LA CORTE DE LOS MILAGROS

Primer tropiezo de Antonio Marín en Salud

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Ignora quiénes son Villa Issa, George y Eusa 
Margina comuna al PAN de festejos patrios

Antonio Marín López tuvo un mal comienzo como secretario de Salud del estado.

Y no me refiero sólo a lo anecdótico, después de que el viernes por la tarde se presentó a sus oficinas y los vigilantes del edificio no lo dejaban entrar, con el consabido: “¿Y usted quién es?” o cuando más tarde tuvo que solicitar 200 pesos prestados para pagar un taxi que lo llevara a su domicilio.

No. Para nada. Aludo a su primer encuentro –o, mejor dicho, desencuentro– con los coordinadores, directores, subdirectores, jefes de jurisdicciones sanitarias y jefes departamentales de la Secretaría de Salud, el sábado al mediodía.

En esa reunión, a la que asistieron unas 150 personas, Antonio Marín no sólo mostró un talante soberbio y displicente que no se le conocía, sino su ignorancia sobre coyunturas y personajes en la dependencia, de la que ya fue titular, pero hace diez años, en las postrimerías del sexenio de Manuel Bartlett Díaz.

Sobrado, el nuevo secretario de Salud dijo que él no pidió venir a Puebla, sino que se lo pidieron, y que en esa circunstancia él le puso al gobernador Mario Marín Torres varias condiciones antes de aceptar el nombramiento, entre ellas la posibilidad de remover libremente a los funcionarios y empleados de confianza de la Secretaría de Salud.

“He girado instrucciones al área de Recursos Humanos para que elabore un formato de renuncia y se firme con esta fecha en blanco”, fueron las palabras del médico hematólogo a los cerca de 150 servidores públicos que el sábado acudieron a la Secretaría de Salud para conocer a su nuevo jefe.

El mensaje de Marín López no sólo dejó un mal sabor de boca entre el personal, por las amenazas y contradicciones en que incurrió, sino que evidenció su desconocimiento del sector y la Secretaría.

A los coordinadores, directores, subdirectores, jefes departamentales y jefes jurisdiccionales les dijo que llegaba a la Secretaría de Salud sin gente, con el ánimo de buscar la unidad y sumar esfuerzos, pero al mismo tiempo les exigió a todos su renuncia y les comunicó su decisión de revisar si los nombramientos y ascensos escalafonarios que hoy tienen o han conseguido en los últimos años, podrán mantenerlos.

Sin haber firmado siquiera el acta de entrega-recepción, el nuevo secretario anunció que recortará gastos de celular, combustible y mantenimiento vehicular, ya que hay muchos coches en la calle con el logotipo de la Secretaría que fuera de horarios de oficina son utilizados como transporte familiar.

Otra cuestión que sorprendió a los asistentes de la sabatina reunión, fueron sus críticas tanto al organigrama como a la estructura operativa de los Servicios de Salud, y su ignorancia de que uno y otro no obedecían a un capricho o decisión discrecional de su antecesor en el cargo, Roberto Morales Flores, sino a resolutivos de la máxima autoridad en la dependencia: la Honorable Junta de Gobierno.

El colmo de su desconocimiento –y que pudo ser captado por todos los presentes– fue cuando, al revisar la estructura médica, preguntó quién era el coordinador de Servicios de Salud (Ricardo Villa Issa), quién el director de Atención a la Salud (Jorge George Sánchez), quién el coordinador de Administración y Finanzas (cargo actualmente acéfalo) y quién el director de Operación e Infraestructura (Leopoldo Eusa Dubbie).

Pregunto: ¿Puede alguien con esa ingenuidad y candor resolver los graves, gravísimos problemas, que hoy enfrenta la Secretaría de Salud del estado, por conflictos internos y pugnas de grupos, falta de presupuesto y personal, y corrupción y desvío de recursos públicos?

EN CORTO
Este día el grupo parlamentario del PAN hará llegar a la alcaldesa de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, su inconformidad por haberlos excluido de las guardias de honor ante el lábaro patrio, en el patio del Palacio Municipal con motivo de los festejos de la Independencia de México.

Para los diputados panistas tal situación constituye una elemental falta de cortesía y protocolo por parte de la Presidencia Municipal, que es la encargada de organizar las guardias que cada año se realizan en la sede del ayuntamiento de Puebla.

De acuerdo con el programa oficial, los únicos legisladores locales invitados a montar una guardia ante la bandera nacional son el presidente del Congreso, José Othón Bailleres Carriles, y los priístas Jorge Alfonso Ruiz Romero, Bárbara Ganime Bornne, Pablo Fernández del Campo Espinosa, Luis Alberto Arriaga Lila, Malinali Aurora García Ruiz y María Angélica Hernández Hernández, todos ellos diputados con distritos en la capital del estado.

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