{"id":1146,"date":"2022-06-28T14:05:17","date_gmt":"2022-06-28T14:05:17","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/06\/28\/desde-las-aguas-del-guaiba\/"},"modified":"2022-06-28T14:05:17","modified_gmt":"2022-06-28T14:05:17","slug":"desde-las-aguas-del-guaiba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/desde-las-aguas-del-guaiba\/","title":{"rendered":"Desde las aguas del Guaba"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">&hellip;<em>logr&oacute; abrir la puerta de alg&uacute;n pasadizo hacia un paisaje sin murallas donde la realidad y la ficci&oacute;n se funden, dejando como resultado una buena literatura.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy traigo a Marcia Batista Ramos, brasile&ntilde;a radicada en Bolivia. A esta escritora, promotora cultural e infatigable luchadora, la encontr&eacute; asomada a la ventana de sus publicaciones. Las leo y ante mis ojos corren con la fuerza de las aguas del r&iacute;o Gua&iacute;ba, que enfrenta las piedras de su cauce en Porto Alegre y se va extendiendo hasta invadir las tierras aleda&ntilde;as donde se convierte en un lago que guarda ra&iacute;ces. As&iacute; su obra se ha ido extendiendo por el mundo, con ese desborde de pensamientos que, como manantiales, alimenta emociones impregnadas en su multicolor obra literaria. Su pelo negro, lacio, y vivos ojos vienen de las etnias ancestrales de las que guarda im&aacute;genes que la han marcado: &ldquo;Siempre que me sent&eacute; al lado de la abuela tuve la impresi&oacute;n de estar alrededor del fuego, escuchando la sabidur&iacute;a de los mayores al tiempo que calentaba mi esp&iacute;ritu con la caricia amorosa trasmitida a trav&eacute;s de sus palabras.&rdquo;<em> <\/em>La mirada de Marcia traspasa realidades hasta desentra&ntilde;ar la poes&iacute;a de su entorno y las amenazas que se ciernen sobre el mundo.<\/p>\n<p>A bordo de su <em>Carrusel<\/em> he emprendido un viaje insospechado. Prisma en mano, atisbo al horizonte y la encuentro a mi lado. Sostiene un manojo de recuerdos saturados de inc&oacute;gnitas que se parecen a los m&iacute;os, pero son de ella que los ha podido ver antes. Me limito a coincidir a lo lejos, en una casa, donde tambi&eacute;n alguien parte. Nos unen la misma soledad, los mismos silencios del instante. A m&iacute; nadie, nunca, me pudo explicar por qu&eacute; hab&iacute;a que parar el reloj de p&eacute;ndulo en el momento final. Muchas explicaciones me he inventado hasta que la tradici&oacute;n se ha ido desvaneciendo en este mundo donde la espiritualidad se mueve vol&aacute;til como un fantasma.<\/p>\n<p>La imagen de esta poeta-escritora me llega en r&aacute;fagas de los vientos que ha escudri&ntilde;ado: Testimonia: &ldquo;Los vientos a&uacute;llan en la tarde triste, anunciando que conocen toda la estupidez del mundo, desde las orillas del mar hasta las cimas de las monta&ntilde;as&hellip; cuentan del abismo inmenso&hellip;&rdquo;<em> <\/em>que lo divide. Ella nos cuenta de un pueblo originario. Su nombre es una palabra antigua que se traduce <em>De donde sopla el viento<\/em>. All&iacute;, las pocas personas que viven son relictos de la historia de Am&eacute;rica Latina. En sus escritos condensa y amplifica las ra&iacute;ces de donde vienen los males que aquejan a la humanidad, las diferencias sociales, la Pandemia, las guerras. Denuncia: &ldquo;Los medios muestran dia a d&iacute;a la guerra en Ucrania: datos y cronolog&iacute;a sobre la invasi&oacute;n, con la naturalidad de quien sirve un pastel de cerezas&hellip; el enemigo acecha como un monstruo de trueno y fuego, que huele a dolor y a miseria.&rdquo;<em> <\/em>Con la lealtad de su militancia en las filas de los vulnerables y los despose&iacute;dos reclama: &ldquo;Las preocupaciones personales son una excusa para no orar por aquellos que est&aacute;n experimentando el infierno en carne propia.&rdquo;<\/p>\n<p>Cada vuelta a bordo de mi corcel remonta en espiral y otras esferas me llegan. En el cuento &ldquo;Quien siembra vientos recoge tempestades&rdquo;, su C&eacute;sar es un espejo que trae vivencias cercanas de la represi&oacute;n muy de moda en nuestros tiempos: &ldquo;C&eacute;sar se durmi&oacute; en medio de sus quejumbres, los sue&ntilde;os recordaban invasiones nocturnas a domicilios de gente desconocida, golpes, culatazos, ni&ntilde;os llorando, violaciones a mujeres y ni&ntilde;as, robos de objetos de valor, torturas y decomiso de material subversivo de izquierda.&rdquo;<\/p>\n<p>Sus palabras rompen los silencios<em> <\/em>y gotean una a una, haciendo ruido: &ldquo;es menester hacer hincapi&eacute; en el hecho de que los historiadores brasile&ntilde;os y los estudiosos de la tem&aacute;tica, para mantener vivo el mito del territorio de libertad, utilizan la palabra <em>sirviente<\/em> en los textos para referirse a los esclavos de la &eacute;lite Quilombola, Haciendo que los prietos esclavistas sean menos esclavistas que los blancos esclavistas, al tiempo construyen un mito de libertad sobre una base fraudulenta. Pues si dentro del quilombo las &eacute;lites ten&iacute;an derecho a servidumbre esclava, entonces Palmares NO era un territorio libre de esclavitud.