{"id":1045,"date":"2022-04-24T19:11:25","date_gmt":"2022-04-24T19:11:25","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/04\/24\/fronteras-infranqueables\/"},"modified":"2022-04-24T19:11:25","modified_gmt":"2022-04-24T19:11:25","slug":"fronteras-infranqueables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/ensayo\/fronteras-infranqueables\/","title":{"rendered":"Fronteras infranqueables"},"content":{"rendered":"<p>La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los m&aacute;s socorridos pueden ser anotados en una breve lista. Por ejemplo, inclinarse por autores reconocidos que gozan de merecido prestigio editorial, es decir,<strong> escritores prol&iacute;ficos<\/strong> que constantemente ofrecen novedades a seguidores y nuevos adeptos. Por otro lado, tenemos los temas favoritos que las librer&iacute;as catalogan rimbombantemente como <strong>&ldquo;g&eacute;neros literarios&rdquo; <\/strong>&mdash;selecci&oacute;n que no necesariamente responde a los contenidos que incluyen&mdash; y, finalmente, la conjunci&oacute;n de los dos anteriores, con la creaci&oacute;n de selectos autores de culto como parte de fuertes campa&ntilde;as publicitarias, vueltos escritores consagrados aparentemente por el gusto de un sector de la poblaci&oacute;n debido a que abordan temas destinados al gran p&uacute;blico, moldeados alrededor de su obra y de quien ofertan sus libros bajo el membrete de<strong> <em>betseller<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>Para los compradores ocasionales quiz&aacute;s las reglas puedan variar. En el caso personal, los libros nuevos se han convertido en productos prohibitivos por sus altos costos y, en algunos casos, la desilusi&oacute;n que suelen provocar luego de haberlos le&iacute;do, al no cumplir nada de lo que ofrecen. Por eso mismo, a la hora de adquirir un libro se torna dif&iacute;cil la decisi&oacute;n de cu&aacute;l t&iacute;tulo llevar, al inclinar la balanza por un autor desconocido del que s&oacute;lo se sabe que existen una variedad de t&iacute;tulos. As&iacute; me ocurri&oacute; con <strong>Agust&iacute;n Cadena, <\/strong>de quien no sab&iacute;a absolutamente nada y me encontr&eacute; que existe un bosque paradisiaco habitado por su varia invenci&oacute;n. Decidir entonces por cualquiera de sus t&iacute;tulos era la gu&iacute;a b&aacute;sica para comenzar a conocerlo.<\/p>\n<p>Me inclin&eacute; por su novela <em>La casa de los tres perros<\/em> (Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2020, Colecci&oacute;n &ldquo;A la orilla del viento&rdquo; n&uacute;mero 234), con la cual inician mis atisbos al amplio mundo de su creaci&oacute;n. Ahora, cumplida su lectura, muestro la apreciable satisfacci&oacute;n del encuentro. Entonces me propongo a perge&ntilde;ar un breve comentario de ella, procurando bordar mis impresiones en un dec&aacute;logo de aspectos que, a juicio propio, centran lo m&aacute;s relevante de su propuesta, aclarando desde ahora que renuncio a la com&uacute;n rese&ntilde;a de la trama, que no es de dudar ya lo habr&aacute;n realizado de manera abundante.<\/p>\n<p>Comenzar&eacute; por se&ntilde;alar que la inclinaci&oacute;n tem&aacute;tica del autor puede verse reflejada a partir de los tres ep&iacute;grafes escogidos, de escritores distanciados por el tiempo (Anne Rice, J. M. Barrie y Francisco de Quevedo). Con base en ellos, enmarca la aventura que bien comienza cuando se descubre su deambular literario en dos mundos completamente distintos: uno de fantasmas y el otro de las personas vivas, lo que evidencia al mismo tiempo la paradoja existencial que se&ntilde;ala que, a pesar de tocarse, la barrera que divide no puede ser franqueada; sin embargo, sus habitantes han encontrado una forma de comunicaci&oacute;n permanente.