{"id":1141,"date":"2022-06-24T14:02:52","date_gmt":"2022-06-24T14:02:52","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/06\/24\/sabado-a-traves-de-la-ventana\/"},"modified":"2022-06-24T14:02:52","modified_gmt":"2022-06-24T14:02:52","slug":"sabado-a-traves-de-la-ventana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/sabado-a-traves-de-la-ventana\/","title":{"rendered":"Sbado a travs de la ventana"},"content":{"rendered":"<p><em>Quisiera electrizar mis ojos y sacudirles su inercia dom&eacute;stica.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"><strong>[i]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Alejandra Pizarnik<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Miro por la ventana el s&aacute;bado nublado. Pongo atenci&oacute;n al canto de los p&aacute;jaros, viene a mi mente la pureza de todo lo que no es humano. Hace tiempo que ya nos dijeron que &ldquo;solo Enoc, Abel, Job, Daniel y Melquisedec son puros&rdquo; y les cre&iacute;mos. Empero, no recuerdo si nos dijeron por qu&eacute;. El aprendizaje llega a borbotones de dentro hacia fuera, alimentado por los conocimientos e instrucciones que recibimos de afuera, se procesa adentro y lo expresamos hacia afuera, dicen que es un crecimiento personal, pleno de luces y de sombras.<\/p>\n<p>El viento es la circulaci&oacute;n del aire de un lugar a otro, con m&aacute;s o menos fuerza, pero hoy, particularmente, est&aacute; circulando con m&aacute;s fuerza, haciendo que las ramas de los &aacute;rboles se zarandeen como si alguien tocara una canci&oacute;n con frenes&iacute; y los obligara a bailar a su ritmo.<\/p>\n<p>Alejandra est&aacute; botada en el sill&oacute;n con los ojos muy abiertos, mirando fijamente arriba para ver si el techo se le cae encima&hellip; Sin dejar de mirar hacia fuera, le digo:<\/p>\n<p>&mdash;Es un s&aacute;bado con mucho viento &mdash;escucho su voz que viene de m&aacute;s atr&aacute;s respondiendo:<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;(&hellip;) es un s&aacute;bado verde molido \\ en la nada \\ es un s&aacute;bado deshecho en la vertiente del vac&iacute;o.&rdquo;<\/p>\n<p>Como siempre, me desconcierta su actitud y en un intento (vano) de hacer una apolog&iacute;a a la cordura, para tal vez rescatarla sin ni siquiera tomar en cuenta lo mucho que estoy perdida, simplemente desahogo la sensaci&oacute;n que ella me causa con su &aacute;nimo siempre hecho a&ntilde;icos:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Otra vez est&aacute;s triste? &iquest;Por qu&eacute; siempre est&aacute;s triste? Parece que el cansancio vital naci&oacute; contigo y se encari&ntilde;&oacute;, terminando por anidarse entre tu pelo corto. Todos tenemos decepciones, dificultades y esas cosas que llamas fracaso. Pero nadie reniega tanto de la vida como para no intentar una vez m&aacute;s. Nadie se encuentra con el nihilismo de la existencia, a cualquier hora del d&iacute;a, con la misma facilidad con que lo haces t&uacute;. Y si por acaso alguien encuentra a la nada, no se entrega como t&uacute; lo haces, con tanta desenvoltura, sin misericordia de todos los que te queremos y nos agarramos a tu mano (fr&iacute;a, d&eacute;bil, temblorosa), que siempre est&aacute; transpirando y no quiere sujetarnos. Parece que est&aacute;s en un t&uacute;nel negro de desesperanza. Ven a la ventana a ver el viento y escuchar a los p&aacute;jaros. Intenta algo distinto, hoy por lo menos, hoy.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;&iexcl;Me rebelo! Contemplo mi habitaci&oacute;n y me rebelo y tengo miedo. &iexcl;Miedo de m&iacute;! &iexcl;Miedo de m&iacute;! Me hablo suavemente. Siento que la vida (&iexcl;mi vida, &oacute;yelo, mi vida!) se va.