{"id":1135,"date":"2022-06-21T13:53:47","date_gmt":"2022-06-21T13:53:47","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/06\/21\/borges-pense-que-te-sonaba\/"},"modified":"2022-06-21T13:53:47","modified_gmt":"2022-06-21T13:53:47","slug":"borges-pense-que-te-sonaba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/borges-pense-que-te-sonaba\/","title":{"rendered":"Borges, pens que te soaba"},"content":{"rendered":"<p>Anoche yo no sab&iacute;a si dorm&iacute;a y so&ntilde;aba o si realmente uno de los m&aacute;s brillantes y pol&eacute;micos escritores de Am&eacute;rica del Sur, Borges, estaba all&iacute; con su bast&oacute;n y sus ojos ciegos, observ&aacute;ndome con los ojos del alma, como sol&iacute;a hacer cuando estaba en un parque soleado o en un sal&oacute;n previo una conferencia.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en las herencias de familia: en relaci&oacute;n con la poblaci&oacute;n mundial, son raras las personas que heredan un mill&oacute;n de d&oacute;lares de su familia. La mayor&iacute;a no hereda ni un ropero usado, por el contrario: heredan la facilidad de engordar o alguna tendencia al sufrimiento y, las m&aacute;s de las veces, un gen que marca la diferencia en la existencia, como fue la ceguera en el caso de Borges. Primero su bisabuelo, despu&eacute;s su abuela, luego su padre y finalmente Jorge Luis. S&iacute;, el escritor fundamental de la literatura en la lengua espa&ntilde;ola del siglo XX, al mismo que le fue negado el Nobel de literatura. Su cuerpo fue privado del sentido de la vista en los &uacute;ltimos 29 a&ntilde;os de su vida en la tierra.<\/p>\n<p>Como si escuchara mis pensamientos, Borges contest&oacute; con cierto titubeo: <em>Recuerdo a &ldquo;mi padre y mi abuela, que murieron ciegos; ciegos, sonrientes y valerosos, como yo tambi&eacute;n espero morir. Se heredan muchas cosas (la ceguera, por ejemplo), pero no se hereda el valor. S&eacute; que fueron valientes&rdquo;. En mi historia cl&iacute;nica, registran ocho cirug&iacute;as dolorosas, como bien lo sabes, ya experimentaste una, pero, en mi caso, sin resultados. No fue posible salvar la visi&oacute;n, fue un trago amargo te lo confieso, empero no quise claudicar a lo m&iacute;o. Segu&iacute; escribiendo porque la fuente creativa es m&aacute;s interna&hellip; Todo es m&aacute;s interno&hellip; Hasta el hecho de ver el mundo&hellip; Veo todo, de otra manera, solamente que no hay muchos detalles o colores&hellip; <\/em><\/p>\n<p>Hizo una pausa y con la voz un poco embargada sigui&oacute; hablando: <em>Cuando era ni&ntilde;o me gustaba observar los colores de todo lo que me rodeaba, en especial de los p&aacute;jaros y de las plantas. Pasaba largas horas en el patio junto al aljibe observando el peque&ntilde;o mundo a mi alrededor. Pero poco a poco los colores fueron nubl&aacute;ndose. Ya tendr&iacute;a mis nueve a&ntilde;os y me llevaron al oculista y regres&eacute; con unos lentes pesados, gruesos como de fondo de botella&hellip; Todo cambi&oacute;: ya no pod&iacute;a participar de los juegos torpes, con los ni&ntilde;os torpes de mi &eacute;poca, ni de las grescas callejeras, ten&iacute;a que cuidar mis lentes&hellip; &iexcl;Ah! Yo tuve que dejar de ser un ni&ntilde;o torpe y tornarme formalito&hellip; Recib&iacute; nuevas instrucciones para seguir viviendo y seg&uacute;n crec&iacute;a me enteraba que la lista era grande, muchas cosas que no har&iacute;a como ir al cuartel, por ejemplo. T&uacute; sabes&hellip; Despu&eacute;s, los colores fueron abandon&aacute;ndome progresivamente y las formas tambi&eacute;n: en los &uacute;ltimos tiempos, antes de la noche oscura, pude descifrar el verde y el azul. En cambio, el amarillo me fue fiel&hellip; El blanco desapareci&oacute; o se confundi&oacute; con el gris. En cuanto al rojo, ha desaparecido del todo, junto con el negro, por eso escrib&iacute;: &ldquo;Nadie rebaje a l&aacute;grima o reproche\/ esta declaraci&oacute;n de la maestr&iacute;a\/ de Dios, que con magn&iacute;fica iron&iacute;a\/ me dio a la vez los libros y la noche&rdquo;.