{"id":1119,"date":"2022-06-14T13:03:22","date_gmt":"2022-06-14T13:03:22","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/06\/14\/camille-claudel-pasion-de-amor\/"},"modified":"2022-06-14T13:03:22","modified_gmt":"2022-06-14T13:03:22","slug":"camille-claudel-pasion-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/camille-claudel-pasion-de-amor\/","title":{"rendered":"Camille Claudel: pasin de amor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Imagen portada: Camille Claudel, <em>El gran vals<\/em>, 1893.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>He ca&iacute;do en un abismo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Vivo en un mundo tan curioso, tan extra&ntilde;o. Del sue&ntilde;o que ha sido mi vida, &eacute;sta es la pesadilla.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Camille Claudel<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una hija, una hermana, una disc&iacute;pula, una amante, una escultora: una pasi&oacute;n. En la vida de la genial escultora Camille Claudel no se puede ver sino la pasi&oacute;n. En ella vemos encarnadas dos de las tres pasiones del ser se&ntilde;aladas por el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan: amor y odio. La tercera, la ignorancia, est&aacute; ausente.<\/p>\n<p>Desde ni&ntilde;a se escapaba de su madre censora para ir a recoger barro en las cercan&iacute;as, con la compa&ntilde;&iacute;a amorosa, vigilante, c&oacute;mplice y temerosa de su hermana.<\/p>\n<p>Jugaba y hac&iacute;a escultura como si quisiera reproducir en el barro toda la alegr&iacute;a y el sufrimiento que la habitan. El barro en sus manos cobra vida. La joven Camille es una moderna Pigmali&oacute;n, aquel var&oacute;n sapiente del que nos narra Ovidio en <em>Las metamorfosis<\/em>. Pigmali&oacute;n es un magn&iacute;fico escultor, quien, para no tener que comprometerse en matrimonio con una mujer, se ocupa en esculpir una estatua de una mujer hermos&iacute;sima en n&iacute;veo marfil y de la cual se enamora. La acaricia y la caricia exalta los sentidos hasta confundir cuerpo y marfil, &ldquo;La admira Pigmali&oacute;n y apura en su coraz&oacute;n el fuego por aquel cuerpo ficticio&rdquo;, escribe Ovidio. En ocasiones la toma entre sus manos y teme que se amorate la carne ah&iacute; donde los dedos se encajan en el marfil. Ovidio describe as&iacute; el &eacute;xtasis que el escultor experimenta ante su obra: &ldquo;&hellip;pasaba largas horas contempl&aacute;ndola. &iexcl;Aqu&eacute;l rostro adulto dulce! &iexcl;Aquel cuerpo casto y sugestivo al mismo tiempo! &iexcl;Aquellas maneras delicad&iacute;simas! Y es que no le faltaba sino el calor sutil de la vida&hellip;&rdquo; Tanto es su amor que Pigmali&oacute;n clama a los dioses que le den vida al m&aacute;rmol, los dioses conceden y se casa con ella.<\/p>\n<p>En el &aacute;mbito de la escultura, la figura relevante de la &eacute;poca era el muy reconocido Auguste Rodin. Ella, Camille Claudel, junto con una condisc&iacute;pula, invitan a Rodin a que vea su obra en su peque&ntilde;o estudio, buscando que fuera su maestro. Rodin se sorprende, enmudece. La obra de la jovencita lo impresion&oacute; tanto que le recomend&oacute; que no tuviera maestros. Quiz&aacute; lo que ocurri&oacute; es que en ese momento &eacute;l se apasion&oacute; por la genialidad de ella y no quer&iacute;a que estuviera de disc&iacute;pula de alguien m&aacute;s. La visita del llamado padre de la escultura moderna al estudio de la joven escultora marcar&aacute; la vida de Camille Claudel para siempre.