LA CORTE DE LOS MILAGROS

Rafael Moreno Valle, el candidato a vencer del PAN

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Su principal fortaleza: la alianza Gordillo-Calderón

¿Qué tantas posibilidades tiene Rafael Moreno Valle Rosas de lograr la nominación del Partido Acción Nacional a la gubernatura? ¿El grupo que hoy domina o controla las principales estructuras y órganos directivos dentro del PAN poblano lo dejará pasar? Son algunas de las preguntas que de manera recurrente se hacen en torno a la figura del senador poblano de cara a los comicios locales del 2010.

En lo personal, creo que Rafael Moreno Valle no sólo es hoy el aspirante panista mejor posicionado, aun con todos sus defectos, sino el personaje que más incómodo resultaría para el PRI en las elecciones previstas para dentro de dos años, por el riesgo de que su eventual candidatura fracture o divida algunas estructuras municipales priístas.

Sin embargo, me parece que la circunstancia que marcará en definitiva la postulación de Moreno Valle, más allá de estos factores, estará en función de la continuidad de la alianza política del presidente Felipe Calderón Hinojosa y la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales.

Si esta alianza se mantiene hasta los comicios del 2010, no me queda la menor duda de que a nivel nacional y estatal el PAN se inclinará por el hoy senador de la República.

Ocho son los factores locales que hoy juegan a su favor:

1. El posicionamiento que le dan las encuestas electorales y otros estudios de opinión por encima de otros aspirantes del PAN como la subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Ana Teresa Aranda Orozco, y el senador Humberto Aguilar Coronado.

2. Las alianza que en los últimos años y meses ha construido y afianzado con algunas figuras destacadas dentro del panismo poblano, como el diputado federal Francisco Fraile García; el presidente del Comité Directivo Estatal, Rafael Micalco Méndez; la diputada federal Violeta Lagunes Viveros, el presidente municipal de Tecamachalco, Saturnino López Ponce, el ex regidor y operador paredista Héctor Montiel García, y el consejero estatal Eduardo Louvier.

3. El arribo a la Secretaría de Organización del Comité Directivo Municipal del PAN de su ex particular, Jesús Alejandro Cortés Carrasco “El Chuy”, y la estrecha relación que mantiene con el secretario de Fortalecimiento Interno del Comité Directivo Estatal, Félix Hernández Hernández.

4. Su creciente influencia en ciertas delegaciones del gobierno federal, en algunos comités panistas de la Sierra Norte, y las regiones de Ciudad Serdán y Tecamachalco, así como en el recién renovado Consejo Estatal, al que se integraron caras nuevas, aparentemente desconocidas en la capital, pero que representan liderazgos emergentes dentro de las estructuras regionales y municipales del PAN.

5. El pacto de colaboracionismo que mantiene con algunas figuras priístas enfrentadas hoy con el marinismo o distanciadas de él, como el ex presidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero, y el diputado federal Jorge Estefan Chidiac.

6. La eventualidad de generar en las filas del PRI rompimientos, no solo de cuadros y figuras destacadas, sino de dirigentes y ex dirigentes de comités municipales que, por apoyarlo en las postrimerías del sexenio melquiadista, cuando por primera vez buscó la candidatura del gobierno del estado, han sido maltratados o excluidos por la actual administración estatal.

7. Sus vínculos con algunos partidos diferentes al PAN, como el Partido Nueva Alianza o Convergencia, que en algún momento podrían sumarse a su candidatura en términos formales o informales.

8. La certidumbre de que la suya no será una campaña pobre o cuesta arriba por la falta de recursos o dinero para la contratación de despachos de marketing, medios de comunicación y propaganda.

Y eso lo sabe mejor que nadie el propio Moreno Valle, quien, a pesar de eso, muy en su estilo, sigue trabajando y sumando adeptos, y haciéndose de posiciones estratégicas dentro de la estructura panista.

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