“La Muerte de un torero”

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El mundo de los toros ha amanecido el 28 de octubre con la desagradable noticia, la triste información de la muerte de un torero de los pocos que merecen el título de Maestro, torero, de los llamados, torero para toreros. José María Manzanares, cuyo nombre de pila de bautismo es José María Dols Abellán. Inesperada muerte que ocurre en su finca de Cáceres, España a los aún frescos 61 años de edad y a unas horas de que el maestro y padre despidió a su hijo del mismo nombre; José María, quien partió por aire a la ciudad de México a cumplir importantes compromisos.

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El maestro manzanares, sin duda uno de los toreros que conquistó, hizo suya la Plaza México, y con ello el corazón de la afición mexicana que le unen a la lista muy reducida que encabeza Manuel Rodríguez “Manolete” y que incluye en los años recientes a Paco Camino, Enrique Ponce, a Pedro Gutiérrez Moy “El niño de la Capea” y al hoy inolvidable Jose María , quien nació en Alicante el 4 de abril de 1953 y toma en la plaza de su tierra la alternativa de matador de toros de manos de Luis Miguel Dominguín el 24 de junio de 1971, día de San Juan ante el testimonio de Santiago Martín “El Viti” y confirmó un año después en Las Ventas de Madrid, siendo su padrino, Sebastián “Palomo” Linares siendo testigo nuestro paisano Eloy Cavazos.

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Se retira de los ruedos de manera definitiva, cortándole la coleta entre lágrimas su hijo José María en el ruedo de real maestranza de Caballería de Sevilla el primero de mayo del 2006.

Su gran personalidad ha sido adjetivada de: bohemio, gran conversador, ameno charlista, de enorme clase, con mucho empaque, elegancia, profundo, complejo e inmejorable, poseedor de una gran carga de ADN Torero que bien supo transmitir a su hijo C.R.V dixit it. y a quienes vivieron, convivieron y torearon con él.

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¡AVISO: A las autoridades arbitrarias!

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El máximo organismo judicial de la república de Colombia; La corte Constitucional en días pasados ha dictaminado de manera enérgica a favor de la fiesta en su importante capital que cuenta con un enorme bagaje de tradiciones y costumbres, por algo se le ha llamado la “Atenas” de América, por su gran cultura. Se dice también que es la ciudad donde de mejor manera se habla el idioma español, y así castiza como es Bogotá  es también la ciudad de toda América en donde la fiesta de los toros se da de una manera más que formal; no merecían los bogotanos que tan bien vestidos y luciendo sus galas domingueras acuden a su plaza la Santa María el insulto lastimoso, ofensivo e hiriente de sus autoridades al impedirles la celebración de festejos taurinos, al pretender quitarles su amada Fiesta Brava. Un Gran triunfo, éste de la razón. Por la importancia que conlleva, reproducimos aquí lo ordenado por la corte: “Rehabilitar en su integridad las instalaciones de la plaza para la realización de espectáculos taurinos en las condiciones habituales de su práctica, como expresión de la diversidad cultural y el pluralismo social…que utilicen dichos escenarios para realizar su expresión artística o para disfrutarla”.  

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Por ello, el Maestro Cesar Rincón quien al final del movimiento en pro defensa de los toros en Santa Fe de Bogotá se ha convertido, transformado en verdadero líder incluso alzando enérgicamente, la voz literalmente gritando en apoyo de los novilleros que ahí se sometieron a huelga de hambre hasta lograr su propósito: La vuelta de las corridas de toros a su capital, a su bella y hermosa plaza. Mucho apoyo recibieron los defensores del toro, incluido el que les brindó Julián López, quien se manifestó así: “Es el triunfo de quienes son capaces de perder su vida por lograr la libertad”.

El resolutivo de la Corte que ordena a las autoridades respetar las tradiciones y sus manifestaciones artísticas “Es un triunfo de la justicia, un triunfo de la libertad”, y obliga, de facto al maldito alcalde a presentar su renuncia, tal como lo prometió al decir: “prefiero irme, renunciar, a que la fiesta regrese a Bogotá”. El grito, el clamor popular ahora es: ¡Pues que se vaya, pero ya! Y, el tal Petro, cuyo nombre significa “piedra” y eso es lo que tiene en la cabeza debe renunciar Ya.  Que esta experiencia sirva para prevenir a quienes absurdamente desde la trinchera que les da algún puesto público, de elección, de representatividad; por cierto, que aprendan a respetar los gustos y derechos de sus representados. O, qué al llegar al poder tienen el atrevimiento de atentar contra la libertad de expresión artística y  la manifestación espontánea y popular de nuestras tradiciones, siendo la de los toros una de las  más arraigada en nuestros pueblos y que se cumple, siguiendo, como decían las antiguas e históricas ordenanzas: “que se corran toros”, es decir, las corridas de toros.

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Y, rematando con la situación que se vive en Bogotá, ante la actitud casi heroica de los novilleros que emprendieron huelga de hambre, hasta lograr el triunfo y que entre muchas cosas, tuvieron que sufrir hasta la agresión corporal delos anti, de ellos el matador Luis Bolívar, su paisano ha dicho:

“Hay que agradecer a quienes han dado la barriga y el pecho por el toreo”.

Mientras, en el viejo mundo, de donde nos vino la afición a “toros correr” se ha cumplido con gran éxito y júbilo la tradicional corrida Goyezca, en la bella plaza de Ronda. En su versión 2014 que contó con la presencia en los tendidos del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, pero, además, don Mario tuvo el gran detalle de asistir al sorteo de los toros y participar en ello metiendo la mano al sombrero de presidente de la corrida, para sacar el papelito con el lote de su admirado torero  Morante. Ha iniciado el festejo con un paseíllo de pintura antigua, a cargo de Julián López “El Juli”, José Antonio Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera, que han lidiado una estupenda corrida de Salduendo, con toros de muy buen juego.

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ANECDOTARIO TAURINO.

Expresiones curiosas y llenas de verdad.

