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LAS ALTERNATIVAS

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Dicen los Reglamentos Taurinos: «Al adquirir un matador de novillos la categoría de Matador de toros, el más antiguo de los que alternan en la corrida en la que se confiere la nueva categoría le cederá el turno en el primer toro, entregándole la muleta y el estoque como Alternativa». El diccionario de la serie «Los Toros!» define la Alternativa como: «Ceremonia por la cual un espada de cartel autoriza a un matador de novillos para que pueda matar toros alternando con los demás espadas. El acto se reduce a entregar el primero al segundo, durante la lidia, la muleta y el estoque para que ejecute la faena en vez de él».

Fue Manuel Bellón, conocido como «El Africano», que hace su aparición en Sevilla alrededor del año 1760, a quien se da el crédito de haber otorgado la primera alternativa formal a Joaquín Rodríguez «Costillares» el 22 de abril del año de 1760 en la plaza de Sevilla, aunque también debemos aceptar que no existe ningún documento o escrito que permita concretar cuando se estableció la solemnidad de la Alternativa. Sánchez de Neiva, en su Diccionario Tauromaco, afirma que los lidiadores que la tomaran, ya como formato de un ceremonial fueron los primeros del siglo XIX, siendo el primero de ellos Antonio de los Santos en 1801.

Lo cierto, y es muy importante mencionar, que: ¡Hay de Alternativas a alternativas! Y cabe preguntar, ¿Qué es lo que viene después de la toma de alternativa? Para aquellos que llegan a tomarla como se dice; «con mucho ruido» por venir presidida de grandes triunfos, ésta ceremonia marca el inicio de una gran carrera, que puede llegar hasta a ser histórica. ¿Y los demás? Debemos tomar en cuenta que la Asociación Nacional de Matadores de Toros, Novillos, y Similares, — aquí cabe preguntar: ¿Cuáles son los similares? — tiene un registro de cerca de tres centenares de coletudos, de los qué realmente se encuentran en activo, es decir toreado, no más de una veintena, y de ellos no llegan a cinco los que hacen base de carteles. Repetimos la pregunta: ¿Y, los demás? Al recibir la tal alternativa, ¿Queda ahí la cosa? Pues generalmente sí, Ahí queda la cosa, es decir; el recién alternativado, ahí queda, sin volver a alternar, vamos, sin volver a vestir de luces. Por cierto señalamos también que es tradición que el torero «toricantano», así se le llama, en semejanza a la ordenación sacerdotal donde el ordenado sacerdote «canta» su primera misa, el que ingresa al gremio de matadores vista de blanco y oro o blanco y plata, llamándose a esto vestir de Primera Comunión. Según se sabe la ya mencionada agrupación de matadores exige, (debiera exigir) al sustentante un mínimo de diez carteles en los que aparezca su nombre como actuante en plazas de las consideradas de Primera Clase, estas actuaciones deben de ser en el último año, no calendario, sino, entiéndase de fecha a fecha. Y además un mínimo de cuarenta carteles en plazas que sean de segunda o tercera. El segundo de estos requisitos, prácticamente cualquiera que ande en la guerra lo cumple, el primero es harto difícil. Pero, ¿Quién cuida actualmente que esto se cumpla? Pues al parecer, naiden. Lo cierto es que se dan muchas alternativas prácticamente intrancendentes, es decir: que después de la ceremonia no va a pasar nada, nada más que el alternativazo, cuelgue la fotografía de la ceremonia en la sala de su casa y sirva ésta para presumirla y traer siempre a colación, a recuerdo, aquella tarde en que Cuernacio Malatarde recibió la alternativa en la plaza aquella.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: «Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público», cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Más que un desplante, se trata de un verdadero cumplimiento, se cumplió con una serie de añejas y antiguas tradiciones, comenzando con la presencia, muy grata, bien vista y bienvenida de S. M El Rey Juan Carlos en la plaza de Las ventas de Madrid el miércoles 25 de mayo, corrida, también, tradicionalmente dedicada, desde hace muchos años y todo un acontecimiento a la Prensa. En el cartel, la primer figura en este caso francesa y mundial Sebastian Castella, alternando con Miguel Ángel Perera y confirmando ante el primero y con el testimonio del segundo la alternativa del joven aguascalestence Joselito Adame, quien por presentarse a confirmar, lidió al primero de tan importante tarde correspondiendo a él por tanto el gran honor de brindar su toro, precisamente a su majestad El Rey, al hacerlo, sus palabras fueron más o menos:» Va por Usted con todo el cariño y amistad del pueblo de México» y de ahí la pregunta. ¿La real presencia se debió a una deferencia especial por un torero mexicano confirmando en la Ventas? Ó se trata de una singular coincidencia, cosa que ocurrió así, pues el detectante de la Monarquía española suele acudir y sancionar con su presencia tan importante evento, tocando en suerte, este año a un joven torero mexicano con gran cúmulo de triunfos en Europa, presentarse ahí y ante tal celebridad confirmar su alternativa de Matador de Toros.