<\/p>\n<p>Analizar la novela de <strong>Agust&iacute;n Cadena<\/strong> confiere al lector la posibilidad de hacerlo desde dos posibles &aacute;ngulos: por un lado, la llana descripci&oacute;n de la l&iacute;nea de la trama; y, por el otro, nuestra inclinaci&oacute;n por analizar los elementos que consideramos construyen la l&iacute;nea narrativa de la trama y su abordaje. Comenzaremos por definir si se trata de <em>literatura infantil o juvenil<\/em>, o si bien, al abordar un tema de amplia reflexi&oacute;n existencial sobre mundos divididos entre vivos y seres fantasmales, cabr&iacute;a la posibilidad de extender el rango etario, considerando que cubre a ambos etapas al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Un aspecto relevante, que justo tiene que ser se&ntilde;alado, es que la tem&aacute;tica fantasmal no necesariamente la convierte en una novela de <em>espantos<\/em> ni siquiera de <em>misterios<\/em> celosamente escondidos y por resolver, entretejidos alrededor de una trama que apuesta por mostrar que el m&aacute;s all&aacute; se torna en una latente amenaza para los vivos. Se trata m&aacute;s bien de una historia lineal con necesarios<strong> <em>flash backs<\/em>,<\/strong> en la que se van estableciendo las diferencias de ambos mundos, mientras que los fantasmas &uacute;nicamente recuerdan su pasado, los vivos tienen la oportunidad de hacerlo, pensando en su presente y futuro.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s el &uacute;nico aspecto coincidente entre espectros y vivos sea que en ambos existen los miedos permanentes y en dicha raz&oacute;n se finca la posibilidad de establecer cierta comunicaci&oacute;n, ya que los mundos est&aacute;n pendientes de lo que pasa con &ldquo;el otro&rdquo;, lo que confiere un ingenioso desenvolvimiento a las historias de sus personajes, los que paulatinamente vamos conociendo al irse engarzando las situaciones que le dan sentido especial a la trama.<\/p>\n<p>Resulta curioso apreciar que, al desvanecerse los miedos, los seres pueden establecer el acercamiento como si de amor se tratara. Mientras que para los vivos sucede que cuando un amor se atreve a ser revelado todo cambiar&aacute; y entonces se estrechar&iacute;an los sentimientos o definitivamente se conocer&aacute; el rechazo, con los muertos se trata de un paso definitivo a dejar de penar. Y como el amor se relaciona con el perd&oacute;n, al revelarse permite saldar las cuentas de un pasado que atormenta a los muertos, mientras que para los vivos los recuerdos se revelan a quien puede verlos y escucharlos, as&iacute; los mundos se pueden estrechar en un momento. En una palabra, mediante el perd&oacute;n el fantasma puede marchar finalmente hacia el descanso eterno para dejar de deambular en los territorios en los que vivi&oacute; en el pasado y as&iacute; permitir una vida tranquila a los otros.<\/p>\n<p><strong>Agust&iacute;n Cadena<\/strong> sostiene que los fantasmas son territoriales, como lo fueron en su existencia pasajera. Muchos de ellos ni cuenta se han dado cuenta de su situaci&oacute;n y se desenvuelven en el mundo paralelo como si nada hubiera ocurrido, mientras que existen aquellos que no abandonan el sitio de sus dolores y tormentos, sobre todo los que tuvieron una muerte dram&aacute;tica, ya que se anclan al lugar cumpliendo una especie de penitencia que los encadena, como si de estatuas de sal se tratara, y t&aacute;citamente saben mirar hacia atr&aacute;s, hacia un pasado ominoso, esperando una luz liberadora para poder partir por el camino sin retorno, dejando de sufrir para lograr entonces la marcha definitiva, ya sin tener que mirar a su pasado.<\/p>\n<p>Ah&iacute; tenemos una raz&oacute;n para que el vagabundeo fantasmal establezca territorios y personas determinadas para hacerse audibles en sus lamentos y visibles como espectros que presentan la &uacute;ltima imagen de despedida del mundo de los vivos. Los ahorcados, por ejemplo, presentan la huella que define su acto de escape, marcados con la orla aperlada en su cuello. Por otro lado, los envenenados con raticida presentan la tez verdosa que concede la espantosa muerte de piel pegada a los huesos y notorios signos de espasmos, previos a la exhalaci&oacute;n del &uacute;ltimo halito de vida, esto a manera de bot&oacute;n de muestra.