A propósito del Sorteo de los toros a lidiar cada tarde de corrida y que se efectúa, bien en el patio de cuadrillas o cerca de corrales para continuar luego con el apartadero, acto verdaderamente ceremonial del que en este post colocamos una fotografía que muestra la presencia del Premio Nobel Vargas Llosa en un sorteo. Me recuerdo cuando en una administración pasada el cada domingo de toros por la mañana a la hora del café, muy ceremonioso y formal, en cumplimiento de sus deberes como responsable del Departamento de Espectáculos del H. Ayuntamiento, opuesto al que recién había llegado, pero muy interesado, sobre todo en la jerga, el modo tan peculiar de hablar de los taurinos: ¿Me preguntaba: Vas a ir temprano a la plaza de toros?…¡Te veo en la “rifa” de los toros!

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¡Toros muy guapos de hermosas y bellas pintas, recién lidiados!

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Van en este post, un grupo de toros de fina estampa todos ellos muy guapos, pero sobre todo de bellas hechuras y hermosas pintas o capas de pelo, que además son poco comunes. Toros muy bien “entipados”; empezamos por un Sardo, bello de verdad de pinta, que así se llama por tener en las capas de su pelaje los tres colores firmemente definidos y sin mezclarse para formar diferentes tonos. Estos tres colores son el Negro, Castaño o Colorado y el Blanco. Toro de las dehesas de Torrealta, lidiado por Julián López “El Juli”, en la plaza de VistaAlegre de Bilbao en la tercera de feria de este año.

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Este otro es un toro de pinta Ensabanado, y además Capirote y Caribello valga la redundancia; muy bello de hechuras y pinta, de la ganadería de “Venta del Refugio”, lidiado por Octavio García “El Payo”, casi al final de la pasada temporada grande en “La México”.

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Presentamos a  “Manchego” de Alcurrucen, hermoso y muy jarifo con 532 kilos de romana: Negro chorreado, listón, una franja bien definida de pelos castaños recorre su lomo. Número 204; astifino, lidiado por Joselito Adame, en su debut en la feria de Bilbao, el sábado 16 de agosto.

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Además de bello y muy bien parecido, resulta simpático, este otro Sardo; playero de cornamenta, con muy gracioso peinado de su pelo castaño sobre la frente, en el nacimiento de la cornamenta a manera de fleco, pero muy a lo Beatle, recordándonos a Paul MacCartney. Este toro de Santa Fe del Campo, el número 703 ha sido reseñado para abrir temporada, el domino 31 de marzo de 2014 en la plaza de Tijuana, B.C., y aunque realmente es sardo de denominación, las manchas sobre los cuartos traseros, salpicado o nevado le convierten también en Salinero.

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Un Berrendo en negro, corrido y alunarado, botinero,  procedente de García Méndez y recién lidiado en la feria de Huamantla, Tlaxcala por Uriel Moreno, “El Zapata”, junto con este otro su hermano; el 972 un Negro entrepelado, bragado corrido y “Coletero”, más de medio rabo es totalmente blanco, se le puede llamar también “Colicano”, y “Coliblanco” por tener los pelos blancos añadidos; que no Rabicano, si así fuera todo el rabo desde su nacimiento tendría algunos pelos Blancos diseminados. Lidiado en la misma corrida de feria por Arturo Macías.    

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Expresiones curiosas y de risa.

En relación al tema de las pintas hermosas raras y bellas, bien vale poner aquí algunas expresiones graciosas que se escuchan en las plazas en voz de los villamelones.  A las llamadas capas, pintas, les dicen simplemente “Colores” y así se expresan: ¿De qué color es ese toro? ¡Qué bonito color tiene ese toro!

Pero, lo más gracioso era la burla frecuente que se hacía de un cronista, muy bien intencionado, pero que dentro de su entusiasmo, – como muchos – hacía gala de su ignorancia y estando narrando, pues tenía tal atrevimiento – decía, o dicen que decía, al salir de toriles un toro de pelaje castaño: ¡En estos momentos, salta al ruedo (sic) un toro color “ladrillo”! O, bien, cuando se trataba de un cárdeno claro decía: – Salta al ruedo (otro sic) un toro color “gris Oxford”.

Pero lo más genial y esto es cierto. Doy Fe. Previo  a un sorteo -entorilamiento llegó a los pasillos superiores de corrales un veterinario “Experto”, nombrado por el Ayuntamiento en “reconocimiento a sus amplios conocimientos taurinos”, quien al escuchar que se hablaba del

“Listón” en relación al pelaje o pinta de uno de los toros. A lo que el célebre veterinario discretamente preguntó: -¿Cuál es el listón?

Por lo que alguien, más cabrón que bonito le explicó: – Pues ese. El que está en medio: ¿Qué no le vez en la cara, luego, luego se ve que es más LISTO que los otros? ¡Por eso le dicen el listón!

 

Las corridas “Goyescas”. ¡Toda una tradición de Ronda, España!

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Francisco Rivera Ordoñez, se ha convertido en el principal promotor, ahora como empresario y antes como protagonista, de las llamadas corridas “Goyescas” que se establecieran años atrás con la participación en el primer cartel, año de 1954 de su bis-abuelo Cayetano Ordoñez el llamado Niño de La Palma“, allá en Ronda, junto con Antonio Bienvenida y el torero de Venezuela Cesar Girón. Más tarde, su abuelo Antonio Ordoñez, se convirtió en activo promotor de las “goyescas”, junto con su yerno, el padre de Franc, el muy popular, Francisco Rivera “Paquirri”, quien también fuera en vida vivo y luciente protagonista de estos festejos en honor y recuerdo de don Francisco de Goya y Lucientes, quien precisamente como pintó en ilustró sus célebres y famosos grabados, así visten hoy en día los actuantes en estos festejos llamados “Goyezcos” y que ya tradicionalmente han quedado de forma exclusiva para celebrarse en la histórica y señorial plaza de Ronda. Todo esto ha hecho que se pronunciara la sentencia: “Ordoñez, Ronda, Goyesca, el orden de los factores,, no altera el producto”.

Y entrando al terreno de lo imaginario, dada la necedad de algunos pseudo-promotores autóctonos de por aquí que neciamente se empeñan a que en nuestras plazas se den corridas a este estilo. En ese tipo de festejos, la vestimenta es difícil, muy difícil de conseguir en nuestro medio y además de un  costo fuera del alcance de los actuantes, sobre todo de los sub-alternos, lo que provoca que muchas veces la ropa a ese estilo caiga en verdaderas ridiculeces.