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¡Dejó de píe al Rey!

La anécdota que recordamos hoy, va en relación con los dos temas anteriores; el de nuestra «Tauromaquia» y el del Post «El Desplante» y se refiere a la tradición, el protocolo no escrito, pero de estricto cumplimiento, de brindar el primero de sus toros, el primer espada a S.M. El Rey de España cuando éste hace acto de presencia en la plaza, generalmente la de Las Ventas en la capital española y hecho que ocurre en la corrida llamada de «La Prensa», misma a la que el rey en turno o mejor dicho, ocupante del trono suele acudir. Lo anecdotario es que en la corrida del año pasado 2010 siendo el primer espada José Tomás quien se presentaba en Madrid en medio de una grande expectación, al momento de preparase para iniciar la faena de su primero, tomó los trastos toricídas y después de solicitar la venia de la Presidencia se dirigió con gran parsimonia, caminando, al tercio, la grande e importante concurrencia pensó de inmediato que iría a cumplimentar el protocolo de brindar al Rey y después de pasar por debajo del palco de S.M., incluso éste se puso de píe para recibir el esperado brindis. El otro miembro de la realeza; El Príncipe de Galapagar se siguió rumbo al tercio, saludando la presencia y puesta de píe del Rey con una simple sonrisa, para brindar ese, su primer toro a toda la concurrencia, entre el aplauso y el beneplácito que incluyó una franca sonrisa del Rey. Y brindó a todos, – comentamos nosotros –, de seguro, porque no estaban presentes en el callejón sus cuates: Joaquín Sabina y Juan Manuel Serrat, porque de haber estado ahí hubiese sido el brindis para ellos, aunque el mismo José Tomás ha afirmando que no suele brindar y no gusta hacerlo, dice: Al verdadero instante, momento de cuadrar la espada para tirarme a matar prefiero levantar la vista y dirigirla a quien estoy pensando en mi brindis y con una simple sonrisa señalar un ¡»Va por ti, de corazón»!.

LOS REGLAMENTOS TAURINOS

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Resulta verdaderamente preocupante el ver, escuchar, que a todos los niveles de la estamenta taurina, incluidos actuantes, comentaristas y autoridades existe un desconocimiento descomunal de los Reglamentos Taurinos y lo que estos dicen en relación a ciertos aconteceres durante los festejos. En los tres niveles la falta de conocimiento de estas simples y de muy sentido común reglas son alarmantes: en los qué de luces se visten, que no saben lo que en determinado momento deben hacer, las Autoridades que ignoran como se rige la fiesta y los comentaristas que con su ignorancia equivocan y desconciertan a los aficionados y espectadores. Pero vamos por partes y a algunos antecedentes haremos referencia.

ANTECEDENTES:

Reproducimos y comentamos estas prevenciones que son sin lugar a duda el primer Reglamento para las Corridas de Toros en México.

Dado en la Ciudad de México a 6 de abril de 1822. Destacamos, sub rayándolo, el texto que reglamenta y agregamos el comentario procedente.

«Habiéndose notado la inobservancia de algunas prevenciones hechas por el gobierno para conservar el buen orden en las corridas de toros, he resuelto como Capitán general y Gefe superior político interino de esta Provincia, se reiteren, añadiendo otras que ha aconsejado la experiencia son necesarias para conseguir aquel útil objeto». Sin duda, procede insistir, no sólo en el cumplimiento de estas prevenciones, sino en difundirlas, para lograr que se cumplan.

