{"id":1088,"date":"2022-05-24T12:36:36","date_gmt":"2022-05-24T12:36:36","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/05\/24\/aromas-y-platicas\/"},"modified":"2022-05-24T12:36:36","modified_gmt":"2022-05-24T12:36:36","slug":"aromas-y-platicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/aromas-y-platicas\/","title":{"rendered":"Aromas y plticas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Foto portada<\/strong>: William Faulkner<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los d&iacute;as martes tienen un aroma particular. El &uacute;ltimo martes estuve buscando en la repisa a uno de mis autores preferidos y, sin al menos ser nombrado, salt&oacute; Faulkner, a qui&eacute;n nunca le&iacute; y me interrog&oacute; con la mirada. No me sent&iacute; c&oacute;moda y desvi&eacute; mi mirada. Una voz, en mi pensamiento, habl&oacute; m&aacute;s fuerte que otras y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;No es un contempor&aacute;neo, pero s&iacute; un cl&aacute;sico imperdible.<\/p>\n<p>Trat&eacute; de no hacer caso a la voz que gritaba en mi cabeza. Record&eacute; que mi abuela dec&iacute;a: &ldquo;quien grita no tiene raz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Fui hasta la cocina a preparar un caf&eacute;. La cafetera destil&oacute; muy r&aacute;pido el l&iacute;quido negro y arom&aacute;tico (que no es petr&oacute;leo), en seguida su olor inund&oacute; todo el espacio, invitando a disfrutarlo a sorbos. Lo serv&iacute; y ol&iacute; para percibir todos los olores que conten&iacute;a la taza. Con una cucharita agit&eacute; ligeramente la bebida caliente para liberar todos sus aromas. Inhal&eacute; el c&aacute;lido vapor de la taza y percib&iacute; trazas de nueces, chocolate y caramelo en el caf&eacute;.<\/p>\n<p>Con la taza entre las dos manos, volv&iacute; a hurgar la repisa. Mir&eacute; hacia adelante y me percat&eacute; que &eacute;l segu&iacute;a ah&iacute;, que no se hab&iacute;a movido, que me observaba. Entonces, le dije:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&iacute;melo!<\/p>\n<p>As&iacute;, con la mirada enigm&aacute;tica esboz&oacute; una sonrisa chueca, m&aacute;s pronunciada hacia el lado derecho, y enseguida dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Algunas personas son amables solo porque no se atreven a ser de otra forma.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpa, &iquest;quieres un caf&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No, gracias. Ya no fumo, ya no bebo, dej&eacute; de comer&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Seguramente escupir ya no puedes? &mdash;Le dije sonriendo, porque vino a mi memoria el poema de Drummond&hellip; Empec&eacute; a saborear mi caf&eacute; caliente, poco a poco, descubriendo sus notas y sus matices. Cada sorbo revelaba nuevas caracter&iacute;sticas, como su nivel de acidez o tostado. Mientras paladeaba la textura, &eacute;l decidi&oacute; aclarar:<\/p>\n<p>&mdash;No me refer&iacute;a al caf&eacute;. Me dejaste solo en la habitaci&oacute;n y, adem&aacute;s, desviaste tu mirada, tratando de ignorarme.<\/p>\n<p>&mdash;No todo es cierto, no te dej&eacute; solo. La repisa est&aacute; llena de libros, de los m&aacute;s diversos autores. Si fuera un palco, ya me imagino la bulla con todos actuando al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Los que pueden, act&uacute;an; y los que no pueden, y sufren por ello, escriben.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Es cierto! La escritura es una forma sencilla de hacer catarsis y dejar que el sufrimiento, escurra por la pluma&hellip; No hace mucho, un amigo escritor coment&oacute; algo as&iacute; sobre su vida. Pero prefiero so&ntilde;ar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;La sabidur&iacute;a suprema es tener sue&ntilde;os bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.