LA CORTE DE LOS MILAGROS

Héctor Sánchez: De aspirante a gobernador a traidor del barbosismo

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El caso de Héctor Sánchez Sánchez ilustra con creces lo errática que ha sido la actual administración estatal en cuanto a la conformación de un equipo de gobierno, la construcción de una nueva élite política y el proceso de sucesión gubernamental de cara al 2024.

En los casi 40 meses que está por cumplir el gobierno de Luis Miguel Barbosa Huerta, el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y ex magistrado del Poder Judicial del estado transitó del galismo al barbosismo, de aliado del gobernador y efímero aspirante a sucederloa traidor y presunto responsable de delitos contra la administración de justicia.

Al igual que sucedía con el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Gilberto Higuera Bernal, el presidente del TSJ, Héctor Sánchez, no contaba con la confianza del hoy gobernador por considerar que éste como aquél eran parte del morenovallismo-galismo y actores políticos que le jugaron las contras en los comicios del 2018 y en el largo conflicto postelectoral que terminó resolviéndose de última hora a favor de la panista Martha Erika Alonso Hidalgo.

Sin embargo, en los primeros meses de la gestión barbosista, después del gobierno interino de Guillermo Pacheco Pulido y las elecciones extraordinarias de 2019, Gilberto Higuera y Héctor Sánchez poco a poco fueron ganándose la confianza del Ejecutivo.

Ambos no solo consiguieron mayores recursos para la Fiscalía y el Poder Judicial, sino que el segundo acarició incluso la posibilidad de convertirse en sucesor del gobernador Barbosa, por supuesto por su venia.

A pregunta expresa sobre su posible destape, el jueves 14 de julio, en el marco de la conferencia magistral del ministro de la Suprema Corte, Juan Luis González Alcántara, Héctor Sánchez dijo:

“Lo que dejo muy claro es que vamos a seguir trabajando cada vez más y vamos a seguir moviéndonos al interior del estado. Hay que acercar la justicia, como dije, a quienes no la tienen y que no sea raro que nos vean movernos, vamos a estar haciéndolo cada vez más y con mucho énfasis. Estamos destapando la nueva forma de trabajar, tengo mucho interés en que sigamos trabajando y en que el poder judicial tenga presencia en todo el estado, ese es el interés, yo también espero verlos en 2024”.

Todavía al día siguiente, en la conmemoración del día del abogado en el Centro de Convenciones y en presencia del mandatario estatal, apuntó en su discurso: “No descarten que en cada uno de nosotros se encuentra la oportunidad de continuar con la transformación de nuestra Puebla”, lo que los medios periodísticos y reporteros de la fuente política interpretaron como su destape e inclusión en la lista de aspirantes del gobernador a sucederlo.

En los días siguientes todo su proyecto y carrera política se derrumbó, como consecuencia de grillas, intrigas y el fuego amigo que desde Casa Aguayo le enderezaron.

Comenzó con la falsa versión de que se había reunido en el restaurante chino Hunan de la Ciudad de México con uno de los hijos del exgobernador José Antonio Gali, y luego continuó con una secuencia de notas y columnas que lo implicaban en la liberación de un presunto violador emparentado con el juez Lucio León Mata de Huauchinango; con la resolución del juez Helmo Mayoral, del Juzgado Primero de lo Civil, a favor de los hijos del exgobernador Gali y en contra del empresario José Layón, que construyó la Plaza Etérea en predios de éstos sin su autorización; en el pase de charola a los magistrados del TSJ y la venta de cambios de adscripción de jueces, dizque para financiar su aspiración a la gubernatura, y un largo etcétera.

Ojalá esas y otras denuncias que lo señalan como responsable de desvío de recursos públicos a través de empresas factureras se investiguen a fondo y no queden en escándalos mediáticos, como generalmente ocurre.

Durante cuatro meses, Héctor Sánchez no solo fue objeto de una embestida mediática orquestada por la coordinadora de Comunicación del gobierno del estado, Verónica Vélez Macuil y una reforma al Poder Judicial con el inequívoco propósito de disminuirlo, por la que tuvo que renunciar, primero, a la presidencia del TSJ tras ser relevado de la presidencia del Consejo de la Judicatura por el que fuera el consejero jurídico del gobernador, Carlos Palafox Galeana, y —el jueves pasado— a su magistratura y a la vida pública “por el bien de su familia, amigos y compañeros de trabajo”.

En uno de sus tuits de despedida, el efímero aspirante a la gubernatura de Puebla admitió: “Me es imposible negar que la narrativa creada por más de 4 meses seguidos para atacar a mi persona, familia y seres queridos ha afectado mi salud”.

¿Pero cómo explicar que Héctor Sánchez pasó de enemigo del régimen de la 4T poblana a aspirante a gobernador con la bendición del propio Barbosa?

La explicación hay que ubicarla en la falta de cuadros que ha caracterizado al gobernador, que para conformar su gabinete ha tenido que importar funcionarios de otras entidades que conoció a su paso por el Senado y la Cámara de Diputados, recurrir a recomendados de ex senadores amigos suyos como Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth y Zoe Robledo, y a gente que sólo sabía de ellos por su currículum. Eso explica también la inestabilidad en su gabinete, con 21 cambios de secretarios en menos de 40 meses, más de dos cambios por bimestre.

Otra explicación está en el fallido intento del gobernador Barbosa por construir una nueva clase política. A falta de cuadros propios vinculados a Morena y a la ausencia de figuras de mediano y alto perfil dentro su equipo de gobierno, el mandatario ha echado mano de políticos que en el pasado reciente estuvieron plenamente identificados con gobernadores que son el centro de sus críticas.

Ahí siguen, por ejemplo, el diputado Sergio Salomón Céspedes Peregrina, la secretaria de Economía, Olivia Salomón Vivaldo, y el secretario de Cultura, Sergio de la Luz Vergara Berdejo.

A la lista podrían añadirse los nombres del exsecretario de Movilidad y Transporte, Guillermo Aréchiga Santamaría; la exsecretaria de Turismo, Vanessa Barahona; la exsecretaria de la Controloría, Karen Berlanga y, por supuesto del exsecretario de Gobernación, Fernando Manzanilla Prieto.

Lo anterior explica por qué no hay figuras de izquierda o de Morena entre las “corcholatas” del gobernador Barbosa a sucederlo y por qué el entonces magistrado presidente del TSJ, Héctor Sánchez, logró colarse entre éstas antes de su defenestración.

Y por qué su caso es paradigmático de cómo un personaje que un día es considerado por el propio gobernador Barbosa como aspirante a sucederlo, a la semana siguiente puede caerse por las grillas, las intrigas y el fuego amigo de sus propios colaboradores.

EN CORTO

La poblana Sahíe Gazal Yunes, quien se desempeña como titular de Asuntos Gubernamentales de Audi México, fue galardonada en el marco del “Premio Nacional de la Industria Automotriz en México 2022”.

La ejecutiva de esta armadora de autos de lujo fue reconocida como “Ejecutivo del Año de la Industria Automotriz 2022”, en la categoría Autos Ligeros.

Su premio lo recibió en la comida de clausura del XX Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México organizado por el Instituto Nacional de Autopartes que preside Francisco González.

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