{"id":1023,"date":"2022-03-25T14:21:27","date_gmt":"2022-03-25T14:21:27","guid":{"rendered":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/consultario\/2022\/03\/25\/mujer-cuerpo-y-demonio\/"},"modified":"2022-03-25T14:21:27","modified_gmt":"2022-03-25T14:21:27","slug":"mujer-cuerpo-y-demonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivo.e-consulta.com\/blogs\/nuevoconsultario\/kaos\/mujer-cuerpo-y-demonio\/","title":{"rendered":"Mujer, cuerpo y demonio"},"content":{"rendered":"<h6>Portada: Francisco de Goya, detalle de &ldquo;Linda maestra. Capricho 68&rdquo;<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Para Lucrecia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El t&iacute;tulo de la presente colaboraci&oacute;n parafrasea aquella pel&iacute;cula de 1951 del genial Luis Bu&ntilde;uel, <em>Susana, carne y demonio<\/em>, donde Susana (Rosita Quintana) escapa del reformatorio en el que ha vivido durante 15 a&ntilde;os y llega a la hacienda de Don Guadalupe, y con su voluptuoso y sensual cuerpo va seduciendo a todos los hombres que se cruzan en su vida.<\/p>\n<p>La sexualidad femenina, lo sabemos, ha sido algo que ha incomodado a hombres y mujeres de todas las &eacute;pocas, a&uacute;n m&aacute;s cuando las mujeres han mostrado su costado insaciable asociado a lo corporal-sexual. La sexualidad femenina se present&oacute; a Freud como un enigma hasta el final de su producci&oacute;n te&oacute;rica: <em>el continente oscuro<\/em> le llam&oacute;. La mujer es un discurso sin lugar. Las mujeres han sido asociadas siempre a la noche, la oscuridad, la maldad, los comercios con el diablo, etc. Se puede constatar a lo largo de la historia e incluso en las narraciones mitol&oacute;gicas.<\/p>\n<p>S&oacute;lo como ejemplo de lo anterior, vemos que las mujeres se&ntilde;aladas como brujas fueron perseguidas desde el siglo XV hasta el siglo XVIII. De tal modo, sobre ellas se ha hecho recaer una encarnizada cacer&iacute;a, esencialmente por oponerse a la legalidad social de los hombres. Ellas, las brujas, se dec&iacute;a, eran portadoras de una sexualidad desaforada que no se ci&ntilde;e a un &oacute;rgano determinado ni a un tiempo determinado: muestran que el cuerpo todo es territorio de goce.<\/p>\n<p>Desde siempre se hab&iacute;a mantenido bien oculto que son ellas, las mujeres, las que gozan sin l&iacute;mite, que el secreto se revelase ha sido inadmisible e insoportable (y ahora m&aacute;s que nunca ya que se agotaron los argumentos que limiten su expresi&oacute;n). Parece, sin embargo, que las mujeres no s&oacute;lo han mostrado una sexualidad que no se somete a lo org&aacute;nico ni a lo temporal, sino que han encabezado, en diversos momentos, cuestionamientos, oposiciones e incluso subversiones al orden patriarcal establecido, lo que se ha planteado como el verdadero motivo de la persecuci&oacute;n.<\/p>\n<p>Entre 1485 y 1486 dos monjes dominicos (orden conocida como <em>Los perros de Dios<\/em>, guardianes de la Inquisici&oacute;n), Jacobo Sprenger y Heinrich Kramer, escriben un manual para poder identificar y perseguir a las brujas. Se denomina <em>Malleus Maleficarum. El martillo de los brujos<\/em>, que se convirti&oacute; en el arma teol&oacute;gica y leg&iacute;tima de la Inquisici&oacute;n (avalada por el papa Inocencio VIII), que llev&oacute; a la tortura y muerte en condiciones por dem&aacute;s atroces a m&aacute;s de setenta mil personas, noventa por ciento de ellas mujeres. Bajo este feroz martillo tambi&eacute;n termin&oacute; en la hoguera, por citar a alguien, Giordano Bruno, paradigma del pensamiento libre de la &eacute;poca.