{"id":1096,"date":"2022-05-27T12:38:30","date_gmt":"2022-05-27T12:38:30","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/05\/27\/en-pocas-palabras-61\/"},"modified":"2022-05-27T12:38:30","modified_gmt":"2022-05-27T12:38:30","slug":"en-pocas-palabras-61","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/narrativa\/en-pocas-palabras-61\/","title":{"rendered":"En pocas palabras"},"content":{"rendered":"<p><strong>Aprendizaje<\/strong><\/p>\n<p><em>M&oacute;nica Caz&oacute;n (Espa&ntilde;a)<\/em><\/p>\n<p>Las se&ntilde;oritas no cantan &ldquo;El arroz con leche&rdquo; porque ya no se quieren casar. Tampoco corretean con &ldquo;La farolera tropez&oacute;&rdquo; porque est&aacute; prohibido tropezar y m&aacute;s si es con un coronel. &iexcl;Qu&eacute; dir&iacute;an las vecinas del country! Las se&ntilde;oritas aprendieron y, &uacute;ltimamente, solo juegan al &ldquo;Ant&oacute;n pirulero&rdquo;, porque cada cual atiende su juego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Camino a la que dejar&aacute; de ser mi casa<\/strong><\/p>\n<p><em>Jos&eacute; Antonio Garc&iacute;a P&eacute;rez (Cuba)<\/em><\/p>\n<p>El tramo entre la &Uacute;NICA y la curva de tres golpes parece de otro lugar de la tierra. A ambos lados del camino solo se yerguen palos grises. La curva es tan larga que la carretera parece recta y al horizonte solo alcanzas a ver muchas ramas y ninguna hoja. El Sol sobre la moto parece que pudiera derretirla, pero hay una suerte de brisa. La goma trasera se est&aacute; desinflando<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La reuni&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p><em>Ang&eacute;lica Villalba C&aacute;rdenas (Colombia)<\/em><\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jenme hablar! &mdash;grit&oacute;.<\/p>\n<p>El ambiente tenso se apoder&oacute; de la sala. Sus compa&ntilde;eros la juzgaron con un silencio encubridor, pero no le import&oacute;. Se hizo escuchar en el Olimpo. Desde aquel tiempo, cada vez que hay una tormenta, Atenea dibuja con rayos en el cielo: &iexcl;Ni una m&aacute;s!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bicho<\/strong><\/p>\n<p><em>Ang&eacute;lica Santa Olaya (M&eacute;xico)<\/em><\/p>\n<p>Y claro que el amor es eterno. Aunque a veces cambie de ojos, de labios y tez. Aunque a veces, como las serpientes, para sobrevivir, mude la piel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Parricidio<\/strong><\/p>\n<p><em>Mar&iacute;a Elena Lorenzin (Argentina)<\/em><\/p>\n<p><em>A mi abuela Mar&iacute;a Abilar, <\/em>in memoriam<\/p>\n<p>El tipo no solo se carg&oacute; a la esposa y al hijo por nacer sino tambi&eacute;n a la acomedida suegra que tuvo la mala suerte de cruz&aacute;rsele en el camino aquel fat&iacute;dico d&iacute;a. Dicen, quienes lo conocieron, que era un hombre mordaz y de escasos amigos, grueso de barriga y flaco de sesera. Con todo, logr&oacute; engordar el jugoso prontuario con una trilog&iacute;a que lo hizo tristemente c&eacute;lebre. Cuentan que, pasado un tiempo en la c&aacute;rcel, recuper&oacute; su libertad, se cas&oacute; y hasta tuvo la oportunidad de engendrar hijos, algo que no se le niega a nadie. Por suerte, engendr&oacute; tambi&eacute;n a una hembrita que creci&oacute; y se hizo una mujer muy bella, a la que el pap&aacute; no le quitaba los ojos de encima. El hombre, embobado, se olvid&oacute; del parentesco y de las r&iacute;gidas leyes que regulan estas relaciones. Ese fue su error.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aprendizaje M&oacute;nica Caz&oacute;n (Espa&ntilde;a) Las se&ntilde;oritas no cantan &ldquo;El arroz con leche&rdquo; porque ya no se quieren casar. Tampoco corretean con &ldquo;La farolera tropez&oacute;&rdquo; porque est&aacute; prohibido tropezar y m&aacute;s si es con un coronel. &iexcl;Qu&eacute; dir&iacute;an las vecinas del country! Las se&ntilde;oritas aprendieron y, &uacute;ltimamente, solo juegan al &ldquo;Ant&oacute;n pirulero&rdquo;, porque cada cual atiende [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":1097,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-1096","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narrativa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1096\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1097"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}