“La tienta de hembras”

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PARTE 2

Después de observar la respuesta de la vaca ante los puyazos, que invariablemente mínimo serán  tres, se colocan también de dos a tres pares de banderillas, cuyo objetivo no es tanto hacer sangrar a la res para descongestionarle, si no para apreciar: ¿Como se arranca? ¿Va de lejos? ¿A buen trote? Y lo más importante y bello: ¿Cómo mete la cabeza al momento del encuentro? Y ¿Cómo sale del par, huyendo, doliéndose, bramando, o sale persiguiendo a su banderillante y llega ponerlo en apuros? Esa, esta última es la vaca que debe recibir toro en sus traseros.

Con la muleta se deberán observar sus movimientos, complexión orgánica y sobre todo el comportamiento. Dice Domecq; “Hemos de observar con cien ojos el recorrido que tiene, si embiste derecho y no se cansa de seguir el engaño, y, finalmente, la falta de brusquedades, la cantidad de suavidad que atesora, sin perder fiereza ni casta”. La observación, por parte del ganadero es compulsiva, escudriñadora y casi científica, al analizar el comportamiento de la vaca sustentante.
La tienta debe hacerse en silencio. Las vacas son mucho más distraídas que el toro – Y ya sabemos que el más leve gesto inoportuno, vamos, desde un pañuelo que se desdobla, un sombrero que se quita, un diálogo en voz fuerte –
cambian el rumbo posible de una vaca que está siendo probada para ser madre de un toro. Definitivamente el toreo de tienta es distinto al toreo de plaza grande. Es toreo de campo, que tiene mucho de amor, como bien han dicho en España, Pépe Luis Vázquez y Alfonso Novalon: “Porque debe hacerse suavemente y despacito, así como acariciando y sobre todo con mucho silencio, llamando a la vaca con tersura de voz y con verdadero amor, hablandole a la vaca a voz baja: – ¡Vamos becerra linda!…¡Venga, vamos a hacer cosas bonitas!” 

Lo cierto es que muchas veces la tienta se ha convertido en fiesta, digamos; actividad pachanguera, y de alguna manera así se dan, con tal de preservar y cumplir con ciertos compromisos para que la fiesta siga adelante, pero tenga usted la certeza de que si le convidan a una ”tienta” donde la asistencia es numerosa, será un “tienta social”, más no un autentica, como en las que el ganadero se comporta como estricto sinodal para aprobar las vaquillas que pronto  irán a ser apareadas con sus sementales. Precisamente, par dar una idea del sistema de calificación que aprueba o no, a una vaca, presentamos usted el siguiente que es utilizado por los Domecq: S.= SUPERIOR, B.= BUENA T.= BUENA o TORO, R.= REGULAR, D.= DESECHO. En el que las letras “S y B”, destinan la vaca al apareamiento; labor harto complicada e importantísima. Se trata de que un grupo de vacas “Hato” sea destinado a un mismo semental, con él convivirán durante la primavera, por ello las tientas son en el otoño tardío o el invierno, para que con los primeros soles de marzo, su “calor” y todo lo de romántico que la primavera trae se lleven  a cabo los apareamientos. Así, si todo se da bien, ya que la gestación tiene una duración de nueve meses y dos semanas, los alumbramientos serán también con la nueva primavera.
Y continuando con el sistema de calificación; la “T”, aunque no es de superior o buena, si permite la posibilidad de que a la vaca se le eche toro, un toro con ciertas características, que brinde la posibilidad de que aquello que el ganadero consideró que a la vaca le faltó, para ser buena, digamos; estilo, fiereza, ausencia de querencias, recorrido, movilidad, codicia, acometividad y tantas y tantas cosas, que el toro para salir bueno, debe tener. 