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;qu&eacute; &eacute;poca les toc&oacute; vivir a estas mujeres perseguidas? Por aquel entonces, la Europa medieval se encuentra en crisis pol&iacute;tica y social, el proletariado medieval se opone al f&eacute;rreo poder feudal. La implantaci&oacute;n del capitalismo es la respuesta a la crisis feudal. En el siglo XV se inicia un movimiento que degrada a las mujeres, sin importar su clase, s&oacute;lo por ser mujeres. Ello produjo una insensibilidad de la poblaci&oacute;n frente a la violencia contra las mujeres y dej&oacute; el terreno listo para la caza de las brujas.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, tenemos noticias de que la crisis de poblaci&oacute;n de los siglos XVI y XVII, por las epidemias de peste negra y c&oacute;lera principalmente, vuelve a la procreaci&oacute;n un asunto de Estado. Resulta claro que la persecuci&oacute;n de las brujas ten&iacute;a como finalidad demonizar cualquier pr&aacute;ctica de la sexualidad no-procreativa. Se trata de una &eacute;poca donde la sexualidad se esclaviza a la procreaci&oacute;n. La mujer es vista como un bien com&uacute;n en lo laboral y lo sexual, utilizada para mantener el nuevo orden econ&oacute;mico que se impon&iacute;a.<\/p>\n<p>Dos discursos opuestos sobre lo sexual se revelan: lo divino y leg&iacute;timo pertenece al hombre, mientras que ellas son relegadas a lo demoniaco y subversivo: lo oscuro, la noche y el mal son puestos del lado de la mujer insumisa.<\/p>\n<p>Las brujas antes de ser perseguidas estaban ligadas a la naturaleza y las tradiciones del conocimiento, eran curanderas y chamanas. Entonces eran temidas pero no perseguidas debido a que, desde su saber, prestaban un servicio a la comunidad. Es su v&iacute;nculo con el demonio lo que las vuelve infernales. La l&oacute;gica es simple: si no usan su cuerpo y su sexualidad para la procreaci&oacute;n, entonces lo usan para el placer, y eso s&oacute;lo puede hacerse con el demonio.<\/p>\n<p>La animadversi&oacute;n contra las mujeres en estos cuatro siglos de persecuci&oacute;n se justificaba, adem&aacute;s de las razones sociales y econ&oacute;micas ya planteadas, por su propensi&oacute;n al libertinaje y al desenfreno sexual. Pero hay m&aacute;s, en la imaginer&iacute;a que justifica la misoginia de estos dominicos autores del <em>Malleus,<\/em> las mujeres, las brujas, las que no someten su sexualidad a la reproducci&oacute;n, &ldquo;&hellip; causan la esterilidad de los hombres y los animales; ofrendan a los demonios, y devoran ni&ntilde;os no bautizados&rdquo;. Y m&aacute;s a&uacute;n: &ldquo;pueden revelar cosas ocultas y ciertos acontecimientos futuros, por la informaci&oacute;n de los demonios, pueden ver cosas ausentes como si estuvieran presentes; pueden inclinar la mente de los hombres hacia un amor o un odio desmesurado; pueden exterminar los deseos de engendrar e incluso la potencia de la copulaci&oacute;n, en ciertas ocasiones pueden embrujar a hombres y animales con s&oacute;lo mirarlos, sin tocarlos y causar su muerte&rdquo;.<\/p>\n<p>Para estos santos varones, la mujer es vista como &ldquo;destructora del sexo masculino&rdquo;, las mujeres como el mayor peligro de los hombres. Desde luego que para sostener esta visi&oacute;n de la mujer hay que proponer su contraparte: el culto mariano, que presenta la imagen de una mujer d&eacute;bil de cuerpo y mente que justifica el control del hombre sobre ella y sostiene el orden patriarcal. Con las brujas, se trata de la materialidad corporal del diablo, por eso, la forma de castigar al diablo era quemando a sus amantes.