1.- «Luego que la tropa acabe de despejar la Plaza, no quedará en ella por ningún motivo alguno sino los Toreros». Prevalencia de esto es el despeje, que actualmente se continúa haciendo a cargo del Alguacilillo que simboliza y de hecho representa a la Autoridad en el ruedo.

2.- «Los capataces de las cuadrillas de Toreros antes de salir a la plaza se presentarán con su gente al Alcalde para que éste vea si hay algún ebrio, en cuyo caso no les permitirá torear y les impondrá una pena proporcionada». Bien puede decirse, que es esta la primera disposición «Antidoping», al menos es fehaciente en un documento escrito, antes que en ningún otra regla de espectáculo o deporte.

3.- «En las vallas y entre barreras no quedará persona alguna que no esté expresamente destinada». Reglamentación prácticamente imposible de cumplir, ante la necedad y la impertinencia. Son cientos los pretenciosos de permanecer absurdamente en los callejones. Mucho ganaremos, si al menos se les instruye informa u obliga a permanecer quietos, dentro de los burladeros, sin moverse o desplazarse en el callejón.

4.- «No se arrojarán absolutamente a la Plaza desde las lumbreras y tendidos, cascaras de frutas ni otras cosas que a más de ensuciarla puedan perjudicar a los toreros». De estas manifestaciones «anti-todo», permanece como remanente la estúpida costumbre de arrojar cojines con cualquier pretexto, pues va desde la protesta, al gusto o alegría.

5.- «Con el fin de que el público se instruya del caso en que pueda darse el Toro al que lo mate con destreza, se advierte que sólo ha de ser cuando presida la Plaza la Autoridad superior del imperio, como una distinción de su alto carácter, entendiéndose, si tuviese por conveniente concederlo. Lo mismo sucederá con las galas que se distribuyan a los toreros». Prevención ésta que amerita varios comentarios: Primero para que se instruya el público, es decir para educarle, enseñarle; luego entonces entregar trofeos, premios cuando no existe merecimiento de ello es equivocar es «des instruir» o «des educar» al público. Lo de «que pueda darse el toro», tiene mucho fondo, pues al principio de la formalización de los festejos el valor real del toro, la venta de su carne se destinaba a fines benéficos; hospitales, hospicios y asilos. Se premiaba con el otorgamiento del valor de la carne del toro a un espada o actuante que hubiese destacado, de ahí que se le otorgaba la «oreja» que funcionaba como un «comprobante» para presentarse al rastro a reclamar para el torero el valor de venta, cosa muy excepcional y que como reza la reglamentación, ocurría únicamente si lo otorgaba la Autoridad superior del Imperio (El Reglamento data de 1822, tiempo del Primer Imperio Mexicano). Imagínese usted, con lo espléndido que son – somos — actualmente los jueces u obligados ante presiones escandalosas; mentadas y uuuuuleros gritos; los toreros bien pudieran acudir al destazadero con un camión transporte de carnes. Lo de las galas eran otras premiaciones, en material, o especie; prendas de valor, alhajas, actualmente en desuso.

Aún falta, continuamos en el próximo post.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: «Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público», cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Vaya que resultó más que kbron, este chaval, llamado «El Capea», proveniente de Salamanca, quien tiene ya algunos años entre nosotros y que ha dicho preferir hacerse figura del toreo aquí en México antes que en España y se ve que para «echarse» el público a la bolsa sabe utilizar los viejos recursos, como aquel que dice: «Al país que fueres, haz lo que vieres», y habiéndose informado – de seguro – Pedro Gutiérrez Lorenzo de que por muchas de los pueblos y aún ciudades de por estos rumbos gustan mucho del toreo a rodillazos, desafiantes desplantes y remates aspavientosos, en la plaza de Puebla, llena hasta el reloj y no precisamente de aficionados conocedores, «El Capea» ha tenido la ocurrencia de, saliendo de una tanda de muleta, se ha puesto genuflexo, rodilla en tierra y ha puesto a sus espaldas, cuidadosamente, sin aventarles al aire, dejando en la arena del ruedo muleta y ayudado, y a dos manos tomando los pitones de su enemigo le ha dado un par de cabezazos, a la «tope borrego», tal como nuestras «figuras» suelen hacerlo, y el efecto no se ha hecho esperar. De los tendidos ha bajado la más estruendosa ovación de esa corrida. No cabe duda. Este «Perico», es un verdadero kbrón y su inteligencia se ha basado en esa simple y vieja regla: «Al país que fueres haz lo que vieres», y a los toreros de «por acá» les ha dado «una sopa de su propio chocolate».