<\/p>\n<p>Hija de un padre amoroso, pero d&eacute;bil ante una madre omnipotente, severa y celosa de su hija, Camille se hace primero disc&iacute;pula y despu&eacute;s musa y amante del celebrado escultor Auguste Rodin. Ella ten&iacute;a 19 a&ntilde;os, &eacute;l 43. El amor entre maestro y alumna se torna apasionado, los cuerpos se exaltan y se desbordan; hacen obras a cuatro manos de manera tan simbi&oacute;tica que se llega a dudar de la autor&iacute;a de las piezas. Una duda que por cierto a&uacute;n continua vigente. Se dice, por ejemplo, que son obra suya las manos y los pies en una de las obras m&aacute;s complejas de Rodin, &ldquo;los burgueses de Calais&rdquo;. M&aacute;s a&uacute;n, la cuesti&oacute;n de la autor&iacute;a es parte relevante del n&uacute;cleo de su delirio, que no carece de asiento en la realidad.<\/p>\n<p>En plena pasi&oacute;n amorosa, ella le dedica a Rodin parte de su obra, por ejemplo, <em>El gran Vals<\/em>, donde desnudos bailan, sin verse los rostros, al borde del abismo. Tambi&eacute;n hace bustos de su amado escultor. Camille esculpe <em>La edad madura<\/em>, donde ella se representa de rodillas e implorante ante un Rodin que se tiende a los brazos de otra mujer.<\/p>\n<p>Ella lo lleva como su segunda piel, respira en &eacute;l. Rodin se encuentra viviendo con Roset Beuret Mignon desde que la conoci&oacute; en 1864 y continuar&aacute; con ella toda su vida. El arrebato amoroso que el escultor vive con Camille lo lleva a poner en juego su relaci&oacute;n con Rose: est&aacute; dividido entre el amor y su buen nombre. Las pasiones est&aacute;n desbordadas, lo real del amor toma el mando. Ella ama desaforadamente, mientras &eacute;l as&iacute; le escribe. &ldquo;No puedo m&aacute;s, no puedo pasar ya un d&iacute;a sin verte. Sino, la atroz locura. Se acab&oacute;, ya no trabajo, divinidad malhechora, y sin embargo te amo con furor. Mi Camille, tranquil&iacute;zate, no tengo amistad con ninguna mujer, y toda mi alma te pertenece&rdquo;.<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n duro dos a&ntilde;os de intensidad amorosa, siempre en el anhelo del encuentro absoluto postergado. Se dice que hubo entre ellos por lo menos tres abortos antes de que Camille, ante un nuevo embarazo, le pidiera que eligiera entre Rose o ella y su hijo. &Eacute;l, cobarde, decide por la tranquilidad y el cuidado del buen nombre y se queda con Rose (con quien se casar&aacute; en 1917, dos meses antes de que Rose muriera). Camille, ante el rechazo, enloquece.<\/p>\n<p>Tras el rechazo, la paranoia se desata y Rodin, el antes amado, se convierte en su perseguidor. Ella se encierra en su estudio, tapa las ventanas, se ausenta del mundo. S&oacute;lo sus gatos la acompa&ntilde;an. Cualquier intento de ayuda es tomado por ella como un acto persecutorio orquestado por &ldquo;la banda de Rodin&rdquo;. &iquest;El argumento delirante? Rodin la quiere borrar como artista. Para ella, Rodin busca impedir que su obra alcance el reconocimiento que merece, le roba el alma.<\/p>\n<p>Claudel se refugia en s&iacute; misma, no recibe a nadie, medio se alimenta de la caridad de los vecinos. Se muestra disociada de la realidad, recluida en su realidad. En momentos desbordantes, en un arranque, rompe su obra y los moldes.<\/p>\n<p>Pierde todo, excepto la raz&oacute;n. En la correspondencia con su amado hermano, escribe Camille: &ldquo;he ca&iacute;do en un abismo. Vivo en un mundo tan curioso, tan extra&ntilde;o. Del sue&ntilde;o que ha sido mi vida, &eacute;sta es la pesadilla&rdquo;. No pierde la raz&oacute;n, sabe lo que el mundo, su mundo, piensa hacer con ella, as&iacute; lo deja ver en una carta que le redacta a su prima: &ldquo;el se&ntilde;or Rodin ha persuadido a mis padres para que me encierren, est&aacute;n todos en Par&iacute;s para eso. El muy tunante se apoderar&aacute; por este procedimiento expeditivo del trabajo de toda mi vida&rdquo;. As&iacute; ocurri&oacute;, efectivamente. Fue internada en el Asilo de Ville-&Eacute;vrard el 10 de marzo