<\/p>\n<p>La bruja vive en el desenfreno su sexualidad porque fornica con el demonio y esto no puede ocurrir sin que quede una marca, la cual buscan los inquisidores, aquello que se&ntilde;ale que la mujer entrega su cuerpo al demonio. El historiador franc&eacute;s Robert Muchembled, en su <em>Historia del diablo<\/em> se&ntilde;ala: &ldquo;La marca dejada por la garra del diablo en cualquier lugar del cuerpo &mdash;m&aacute;s bien a la izquierda, ya que &eacute;ste es su costado preferido, a menudo oculta en las &lsquo;partes pudorosas&rsquo;, incluso en el ojo del brujo&mdash; ofrec&iacute;a la prueba del pacto concluido con el Satan&aacute;s&rdquo;. Y m&aacute;s adelante precisa: &ldquo;La b&uacute;squeda del estigma mal&eacute;fico se efectuaba sobre un cuerpo desnudo, completamente afeitado bajo el control de un cirujano. Una vez desviada la atenci&oacute;n del interesado, se pinchaban los lugares sospechosos con largas agujas. En caso de no observarse una expresi&oacute;n de dolor ni derrame de sangre, se afirmaba la existencia de una o varias marcas diab&oacute;licas.&rdquo; Una vez encontrada la marca o el estigma, no hab&iacute;a forma de que la portadora del mal no confesara su pacto carnal con el maligno. Todos los m&eacute;todos estaban permitidos con tal de arrancar la confesi&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l era el &ldquo;crimen&rdquo; de estas mujeres? Ser portadoras de un goce otro que no entra en los c&aacute;nones de lo establecido. Resulta impactante percatarse de que, pese a todos los avances sociales, culturales, cient&iacute;ficos, etc., esto no ha cambiado hasta nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p>Freud inventa el psicoan&aacute;lisis a partir de escuchar a las hist&eacute;ricas (el rostro moderno de la bruja) que hablan con su cuerpo de la sexualidad que le habita y que les es silenciada. Jacques Lacan, por su parte, se introduce al psicoan&aacute;lisis a partir de la escucha de las locas. Aquellas cuya voz es acallada porque rompen con el orden de la raz&oacute;n. Ambos dan un lugar a la escucha de lo silenciado.<\/p>\n<p>Lacan ha planteado la existencia de dos dimensiones del goce: uno llamado f&aacute;lico y otro que le es suplementario. Uno referido a los hombres y otro a las mujeres, sin que esta distinci&oacute;n se delimite por el sexo anat&oacute;mico. El primero est&aacute; sometido a un &oacute;rgano determinado y una temporalidad establecida y marcada por la eyaculaci&oacute;n. Mientras que el segundo es un goce abierto al infinito, como se&ntilde;ala el psicoanalista Hel&iacute; Morales en <em>Otra historia de la sexualidad<\/em>. Su geograf&iacute;a no est&aacute; tampoco limitada a un &oacute;rgano sino que todo el cuerpo puede ser geograf&iacute;a de lo er&oacute;tico. Esta distinci&oacute;n es lo que justamente hace que haya algo de lo insoportable en el goce del cuerpo.<\/p>\n<p>La sexualidad femenina, por parad&oacute;jico que resulte creerlo, no ha cambiado mucho desde aquellos lejanos siglos XV-XVIII, sigue incomodando tanto a hombres como a mujeres. El odio a la mujer es consecuencia de la imposibilidad de decirla toda. Por tanto, se siguen desplegando mecanismos para silenciarlas y domesticarlas. La violencia contra las mujeres, los feminicidios, las misoginias humanistas (acad&eacute;mica, social, pol&iacute;tica) son muestras de ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Portada: Francisco de Goya, detalle de &ldquo;Linda maestra. 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