LA CORTE DE LOS MILAGROS

Pugnas al seno del grupo morenovallista por el 2016 y el 2018

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Los “puros” aceptan a Gali Fayad, pero en la minigubernatura

En cambio, Gali y otros buscan modificar la Constitución local

rmv02_54 Aunque hasta ahora los diferendos son de bajo perfil y poca intensidad, lo más probable es que estos se acrecienten después de las elecciones federales cuando tenga que actualizarse el Código Electoral del estado, y quizás la Constitución local para definir si el próximo gobernador de Puebla será de un año ocho meses o de cuatro años ocho meses.

Me refiero a los pleitos entre los miembros del gabinete estatal y el grupo morenovallista de cara a la ya próxima sucesión gubernamental, y al reacomodo de actores políticos que necesariamente tendrá que darse cuando el actual presidente municipal de Puebla, José Antonio Gali Fayad, pida licencia para ser postulado como sucesor de Rafael Moreno Valle.

Dos parecen ser los puntos de tensión que han dado pie a la formación de dos grandes bloques. El primero se relaciona con la duración que tendrá la próxima gubernatura y quién será el candidato elegido para contender en las elecciones locales del primer domingo de julio de 2016.

Y el segundo punto con el personaje que sustituirá al alcalde capitalino José Antonio Gali, en caso de que solicite licencia para contender por el gobierno del estado.

 Los bloques

eukid-portadaUno de estos bloques está formado por aquellos funcionarios que pertenecen al grupo original que acompañó al actual gobernador del estado cuando éste fue nombrado secretario de Finanzas y Desarrollo Social en el sexenio del priísta Melquiades Morales Flores. Son los más jóvenes del grupo compacto, los que por conveniencia optaron por afiliarse al PAN sin sumar a los panistas tradicionales y los que vislumbran la posibilidad de perpetuarse en el gobierno de Puebla por al menos un sexenio más: Eukid Castañón Herrera, Marcelo García Almaguer, Jorge Aguilar Chedraui, José Cabalán Macari Álvaro e Irma Patricia Leal Islas.

Los llamados “morenovallistas puros” consienten la idea de que José Antonio Gali Fayad sea quien suceda a Rafael Moreno Valle en la gubernatura, pero no más allá del 2018, cuando esperan que uno de ellos sea nominado para gobernar Puebla durante todo un sexenio, o más si su jefe político logra hacerse de la Presidencia de la República en la sucesión de Enrique Peña Nieto.

Este bando acepta la idea de que Gali los represente en los comicios locales de 2016, pero siempre que uno de los suyos asuma la presidencia municipal de Puebla tras su salida, y su gestión gubernamental no sea mayor de un año ocho meses.

El otro bloque es menos homogéneo y debe su formación a la coyuntura y a la necesidad de mantenerse en la administración pública, después de que varios de ellos no sólo renunciaron a sus antiguos empleos o cargos públicos fuera de Puebla, sino que se trajeron a sus familias para establecerse en la entidad.

Al frente de esta segunda fracción se encuentra el alcalde José Antonio Gali y en ella se agrupan personajes como el ex titular de la Secretaria General de Gobierno, Luis Maldonado Venegas; el secretario de Finanzas y Administración, Roberto Rivero Trewartha; el encargado de despacho de la Secretaría de Salud, José Mario Márquez Amezcua; y el secretario de Infraestructura y Transportes, Luis Banck Serrato.

Sus integrantes no están afiliados al PAN, y su interés por puestos de elección popular dentro del estado o por controlar las estructuras del blanquiazul en Puebla no es manifiesto, en buena medida por su falta de militancia partidista o su escaso arraigo local.

Para este bloque lo ideal sería que la Constitución Política del estado se reformara para ampliar el periodo de la próxima gubernatura a cuatro años ocho meses, que Gali Fayad se convirtiera en el sucesor de Moreno Valle en Casa Puebla y que éste tuviera mayor margen de maniobra, entre otras cosas para emprender una política de despresurización con distintos actores y organizaciones que se han visto afectados por la actual administración estatal.

No está de más advertir que los “morenovallistas puros” perciben a los integrantes de esta segunda fracción como arribistas y carentes de oficio político para ganar elecciones y, por lo mismo, como no aptos para dar continuidad a las acciones de transformación emprendidas por el grupo que en 1999 llegó a la Secretaría de Finanzas con el ánimo de gobernar algún día la entidad, lo que ocurrió no al final del sexenio melquiadista, sino una gestión gubernamental después.

EN CORTO

En el contexto de las pugnas al seno del gabinete estatal hay que leer el nombramiento de Consuelo Anaya Arce como secretaria de Salud, en lugar de José Mario Márquez Amezcua, quien fungía como encargado de Despacho y subsecretario Médico de la dependencia.

Consuelo Arce, quien tenía bajo su responsabilidad la operación y administración de los recursos del Seguro Popular, llega al cargo como posición de Jorge Aguilar Chedraui, quien desde la partida de Roberto Rivero ha tratado de retomar el control de esta Secretaría.

Su designación sumará a la causa del bando de los puros, en detrimento de los del bloque contrario que ya contaban como suya la influyente Secretaría de Salud.

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