Para no herir susceptibilidades, haga usted de cuenta que a los de allá, se les ocurre dar, organizar en la Real Maestranza de Caballerías de Sevilla una “Corrida Charra”; ya veremos a los actantes vestidos con trajes medio charros, medio chinacos, lo que encuentren a la mano; sombreros al estilo mexicano más que charros, de esos que se venden en las tiendas a las salidas de los aeropuertos, sombreros y vestidos más de mariachis que de charros, sombreros cordobeses con bolitas y colgajos como los que se ven en las películas de oeste o las del El Zorro. ¡Hágame usted el cabor fabron! Definitivamente, lo de allá, pues allá y lo de acá, pues acá. Cada quién con lo suyo y sus tradiciones.

Ya nada más a manera de información diremos que este año los festejos en recuerdo de Goya y que este 2014 serán dedicados a la figura de don Pedro Romero, los días 5,6 y 7 de septiembre; una novillada, corrida de rejones y el gran evento el 6 de septiembre con los 3 triunfadores 3: José Antonio Morante de la Puebla, Julián López “El Juli” y Miguel Ángel Perera, con toros de Zalduendo

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¡Fue un malentendido!

Así se expresó Enrique Ponce, apenas el martes 12 de agosto en la plaza de Huelva, alternando con José María Manzanares y El Fandi;   después de la lidia del cuarto de “El Pilar” en una faena que sí logró remontar fue gracias a la tesonera labor del torero valenciano que a poder de muleta hizo pasar al toro, llevando su labor una gran mérito y el reconocimiento del público que entusiasta solicitó los trofeos. Pero, el presidente (juez) en ese tonto afán de protagonismo, ante una faena que efectivamente se prolongó, mando un toque de clarín; un aviso y de manera despectiva o quizá involuntaria dejó caer, colocó un pañuelo blanco sobre la baranda del palco, lo que fue interpretado como el otorgamiento de una oreja, cuando el matador, cuadrilla y demás pensaban que la faena era de dos.

Acción que el matador Ponce acertadamente criticó o comentó con un simple: “Fue un malentendido”.

¡Qué banquetazo y con qué cartel!

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¡Que banquetazo! Con un cartel de lujo, Master Chef, en el albero de “Las Ventas” ofreció un menú gourmet para deleitar y rendir homenaje a un cartelazo de 12 figurones: don Alvaro Domecq, autentico Caballero en Plaza junto a otro de la misma estirpe, torero también de a caballo y de época don Rafael Peralta; al lado de ellos Rafael de Paula, todo un tío a quien los años hacer ver más señorón. En la Foto

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se le ve en burladero de callejón, conversando con el gran Morante de la Puebla. A la mesa de atenticos manteles largos se sentaron también; 140727-toros-02

Paco Camino, el ex “Niño sabio de Camas”, de vistoso blazer color fucsia y pañuelo rojo al bolsillo, Emilio Muñoz con una personalidad que impresiona e impacta el nada más verle. Manolo Sánchez, Eduardo Dávila Miura, y José Pedro Prados “El Fundi”, quienes junto con Miguel Baéz “Litri”, el último de la dinastía están que se comen los años. Raúl Gracia “El Tato” quien también se conserva en los buenos vinos; al igual que Paco Ojeda a quien da gusto, verdadero placer verle con sombrero cordobés “ladeado”; un Paco Ojeda que por cierto en estos días está cumpliendo 35 años de alternativa – vayan estas líneas como un pequeño homenaje – al torero de Sanlucar de Barrameda que se doctoró en la plaza del Puerto de Santa María el 22 de julio de 1979, con 24 años de edad, estando a dos meses de haber salido como novillero triunfante por la Puerta del Principe en la real maestranza de Sevilla. Y Pedro Gutiérrez Moya, “El niño de la capea”, quien se ha comido, devorado a todos con su simpatía; amplia y permanente sonrisa, buen talante y sus frases que son verdaderas sentencias, como aquella que soltó esa noche, sorprendido por lo esplendido del banquete: “A las Ventas se viene a eso, a sorprender”. – dijo -.

Previo al paseíllo de las figuras, los participantes en MasterChef han recibido una verdadera cátedra a cargo del Chef Oscar Velasco del SantCeloni restaurant madrileño galardonado con 2 estrellas 2 Michelin, una cátedra, decía sobre el Rabo de Toro, verdadero majar de mucha fama, prestigio y preferencia entre los aficionados a la tauromaquia. Para después, ahí mismo en el patio de servicios e instalaciones de Las ventas, los aspirantes a Chef En grado de maestro han cocinado para los excelsos comensales, cigalas gallegas en tres variedades de guiso: hervidas, a la plancha y crudas.

El postre ha sido a base de torrejas cubiertas de chocolate, de cuya oscura y suculenta cubierta se ha quejado el increíble Rafael de Paula, quien paladeando, y con cierta gesticulación, ha dicho: ¡Demasiado. Exceso de chocolate! Será quizá porque como buen bebedor que es, sus papilas gustativas rechazan los sabores dulces y empalagosos.

 

¡Para el álbum de los recuerdos!

La foto, de paco Ojeda, hace una tercia de años, nos muestra un Don  Paco Ojeda, por supuesto ya maduro, pero muy vertical, muy bien parao, frente a la becerra, la mano izquierda muestra un gran relajamiento corporal y con la derecha ejecuta aquel pase, tan de moda ahora, que todo mundo lo imita, o mejor dicho; tratan de hacerlo,

sin lograr siempre el objetivo deseado y descrito por el maestro Ojeda. Se trata de poner y quitar de la cara del toro la roja muleta, escondiéndola a ratos por detrás de la espalda, el cuerpo inmóvil del torero, logrando el efecto de: ¡Aquí está! ¡Ahora no está! – muy similar al de los magos: ¡Ahora lo ves, ahora no lo ves! Que con este truco logran cautivar la atención de los niños – y con esta magia, verdadera suerte del torero, en versión de cite, se logra la fijación del toro, el estado de fijeza que tanto gusta y ayuda en las buenas faenas. 140727-toros-04 Logrando el impactante efecto que se aprecia en esta foto.