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¡A la hora del Sorteo!

Habiéndose cumplido treinta años del fallecimiento del torero icono de Tlaxcala Jorge Aguilar, el querido e inolvidable «Ranche», hace apenas unos días el 27 de enero, bien vale recordarle, aunque sea de pasada en esta anécdota cuyo protagonista es otro torero de estampa campirana de Tlaxcala, el popular picador Domingo López, el primero de los torianderos de esa familia en llevar el mote de «Zotoluco» quien se retiró definitivamente de los ruedos y por tanto de la profesión que abrazó por más de 50 años, hace apenas unos domingos. Toreaba Domingo su primera corrida como picador en la plaza México hace ya más de cinco décadas, siendo llevado en la cuadrilla, precisamente de «El Ranchero» Aguilar, cuando sus compañeros, incluidos el apoderado y el matador, llegando a la ciudad capital provenientes de su tierra, quisieron jugarle la broma, novatearle o chamaquearle — como hoy se dice – y le dijeron que la importancia de la Plaza México era tal, que ahí se acostumbraba presentarse a la hora del sorteo, a las 12 del día ya vestidos solemne y profesionalmente con traje de luces como si a partir plaza fueran ya a esa acalorada hora. Y ahí tiene usted que al sonar las doce y en medio de público, aficionados y actuantes que a esa hora se reúnen para participar, ver y sancionar con su presencia el sorteo; que de la puerta de vestidores de cuadrillas va saliendo, garrocha de picar en mano, vestido de calzona de gamuza, sombrero castoreño echado hacia atrás, quien hacía sonar la botas y la metálica «mona» de la pierna de picar, el todavía chaval Domingo, ante las risas, carcajadas de todos y el festejo hilarante de sus paisanos, quienes así le dieron su bautismo torero.

 

¡LAS ALTERNATIVAS! Primera parte

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Dicen los Reglamentos Taurinos: «Al adquirir un matador de novillos la categoría de Matador de toros, el más antiguo de los alternantes en la corrida en la que se confiere la nueva categoría le cederá el turno en el primer toro, entregándole la muleta y el estoque como Alternativa«, se dice que «cediéndole los trastos de matar». El diccionario de la serie «Los Toros» define la Alternativa, como la «Ceremonia por la cual un espada de cartel autoriza a un matador de novillos para que pueda alternar con los demás espadas. El Acto se reduce a entregar el primero al segundo, durante la lidia, la muleta y el estoque para que ejecute la faena en vez de él».

Fue Manuel Bellón, conocido como «El Africano», quien hace su aparición en Sevilla alrededor del año 1760 a quien se da el crédito de haber otorgado la primera alternativa formal a Joaquín Rodríguez «Costillares», el 22 de abril del año de 1760 en la plaza de Sevilla aunque también debemos aceptar que no existe ningún documento escrito que permita concretar cuando se estableció la solemnidad del ceremonial que nos ocupa. Sánchez de Neiva, en su gran Diccionario Tauromaco, afirma que los lidiadores que la tomaron ya con formato de ceremonial fueron los primeros en el siglo XIX, siendo el primero de ellos Antonio de los Santos.

La ceremonia como tal consiste en que habiendo cumplido el aspirante a Matador con ciertos requisitos que su gremio organizado, en nuestro caso la Asociación Mexicana de Matadores de Toros, Novillos y Similares le señala, y es la indicada para autorizar la toma de alternativa que estará a cargo el otorgarla un matador de cierto prestigio o relevancia en su carrera, será el llamado «Padrino» ante la presencia de algún otro matador quien actúa de «Testigo», el aspirante a Matador, que además de haber cumplido con los requisitos señalados, debe alcanzar el grado de Doctor en Tauromaquia presidido de una carrera triunfal y sobre todo, llegar a este ceremonial después de «sonados triunfos» recientes o como se dice tomarla – la Alternativa – con «mucho ruido». A éste aspirante suele llamársele «Toricantano» en semejanza con el seminarista católico al momento de ordenarse de sacerdote y que como parte de tal ceremonia canta su primera misa o cantamisa, por lo que al nuevo coleta se la llama «Toricantano».