&rdquo;<\/p>\n<p>Del tecleo de sus dedos llegan escritores y poetas que monta en su grupa incansable. Muchos andan el camino en la penumbra y ella les da luz. &ldquo;&hellip;porque nos llevan desde la palma de su memoria a lugares accesibles solo desde sus recuerdos.&rdquo; Su cometa surca los cielos del mundo. En la cabellera luminosa lleva una gama de escritores. Los publica en revistas, en sus columnas con un notable ejercicio de promoci&oacute;n cultural. Para un escritor an&oacute;nimo es pan que alimenta su iniciativa, es como dar agua al sediento y pan para el hambriento. Y divulga a los grandes que tambi&eacute;n hay que tenerlos al alcance de la mano, porque desde ellos, &ldquo;venimos, de all&iacute; donde habitan un pu&ntilde;ado de visiones.&rdquo;<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"><em><strong>[i]<\/strong><\/em><\/a> Sue&ntilde;a con Borges y se le conecta, a trav&eacute;s de la literatura. Al encajar con el contenido de sus poemas asegura: &ldquo;Con certeza &eacute;l percibi&oacute; mi desolaci&oacute;n. Y lo tiene a su lado: Cuando despert&eacute;, Borges segu&iacute;a all&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>Con una filosof&iacute;a muy bien definida, acompa&ntilde;a sus letras que la convierten en luz para continuar e interpreta la vida como una tejedora que, con su aguja, entra y sale a los espacios libres para atar cada punto y que le sirva, como al zunz&uacute;n la rama donde pernocta, para libar muy cerca de sus flores. Entonces piensa: &ldquo;La hebra hay que tratarla con cuidado para que no se enmara&ntilde;e, como todo en la vida.&rdquo;<\/p>\n<p>Contin&uacute;o a bordo del <em>Carrusel<\/em> que gira, pero no me devuelve al mismo lugar. Asciende y se orienta en espiral, muestra nuevos senderos que debo explorar. Encuentro a una escritora consciente de su funci&oacute;n comunicadora al servicio de la vida en sociedad: &ldquo;Pienso que en el siglo que me corresponde morir, las superficialidades llegan a extremos de pelearse por mendrugos de pan que est&aacute;n botados en el suelo, mientras sobre el mantel, la mesa est&aacute; servida con un fastuoso banquete. Basta levantar los ojos del piso y servirse.&rdquo; A ella le duele lo que ocurre con sus semejantes, sobre todo los despose&iacute;dos, los que no tienen nada que perder m&aacute;s que sus cadenas:<\/p>\n<p><em>&hellip;No tengo una concepci&oacute;n apocal&iacute;ptica del mundo, empero la <\/em>crudeza<em> que envuelve estos tiempos no difiere mucho de los siglos de barbarie de la esclavitud africana.&nbsp; &hellip;las horrendas situaciones que las diferentes mafias provocan en la vida de miles de personas pasan casi invisibles para las mayor&iacute;as que no toman conciencia porque no les salpica.&nbsp; &hellip;ya nadie sabe qui&eacute;n es el pr&oacute;jimo.<\/em><\/p>\n<p>Sensible a lo que sucede en el entorno, absorbe la poes&iacute;a en el soplo del viento y el chasqueo de la lluvia, la elevan a otras dimensiones y le permiten reconocer los diferentes estados que alcanza: &ldquo;me acurruqu&eacute; tanto que entr&eacute; para dentro de m&iacute; misma&rdquo; y llega all&iacute;, al pozo de memorias, de vivencias con su surtidor de ideas que la llevan de la mano sobre sus p&aacute;ginas, de donde brotan convertidas en poemas, microrrelatos, cuentos y ensayos con deliciosa combinaci&oacute;n de palabras, met&aacute;foras y giros que no se dejan ce&ntilde;ir a tendencias para volar por los cielos del mundo y aterrizar ante los ojos de &aacute;vidos lectores.<\/p>\n<p>Vital est&aacute; Marcia dentro de mi mundo, de mi generaci&oacute;n. Aunque en la vida me adelant&eacute; y llegu&eacute; primero que ella, las historias que relata de alguna manera las he vivido y las interpreto al paso de los tiempos para comparar sus miradas con mis recuerdos. Ella, como Juan Carlos Zalazar, tambi&eacute;n &ldquo;logr&oacute; abrir la puerta de alg&uacute;n pasadizo hacia un paisaje sin murallas donde la realidad y la ficci&oacute;n se funden, dejando como resultado una buena literatura.&rdquo;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> Ivo Maldonado. Poeta chileno. 1978<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&hellip;logr&oacute; abrir la puerta de alg&uacute;n pasadizo hacia un paisaje sin murallas donde la realidad y la ficci&oacute;n se funden, dejando como resultado una buena literatura. &nbsp; Hoy traigo a Marcia Batista Ramos, brasile&ntilde;a radicada en Bolivia. A esta escritora, promotora cultural e infatigable luchadora, la encontr&eacute; asomada a la ventana de sus publicaciones. 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