De ahí, insistimos, la importancia de programar los apareamientos, en otras palabras, no se trata de echarles toros a las vacas, o de echar las vacas a los toros, sin ton ni son. Esto es una verdadera ingeniería, y es ahí donde los ganaderos se equivocan, y de seguir haciéndolo, continuaran viendo las corridas desde el palco de ganaderos con el sombrero metido hasta las cejas. Y quienes no se equivocan saldrán a dar vueltas y más vueltas al ruedo, sonrientes y saludando, sombrero en mano.
Resulta obvio que las calificaciones “R” y “D”, mandan las vacas al carnicero, no se vale dejar aquellas regulares, para festejos de tercera, el ganadero debe ser siempre y plantear las posibilidades de que su ganado resulte de Primera.  Imagínese usted, si mucho se ha dicho que el ganado bravo “no tiene palabra de honor”, lo que podrá salir, si ya desdenantes le están diciendo que el ganado es de tercera, o como le llaman de “desecho”, eso no existe ¡O es o no es! Y lo que es, va a la plaza de toros, lo que no, al carnicero.
Por eso en las tientas no hay comentarios. Solo el ganadero sabe lo que tiene, cómo lo puede empadrar, y cuantas, de las vacas tentadas se van directo al carnicero. Nosotros, los invitados, debemos limitarnos a ser agradecidos:
“Muchas gracias, don Fulano”. Y Nada más. En el campo las palabras son pocas y, en muchas ocasiones salen sobrando.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — El popular Pepe Luna Juez de callejón tomando de su schhoma, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Multitud de llamadas recibe Arturo Macías en el hospital y luego  en su residencia en España en La Alcomocosa en el Castillo de las Guardias, suman cientos los mensajes colocados en su web y en Facebook, a lo que él contesta con un “Gracias a todos”. Surge también la polémica: que si el apoderado lo envió al matadero, que si entre cada corrida va a ser con escala en el sanatorio de toreros y lo más grave, que si la entrega y el valor de Arturo no van a la par de su técnica y conocimiento. Yo no creo eso. El que no arriesga no gana, esa es una gran verdad, pero todo tiene un limite: Arturo tiene que saber sacar la casta, y saber cuando debe decir: ¡Hasta aquí llego yo! de lo que – las empresas—le ofrecen y le dan. Y entonces empezar a exigir, mientras tanto no queda otra más que tragar. Pero, ¡Aguas con el de aguas! el cuerpo tiene un límite y Corbacho, también lo tiene, recordemos que él es un apoderado motivador que tanto logró con José Tomás y Talavante, pero que al final logró que lo dejaran. Dicen que las cornadas son medallas, lo difícil es superarlas y saber lucirlas.

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 ¡Se hará lo que se pueda don!

Anécdota verdaderamente clásica es la siguiente, si tomamos en cuenta que se considera como “clásico” todo aquella que trasciende  a su época, ésta vieja, añeja y sabrosa historia es tan clásica como su protagonista, el llamado “Pasmo de Triana”, Juan Belmonte, quien estando encumbrado en la gloria de sus tiempos, gozaba de la muy grata compañía de los más brillantes intelectuales de su época, conviviendo de manera frecuente con ellos, quienes además de cobijarle y apapacharle, le acompañaban en los corrillos que se formaban al termino de las corridas. Y al festejar el triunfo de una de aquellas en que Belmonte había estado sublime. Vino el elogio de todos los tertuliantes, destacando el de don Ramón del Valle Inclán, quien al frente de sus colegas, entre los que de seguro se encontraban: el sabio don Gregorio Marañón, otro Ramón, Pérez de Ayala, Sebastián Miranda, y Eugenio D´Ors, entre muchos otros, y en el paroxismo del éxito en esa tertulia de festejo y comentarios del Valle Inclán le dijo:
Juanito; para que seas perfecto, sólo falta que un día de estos ¡Te mate un toro en la plaza”.
 A lo que Juan, muy parsimonioso, con esa genial sabiduría, propia únicamente de quienes portan el duende, respondió:
Don Ramón: ¡Se hará lo que se pueda!