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¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia «schhoma» y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como «jícara» para tomar el «neutle» o pulque, bien llamado «néctar de dioses» en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, «pa´ que suelte el alacrán». Esta delicadísima maniobra de gourmets de campo se le llama «sacudiendo la schomma». Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Hablando de alternativas, a este juez y escribidor le han tocado en suerte presidir corridas en las que se realiza dicha ceremonia, y observar algunos detalles de aparente simpleza, pero que pudieran resultar de importancia, me refiero al hecho en Puebla, plaza «El Relicario» el 7 de diciembre del 2002, José Miguel Arroyo «Joselito», otorga alternativa a Rubén Ortega hijo, ante la presencia como testigos de Oscar San Román y Pablo Hermoso de Mendoza. Para ello, el Maestro «Joselito» al presidir la ceremonial NO se desmonteró, permaneció cubierto, montera puesta y el queretano San Roman le asegundó, permaneciendo sin descubrirse. Además José Miguel, no acudió bajo el palco del juez a solicitar permiso para tal cosa. No tenía que hacerlo, era simple cortesía, como el descubrirse para la ceremonia; no hizo ninguna de las dos cosas, y en realidad él no iba a dar muerte al toro. Y para más, cuando en continuación de la ceremonia, al cuarto toro, al momento en que Rubén Ortega toma el sitio que ya le corresponde por orden de Alternativa, es decir al devolverle los trastos de matar a su padrino, el ya Matador, Ortega intentó dirigirse bajo el palco, a solicitar tal permiso o simplemente saludar y el maestro Joselito, enérgicamente señaló con su pulgar derecho hacia si mismo, diciendo: ¡Es aquí, adonde se pide permiso! Para remate, Ortega hijo, en ambos tiempos de la ceremonia se quedó esperando el abrazo que nunca llegó. El público, conocedor, observador, aficionados curiosos pudieron percatarse de ello. Valla Usted a saber cual fue la significancia de todo esto, sobre todo, viniendo las cosas de quien vinieron, quizá Joselito, quiso decir o al menos, yo así lo entiendo: ¡Hay de alternativas a…ALTERNATIVAS!

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¡Alternativas para la historia!

De entre las muchas alternativas que se han dado y que son dignas de quedar registradas para la historia tenemos el caso del gran Ponciano Díaz, se sabe que a la edad de veinte años y en la plaza de Puebla, recibió la alternativa de manos del torero español Bernardo Gabiño quien entones contaba con sesenta y seis, esta primera alternativa la recibió con el extravagante título de «Capitán de Gladiadores». Ya con la alternativa Ponciano «se lanzo» a España, haciéndose anunciar en Madrid para tomar la alternativa ahí; resaltando el dato curioso de que también sus varilargeros, la recibieron de picadores, bella tradición cuando también se acostumbraba que la tomasen los banderilleros. Fue un cartel de lujo con los dos toreros más grandes de esa época: Salvador Sánchez «Frascuelo» y Rafael Guerra «Guerrita», con 3 toros del Duque de Veragua y 3 de Orozco. Era tal la personalidad, el desgarbo y lo bigotudo de Ponciano, que se cuenta que Frascuelo, ese día 28 de julio de 1889 al encontrarse en el patio de cuadrillas con el mexicano; pequeño, cargado de hombros, de melena ensortijada como de violinista, provisto de tremendos bigotes, que eran en una cara de torero, una nota disonante y exótica, y vestido sólo Dios sabe cómo, – cito a Paco Malgesto, quien a su vez cita a Manuel Horta – puesto que él mismo, «como entendía de sastrería» se hacia sus trajes de torero. Frascuelo, preguntó extrañado: ¿A esto, tengo que darle yo la alternativa?