 

¡Otra Vez: Porque vuelven los toreros!

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Después de tantos días futboleros, regresemos al toro; y al volver, preguntamos una vez más: ¿Por qué vuelven los toreros? Tras su triunfal regreso, su vuelta a vestir de luces, ocurrido en Ia Plaza de Istres, Francia, Julio 16; Joselito, ha dicho: “Yo ya he contado todo en mi vida” y de esa manera contundente de forma rotunda, José Miguel Arrollo “Joselito”, ha negado la posibilidad de que se platee volver a los ruedos, ni siquiera de forma esporádica. Un “Todo se andará”, fue su expresión concluyente.

Ante los insistentes cuestionamientos, múltiples comentarios sobre la posibilidad de que esa haya sido un inicio de vuelta a los toros. Joselito enfatiza: “Ahora mismo el planteamiento es eso. Mañana no sé, porque soy muy variable. Pero ahora mismo no me planteo nada, porque hay que ser consciente de las cosas y no se puede abusar tampoco de nada. Todo se andará, pero hoy la idea es que no”.

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De su manera de realizar el torero ha dicho:

“Lo que intento es torear acariciando, con el paso del tiempo y la experiencia que he adquirido, lo que intento es que el toreo sea caricia, tersura y ternura también. En el caso de un toro difícil, – tal como ocurrió esa tarde – que sea una mano de hierro en un guante de seda”.

La esperada y esporádica reaparición de José Miguel Arrollo en esa plaza francesa, puede quedar ahí, en algo esporádico que ocurre de vez en cuando, pero, es sin duda motivo de otra interrogante sin rspuesta de ¿Por qué vuelven los toreros?

Otro caso, entre lo pasado recientemente fue el regreso para un festival, entre traje campero, corto, de Manuel Benítez el “llamado Cordobés”, con título oficial de “Quinto de los Califas”, en un festejo a beneficio de la lucha contra el cáncer, ha reaparecido en los ruedos a la edad de 78 años. Quien fuera verdadero fenómeno e ídolo a nivel mundial del planeta de los toros en los años 60 y 70´S.

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Con él hicieron el paseíllo otros paisanos; “Finito” de Córdoba, Julio Benítez, el hijo sí reconocido de Benítez, José Luis Torres, Israel de Córdoba y a caballo don Fermín Bohórquez, otro que también debe llamársele por título nobiliario “Cabalero en plaza” y de quien por sus últimas actuaciones y lo hecho en diversas plazas, debe hablase y escribir mucho.

Decíamos que es este Califa, el Quinto de ellos, precedido por Manuel Rodríguez “Manolete”, y más antes, en orden descendente el “Guerrita” y “Machaquito”; siendo el primero de los cinco: “Lagartijo”, quien así fue bautizado por el celebérrimo cronista taurino de curioso apelativo “Sobaquito”. Es por tanto Manuel Benítez “Califa” del torero por nombramiento otorgado por el Ayuntamiento de Córdoba en el Alcázar de los reyes en ceremonia solemne el 29 de octubre del año 2002, atendiendo a la petición de numeroso grupos, peñas y el Ayuntamiento de Palma del Río de donde es originario este ya histórico “monstro” del toreo moderno.

Pues ante el asombro de todos, a los 78 años de edad disfrutado de una condición física excelente y envidiable ha toreado con señorío, realizando su toreo con la izquierda con una sencillez que raya en lo sublime y dejando nuevamente muestra en este momento de su regreso, ocasional, único, que izquierdas como la suya, pocas.

Y su regreso, sorprendente, inesperado y que llenó de asombro a quienes lo vieron, nos ha hecho preguntarnos de nuevo: ¿Por qué vuelven los toreos?

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Con motivo el regreso, la aparición de José Miguel Arrollo, en una plaza de toros, después de una muy obvia preparación en el campo; toreando becerras, matando algún toro a puerta cerrada, pero con distancia con regusto. Ya vestido de luces, en el patio de cuadrillas, le preguntó su padre; ¿Qué sentía? ¿Si, estaba nervioso? – a lo que él respondió: – “Que no, que estaba tranquilo”. – Pensando que ahí en el patio de cuadrillas, le vendría el agobio”. ¡Pero qué va! He estado tranquilo, como si estuviera en mi casa con mis amigos. ¡Fenómeno!

“Tragedia, sangre y muerte en el ruedo. “

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Eduardo del Villar un Forcado joven de 26 años de edad, hacía la suerte de la “pega” con una autenticidad que rebasaba la verdad. Mientras otros colegas suyos, llamados también “Cabo de Cara”, porque van a la cara del toro, para realizar la suerte de la ”Pega”  dan un pequeño salto hacia atrás, como para tomar impulso o más bien esperando la embestida del toro para tomarlo de la parte posterior del testuz y sostenerlo. Del Villar, verdaderamente se lanzaba sobre la cabeza del burel, encunando su cuerpo entre los pitones y con ello tapar la vista del toro, dominándolo en espera de que sus compañeros que vienen detrás; los forcados de “Ayuda de pega” o apoyo y los de “Cola” terminen de realizar la suerte. Y eso, eso exactamente con mucho arriesgue como siempre lo hacía, fue lo que hizo Del Villar, pero el derrote maldito del de “Rancho Seco” le  dio certera cornada cerrada; en la corrida que se realizó en Seyba Playa, Campeche este domingo. La pega se consumó exitosamente en ese segundo intento, pero EDU llevaba ya la mortal lesión.  El rejoneador Rodrigo Santos, el apoderado Alonso Cuevas, los matadores Arturo Macías; y Pedro Gutiérrez Lorenzo y Eduardo Gallo, Julián López desde España; Federico Pizarro, quien junto con el rejoneador Emiliano Gamero compartían cartel esa tarde han sido los primeros en manifestar su dolor y pena por esta tragedia. Pizarro, fuertemente impactado, con gran dolor, habla acertadamente de su respeto por el  máximo protagonista de la fiesta: “El Toro” y quienes como es el caso de Del Villar lo enfrentan valientemente. El otro alternante, Gamero, a quien correspondía el toro, afectado por lo ocurrido aportó datos sobre la muerte de su amigo, con quien con frecuencia alternaba. El subalterno de rejones Apolinar Mendoza el “Poli de Puebla”, también se  manifestó consternado. Para quienes esto leen les pasamos la propuesta del cronista y amante del arte de Rejoneo Mauricio Locken Lodigiani de ver y difundir un video de excelente pega de EDU en La México, apenas en la temporada pasada. 