“La Tienta de Hembras”

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PARTE I

Sin duda alguna “La Tienta” es, así debe ser, considerada como la estructura basamental de la fiesta brava. De una tienta de vaquillas correctamente realizada, un promedio – sin exageración – de casi, dos a una de las vacas tentadas deberán ser desechadas, es decir de nueve se aprobaran y pasaran a ser cargadas por toro solamente tres; en esa proporción se actúa para preservar únicamente las que se encargaran de transmitir a su descendencia  sobre todo Bravura, Fijeza y Nobleza. Dice la ganadera doña Laura De Villasante que esto es una “Estimación de parámetros genéticos para el comportamiento durante la tienta”.
Decimos “Tienta de Hembras”, porque también la hay de “machos”, aunque en nuestro medio, esto no se practica con frecuencia. El macho se cría para llegar a la plaza sin haber sido “tocado” o expuesto a faena alguna. Quedando la tienta de machos limitada para aquellos novillos o toros que van a ser destinados a simiente. Serán los “Sementales” o cuando el ganadero quiere corroborar resultados de sus empadres. 


Han escrito los clásicos, Cossío, Sanz Egaña  y Domecq, que la tienta es una verdadera experiencia científica, en la que se demuestra que “el dolor, no detiene la acometividad”. Podría hasta bien afirmarse que “el número de puyazos es igual al Índice de Bravura.” De este modo el ganadero, selecciona la complexión orgánica básica del temperamento esquizoide y los caracteres somáticos, dicho de una manera más simple; en una línea, se trata de seleccionar a la futura madre del toro de lidia.
Nos estamos refiriendo, claro a la ceremonia importantísima de picar a una vaca en la tienta. La vaca a tentar saldrá  a la placita de tientas, y después de dejarla correr en circulo, claro, todo lo que quiera, el tentador intentará “fijarla” con el capote, evitando el lucimiento personal, se trata únicamente de que el animal se “entere” y de ahí la llevará al caballo, haciendo un rápido recorte al dejarla frente al picador. Y ahí, la vaca mostrará su acometividad al ir pronta, lenta o reservadísima, al caballo. El ganadero observará atento esto: ¿Cómo acomete? ¿Baja la cabeza, trata que quitarse la puya, pelea, re-pelea  moviendo alegre el rabo? O de plano; Válgame Dios mío, rehuye, se queja y sale espantada. ¡Dios nos libre! 


Una vez tomada la puya y dada la pelea, el ganadero pedirá que se repita la suerte, ahora dejando la vaca a un mayor distancia. Y podrá haber un tercer intento dejándola arrancarse desde los medios o en terrenos distintos.
Es una forma de seleccionar con la distancia una de las más bellas cualidades de la bravura: arrancarse de largo, observar el galope de la arrancada, la prontitud de la misma y la codicia con la que la realiza.
Todo esto es lo que alguien ha descrito como: La complicada sencillez de colocar una vaca frente al caballo.
En la tienta, la pelea con el caballo es la piedra de toque.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — El popular Pepe Luna Juez de callejón tomando de su schhoma, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Serio e ineludible compromiso de Arturo Macías, el estar acartelado en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla una de las dos plazas, junto con las de Las Ventas de Madrid, de la mayor importancia en España, si bien la de Madrid, es eso, la de la capital. Sevilla le arrebata en buena lid, por su seriedad y el público que ahí señorea en sus tendidos, importancia y tradición. Ha sido el segundo de Palha, una ganadería con todas las de rigor para someter a examen a cualquiera que muleta en mano se les ponga enfrente. Y así ha querido el destino que ocurriera, en ese su segundo al iniciar faena de muleta, Arturo fue prendido en el muslo derecho, accidente seguido al hecho de que al aviso del toro a su lidiador ya había sido dado. Que la Juventud del aguascalestence permitan su pronta recuperación para que pueda aprovechas las oportunidades que por allá le esperan.

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 ¡Carajo…lejos…más lejos.!

