{"id":1044,"date":"2022-04-12T13:45:29","date_gmt":"2022-04-12T13:45:29","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/04\/12\/trece-aventuras-desde-la-mirada-de-la-infancia\/"},"modified":"2022-04-12T13:45:29","modified_gmt":"2022-04-12T13:45:29","slug":"trece-aventuras-desde-la-mirada-de-la-infancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/gorilas-en-trova\/trece-aventuras-desde-la-mirada-de-la-infancia\/","title":{"rendered":"Trece aventuras desde la mirada de la infancia"},"content":{"rendered":"<p>El mes de abril se une irremediablemente a la infancia. Tal vez por las jacarandas en flor, por los anhelados viajes a la playa o por el sabor a libertad que un ni&ntilde;o pone en nuestras manos. Por cierto, &iquest;cu&aacute;l es su mejor recuerdo antes de iniciar la adolescencia?<\/p>\n<p>Hay partes de la infancia de la que no se tiene una memoria consciente; sin embargo, quedan los juguetes, las fotograf&iacute;as, las an&eacute;cdotas del nacimiento y los primeros pasos referidos por alg&uacute;n adulto y los cuentos de los escritores.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l God&iacute;nez, en su colecci&oacute;n de cuentos <em>La vida siempre tiene trece a&ntilde;os<\/em> (Ediciones del Ermita&ntilde;o, Colecci&oacute;n el salm&oacute;n ilustrado), ofrece trece ficciones narradas desde la mirada de un ni&ntilde;o o por quienes se ven trastocados por este.<\/p>\n<p>Un beb&eacute; es extraordinario, capaz de transformar a todos los habitantes de una casa, haci&eacute;ndoles sentir y entender el aut&eacute;ntico lugar que ocupan en el mundo. En el cuento titulado &ldquo;Rulitas&rdquo;, explica:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>&hellip; Rulitas convoc&oacute; a los seres de la casa&hellip;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>&mdash;Quiero comunicarles&hellip; que me he enterado de que la se&ntilde;ora Divary traer&aacute; a vivir entre nosotros nada menos que a un beb&eacute;&hellip;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>&mdash;Hasta donde me he enterado&hellip; algunos de nosotros ser&aacute;n seleccionados para ser sus juguetes, otros m&aacute;s para ser sus compa&ntilde;eros de cuarto, uno que otro para ser su guardi&aacute;n y los dem&aacute;s&hellip; &nbsp;ser&aacute;n exiliados&hellip; ya que se considerar&aacute;n altamente contagiosos en cuanto a mugre y suciedad&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque Rulitas &ldquo;&hellip;era un perro de peluche que ten&iacute;a una pata m&aacute;s corta que la otra y por eso su colita siempre se ladeaba&hellip;&rdquo;, ten&iacute;a un don de liderazgo que le permit&iacute;a organizar al resto de los juguetes, quienes deseaban ser elegidos para alguno de esos puestos.<\/p>\n<p>Mas una pregunta se impon&iacute;a: &ldquo;&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo nos va a seleccionar si dicen que los beb&eacute;s no hablan. Al menos no como nosotros? &mdash;hizo notar Conejo, rasc&aacute;ndose la nariz&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>El enigma introducido por el autor es pieza fundamental para comprender qu&eacute; tan lejos o qu&eacute; tan cerca se est&aacute; de la infancia. &iquest;Podr&iacute;a Usted, querido lector, suponer c&oacute;mo los juguetes y sus padres descubren la respuesta?<\/p>\n<p>Dar con ella requiere de cierto ingenio y de un poco de observaci&oacute;n. Cabe creer que como Ra&uacute;l God&iacute;nez ha escrito novela, minificci&oacute;n, cuentos y ensayo, y ha ganado distintos premios en literatura, lleva ventaja en esto de imaginar las maneras en que un beb&eacute; transmite sus elecciones de vida.<\/p>\n<p>No obstante, un lector inquieto est&aacute; listo para intuir la soluci&oacute;n y discutirla con los hijos, con los nietos o con los alumnos de cualquier edad, porque en trat&aacute;ndose de la infancia, todos, sin excepci&oacute;n, tienen una experiencia personal y a la vez universal.<\/p>\n<p>La clara y perfecta respuesta del beb&eacute; (reservada a los ojos de quien se atreva a leer el cuento) suscita tal ternura que mueve a la alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Un reci&eacute;n nacido, por regla general, se transforma en un ni&ntilde;o en constante crecimiento. Aprende de su entorno y adquiere habilidades para elegir a sus amigos y desarrollar sus propios gustos. En el transcurso de esta etapa, habr&aacute; de recibir y dar el primer beso; reir&aacute; de muchas cosas y se angustiar&aacute; por otras. Del mismo modo, asombrar&aacute; al mundo al conseguir asir su esp&iacute;ritu estelarizando haza&ntilde;as que lo ubicar&aacute;n justo a las puertas de la