LOS CALLEJONES, y… ¡Esa necedad de estar en ellos!

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El callejón en una plaza de toros se define como: el lugar de espacio libre entre la valla o barrera que circunda el redondel y el muro en que comienza el tendido. Y subrayamos los conceptos de «espacio» y «libre», precisamente para enfatizar algo que se ha convertido exactamente en lo contrario: Un espacio donde todos quieren estar, provocando que No haya eso; libertad de movimientos, para quienes de verdad deben estar en el. Pero continuando con lo conceptual, esa valla de madera que limita el redondel, o albero, como se le llama a la parte cubierta de arena, cuenta con espacios de acceso, llamados «troneras» que permiten a los toreros entrar o salir del ruedo, protegidos por sus correspondientes, «burladeros», siendo estos verdaderas vallas o escudos de madera que se colocan, unos, delante de estos espacios de entrada del ruedo al callejón y otros más pegados al muro que separa el callejón de las tribunas o tendidos. El número de burladeros que protegen las troneras, generalmente es de tres a cuatro, siendo el mayor, o más amplio de ellos el llamado de «matadores», que se sitúa ligeramente a la derecha — viendo desde el palco del juez — y los otros dos o tres dependiendo del tamaño del ruedo, que nunca será mayor a 50 metros salvo honrosas excepciones como Sevilla, Ronda y la del Puerto de Santa María, ni menor a 45 metros de diámetro. El de nuestra Plaza México tiene 46 metros. Y otra honrosa excepción — negativa — es el de la Plaza Arroyo al sur de la ciudad de México, que ridículamente no llega a 15 metros de radio. Lo cierto es que estos burladeros en número, nunca deberán pasar de cuatro, intentar colocar más, quita seriedad a la fiesta por el exceso de «refugios». Los otros, los interiores, están destinados para el resguardo, protección y seguridad para quienes por razón de su desempeño profesional deben permanecer en el callejón. En teoría este listado debiera limitarse a los actuantes, matadores, subalternos, y sus asistencias, así como los trabajadores de plaza encargados de las puertas del redondel, de toriles, de acceso de caballos, areneros y monosabios.

Los Reglamentos Taurinos en vigor son muy específicos al incluir y dictar un listado de personas que deben recibir autorización, para tener acceso y permanecer en el callejón durante una corrida, se le llama «acreditación». Retomando el título de este «Post», recalcando la necedad, verdadera «terquedad» de indebidamente permanecer en el callejón y que éste debe estar «libre al transito y funciones de actuantes y sus asistencias», lo cierto que es que los callejones se han convertido malamente en sitos llamados «VIPS» en donde personas que nada tienen que hacer ahí, insistentemente muevan recomendaciones, influencias gubernamentales, políticas, periodísticas y sociales, para estar en el callejón: «Dejarse ver» , es la expresión correcta. El Reglamento autoriza a estar en el callejón únicamente a actuantes, quienes además no requieren de ningún tipo de acreditación por presentarse vestidos de luces, subalternos, entendiéndose; picadores, banderilleros, puntilleros, y algún sobresaliente, los antes mencionados trabajadores plaza; monosabios, areneros, mulilleros, encargados de puertas. Por supuesto médicos de plaza cuya presencia no sólo se justifica, sino que además adquiere relieve e importancia, pues el medico cirujano de toreros al momento de intervenir quirúrgicamente ya sea para curar o simplemente explorar una herida debe tener idea clara de la o las trayectorias que siguió el pitón y para ello es indispensable estar atento y cerca a lo que ocurre en la lidia. Resulta tan minucioso y detallista el Reglamento que en su listado incluye un Capellán, sacerdote quien también debe permanecer ahí por lo que pudiera ocurrir, y no quiero ser detallista al respecto. A las asistencias les ordena movilizarse en el callejón únicamente para desempeñar sus labores durante la lidia del toro que permanece a su matador. Y lo mismo a los Apoderados, les indica permanecer tras el burladero que tienen asignado y les permite desplazarse, sólo durante la actuación de su poderdante, cuando se trata de un novillero.