de 1913, tan s&oacute;lo siete d&iacute;as despu&eacute;s de la muerte de su padre y protector. En el asilo se sabe diferente a las dem&aacute;s internas, no se reconoce tampoco ah&iacute;. Ella no ha perdido la raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Su diagn&oacute;stico es incierto (como todo en su vida), ya internada denuncia que, hablando de Rodin: &ldquo;&Eacute;l no tiene imaginaci&oacute;n. Necesitaba una imaginaci&oacute;n&rdquo;. Toma su internamiento como un secuestro tramado por Rodin. Revela un maltrato extremo por parte del escultor: &ldquo;&hellip;me pegaba, me daba patadas, me envenenaba con ars&eacute;nico&rdquo;, y hay testimonios que le conceden credibilidad a lo dicho por Camille. Pero tambi&eacute;n hay delirio: acusa a Rodin de ser &ldquo;un loco s&aacute;dico que viola a las ni&ntilde;as. Fue condenado a 1000 a&ntilde;os de prisi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;corta a las ni&ntilde;as en trozos y las tira al Sena&rdquo;. En su decir durante el interrogatorio cl&iacute;nico da muestras de delirio restrospectivo, dice que &ldquo;&eacute;l ya la persigue desde la primera comuni&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Para ella, Rodin no s&oacute;lo frustra su amor, tambi&eacute;n la separa de su familia. De dos personajes en particular, su padre y protector y su amado hermano Paul. Ante cualquier signo de desamor o ausencia por parte de su hermano, supone que la &ldquo;rata de alcantarilla&rdquo;, como llama a Rodin, orquest&oacute; todo para asesinarlo. Se le diagnostica <em>delirio paraoide<\/em> sustentado en la certeza que sostiene Claudel sobre que Rodin y la &ldquo;banda de Rodin&rdquo;: &ldquo;Me han formado expresamente para que les proporcione ideas, conocedores de su nula imaginaci&oacute;n. Estoy en la situaci&oacute;n de una col ro&iacute;da por las orugas: a medida que me crece una hoja se la comen&rdquo;.<\/p>\n<p>Su locura est&aacute; siempre en duda. Durante el largo internamiento de 30 a&ntilde;os, mantiene una lucidez que impresiona, siempre se dud&oacute; que &eacute;se fuera su lugar. Es internada como una moderna Ant&iacute;gona, se le decreta a una muerte en vida, se le decreta una muerte subjetiva. Bien podr&iacute;amos pensar que el discurso de la &eacute;poca no ten&iacute;a un lugar para una mujer que no estuviera bajo la tutela de un var&oacute;n. Muerto el padre, y con el abandono del hermano, no hay m&aacute;s lugar que el exilio para ella.<\/p>\n<p>La locura de Claudel seduce por el brillo de su creatividad y su agudeza psicol&oacute;gica, pero al mismo tiempo aterra su ausencia de l&iacute;mites y sus reacciones auto-agresivas ante lo que considera injusto. Es abandonada por la familia, no hay un lugar para ella (incluso su tumba desaparece). Su obra efectivamente le fue &ldquo;robada&rdquo; en el sentido de que no le fue permitido hacerse reconocer, sostenerse a trav&eacute;s de ella ante el &ldquo;tribunal del Otro&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imagen portada: Camille Claudel, El gran vals, 1893. &nbsp; He ca&iacute;do en un abismo. Vivo en un mundo tan curioso, tan extra&ntilde;o. Del sue&ntilde;o que ha sido mi vida, &eacute;sta es la pesadilla. Camille Claudel &nbsp; Una hija, una hermana, una disc&iacute;pula, una amante, una escultora: una pasi&oacute;n. En la vida de la genial escultora [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":1120,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-1119","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-kaos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1119"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1119\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1120"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}