Una práctica que viene haciéndose común en la mayoría de las universidades politécnicas y tecnológicas, así como en los Institutos Tecnológicos Superiores de la entidad, es el nombramiento de personas que violan sus decretos de creación y las normas que las regulan, pero que además no reúnen los requisitos, ni el perfil académico para los puestos en los que son contratados.
El caso más emblemático es el de Raymundo Atanacio Luna, que sin tener grado de maestro y siendo funcionario público fue nombrado rector de la Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla, no obstante que el artículo 29 del decreto de creación de esta institución expresamente lo prohíbe.
Pero el suyo no es el único caso: en la Universidad Tecnológica de Izúcar de Matamoros (UTIM) el rector Sergio Valero Orea —quien no goza de buena fama ni reputación entre la comunidad de maestros y alumnos— ha designado como directivos de áreas administrativas y académicas a personas que no sólo carecen de grado de licenciatura, sino que carecen de experiencia, destreza y las habilidades que explícitamente se establecen en el decreto de creación, el reglamento interior y en el manual general de organización.
Entre éstos se podrían mencionar los siguientes:
José Ambrosio Alfonso Gil Campos, quien ostenta el cargo de subdirector de Servicios Administrativos, pese a no ser siquiera licenciado. Lo mismo ocurre con Inés Vázquez Campos, quien fue designada jefa del Departamento de Contabilidad, Programación y Presupuesto, cuando sólo tiene estudios técnicos de Contaduría, y con Miriam Montiel Cabrera, quien tampoco tiene estudios de licenciatura, pero fue nombrada jefa del Departamento de Información y Estadística.



A la lista se suman Magdaleno Laurentino Guevara Briones, quien es profesor rural y ostenta el cargo de jefe de Departamento de Servicios Escolares; Alondra Caballero García, quien fue nombrada directora de las carreras de Agrobiotecnología y Agricultura Sustentable y Protegida, no obstante carecer de dos años de experiencia en puestos directivos del sector educativo, pues su cédula profesional la obtuvo apenas en 2024; y Elidio Martínez Reyes, quien sin contar con estudios profesionales fue nombrado coordinador del Departamento de Recursos Materiales y Servicios Profesionales.



***
El Choco toma el control de las áreas clave en el manejo y aplicación de recursos
La designación del también sobrino del exgobernador Mario Marín, Iván García Pérez, como Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Pública del estado, fue impulsada por el coordinador del gabinete del gobernador Alejandro Armenta Mier, José Luis García Parra ‘El Choco’, lo que podría ser si no ilegal sí ilegítimo en función del supuesto combate a las prácticas nepotistas, pues ambos son primos.
Un dato que no debe pasar inadvertido es que la SEP es la dependencia del Ejecutivo estatal con mayor presupuesto y que éste se maneja básicamente desde la Oficialía Mayor, la Dirección General de Administración, la Dirección de Recursos Financieros, la Dirección de Tecnologías de la Información, la poderosa Dirección de Recursos Humanos, la Dirección de Recursos Materiales, la Dirección General de Programación y Presupuesto, la Dirección de Control y Atención de Auditorías, la Dirección de Análisis y Seguimiento del Recurso Federal, y la Dirección de Desarrollo, Capacitación y Evaluación. En suma, la oficina que maneja los dineros de la SEP, la nómina de maestros estatal y federal, las áreas de compra de bienes y contratación de servicios, y de auditoría de la propia dependencia.
Pero si el nombramiento del primo de García Parra y sobrino del góber precioso Mario Marín llama la atención, el realmente importante es el de Daniela Stephanie Pérez Calderón como subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración.
Daniela Stephanie era precisamente la Oficial Mayor de la SEP, y ahora será Doña Dinero al sustituir al que fuera tesorero del gobernador Armenta en el ayuntamiento de Acatzingo, y en su campaña política a la gubernatura, Víctor Hugo Domínguez Amado.
Este y El Choco no mantenían las mejores relaciones, entre ellos había cierta disputa por el control de los dineros, las compras y la selección de los proveedores, por lo que el alcoholismo del primero, seguido de las crudas, la pérdida del suelo y el abandono de su oficina por varios días, fue aprovechado por el sobrino de Marín para colocar a una de las suyas en esa importante oficina de la Secretaría de Finanzas.
García Parra llevó a Daniela Stephanie al Senado cuando Armenta Mier llegó a la Cámara Alta y se convirtió en presidente de la Comisión de Hacienda. Ella fue nombrada asesora y el sobrino de Marín secretario técnico, y después cuando Armenta asumió la presidencia de la Cámara de Senadores ella fue nombrada secretaria de la Mesa Directiva y El Choco coordinador de asesores.
Después de la precampaña, campaña y transición, volvieron a parecer juntos. De septiembre a diciembre de 2024 ambos estuvieron en el Congreso de Puebla, él como diputado y ella como asesora.
***
Correos electrónicos: [email protected] y [email protected]