Aunque algunos medios y columnistas ya se desviven en elogiar los resultados que logró Puebla en las elecciones del Poder Judicial, engañando a sus audiencias con la mentira de que la entidad fue la cuarta que más votos aportó al proceso, la verdad es que dicha jornada sólo evidenció a los operadores electorales del coordinador del gabinete estatal, como José Luis García Parra, comandados por Fernando Camargo Meza.
¿Por qué sostengo lo anterior?
Porque los 16 coordinadores operativos electorales a quienes se les encargó la elección —con un pago de 15 mil pesos a la quincena— no cumplieron con la meta de movilización y votos que habían ofrecido (casi un millón); porque el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, tuvo que echar mano de presidentes municipales y otros operadores para sacar adelante la elección; y porque en las auditorías que hizo Silvia Tanús Osorio a las estructuras de Fernando Camargo y del secretario de Organización de Morena y jefe de coordinadores operativos territoriales (COTs) de este partido, César Addi Sánchez, detectó errores e inconsistencias en las listas de promovidos.
La primera gran mentira de la elección es el porcentaje de participación de Puebla, 13.1%, dos décimas arriba del porcentaje nacional que se situó en 12.9.
En realidad, la participación de los poblanos en las elecciones del Poder Judicial fue mucho menor, pero se incrementó por el relleno de urnas en domicilios particulares y en algunos Consejos Distritales del Instituto Nacional Electoral (INE), como los de Huauchinango, Zacatlán, Teziutlán, Libres, San Martín Texmelucan, Tepeaca, Izúcar de Matamoros y Ajalpan.
Para comprobar lo anterior sólo hay que revisar y comparar los niveles de participación que reportan distritos rurales o semiurbanos del estado, y compararlos con los cuatro de Puebla y el distrito 10 de Cholula, para ver el tamaño del fraude o del relleno de urnas en la elección del Poder Judicial.
Mientras en los distritos de la capital y Cholula, donde también hubo urnas embarazadas pero en menor proporción, la participación rondó el 10% —lo que significa que apenas 1 de cada 10 electores de la lista nominal salió a votar—, en el interior del estado hubo distritos donde los mapaches se sirvieron con la cuchara grande.
En el distrito 2 de Zacatlán, con cabecera Cuautilulco Barrio, donde la operación electoral estuvo a cargo del expresidente municipal José Luis Márquez Martínez, la participación llegó al 17.41%. El relleno de urnas fue tan descarado que en el Consejo Distrital del INE tuvieron que ayudarlo y arreglar una casilla que computó 800 votos.
Lo mismo sucedió en el distrito 1 de Huauchinango y en el distrito 14 de Izúcar de Matamoros, donde los presidentes municipales Rogelio López Angulo y Eliseo “El Chino” Morales Rosales, no sólo llevaron acarreados a las casillas, sino que en domicilios particulares se pusieron a llenar boletas con los números señalados en los acordeones que previamente les entregaron.
Eso explica por qué en estas demarcaciones rurales, los porcentajes de participación en la elección de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación fueron del 16.38 y del 16.74%, respectivamente.
No deja de sorprender que en distritos con baja escolaridad, una pobre cultura política y un gran desconocimiento de lo que se votaba en la elección del Poder Judicial federal, como el 3 de Teziutlán, el 4 de Libres, el 5 de Texmelucan, el 7 de Tepeaca, y el 16 de Ajalpan, sus ciudadanos hayan mostrado mayor interés que los de la capital y la zona metropolitana por ir a emitir a su sufragio.
Tal situación resulta increíble o inverosímil, y me remite a dos elecciones donde los mapaches electorales hicieron de las suyas: la de 2018, cuando Morena arrasó en el estado, menos en la elección de gobernador que al final ganó la panista Martha Erika Alonso Hidalgo, y la extraordinaria de 2019 donde el morenista Luis Miguel Barbosa venció al candidato de la oposición, Enrique Cárdenas Sánchez, con los votos que aportaron los distritos rurales que un año antes habían inclinado la balanza a favor de la esposa de Rafael Moreno Valle.

Fuente: Elaboración propia con datos de los cómputos distritales de la elección de ministros de la SCJN
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