adolescencia, como en el &uacute;ltimo cuento titulado, &ldquo;La aventura de Los Matarratas&rdquo;, donde el protagonista en tono de cr&oacute;nica expone:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Nos contrataban por lo general las se&ntilde;oras, alarmadas por la plaga, aterradas por los animalazos o simplemente cuando, despu&eacute;s de haber probado con todo, nosotros represent&aacute;bamos su &uacute;ltima opci&oacute;n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Nos conoc&iacute;an como &ldquo;Los Matarratas&rdquo;&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esta suerte, el personaje principal se presenta a s&iacute; mismo y a sus amigos, Rafael, Jorge, Miguel y Buck, con la calidad de salvadores de las mujeres desvalidas, quienes despu&eacute;s de haber agotado cualquier cantidad de recursos, acuden a ellos como &ldquo;su &uacute;ltima opci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Y aun cuando no lucha contra dragones, la realidad es que este ni&ntilde;o de trece a&ntilde;os, en uni&oacute;n de sus fieles compa&ntilde;eros de batalla, superar&aacute; a los terribles monstruos emergidos durante la construcci&oacute;n de la m&iacute;tica L&iacute;nea 12 del metro, destructores de la colonia.<\/p>\n<p>Enfrentarse a enemigos comunes, como ratas o ratones, exig&iacute;a determinaci&oacute;n y estrategia; y de t&aacute;cticas y ambici&oacute;n. Empero, la vida los pillar&aacute; desprevenidos con engendros inconcebibles:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>&hellip;De una de las coladeras que estaban pegadas a los ventanales de la casa, vimos aparecer el hocico rosa y bigot&oacute;n de una rata de enormes proporciones&#8230; Deb&iacute;a de ser un animal realmente enorme si con la pura testa lograba levantar la pesada rejilla y asomar el hocico para ventear&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El animal no se dej&oacute; seducir, ni el protagonista y compa&ntilde;&iacute;a amedrentar; en consecuencia, la b&uacute;squeda continu&oacute;. Al hallarlo se inici&oacute; la desgracia:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cada uno de nosotros tom&oacute; su arma y tambi&eacute;n su posici&oacute;n&hellip; asom&oacute;, ahora s&iacute;, la cabeza enorme del monstruo y apareci&oacute;&hellip; su garra derecha lanzada directa a mi tobillo. Me escap&eacute; por mil&iacute;metros&hellip; sali&oacute; por completo de la ca&ntilde;er&iacute;a. La otra pata, el lomo erizado, la panza, las patas traseras y una larga, muy larga cola pelada y latigueante&hellip;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Se trataba de un ser imposible&hellip; Su piel era rosa, manchada de motas negras, como la de un marrano. El hocico, casi blanco&hellip; Sus ojos eran de un rojo encendido&hellip;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La due&ntilde;a de la casa comenz&oacute; lanzar gritos hist&eacute;ricos, lo mismo que su hija&hellip;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, muchas otras ratas salieron de la alcantarilla. Los cinco chicos y Buck, el perro, quedaron encerrados con ellas, desat&aacute;ndose una guerra, por momentos bastante desigual.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l God&iacute;nez, originario de la Ciudad de M&eacute;xico, relaciona las vertiginosas maniobras, ca&iacute;das, ataques y reacciones ofensivas tanto de las ratas como de los ni&ntilde;os, as&iacute; como los desasosiegos producidos por las exitosas avanzadas de los feroces roedores, contenidas y rechazadas por los chiquillos, a pesar de carecer de armas, de medios de defensa y de padecer dolor y sufrimiento.<\/p>\n<p>En esta narraci&oacute;n, el temor es vencido por la valent&iacute;a; el des&aacute;nimo por el compromiso de proteger a los d&eacute;biles; y la brutalidad por la lealtad.<\/p>\n<p>Los grandes y peque&ntilde;os trances de esta historia, as&iacute; como los otros once cuentos, est&aacute;n disponibles para el lector que ose enterarse de las andanzas que atraviesan la infancia, mientras disfruta de las hermosas ilustraciones y vi&ntilde;eta de portada a cargo de Fernanda Valencia Ortega y Ariadna Valencia.<\/p>\n<p>As&iacute; que, para el autor, la infancia es una traves&iacute;a &eacute;pica no siempre imaginaria, forjadora de hombres y mujeres prestos a probarse en la odisea de la vida.<\/p>\n<p>Es probable que, por ello, aproximarse a la infancia sea semejante al sabor de la libertad.<\/p>\n<p>Como siempre, Usted, querido lector, tiene la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mes de abril se une irremediablemente a la infancia. 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