<\/em><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a><\/p>\n<p>Sus palabras me llegaron como una punzada en el alma, seguramente porque imagin&eacute; al ni&ntilde;o juguet&oacute;n que tuvo que frenarse y adaptarse a las circunstancias y dejar de trepar a los &aacute;rboles y hacer cosas de ni&ntilde;o. Seguramente por eso se sumergi&oacute; en los libros y descubri&oacute; otros mundos, mientras el problema de la vista se agrav&oacute;. Me hubiese gustado ayudarlo, m&iacute;nimamente leerle Joyce o prepararle alguna comida, empero, me percato de que vivimos en planetas diferentes, apenas conectados por la nebulosa de la literatura que no necesariamente es retroalimentada, ya que yo navegar&eacute; en sus versos miles de veces, como quien navega, regularmente, r&iacute;o arriba, r&iacute;o abajo y nunca llega al puerto donde los ni&ntilde;os descalzos juegan con pelota con sus camisas blancas abiertas en el pecho; y &eacute;l, lector eximio, a quien siempre lo atrajeron las obras que abarcan un mundo como las de Dante, Shakespeare, Tom&aacute;s de Aquino, Arist&oacute;teles, jam&aacute;s se enterar&aacute; que escribo textos cortos para un mundo l&iacute;quido que vive apresurado y, cada vez m&aacute;s, aprecia menos la lectura.<\/p>\n<p>Con certeza, &eacute;l percibi&oacute; mi desolaci&oacute;n y dijo: <em>Un escritor ciego, &ldquo;o todo hombre, debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y esto tiene que ser m&aacute;s fuerte en el caso de un artista. Todo lo que le pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso le ha sido dado como arcilla, como material para su arte, tiene que aprovecharlo&rdquo;.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"><strong>[ii]<\/strong><\/a> Cr&eacute;ame, me hubiese gustado recibir, alguna vez por lo menos, tus mimos: una lectura en una tarde de lluvia, una taza de t&eacute; con gotas de lim&oacute;n frente al hogar&hellip; Pero yo viv&iacute; casi un siglo y el destino no nos permiti&oacute; encontrarnos. Entonces, vine hoy&hellip;<\/em><\/p>\n<p>Dijo eso y se dirigi&oacute; al espejo, tan pronto se acerc&oacute; empez&oacute; a hablar:<\/p>\n<p><em>&ldquo;No s&eacute; cu&aacute;l es la cara que me mira\\cuando miro la cara del espejo; \\no s&eacute; qu&eacute; anciano acecha en su reflejo\\ con silenciosa y ya cansada ira.\\Lento en mi sombra, con la mano exploro\\mis invisibles rasgos. Un destello\\ me alcanza. He vislumbrado tu cabello \\que es de ceniza o es a&uacute;n de oro. \\repito que he perdido solamente la vana superficie de las cosas.\\ El consuelo es de Milton y es valiente, \\Pero pienso en las letras y en las rosas. Pienso que si pudiera ver mi cara \\sabr&iacute;a qui&eacute;n soy en esta tarde rara.&rdquo;<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\"><strong>[iii]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Me qued&eacute; impresionada, mir&aacute;ndolo detenidamente. En un lapsus, dorm&iacute; profundamente. Cuando despert&eacute;, Borges segu&iacute;a all&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> Jorge Luis Borges, &ldquo;Poema de los dones&rdquo; en <em>El hacedor<\/em> (1960).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[ii]<\/a> Jorge Luis Borges: <em>Siete noches<\/em>, donde se recogen las conferencias que pronunci&oacute; en 1977 en el Teatro Coliseo de Buenos Aires (1977).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[iii]<\/a>Jorge Luis Borges: &ldquo;Un Ciego&rdquo; en <em>La rosa profunda<\/em> (1975).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anoche yo no sab&iacute;a si dorm&iacute;a y so&ntilde;aba o si realmente uno de los m&aacute;s brillantes y pol&eacute;micos escritores de Am&eacute;rica del Sur, Borges, estaba all&iacute; con su bast&oacute;n y sus ojos ciegos, observ&aacute;ndome con los ojos del alma, como sol&iacute;a hacer cuando estaba en un parque soleado o en un sal&oacute;n previo una conferencia. 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