<\/p>\n<p>&mdash;De muchas formas nos ense&ntilde;aron, desde ni&ntilde;os, que los sue&ntilde;os demasiado grandes son inalcanzables&hellip; Pienso que trataron de limitarnos para que nunca seamos m&aacute;s grandes que ellos. Pero sue&ntilde;o despierta por muchas horas. Despu&eacute;s escribo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo m&aacute;s triste es que la &uacute;nica cosa que se puede hacer durante ocho horas al d&iacute;a es trabajar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Verdad! Trabajas porque tienes que hacerlo y el proceso creativo se queda pendiente. Eso contribuye a acortar los sue&ntilde;os &mdash;Dije mientras disfrutaba el cuerpo del caf&eacute;, que ten&iacute;a la consistencia de una crema. S&eacute; que otros lo aprecian m&aacute;s ligero y muy suave. Pero sabemos que dependiendo de la variedad ser&aacute; la textura del caf&eacute;. Faulkner hizo un adem&aacute;n y contest&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;No se debe acortar los sue&ntilde;os. Hay una f&oacute;rmula: para ser grande hace falta un noventa y nueve por ciento de talento, un noventa y nueve por ciento de disciplina y un noventa y nueve por ciento de trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;No te olvides de la libertad econ&oacute;mica.<\/p>\n<p>&mdash;El escritor no necesita libertad econ&oacute;mica. Todo lo que necesita es un l&aacute;piz y un poco de papel. Que yo sepa nunca se ha escrito nada bueno como consecuencia de aceptar dinero regalado.<\/p>\n<p>&mdash;La mayor&iacute;a dir&iacute;a que es dif&iacute;cil y complicada esa f&oacute;rmula: talento, disciplina y trabajo. Prefieren lo f&aacute;cil y, de cierto modo, se molestan con el &eacute;xito ajeno. A veces, tratan de ignorar al exitoso. Cuando no se ocupan de mentir sobre su trabajo o reputaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;. Entre escritores, especialmente los de tercer y cuarto escuadr&oacute;n, existen esas actitudes que se debe dejar pasar con complacencia, pues es se&ntilde;al de que tu brillo los ofusca. Y hay que seguir persiguiendo tu gran sue&ntilde;o, cuanto m&aacute;s grande, mejor. Si me fuera a reencarnar, quisiera volver al mundo como un buitre: nadie lo odia ni lo envidia, ni lo desea ni lo necesita. Jam&aacute;s lo molestan y nunca est&aacute; en peligro. Adem&aacute;s, le mete el diente a cualquier cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo, pero me molesta la mentira.<\/p>\n<p>&mdash;Un escritor es intr&iacute;nsecamente incapaz de decir la verdad; por eso llamamos ficci&oacute;n a lo que escribe. Mejor si tratan de escribir, si quieren resaltar y no de ocuparse de hablar mentiras y destacar sus limitaciones en juegos impropios para ciertos oficios. Pero debes entender que hay lenguas que pueden declamar de forma sublime y otras solo sirven para babear. Hay de todo en la vi&ntilde;a del se&ntilde;or&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cada sorbo, es muy interesante como evoluciona el sabor del caf&eacute; en el paladar. El gusto que se queda en la boca y muestra los matices que no se pueden identificar solo con el aroma.<\/p>\n<p>&mdash;No importa que yo est&eacute; convencida de la unidad del universo: de que somos uno y vibramos en la misma frecuencia. Porque aunque yo no quiera, existen los opuestos y es l&oacute;gico: siempre existir&aacute;n las malas personas.<\/p>\n<p>&mdash;Si, pero al menos son confiables &mdash;Dijo y coloc&oacute; una pipa apagada en los labios.<\/p>\n<p>Entonces mir&eacute; fijamente a William Faulkner y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Confiables?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Se puede confiar en las malas personas: no cambian jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; at&oacute;nita ante su respuesta. Silenciosamente disfrut&eacute; de la experiencia placentera de tomar caf&eacute;. Pens&eacute; en su aroma m&aacute;gico y su sabor inigualable. Entonces, con la mano derecha, Faulkner alejo la pipa de los labios y en tono solemne dijo:<\/p>\n<p>&mdash;El aroma y el sabor son los elementos esenciales para convertir todos los d&iacute;as en una oportunidad para hacer realidad tus sue&ntilde;os. Disfruta de tu caf&eacute; hasta el final porque la vida es un camino sin retorno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto portada: William Faulkner &nbsp; Los d&iacute;as martes tienen un aroma particular. El &uacute;ltimo martes estuve buscando en la repisa a uno de mis autores preferidos y, sin al menos ser nombrado, salt&oacute; Faulkner, a qui&eacute;n nunca le&iacute; y me interrog&oacute; con la mirada. No me sent&iacute; c&oacute;moda y desvi&eacute; mi mirada. 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