Toreaba por aquellos ruedos de dios, en la muy vieja y señorial tierra madre de la fiesta más bella, el celebérrimo, Rafael Gómez “El Gallo”, iba con él en su cuadrilla otro celebre personaje, al tipo de los que antes hemos presentado en este anecdotario; Martincho, cualquiera de ellos, aquí el protagonista principal de la historia es “El Gallo”, quien ante la salida por la puerta de toriles de un ejemplar de aquellos, de aquellos con los que los toreros, la noche previa de la corrida suelen soñar, pues el verbo soñar se convierte en una hipótesis, lo cierto es que no pueden cerrar los ojos, conciliar el sueño, y por tanto mucho menos soñar. Pero ya esta en la arena el enorme animal, La cornamenta es delantera y de verdad parece adelantarse buscando a quien se le ponga enfrente el subalterno dispuesto, bueno, intentando bregar sale temeroso del burladero, al tiempo que pregunta a su matador: – Maestro ¿Dónde lo pongo? La respuesta apenas se escucha, por lo que el coleta en turno insiste gritando: ¡”Lejos!…Lejos”! al tiempo que con el brazo extendido hace señas con la mano indicando: –  Lejos…lejos
A lo que el subalterno aquel peón de brega y confianza con cara más de susto que de desconcierto, pregunta, intrigado: – Pero más lejos…¿Dónde lo pongo?
Y el inmortal Rafael Gómez “El Gallo” responde:
– ¡Carajo, lejos…lejos…donde yo no lo vea!

El Destete y el Herradero. Parte Dos

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Para la muy campirana faena del Herradero suele convocarse a familiares y amigos de los ganaderos, quienes visten “traje de carácter” ropa muy de campo. Curiosamente, participa en el herradero con mayor entusiasmo la gente joven; chavales, adolescentes y menores son los que se hacen cargo de sostener a los becerros para herrarles fuego, quizá sea eso una extraña similitud con la edad del toro. Se requiere de conocimiento y práctica para realizar esto, lo mejor es que los becerros sean lazados y apoyarse en un palo ubicado en el centro del corral designado para este uso, llamado Palo o Caña de Enlazar, en el se cruzará el laso que sostiene a los becerros. Por los lados se acercan dos que tres de los invitados para tomarle por los costados y derribarle, para ello la soga se ha ido recortando en su longitud enredándola en el palo, para limitar los movimientos del animal.
Insistimos que lo más importante es tener experiencia, conocimiento o al menos idea de lo que se va a hacer, pue4s tres cosas son fundamentales: La primera, que el becerro “no aprenda”, es decir, no hacerle “quiebros”, recortes, o estimular su embestida, ordenamiento que puede resultar paradójico, pues de suyo, por instinto, va a embestir. Segunda, que no se lastime en lo más mínimo, aquí, el cuidado y la protección de los pitones apenas nacientes es importantísimo, sobe todo de los machos, pero en ambos casos, las hembras también recibirán un trato especial en el cuidado de su  insipiente cornamenta, se aconseja tomar siempre pitón y oreja juntos, apoyar la mano firmemente que rodea la oreja y el pitón para que no sea éste el que reciba la tracción, pero, lo mejor resulta, como se h dicho, lazarles. La tercera recomendación va en el sentido de de hacer toda la maniobra, tan rápida, correcta y con buenos resultados  de al manera que todo pase tan efímero que no de lugar a que los becerros puedan recordar o retener algo en su “memoria”, diríamos en términos actuales: que nada quede grabado en su disco duro.


Se ha demostrado de manera fehaciente que la vaca recordará años después en la plaza de tientas la ubicación exacta de la puerta  por la que se dio suelta el día del herradero, si es que éste se realizó en la misma plaza.      


Para herrar se colocará primero el “hierro” de la casa, monograma en “fierro” con las iniciales de la familia, algún emblema u otro diseño, hierro previamente calentado en hoguera de leña que se enciende desde unas horas antes y que siguiendo cierta tradición, a más de leña, se alimenta con boñigas o majada seca de vaca, para hacerle más “ad hoc” con la faena, luego, seguirán los hierros con los números, combinación de dos o tres dígitos. Algunas haciendas cuentan con doble juego de números excepto el 6 y el 9 que se usan invirtiéndolos: es importante que el hierro este ardiendo a máxima temperatura, sin llegar al rojo vivo, pues este corta la piel; el número y el hierro de la casa  deberán quedar de forma pareja y lo más visible, pues años después, al salir a la plaza, será este el distintivo que más enorgullezca a la casa ganadera.  


