. Sin duda se trata de un artista que le dio un lugar preponderante a la locura y plasma c&oacute;mo se pensaba que se curaba: extrayendo la piedra de los tontos. Se trata de un pintor que muestra, como en un espejo, la locura, la estulticia de todos. Como sabemos, en los tiempos de El Bosco, la pintura muestra la locura, se le elogia como lo hace Erasmo, y El Bosco mismo la retrata en <em>La nave de los locos<\/em>.<\/p>\n<p>Se trata de un artista obsesionado con el demonio, con el pecado, con el infierno. <em>Los siete pecados capitales<\/em> es una obra donde el ojo de Dios, desde el centro, observa todo, y en el c&iacute;rculo externo muestra a los siete pecados capitales. Y hay en las esquinas de esta obra cuatro c&iacute;rculos que muestran las postrimer&iacute;as del pecador: muerte, juicio, gloria y el infierno.<\/p>\n<p>El Bosco, en su obra toda pero fundamentalmente en <em>El jard&iacute;n de las delicias<\/em>, retrata la mente medieval con su iconograf&iacute;a de monstruos fant&aacute;sticos y seres inimaginables e informes, nos muestra sus demonios terror&iacute;ficos y humoristas. Im&aacute;genes sobrepuestas donde los objetos m&aacute;s cotidianos se muestran como verdadera amenaza o instrumentos de tortura: un cuchillo que atraviesa, una l&aacute;mpara que se convierte en horno humano, un arpa que de instrumento musical pasa a ser de tortura. Las criaturas grotescas, terribles h&iacute;bridos de hombre y bestia: hombres pez, hombre-p&aacute;jaro, monja-cerdo, como salidos de una alucinaci&oacute;n. De hecho se ha cuestionado insistentemente si estas obras no salieron de la mente del pintor bajo los influjos de alguna droga. M&aacute;s all&aacute; de esta discusi&oacute;n, podr&iacute;amos pensar que la droga es justamente el tormentoso mundo interior.<\/p>\n<p>Quisiera detenerme en esa figura excremencial, escatol&oacute;gica, que aparece y atrapa en el lateral que corresponde a <em>El infierno<\/em>. El hombre p&aacute;jaro que se traga a los condenados s&oacute;lo para excretarlos en un agujero. El cuerpo humano representado como un tubo, un orificio de entrada y un agujero de salida, la &ldquo;boca posterior&rdquo;. Una partitura escrita en el trasero de un personaje, como si este extra&ntilde;o personaje &ldquo;hablara con su trasero&rdquo; como dice Lacan en el seminario 8. El fragmento nos coloca, como una muestra, en el centro de los enigmas bosquianos: &iquest;por qu&eacute; al ser tragado por el p&aacute;jaro del ano del hombre salen cuatro p&aacute;jaros?, &iquest;qu&eacute; significa el caldero que lleva la criatura p&aacute;jaro en la cabeza?, &iquest;qu&eacute; significa que el hombre abajo est&eacute; defecando monedas?, &iquest;pmo con que pinta El Bosco, enigmas que nunca podr&aacute;n ser revelados por los m&uacute;ltiples estudiosos del artista.<\/p>\n<p>Una de las im&aacute;genes m&aacute;s grotescas que se pueden leer en la obra de Freud es la de las ratas entrando por el ano de <em>El hombre de las ratas<\/em>. En la obra de El Bosco, sin embargo, abundan las im&aacute;genes de penetraci&oacute;n, aunque con diferencias: en El Para&iacute;so son delicadas, con flores, no as&iacute; en el infierno donde las penetraciones son m&aacute;s bien tortuosas, con enormes objetos como troncos, instrumentos musicales o flechas. Si avanzamos una atrevida lectura podemos mencionar que lo que El Bosco muestra en su obra es una serie de delirios de fragmentaci&oacute;n del cuerpo. Una serie de im&aacute;genes donde podemos ver el sadismo, como ocurre en <em>Cristo con la cruz<\/em>, donde la terca turba humana muestra sus rostros de sadismo, saborean el momento donde Jes&uacute;s morir&aacute; de manera terrible. Cristo, con los ojos cerrados, escapa al caos humano, se refugia en su parte divina.<\/p>\n<p>La vida de Jheronimus van Aken, llamado Jheronimus Bosch o el Bosco, tambi&eacute;n est&aacute; marcada por sus enigmas. Se conoce muy poco de &eacute;l con certeza. Nacido cerca de 1425 o 1430, muere en agosto de 1516. Se trata de un hombre religioso que ser&aacute; un galimat&iacute;as por su vida y por su obra, que bien puede ser involuntaria precursora de la disciplina inventada por Sigmund Freud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>All&iacute; donde estaba el jard&iacute;n, la mirada s&oacute;lo ve el vac&iacute;o. Yo que anta&ntilde;o contempl&eacute; esa belleza, Ya no puedo contener mis l&aacute;grimas. 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