{"id":1137,"date":"2022-06-21T13:55:29","date_gmt":"2022-06-21T13:55:29","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/06\/21\/prescindir-del-padre\/"},"modified":"2022-06-21T13:55:29","modified_gmt":"2022-06-21T13:55:29","slug":"prescindir-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/prescindir-del-padre\/","title":{"rendered":"Prescindir del Padre"},"content":{"rendered":"<p><strong>Imagen portada: Edvard Munch, <em>Generaciones, <\/em>1904<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Por eso si el psicoan&aacute;lisis prospera, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>prueba adem&aacute;s que se puede prescindir del Nombre del Padre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Se puede prescindir de &eacute;l con la condici&oacute;n de utilizarlo. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Lacan<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de &eacute;l<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jean-Paul Sartre<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dos cuestiones fundamentales de la condici&oacute;n humana le resultaron enigm&aacute;ticas a Sigmund Freud hasta el fin de sus d&iacute;as, por lo menos &eacute;l as&iacute; lo reconoce: por un lado, se cuestionaba sobre qu&eacute; desea una mujer; mientras que, por otro lado, confiesa que no termin&oacute; de dilucidar qu&eacute; es un padre.<\/p>\n<p>Ante la pregunta sobre el padre se suelen dar una retah&iacute;la de respuestas inmediatas, casi de Perogrullo. Se habla de roles, responsabilidades, un &ldquo;buen o mal&rdquo; padre, cuidador, proveedor, etc. Pero todo ello no resuelve los enigmas que el lugar del padre ha planteado en la historia de la humanidad. Desde la psicolog&iacute;a general y la moral de turno reiteradamente se discute si es padre el que engendra o el que educa, &ldquo;protege&rdquo;, sus roles y un largo etc. En fin, un mundo imaginario y plagado de intuiciones se despliega en torno a lo que es un padre.<\/p>\n<p>Para el psicoan&aacute;lisis, la cuesti&oacute;n del padre es central, eje del discurso que le sostiene su teor&iacute;a y su cl&iacute;nica. No hay caso cl&iacute;nico donde el padre y su funci&oacute;n no est&eacute;n presentes. M&aacute;s a&uacute;n, para el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan, el psicoan&aacute;lisis es b&aacute;sicamente una respuesta ante la declinaci&oacute;n social de la funci&oacute;n paterna. Es el discurso que reintroduce el Nombre del Padre en la ciencia, dir&aacute; el psicoanalista.<\/p>\n<p>En 1913 Sigmund Freud se ve llevado a construir un mito para explicar el origen de la civilizaci&oacute;n. Escribe <em>T&oacute;tem y Tab&uacute;<\/em>, donde plantea que en el principio imperaba la Ley d&eacute;spota del <em>Padre de la horda primitiva<\/em>, quien goza de todo y de todos sin l&iacute;mite. Los hermanos, cansados del tirano, le dan muerte. Es con su muerte, y el sentimiento de culpa concomitante, que se posibilita que el padre opere ahora en t&eacute;rminos simb&oacute;licos bajo una legalidad tot&eacute;mica emergente. Las sociedades desde entonces se sostendr&aacute;n a partir de interdicciones tab&uacute;: la prohibici&oacute;n de matar al padre (parricidio) y la exogamia (prohibici&oacute;n del incesto). En este sentido, la paternidad es un estatuto pol&iacute;tico e incluso religioso antes que familiar. El padre, en sus or&iacute;genes m&iacute;ticos, no designa al genitor sino a quien ocupa el lugar de cabeza del parentesco, el que nombra o designa un lugar en el linaje social. El padre lo encarna en sus or&iacute;genes el animal tot&eacute;mico o cabeza del clan. En este sentido, es posible decir que un padre es aquel que en la historia de la civilizaci&oacute;n cumple con la funci&oacute;n de nombrar y, as&iacute;, producir un sujeto dividido.