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Este servidor que muchas veces tuve la oportunidad de ver a los Forcados de Hidalgo grupo al que pertenecía Eduardo como herencia taurina de su tío Gerardo y habiendo tenido también la fortuna de ver en acción a prácticamente todos los grupos de forcados del país y a algunos de Portugal, siempre lo dije: “Para forcados los de Hidalgo”, por esa manera, verdadera técnica personal para hacer la pega que tiene su “Cabo de Cara”, además de su muy simpático y agradable  trato. ¡Lo que hace, siempre lo hace con gran verdad y mucha valentía!

¿Qué sí la cornada era mortal de necesidad?  Que sí faltó, o no atención médica? ¿Qué si no fue posible que la ambulancia se desplazara por fuera de la plaza? ¿Qué si llegó con vida o no al Hospital de Especialidades de Campeche? Son preguntas cuya respuesta ya no resuelve nada. Lo cierto es que de alguna manera algo debe hacer, principalmente la Asociación Nacional de Matadores de Toros, Novillos y Similares, pues, tan sólo un día después en otra plaza de esa península en Mani, Yucatán, pierde la vida el novillero de 24 años de edad, Luis Miguel Farfán, el reporte es dramático y sobre todo que procede de la Gobernación; es decir, ningún portal, web, diario taurino o corresponsal de toros estaba presente y tiene que ser la oficialidad la que informe. Muerte por shock hipovolémico (gran pérdida de volumen sanguíneo) por lesión grave de órganos internos. Esta realidad pone en evidencia la forma en que se da la fiesta en esa región peninsular: en plazas de trancas, con ruedos de caña brava o tules y por supuesto carencia de enfermería y Servicios Médicos dignos y con recursos. Solamente falta que la arriba aludida ANMTN y S. A.C. declare que se trata de plazas donde los actuantes pueden o no cubrir sus cuotas a la Asociación; pueden o no ser miembros de ella, y por tanto, pues no los protegen o intervienen.

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Y, entonces, ¿Dónde queda la dignidad de un torero que de una u otra manera expone su vida? ¿Dónde queda, pues la dignidad de la fiesta? Q.E.P. de Dios descansen Eduardo Del Villar, un chaval muy, muy valiente que siempre quiso hacer las cosas con gran apego a la verdad y así haciendo las cosas como a él le gustaban, encontró a la muerte.  Y, Luis Miguel Farfán. Un novillero que soñó siempre como sus colegas en el triunfo.

Y para colmo, los ruedos en España también se cubren de Sangre:

En corrida de la feria sanisidril, martes la duodécima de ellas. Se

suspende el festejo a la muerte del segundo toro. Caso insólito; los

tres espadas parten plaza en la enfermería y ahí permanecen donde

son intervenidos por el cuerpo médico de plaza, al frente del Dr.

Máximo García Padrós, Cirujano en jefe. Con los siguientes reportes:

David Mora: De azul negro, con bordados en oro, remates y cabos

blancos.) Cornada  seria, de 30 cents. Con desprendimiento de la Vena Femoral, contusión de la vena del mismo nombre, arrancamiento de los vasos colaterales y lesión del musculo Cuádriceps (conformado por cuatro músculos) del muslo izquierdo. Además otra herida de 10 cents. de longitud en la axila izquierda que contusiona el paquete venoso y alcanza el hueso Húmero (del brazo) izquierdo. Una vez operado fue trasladado a la UCI del Hospital Virgen del Mar. Herido por toro de “El Ventorrillo”.

Antonio Nazaré: lila y oro. remates blancos;  Golpe en la rodilla con lesión de ligamentos, para ser valorado por Resonancia Magnética, el toro fue de “Los Chopes”, mismo, el segundo, que propina tres volteretas al joven matador Saúl Jiménez Fortes: de grana y oro, remates y cabos blancos con cornada cerrada y contusión en el muslo izquierdo. Y, recién en Las Ventas, corrida de viernes 30. El valiente matador, valiente es un título que él se ha ganado a sangre desde los inicios de su carrera en 1077, Miguel Abellán, fue cogido de manera brutal dramática, por el primero de la tarde de Montecillos. Resultado del fuerte arropón: Traumatismo Cráneo Encefálico con Conmoción Cerebral, Traumatismo Abdominal con lesión contusa de riñón. Abellán es ingresado a la enfermería, de donde sorprendentemente sale para matar a su segundo el 5to. Se corre el turno para que termine de reponerse. Oreja. Enorme ovación. Al final es trasladado al Hospital, donde pasa la noche en UCI y desarrolla Hematuria. (sangrado en la orina) Todo esto, una vez más nos hace preguntarnos: ¿De qué están hechos los toreros?

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¿De qué están hechos los toreros?

¡Volví por si alguno le quedaba duda!

Después de la tremenda cogida por el primero de la tarde del “Montecillos”, Miguel Abellán; quien es hijo del llamado “Maletilla de oro”, fue llevado al enfermería, en brazos de las asistencias; por el callejón recibió la ovación más expresiva y emotiva que se recuerde en reconocimiento al valor de un torero. Estabilizado ahí y repuesto, ha salido a matar a su segundo enemigo. La severidad de las lesiones obligó a llevarle al Hospital y que pasara la noche en UCI. Ante la interrogante de ¿Cómo puede un  torero, después de la fuerte conmoción salir a lidiar y matar un toro más.

Él ha dicho: “Volví por sí a alguno le quedaba duda”. Refiriéndose por su puesto a la clase magnánima de valor que él posee. Fue: “de las orejas más importantes de mi vida: He salido de la enfermería con la negativa de los médicos, mi padre, apoderado. Pero desde crío aprendí que mientras quedase un último aliento…Me he jugado la vida. He vuelto por si alguno le quedaba dudas. Madrid es sabia. Cuando te ven así; Todos de píe, el 5. El 7, el 2…Y, estas singulares declaraciones las ha concluido diciendo: “Volveré a la enfermería…”Me siento mareado”.