Eso lo que dicen y dictan los Reglamentos, lo cierto es que la realidad es un verdadero desastre, y hasta en plazas llamadas de Primera, el callejón, quizás desde la llegada ahí de las cámaras de TV y la proliferación actual de los llamados «medios» se han convertido en una vitrina o aparador donde todo mundo quiere estar. La prudencia, la precaución, señalan lo contrario. Como muestra de las tragedias que pueden llegar a ocurrir, presentamos 3 fotos 3 que bien ilustran lo que en determinado momento y de manera inesperada puede acontecer, poniendo en peligro la vida de cualquiera.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia «schhoma» y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como «jícara» para tomar el «neutle» o pulque, bien llamado «néctar de dioses» en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro. Y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, «pa´ que suelte el alacrán». Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama «sacudiendo la schomma». Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma… y ahora toca comentar la fotografía que es la tercera con la que ilustramos este último Post en el que se habla de «Los Callejones» de las plazas de toros y la necedad, verdadera terquedad de quienes quieren, insisten en estar indebidamente en un burladero de callejón, simplemente para «dejarse ver», siendo que estos nunca pueden ser totalmente seguros, lo muestra la foto en que un toro ha quedado atrapado dentro de un burladero, donde usted puede imaginar como quedan sus ocupantes en caso de no encontrar escapatoria y eso ocurre por tanto impertinente. «colados» que ahí estorban. En la foto en la Plaza México el célebre «Flaco» Valencia, posa junto al toro atrapado.

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¡Ese nene viene con la escoba!

Luis Miguel, desde niño, tenía las piernas muy largas, desproporcionadas al cuerpo. Sus pasos cuando corría resultaban desangelados y ello rompía la estética del conjunto, haciendo fea y desarticulada la carrera. Entonces se nos ocurrió que haría el ejercicio de correr a paso gimnasta, atada una pierna a otra por el tobillo, a una distancia que consideramos propia y armónica. Así cuando instintivamente alargaba el tranco en la carrera, la cuerda se lo impedía y entonces irremediablemente caía al suelo. Se tubo que acostumbrar en el transcurso de muchos días y muchos kilómetros a acortar los pasos, a «menudear» más, a aumentar por tanto el número de movimientos de las piernas y así, obligar a una mayor activación de los reflejos; en fin, a aprender a correr con más belleza de los movimientos. Esto, era un sacrificio. Un día tras otro y una caída tras otra dieron un resultado esplendido – escribe Pepe Dominguín en «Mi Gente» – … Manolete era un torero serio, seco y sobre todo muy honesto. Se entregaba siempre a tope, y si había que tomar la voltereta para conseguir el éxito, allí estaba él dispuesto a ello. Su alargada figura en algo recordaba a las míticas figuras de El Greco, su andar despacioso daba a sus movimientos una majestuosa definición: personalidad… Toreó Luis Miguel en Albacete, en la noche de un día de feria. Manolo se quedo a verle y días más tarde me dijo en Madrid, concisamente, sin más análisis:

¡Ese nene viene con la escoba! En clara, muy clara alusión de que venía a barrer con todos.

A ese chaval a los quince de años, el diestro de Borox Domingo Ortega le otorgó en Colombia la alterativa, misma que luego tuvo, pasados los 16 de volver a tomar en España. Surgió de ahí una tremenda rivalidad entre el chamaco Dominguín y su padrino Ortega quien la tenía tomada con Luís Miguel y éste con el Maestro, al grado de que toreando en mano-a-mano una tarde en Colombia, se le había ido por delante Domingo con una oreja en cada toro, cuando Miguel en su tercero, sin aspavientos, con el gesto sereno, pero tenso, en voz baja, con palabras apenas perceptibles para quien iban dirigidas y algunos pocos más cercanos, le dijo mientras se echaba la muleta a la mano izquierda:

¡Ésta no sabes tú ni moverla! ¡Fíjate y aprende! – Y citando con parsimonia, ligó un pase tras otro en un una impecable y ajustada tanda de naturales, que repitió en sinfonía perfecta hasta que el público en paroxismo, puesto de píe dedicó al joven maestro y nuevo gladiador una descomunal ovación reconocedora y consagratoria. Mientras paseaba el rabo y las orejas a hombros. Ortega nos dijo:

¡Ese puñetero niño sabe lo que hace…y lo que dice!