{"id":1059,"date":"2022-05-03T19:46:26","date_gmt":"2022-05-03T19:46:26","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/05\/03\/a-veces-cuando-me-emborracho\/"},"modified":"2022-05-03T19:46:26","modified_gmt":"2022-05-03T19:46:26","slug":"a-veces-cuando-me-emborracho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/desde-el-sur\/a-veces-cuando-me-emborracho\/","title":{"rendered":"A veces, cuando me emborracho"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cr&eacute;dito foto portada<\/strong>: <em>Los borrachos, Zarauz<\/em>, Joaqu&iacute;n Sorolla (1910).<\/p>\n<p>A veces, cuando me emborracho con un poco de Rataf&iacute;a o Ajenjo, grito muy fuerte:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Saben qui&eacute;n soy? Mi nombre es Pedro Antonio de Tal. Soy poeta. El mejor poeta. Inf&oacute;rmense de mi recorrido literario, para que no vengan a escribir tonter&iacute;as. Gan&eacute; premios importantes, no tengo premios falsos, como otros, o colecci&oacute;n de reconocimientos, como otras.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me tumbo en el pasto como si fuera Gulliver y espero que miles de liliputienses vengan a observar mi humanidad, suban sobre mi cuerpo, caminen sobre mi cara como hormigas trabajadoras.<\/p>\n<p>Trato de no pensar, pero muchas cosas me vienen a la mente. Miles de im&aacute;genes, ideas, palabras que no logro atrapar cuando estoy sobrio. Los recuerdos se me acercan como gatos.<\/p>\n<p>Si estuviera en mi casa, no tendr&iacute;a qui&eacute;n me ayude a desvestirme y acostarme para, silenciosamente, examinar mi celular y descubrir que escrib&iacute; para Celia, la que vende comida en la esquina: &ldquo;que la quiero, que desde que vi sus ojos y el color de sus cabellos me qued&eacute; fascinado. Que imagino mis manos en sus senos redondos&hellip;&rdquo; &iexcl;Ah! Si tuviera a alguien en casa, ser&iacute;a rega&ntilde;ado y escuchar&iacute;a reproches y llanto de mujer. Llanto de ni&ntilde;o, si tuvi&eacute;ramos un hijo.<\/p>\n<p>As&iacute; era cuando estuve casado con Tania. Ella me ayudaba a quitarme los zapatos y a acostarme. Inmediata y silenciosamente, como quien roba, ella examinaba mi celular&hellip; Luego me recriminaba y lloraba, hasta que el ni&ntilde;o despertaba y lloraba tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a llegu&eacute; y ella se hab&iacute;a ido llevando al ni&ntilde;o. No dej&oacute; ni una foto de mi peque&ntilde;o, qued&oacute; solo el viejo caballito de madera. Solo pude ver a mi hijo nuevamente despu&eacute;s que el juez fij&oacute; las pensiones.<\/p>\n<p>En las noches fr&iacute;as, si estoy borracho, trato de regresar temprano a mi casa. Me abrazo a cada poste y me quedo iluminado por cada foco del alumbrado. Ana tambi&eacute;n se fue, llev&oacute; nuestro ni&ntilde;o, los muebles, las ollas, los platos y el viejo caballito de madera.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s empec&eacute; a trabajar m&aacute;s duro, para pagar tantas manutenciones. Tengo que mantenerme sobrio en los d&iacute;as de visita para que ellas no me quiten el poco contacto con mis hijos. Entonces escribo poemas. Vendo mis libros. Gano premios.<\/p>\n<p>Me molesto hasta el tu&eacute;tano de que no me tomen en cuenta, de que la mayor&iacute;a de los escritores ni saben de mi existencia y digan que hay unos chicos del arrabal que son poetas y que es mejor no meterse con ellos.<\/p>\n<p>Si la prensa menciona por alg&uacute;n motivo que gan&eacute; un premio, no dice o escribe mi nombre sin mencionar el suburbio donde vivo. Reniego de todos, hasta de m&iacute; mismo, y me emborracho y despotrico contra todos. Y lo hago en voz alta. Que se enteren. Porque a m&iacute; no me importa. Digo vieja a las viejas, gorda a las gordas, mediocres a los poetas que se creen consagrados. Porque yo no los reconozco. Yo no los quiero. Yo siempre los criticar&eacute;. &iexcl;Carajo! Si de m&iacute; dependiera, los crucificar&iacute;a.<\/p>\n<p>Me siento molesto con todos, hasta con mi madre. Desde mis tobillos siento un temblor cuando pienso en mi madre. El temblor sube hasta mi est&oacute;mago y maldigo el d&iacute;a que nos abandon&oacute;. Recuerdo que mis primeros versos los escrib&iacute; para ella: &ldquo;&iexcl;Santa madre! &iexcl;Puta madre!&rdquo; Despu&eacute;s, los domingos por la tarde, mientras crec&iacute;a sin madre, me ocup&eacute; de pintar grafitis&hellip;<\/p>\n<p>A veces, cuando me emborracho con un poco de pisco o singani, grito muy fuerte:<\/p>\n<p>&mdash;Mi nombre es Pedro Antonio de Tal. Soy poeta. Un Gran poeta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me tumbo en una plaza cualquiera. El paso de las hormigas sobre mi rostro es como una caricia, casi humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr&eacute;dito foto portada: Los borrachos, Zarauz, Joaqu&iacute;n Sorolla (1910). A veces, cuando me emborracho con un poco de Rataf&iacute;a o Ajenjo, grito muy fuerte: &mdash;&iquest;Saben qui&eacute;n soy? Mi nombre es Pedro Antonio de Tal. Soy poeta. El mejor poeta. Inf&oacute;rmense de mi recorrido literario, para que no vengan a escribir tonter&iacute;as. 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