“El gran Gabo en los toros”

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Defensor de la fiesta con argumentos sólidos, producto de una mente pensante el Nobel de Literatura, fue aficionado a los toros y  con frecuencia se le veía en los callejones, barreras cercanas al ruedo y en el ruedo mismo, como se muestra en las fotos de la Plaza “Las Ventas”, o en “su” Santa María de Bogotá; o en esas plazas de Dios en Colombia, México y España a donde gustoso asistía y recibía el cariño de la afición, o como aquella vez en la Feria de San Isidro, en que José Miguel Arroyo “Joselito” le brindó un toro en 1996, hecho que como notica dio la vuelta al tauro planeta, y fue motivo para Joselito de leer en un solo tirón “Cien años de soledad”. Más recientemente, en febrero, el 8 en la monumental de Aguascalientes se le vio en el mano a mano entre Julián López “El Juli” y Joselito Adame, y a los 87 años de edad.

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Desde sus primeros años de vida periodística a su ingreso como reportero y cronista de todo tópico en 1946 al “Espectador”, diario colombiano que en 1954 le envía como corresponsal a Europa, por cierto al cierre por razones de persecución política del diario, se queda en las Europas con una mano delante y otra por detrás.  Ya había entonces cubierto todas las fuentes y deja testimonio de su paso por la crónica taura. De su debut  “de luces” en una crónica, extensa, pero rica, muy rica en detalles sobre la vida de un torero caleño; un documento para la historia, eso es lo publicado en torno a la personalidad del  torero paisano suyo y que bien puede ser considerado torero de época: Joselito, el llamado “Joselito de Colombia”. Era el año de 1955, tiempo de la dictadura del general Franco y época de oro de Luis Miguel Dominguín; Gabo tenía entonces 28 años de edad. El reportaje se titula: “Joselito revela los secretos de su triunfo” y no sería por casualidad que las primeras aventuras que bien narra el joven periodista Gabo, son verdaderos periplos del inquieto Joselito, quien siendo un chaval se fuga de casa para iniciar una gira de cuatro meses de maletilla por Bogotá y Medellín llegando de regreso a su natal Cali, con el cuento chino  de que ya era Torero Diplomado, y donde su madre doña Jesusita con harto ingenio e inquietud taurina le convierte su traje de Primera Comunión, en su primer traje de luces: cociendo laberintos de lentejuelas. Relata Gabito, que el impulso que llevó a Joselito a querer ser torero surgió después de una función de cine viendo la película mexicana “Toros, amor y gloria” con Cagancho.  Con su dominio natural de la narrativa, cuenta que Joselito toreo un Viernes Santo en Cerete, Departamento de Córdoba, recibiendo una cornada en el rostro que le deja marca perpetua con una gran cicatriz que le atraviesa  el pómulo. Y, nos cuenta también que: “afirma – Joselito  –  No tener ninguna superstición, y se alegra de no tenerla, pero es un católico convencido y atribuye la marca en el rostro << al disparate de torear en Viernes Santo>>”.

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Como testimonio de su taurinidad queda la sentencia periodística: “Cien años…la soledad nos concede ese pudor de la primera vez para escribir, para pintar. Para torear. Para amar. La primera vez nunca muere. Periodismo y toreo son siempre hechos con la pureza de la primera vez”.

  

¡A Gabriel García Márquez, le gustan los toros!

No está por demás mencionar aquí, que existe un poema, bueno así le llamó su autor, otro grande Joaquín Sabina, quien título a esas líneas “Por si no lo sabían”. Resulta extenso el tal poema y no es nuestro propósito reproducirlo aquí.

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Sabina Menciona ahí, entre diversos artistas, escritores, compositores y personajes diversos, un total de 33 personajes que van desde Francisco de Goya, Federico García Lorca, Ortega y Gasset, Ernest Hemingway, Juan Manuel Serrat, Mario Vargas Llosa, y remata: “a Gabriel García Márquez, al japonés del siete, al defensor del pueblo, le gustan los toros… y a mí también”.

La Verónica. Una mujer piadosa, un lance clásico.

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Dice la tradición cristiana. Y esto no está registrado en las sagradas escrituras: Nuevo Testamento, que cuando Jesucristo iba camino del Gólgota a ser crucificado, en una de las detenciones se acercó una mujer que llevando en sus manos un blanco lienzo lo aplicó a su rostro, para limpiar el sudor, lagrimas y gotas de sangre que escurrían de la heridas que provenían de la aplicación de la corona de espinas, bofetadas y demás golpes recibidos la noche anterior.Y que para sorpresa de todos, apreciaron que en el lienzo quedó impreso para la posteridad el trazo de rostro de Jesús en imagen a la que los años han dado el nombre de Divino Rostro. Los evangelistas Mateo y Lucas, son los únicos que mencionan la presencia de las buenas mujeres, tanto en el trayecto de la pasión, como en el de la muerte en la cruz, cuando junto a Él, a su píes estuvieron; su madre Maria, Maria de Magdala, Maria la de Cleophas, Maria madre de Santiago y otras muchas mujeres, seguidoras de Jesús y que junto con José de Arimatea, esperaban la muerte del crucificado para darle sepultura, siendo Nicodemo quien embalsamó el cuerpo con una mezcla de mirra y áloe. Los píes de notas en diversas ediciones de los evangelios mencionan como cierto el hecho de que el Talmud habla de mujeres que llevaban a los condenados brebajes calmantes.

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Y, es Nicodemo en su evangelio considerado como de los apócrifos quien sí menciona a una mujer de nombre Bernice, de traducción Verónica quien recibió de Jesús la curación milagrosa de sus males, uniéndose ella al grupo de mujeres que siempre le siguieron para atenderle y servirle.

Desde que la tauromaquia se trasformó en un arte con reglas y aparecieron escritos que las describen, encontramos a La Verónica, como uno de los lances fundamentales y sobre todo de un gran valor no sólo estético, sino, que conlleva valor en si mismo al ejecutarle, por tratarse de uno de los primeros lances que se dan al toro, recién salido de corrales, antes de haber sido picado — aunque la Verónica puede ser ejecutada como parte de un quite, al salir del caballo –. Se le considera de lo más clásica, siendo que clásico es un elemento que ha perdurado en una cultura durante un largo periodo, hasta convertirse en algo representativo de ella.