Es el propio ganadero quien se encarga de herrar, así debe ser y lo más hermoso es cuando el ganadero enseña, ayuda a sus hijos menores y nietos a herrar: las manitas de los chiquillos fuertemente apretadas a las del padre o abuelo colocando lo hierros, mismos que son tan viejos y ancestrales como la casa, es signo de posesión definitiva y es el sello del ganadero que garantiza la casta. Terminada la faena, los becerros ya herrados a fuego permanecerán unas semanas en el corral destinado a ello, para vigilar la cicatrización de la marca indeleble y ver la aceptación de la nueva alimentación, este corral bien tapiado les separa definitivamente de las madres, que por unos días más continuaran bramando con berridos quejumbrosos, llamándoles. Luego irán a uno de los potreros de crecimiento con buenos pastizales, separando ya hembras de machos, pues ellas a los diez y seis meses están listas para engendrar, y ellos los novillitos a los 16 meses pueden montar y cargar una vaca, por lo que antes a los catorce se efectúa la separación definitiva, de lo contario y de proporcionárseles preservativos puede llegar a ocurrir, lo que ya imaginan.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — Ver foto: Rodolfo Rodríguez “El Pana” frente al ganadero Marco González, tomando de sus schhomas, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Envidiable agenda tiene en el bolsillo Arturo Macías también de la tierra de “la gente buena” después de su presentación-corte de oreja-cornada en Valencia, va este 17 de abril a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y luego tiene, como ustedes bien saben dos fechas en Las Ventas de los madriles. El Martes 11 de mayo en la Feria de La Comunidad confirma su alternativa en la catedral de toreo en España con toros de La Martelilla, llevando de padrino a Miguel Abellán y como testigo a Cesar Jiménez. Y en junio el día 5 en la llamada Feria de Aniversario, alternando también con su padrino Miguel Abellán y de tercer alternante el galo Juan Bautista con toros de “El Cortijo”. Pero, antes en Nimes, en la plaza que es capital del toreo en Francia, el 21 de abril confirmará también alternativa ante Juan Bautista con el testimonio de Matias Tejela, lidiando toros de José Vázquez.

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 ¡Ni madre Matador!…¡luego te encabronas!

El guipuzcano, Martín Barcáiztegui  ” Martincho”, de distinguidísima y tremenda personalidad cuyas hazañas, de no haber sido trazadas por el soberano pincel de Goya, parecerían creaciones de fábula. El contenido de esta anécdota checa con el historial taurino del popular Martincho pues bien se sabe que antes de espada fue peón de brega y prefiero narrar en versión muy a la mexicana:
Sale el primero de la tarde del matador en turno, obviamente de la cuadrilla en la que militaba Martín, y se trata de un morito, cómodo, de embestida suave.de aquellos que van al capote siguiéndolo como si de el pendieran  en sus bordes unos ramos de pastura o alfalfa, embiste como corderito, que eso es precisamente el toro. Martincho sale, se desprende del burladero y comienza a torearle, primero por delante y después, acomodándose, baja las manos en monumentales verónicas. A lo que su matador desde el burladero le grita y reclama: – Tápate, Martincho. ¡Tápate, te digo!
Martincho, ya acomodado, más que bregar está toreando, buscando ligar la media y rematar. Por lo que los gritos desde el burladero de matadores no se hacen esperar: – ¡Que te tapes! – Grita el matador, ya severamente enojado y con voz más enérgica — ¡Que te tapes. Carajo!
Continua el festejo, y al salir el segundo del turno de nuestro matador, se trata ahora de un ejemplar…de aquellos. De los que cita la maldición gitana, trae una arboladura por cornamenta, un sombrero de charro bien puesto, va con la cabeza muy en alto, como diciendo: ¡A ver quien es el valiente que sale!
Martincho
, ahora al contrario que en el toro anterior, se cubre, ó más que cubrirse, se esconde en el burladero: tapándose, primero los ojos, la vista y todo él con su capote, mordisqueando nerviosamente la esclavina. Y vienen ahora los gritos, las ordenes desde el burladero de matadores, pero, ahora en sentido inverso:
¡Sal, Martincho, tócalo!
Martincho, no sólo se esconde, prácticamente, desaparece tras el burladero, mientras continúan los gritos: – ¡Sal! ¡Tócalo! Gritos a los que finalmente Martincho asomando los ojillos por arriba del burladero, responde a su matador:
¡Ni madre Matador!…¡luego te encabronas!