<\/p>\n<p>Otra de las cosas que acercan a vivos y fantasmas es que unos conocieron de sobra el mundo que ahora miran desde el dolor de su recuerdo y parecen sentenciar una verdad de Perogrullo: <em>para conocer al mundo, se tiene que seguir vivo,<\/em> y <em>para conocer el m&aacute;s all&aacute; se tiene que renunciar a la existencia,<\/em> quedando en duda si realmente se trata de una renuncia voluntaria o por la fuerza de las circunstancias, ya que resulta requisito indispensable para verlo con distancia y la &uacute;nica forma de reconocer los fatales apegos.<\/p>\n<p>Desde el &aacute;ngulo de la creaci&oacute;n literaria, al autor y su forma de narrar le permiten desplazarse sin dificultades como pez en el agua por dos mundos diferentes y sin tener que renunciar a la vida, ya que nadie ha podido ofrecer una versi&oacute;n personal desde el otro lado sin la obligada renuncia que hace imposible enterarnos del secreto anhelado por todos: &iquest;qu&eacute; hay despu&eacute;s de la muerte? Se requiere entonces de una gran imaginaci&oacute;n para crear las situaciones que hagan cre&iacute;bles las cosas narradas, alimentadas del imaginario popular que ha creado una idea de las cosas, muchas aterradoras, otras simp&aacute;ticas, con el que caracteriza el humor la fatalidad mexicana. Pero entonces, &iquest;qu&eacute; puede ofrecer el autor de una historia ampliamente conocida, donde vivos y muertos comparten fronteras infranqueables en apariencia? Ah&iacute; es cuando se revelan una pluma depurada y la h&aacute;bil imaginaci&oacute;n, aunque se pudiera pensar que pone en riesgo la ley no escrita de la relaci&oacute;n de dos mundos que reza: cualquier acci&oacute;n puede cambiar el rumbo de los acontecimientos, puesto que en el caso de la literatura de ficci&oacute;n cient&iacute;fica desencadenar&iacute;a una serie de dr&aacute;sticos cambios en el futuro inmediato; sin embargo, en el relato de Agust&iacute;n Cadena todos nos encontramos expectantes y a la espera que suceda desencadenando la peripecia central de la historia.<\/p>\n<p>Resumiendo los aspectos antes mencionados: los seres humanos, desde su nacimiento, son territoriales, incluyendo los animales dom&eacute;sticos que los rodean y, al morir de forma dram&aacute;tica, se quedan varados en la pena que bordea la frontera de la culpa. Por eso sus lamentos y semblantes son escuchados y vistos por los que existen cercanos a la frontera. En ambos mundos existen los miedos que los aproximan, y hacen notorias las diferentes clases de los seres del mas all&aacute;:<strong> &ldquo;Seres de luz&rdquo; y los &ldquo;tenebrosos&rdquo;. <\/strong>Mientras los primeros se asoman a la vida intentando encontrar el sentido que les haga cambiar, los otros surgen de lo m&aacute;s profundo de lo aborrecible y como ya no tienen la opci&oacute;n de mejorar su alma, deciden seguir haciendo da&ntilde;o.<\/p>\n<p>Por esa raz&oacute;n, y para conocer la historia con sus m&uacute;ltiples hilvanes vivenciales, le dejamos la noble y deleitosa tarea al lector, que seguros estamos la recomendar&aacute; ampliamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el caso personal, los libros nuevos se han convertido en productos prohibitivos por sus altos costos.<\/p>\n","protected":false},"author":137,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1045","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/137"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1045"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1045\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}