140404-toros-02Así la Verónica se convierte en algo muy representativo del toreo, su descripción más antigua,  es la que aparece en la Tauromaquia de José Delgado “Hillo”, publicada en 1976, bajo el título de ”La tauromaquia o arte de torear, obra utilísima para los toreros de profesión, para los aficionados y toda clase de sujetos que gustan de toros”, dice: Suerte de frente, o a la Verónica. Esta es la que hace de cara al toro, situándose el diestro en la rectitud de su terreno. Es la más lúcida y segura que se ejecuta, y sus reglas son en proporción de los toros. El “franco”, “boyante”,”sencillo” o “claro”, que todo es uno, se debe dejar venir por su terreno, y, cuando llegue a jurisdicción, cargarle la suerte y sacarla; y, hasta este acto, parará el diestro los píes, para lograr echarle cuantas suertes quiera, procurando siempre que quede la res derecha y no atravesada, esta descripción se continúa de manera muy detalla y completa, analizando en detalle los diversos modos de ejecutar la suerte de acuerdo a cada tipo de toro: los que “se ciñen”, los que “ganan terreno”, los “de sentido”, los “revoltosos”, los toros “abantos” ó “temerosos” y por último los “toros bravucones”. Resulta importante señalar que esta muy erudita descripción va precedida de una sentencia que reza: “Toda suerte en el toreo tiene sus reglas fijas que jamás faltan”.

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Después de Pepe-hillo, la siguiente tauromaquia que aparece, es la de “Paquiro” también se ocupa de ella, describiéndola en los mismos términos, es el tercer autor “Guerrita” en orden cronológico quien cambia, rectificando a sus antecesores, diciendo que el torero debe situarse en rectitud con el toro aunque de costado.

Descripción clásica: Desde que se inicia el lance hasta que se consuma, el cuerpo del torero irá girando levemente, conservándose la situación de los pies en el cite hasta el final. La pierna por donde se  torea – la derecha si el lance es diestro y la izquierda si el toro ha de pasar por el lado contrario – siempre adelantada, saliendo al encuentro del toro. Si el lance se da por el derecho, cuando el toro mete la cara en el capote, la mano izquierda bajará y se replegará hacia la cadera contrario, mientras la mano que conduce el capote – la dercha  en este caso – se mueve al compás de la velocidad del toro para templar la suerte y alargarla hasta su final. Instante en que se adelantará la pierna izquierda para poder ligar otra verónica por el lado contrario según la misma técnica. La descripción es de José Antonio del Moral en “Como ver una corrida de toros”.

En nuestros tiempos Guillermo Sureda en su “Tauromagia”, nos dice, que – volviendo a lo clásico – Clásico consiste en “ver volver”, es decir que es clásico lo que sufre una suerte de eterno retorno, lo que, en definitiva, está, en uno o en otro sentido, por encima de las modas y los modos: lo que desaparece para volver a surgir con tanto ímpetu como antes, lo que, en resumen, tiene “ejemplaridad”. Parafraseando a Sureda, diremos que lo clásico es lo que al volver a verle, nos sorprende, nos llena de júbilo el reencuentro con ello, con lo clásico, en otras palabras y hablando más en tauro; es el impulso que nos hace levantarnos del asiento ante la ejecución de una Verónica estupenda. Es el ¡Olé! que brota espontáneo ante los vuelos del capote de una buena Verónica. Y, si va acompañada de arte o de sentimiento, que esto segundo crea lo primero, brota la escandalera; de lo contrario, los ¡bues! sonaran con la protestante rechifla si se echa la “patita pa´tras”, ó lo que es más grave, si se comete algún error puede surgir el accidente.

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De esta verdad irrefutable, surgen dos dictados que al paso del tiempo cobran valor, el uno de Carlos Septién García cronista conocido como “El Quinto”: “Un torero que había adelantado el píe para dar el paso hacía el sitio donde canta la ofrenda de un lance o donde se llora la muerte de un hombre”. Ó, el otro dictado, de otro Carlos, Fernández Valdemoro, conocido como “Pepe Alameda”: ¡Un paso atrás y muere el arte, un paso adelante y puede morir el torero!  Ambos, hacen clara alusión al sitio exacto en el terreno del albero que debe pisar el diestro. El “remate”, queda a cargo del mismo “Quinto”: “pero una Verónica no puede darse si el torero, cara al toro, no da un paso adelante hasta invadir la ruta de la muerte y obligarlo a que deje un espacio para que se alce la vida de un lance”.

Vamos ahora, a lo que, los que de toros escriben han plasmado en sus crónicas al paso del tiempo. De Luís Castro “El Soldado”: “La más clásica de todas, desde luego. Desde el cite, que no totalmente de perfil, apunta una idea del antiguo cite de frente. Luminosamente extendido el capote en una roja comba tersa y dura, casi metálica; marcando el terreno del toro en una lenta curva imperial; guardando la masculina naturalidad del cuerpo mientras los brazos se mueven señorialmente”. Es esta la verónica que “El Tío Carlos” llama

De Bronce, dando el título De Plata a la de Pepe Luís Vázquez: “Fina, estilizada como un moderno apunte, Los píes juntos: el diminuto cuerpo airosamente erguido, la cabeza acompañando levemente el trazo. Y el capote abierto en un suave asombro de abanico escarlata a cuyo invisible varillaje de gracia va prendido el toro, andando paso a paso, como una digna dama”.

De la magistral interpretación que de la verónica hacía Manuel Rodríguez “Manolete” el “Tío Carlos” dice: “Pero salió Manolete. Y  haciendo un toreo hondo, largo, señorial y exquisito, trazó las tres verónicas más templadas, más eternas – entiéndase el absurdo – y más sentidas que se hayan visto en mucho tiempo. El remate de aquellas tres páginas de oro antiguo, fue una media verónica indescriptible. Justa, indolente, imperiosa. Un quite inmortal. Cada lance fue un rugir de 50 000 gentes”. Contrastántemente, el mismo tauro-escritor, al mencionar el enorme y profundo silencio que solía acompañar la presencia del Monstruo de Córdoba en los ruedos escribió: “Silencio del que brotaba el vuelo firme y quedo de los naturales o el callado aleteo del águila imperial de su Verónica”.