<\/p>\n<p>Padre y legalidad parecen dos significantes indisolubles que, sin embargo, han venido cambiando en cada &eacute;poca. Por ejemplo, el derecho que ten&iacute;a el <em>Patrius<\/em> (el Padre Emperador) en la antig&uuml;edad romana es absoluto sobre la vida o muerte de su mujer, sus hijos y sus sirvientes. Es amo, se&ntilde;or y due&ntilde;o. M&aacute;s tarde la Iglesia limita ese poder anteponiendo el poder y castigo eterno de Dios. Con la ca&iacute;da de la Monarqu&iacute;a y el surgimiento de la Rep&uacute;blica, el Estado y sus instituciones civiles imponen limitantes al ejercicio del poder del padre en la familia, lo hacen por medio de las disciplinas acad&eacute;mico-cient&iacute;ficas como la pedagog&iacute;a y la psicolog&iacute;a. La Revoluci&oacute;n Industrial introduce nuevas condiciones laborales y econ&oacute;micas que nos dejan como resultado la figura del padre ausente para que, despu&eacute;s, con la evaporaci&oacute;n de su funci&oacute;n, nos quede nuestra actual versi&oacute;n del padre: el padre humillado o borrado.<\/p>\n<p>El cambio en el lugar y la funci&oacute;n del Padre es m&aacute;s que evidente: la ley y la justicia que daban poderes ilimitados al padre son las mismas que ahora se los limita.<\/p>\n<p>La familia tambi&eacute;n sufri&oacute; cambios importantes en dos vertientes: por fortuna, pas&oacute; de lo singular a lo plural y ahora es necesario hablar de &ldquo;las familias&rdquo;. Tambi&eacute;n la familia pas&oacute; de estar organizada en torno a la figura y el nombre del padre a nuclearse en torno a la figura de la madre. En los tiempos que corren son las mujeres quienes les dicen a los hombres c&oacute;mo ejercer la paternidad. Sin embargo, y a&uacute;n con estos movimientos, el Padre Amo no desaparece sino que toma otro lugar, quiz&aacute; m&aacute;s peligroso en tanto que se trata de un lugar incierto.<\/p>\n<p>El psicoanalista italiano Massimo Recalcati, en su libro <em>&iquest;Qu&eacute; queda del padre?,<\/em> escribe que &ldquo;El Padre ya no es una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero o de sangre. Su Imago ideal ya no gobierna ni la familia ni el cuerpo social. Sin embargo, no se trata de a&ntilde;orar su reino ni de decretar su desaparici&oacute;n irreversible. Para prescindir de un padre es necesario ser capaz de servirse de &eacute;l, dir&iacute;a Lacan&rdquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; significa esto? En la &eacute;poca que vivimos la figura y funci&oacute;n del padre es cuestionada como nunca antes. Sin embargo, los discursos se entrecruzan, preexisten los discursos que evocan con nostalgia la funci&oacute;n punitiva del padre (hay a&uacute;n nost&aacute;lgicos de <em>la mano dura<\/em>). Hay, como dir&iacute;a George Steiner, una peligrosa y amenazante &ldquo;nostalgia del Absoluto&rdquo;. Como en los or&iacute;genes de la civilizaci&oacute;n, a&uacute;n encontramos a quienes buscan erigir amos de una crueldad inenarrable (hay quienes, como dec&iacute;a Lacan con respecto a los movimientos del 68, &ldquo;buscan nuevos amos&rdquo;). Hay tambi&eacute;n discursos que se presentan como amorosos, como las religiones, y as&iacute; promover el sometimiento a un Dios y sus mandatos como garante de orden y felicidad futura. Pero, por otro lado, hay discursos y proclamas que con fuerza decretan la ca&iacute;da y muerte del patriarcado sin m&aacute;s. Ignorando el peligro que conlleva que, ante la &ldquo;evaporizaci&oacute;n&rdquo; del padre, cualquier cosa podr&aacute; ejercer su funci&oacute;n.