&rdquo; &mdash;Contesta impunemente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah!, Alejandra. &iquest;A d&oacute;nde se va tu vida? Hace tanto viento afuera&hellip; Dime: &iquest;Cu&aacute;l el enigma que se oculta detr&aacute;s del sufrimiento? Yo tambi&eacute;n s&eacute; sufrir&hellip; Cualquiera lo hace. No entiendo tu esmero en esa lecci&oacute;n que aprendiste antes del verbo. Podr&iacute;amos abrigarnos y salir a la galer&iacute;a para hacer burbujas de jab&oacute;n. Y sonre&iacute;r mirando a la luz que viaja en la burbuja de jab&oacute;n. Y por un momento nos olvidar&iacute;amos de lo fea que es la vida y de la inmundicia del mundo. Tu mirada viajar&iacute;a con la burbuja de jab&oacute;n. Dejar&iacute;as de mirar al techo.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Mi ro&ntilde;osa sensibilidad respira rostros repugnantes y calcula las posibilidades de no soledad que obtendr&aacute; por ellos. &iexcl;Caer! &iexcl;Estoy cayendo! Mientras me r&iacute;o, no s&eacute; por qu&eacute;, me siento impura. Cuando lloro, no s&eacute; por qu&eacute;, me siento yo y me purifico. &iexcl;C&oacute;mo sufro! Mi alma es un trozo amorfo, blanquecino y lloroso&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;Percibo tu dolor, ajeno al fracaso de una aspiraci&oacute;n a la felicidad. Es un dolor que atesoras mezquinamente, no lo sueltas, no lo compartes&hellip; Pues, temes que alguien lo haga suyo, m&aacute;s que tuyo. Y la muerte no es una respuesta verdadera, porque t&uacute;, mejor que nadie, detentas el dolor inconsolable de saberte eterna.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;&iexcl;No! &iexcl;Mentiras! &iexcl;Mentiras!&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ves Alejandra? Hacemos esfuerzos de ordenes distintos.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Quebrada en el div&aacute;n, asisto inquieta y divertida a la il&oacute;gica ansiedad que salta dentro de m&iacute;. El temor al futuro me previene sigiloso: &iquest;qu&eacute; ser&aacute; de m&iacute;? El presente truh&aacute;n y bohemio no admite amonestaciones verdosas y macilentas. Los anhelos vierten su sed infinita en mi c&aacute;ustica, desconcertada interioridad.&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;Yo s&eacute; que tu dolor es aut&eacute;nticamente humano. Y siempre se har&aacute; presente en todos aquellos que saben que no existe redenci&oacute;n. Por eso yo prefiero a Dios, como un amparo para endulzar la hiel de la realdad. Especialmente, cuando me siento solitaria entre las masas de conversaciones. Con todo, yo quisiera encontrarte bien, Alejandra; quisiera dar la vuelta y verte con la intensidad de lo que asciende. Yo s&eacute; que tienes el esplendor de lo que permanece incandescente, mismo a contraluz. Pero, prefiero mirar el s&aacute;bado a trav&eacute;s de la ventana y hablarte, as&iacute; de espaldas hacia ti. Porque tu seguir&aacute;s mirando al techo&hellip; &iquest;Sabes? Si yo no supiera del miedo que te habita, yo me sentir&iacute;a mejor, Alejandra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> <a href=\"https:\/\/libroschorcha.files.wordpress.com\/2018\/01\/diarios-alejandra-pizarnik.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/libroschorcha.files.wordpress.com\/2018\/01\/diarios-alejandra-pizarnik.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quisiera electrizar mis ojos y sacudirles su inercia dom&eacute;stica.[i] Alejandra Pizarnik &nbsp; Miro por la ventana el s&aacute;bado nublado. Pongo atenci&oacute;n al canto de los p&aacute;jaros, viene a mi mente la pureza de todo lo que no es humano. 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