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De Silverio, el de Texcoco el libro de Septién García titula una crónica: “México es una Verónica” y así lo dice todo…”Y entonces, con dolor desgarrado nace el lance o el pase de Silverio Pérez y nace así; trenzadas en él la vida y la muerte”. 

Es la Verónica en toda su hermosura,”esa cosa eternamente nueva que es lo viejo: esa cosas frescamente moderna que es lo antiguo”.

Sin duda quien dejó en la historia de la memoria gráfica de los que lo vieron imagen perdurable de su Verónica fue Antonio Ordoñez, del Maestro de Ronda nos dice Sureda, y esto es muy importante, trascedental, diría yo: “Que ese su toreo de capa a la verónica no es esporádico, insólito, discontinuo, sino, durante muchos años, todo lo contrario, es decir, casi cotidiano, frecuentemente repetido en las plazas, frente a toros de muy diversa condición. En este sentido es uno de los casos más admirables de la historia del toreo.

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En efecto, el toro va ya embebido en el capote, ancho y grande – como un velamen henchido – de Antonio Ordoñez. El compás se ha abierto, adelantando la pierna de la salida para dar así más profundidad al lance, que se ha ido creando a un ritmo cansino, tiene una belleza fascinante, una armonía escultórica, una ampulosa serenidad estética. Tres palabras aparecen a la hora de una valoración: autenticidad, belleza, lentitud y una sola como resumen: clasicismo”.

Por último; es la Verónica la reina de las suertes de capa y desde luego la más común entre los lances de recibo, pero es también –mucho ojo para saber apreciarle — la más difícil de ejecutar pues torean los dos brazos. El secreto está en saber jugar ambos muchas veces con distintas velocidades.

¿De qué están hechas las Figura del Torero?

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La respuesta a esta pregunta puede considerarse la materia prima, la madera de la que están hechos los toreros que llegan a figuras, Primero que nada una gran afición que supera recorrer el camino del calvario de maletillas, novilleros, y de salir del montón de coletas para llegar al privilegiado sitio, del que una vez alcanzado lo más difícil es permanecer ahí; Constancia, valor, pero sobre todo tres cualidades que son verdaderas virtudes: ¡Personalidad, Elegancia y gracia…toreras!

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Y ya que mucho hemos hablado y ejemplificado con las figuras hispanas vamos a mencionar algunas de las nuestras, sin pretender elaborar una lista completa, no puede hacerse el intento sin colocar de entrada a don Rodolfo Gaona, figura aquí y en España que ingresa a la historia del toreo con categoría de aristócrata que se enfrenta a los grandes de su época: Juan Belmonte y Joselito; seguido de Carlos Arruza, un torero que en la península logró llegar a igualar al número de corridas toreadas en un año por el gran Juan Belmonte, sin  superarle, pudiendo y no queriendo hacerlo por respeto y tuvo Arruza la gloria de ser quien enfrentara en los ruedos de aquí y allá a otra gran figura, un verdadero monstruo, el de Córdoba; Manuel Rodríguez “Manolete”. Fermín Espinoza ”Armillita”, el niño que torea como un maestro y luego el maestro joven en quien las máximas figura inclusive Gaona, aprecian una inteligencia joven que tiene el don.  Lorenzo Garza, Fermín Rivera, Después de él muchos otros, y los recientes Joselito Huerta, Manuel Capetillo, Antonio Lomelín, Eloy Cavazos, Manolo Martínez, sin duda el último de los nuestros que además de figura, fue considerado “mandón” de la fiesta. Todos ellos triunfaron en Madrid, placas en bronce con su nombre así lo confirman y salieron por la puerta del Príncipe en la Maestranza de Sevilla. Estos grandes toreros nuestros también fueron por mucho tiempo las bases de los carteles en las importantes ferias de Bogotá, Medellín y Cali en Colombia; Lima, Perú y Venezuela. Verdadera época de triunfos de mexicanos, verdaderos figurones que llenaban las plazas de sud-américa y triunfaban con toros del campo bravo mexicano.

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Pero volviendo a la reflexión cuando pensamos, nos preguntamos, si un torero que actualmente se encuentra en el candelero, puede llegar a tener el don, ¡Don de figura del torero! Tratando de despejar esta duda, observemos sí el torero logra descifrar el enigma que cada toro trae dentro; la comprensión anticipada de las embestidas, la de sus cambios, querencias e inercias, si logra hacerlo podrá entonces sorprender al público mostrando que entiende y da lidia a ese y a todos los toros, propiciando la naturalidad y la improvisación que vienen con el genio y el don de poder ser figura del torero.

 

 

140306-toros-03En la novela “Currito de la Cruz”, considerada uno de los clásicos de la literatura de la “Toromaquia”, como bien dice ahí su autor Alejandro Pérez Lugín nos relata la escena que no deja de ser dramática pero llena de inmensa simpatía en que “Currito” en la plaza de Málaga, estando en esos momentos que todo torero suele pasar, decir malos, es poco; momentos fatales, de fracaso tras fracaso, arrastrando lo poco que le quedaba de su antes augusta  elevada personalidad; se enfrenta el personaje a un toro que es un malaje y se le imposibilita darle muerte, dice el texto de la novela: “…llevaba Currito quien sabe el tiempo, diez minutos, media hora, un año, un siglo, intentando golpe tras golpe, desde muy lejos, descabellar al toro, rodeado de toda su cuadrilla, a la que la actitud amenazante del público impedía acercarse al enemigo para “aliviar al matador”, cuando, sin que nadie se percatara de su presencia en el ruedo, llegó hasta el corro un borracho, apartó de un empujón, por un traspiés, a un banderillero que le estorbaba el paso, se metió en la cuna – de los pitones – y, apoyando el índice en el testuz, al cual ni con toda la longitud del estoque llegaba el matador, enseñó a este:

–      Aquí es donde tienes que dá. Aquí y ¡Pum!