<\/p>\n<p>Con todo, a partir de los avances de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, hay dos eventos que han precipitado el movimiento del lugar del padre. Por un lado, la invenci&oacute;n de la p&iacute;ldora anticonceptiva que, con su uso masivo, posibilit&oacute; separar para siempre la sexualidad de la reproducci&oacute;n y, con ello, se han modificado radicalmente las formas en que se relacionan social y sexualmente hombres y mujeres. Por el otro lado, con la reproducci&oacute;n asistida, los bancos de semen, etc., se ha posibilitado que la &uacute;ltima funci&oacute;n para la cual era necesario un hombre, la de engendrar, sea ahora sustituible. La mujer puede tener un hijo sin tener contacto sexual con hombre alguno. As&iacute;, la paternidad contempor&aacute;nea adquiere un rostro hasta hace poco desconocido, se convirti&oacute; en art&iacute;culo de uso. Hay ahora engendramiento de dise&ntilde;o, con hijos concebidos seg&uacute;n cat&aacute;logo.<\/p>\n<p>En algunas legislaciones tambi&eacute;n el <em>nombre<\/em> del padre (es decir el apellido) ha dejado de ser el del padre pudiendo ser el materno, lo que cambia tambi&eacute;n el car&aacute;cter nominativo del padre.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; han arrojado estos cambios? En principio se ha puesto en evidencia que el padre no se puede designar a s&iacute; mismo, salvo en la locura o la soberbia. Con la modernidad <em>No<\/em> hay m&aacute;s &ldquo;ser&rdquo; del padre.<\/p>\n<p>Los cuestionamientos a la funci&oacute;n del padre, la anunciada declinaci&oacute;n del padre es algo que podemos palpar en distintos &aacute;mbitos de la vida, como ocurre, por ejemplo, en esa compleja tendencia a la feminizaci&oacute;n del mundo que reconoce la sociolog&iacute;a o la antropolog&iacute;a social. Se llega a proclamar incluso que el Siglo XXI ser&aacute; feminista o no ser&aacute;. En sentido contrario, se percibe una f&eacute;rrea e insensata resistencia a esta tendencia que bien podr&iacute;a estar atr&aacute;s del incremento de las violencias contra la mujer. Es decir, y s&oacute;lo como hip&oacute;tesis, parece ser que, ante la declinaci&oacute;n del padre, a los hombres no les queda sino la violencia para defender los privilegios durante siglos detentados.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n no es sencilla, pues si bien resulta evidente el declive de la funci&oacute;n paterna, no es posible, por ahora, pensar en una sociedad donde esta funci&oacute;n desaparezca. Quiz&aacute; s&oacute;lo sea posible salir de este embrollo si cambiamos la cuesti&oacute;n sobre &iquest;qu&eacute; es un padre?, irresoluble m&aacute;s all&aacute; de lo imaginario, y nos preguntamos, con Philippe Jullien, en cada caso, &iquest;qu&eacute; es tener un padre?, o en el mejor de los casos <em>&iquest;qu&eacute; implica haber tenido un padre? <\/em><\/p>\n<p>Nuevamente con Recalcati, encontramos una propuesta de posible salida. Recurriendo a Lacan y su expresi&oacute;n de que para prescindir del padre es necesario servirse de &eacute;l, nos dice Recalcati: &ldquo;Prescindir, hacer el duelo por el Padre, no significa, de hecho, desterrar al Padre, exaltar su demolici&oacute;n, decretar su peso insoportable o, m&aacute;s sencillamente, su inutilidad. Hacer seriamente el duelo por el Padre significa aceptar la herencia del padre, aceptar toda su herencia&rdquo;. Y no podr&iacute;a el psicoanalista italiano encontrar mejor manera de ejemplificar qu&eacute; significa esta propuesta sino referirse a lo que Jean-Paul Sartre nos hereda: &ldquo;el sujeto s&oacute;lo puede realizarse haciendo algo con aquello que el Otro (el padre, la madre, la familia, la sociedad, los otros) ha hecho de &eacute;l&rdquo;. Pensando en el padre, apelemos a esa at&oacute;pica combinaci&oacute;n de fuerza (simb&oacute;lica) y ternura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imagen portada: Edvard Munch, Generaciones, 1904 &nbsp; Por eso si el psicoan&aacute;lisis prospera, prueba adem&aacute;s que se puede prescindir del Nombre del Padre. Se puede prescindir de &eacute;l con la condici&oacute;n de utilizarlo. 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