“Para Leer en Semana Santa. Los Toros y las Sagradas Escrituras.”

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Parafraseando al Poeta Heidi, podemos afirmar, que Dios hizo el mundo en seis días y el siguiente se puso a descansar. Para concluir su obra, ese séptimo día,  efectivamente; el Señor antes de iniciar su descanso; él mismo, se auto-iluminó el entendimiento y pensó; “Ahora voy a crear lo máximo de mi obra”; llamó entonces a Francisco – Curro – Arjona Herrera “Cúchares “; a José Delgado “Pepe – Hillo”; Rafael Molina Sánchez “Lagartijo” y Salvador Sánchez ” Frascuelo” y dijóles:
– Haced ahora Ustedes ¡La fiesta de los toros !



Obedientes los diestros, se dieron a la tarea de crear y así nació la lidia por abajo; los primeros lances; el toreo por muleta; las estocadas; recibiendo, al volapíe y al encuentro.
Vinieron después otros tiempos difíciles, de grandes lluvias torrenciales que amenazantes, casi acaban con la fiesta, el mundo y la humanidad. ¡ Era el llamado Diluvio Universal !
Días antes de que se instalasen las lluvias, llamó Dios a un aficionado de barrera de primera fila, amante de la fiesta, de los buenos vinos y  de nombre Noé y le ordenó que construyera con maderas una enorme barca, de forma circular, cual plaza de toros, con sus chiqueros y toriles, y que pusiera en ella ejemplares de cada sexo de Santa Coloma, Marqués de Saltillo, Murube, Miura, Atenco, Torrecillas, Piedras Negras, Soltepec, Coaxamalucan, Tepeyahualco y de San Diego de los Padres..

Ordenó también el Pantocreator que subieran a la enorme barca: Rafael Guerra Bejarano “Guerrita“, José Gómez “Joselito“, Manuel Jiménez “Chicuelo un tal Manuel Rodríguez llamado “Manolete”, Juan Belmonte, Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín y de tierras aztecas, Rodolfo Gaona, Carlos Arruza, los hermanos Carmelo y Silverio Pérez. Los dos Fermines; Espinoza y Rivera, Fernando de los Reyes “El Callao“, uno más con órdenes de apaciguarse y estarse quieto; Garza, Lorenzo, a quien llamaban “El Magnifico” y un otro vestido en traje de charro Jorge “El Ranchero” Aguilar y del sexo bello, Juanita Aparicio, Conchita Cintrón, Cristina Sánchez y Karla Sánchez para garantizar la continuidad de la especie y la perpetuidad de la estirpe torera.
En el Nuevo Testamento, leyendo el Evangelio según San Pedro y San Pablo, — Pedro, Domecq y Pablo, Hermoso de Mendoza, encontramos aquel dramático episodio en el que Jesús literalmente perdió los estribos al tener que, fuete en mano, arrojar del patio de cuadrillas y alrededores de la Monumental Plaza de Jerusalén a los anti-taurinos que se habían aposentado ahí, e incluso habían pintarrajeado las paredes, muros y ventanillas de la taquillas con letreros como ¡Taurinos…Putos! Y bajezas así de insultantes, Por lo que el señor, con furia les expulsó diciéndoles: ¡Fuera…! ¡Asquerosos gañanes, pendencieros, mercachifles…vosotros habeís convertido la casa de mi Padre y del toro en mercado de gandallas!  
Y dicen las escrituras que vinieron después otros tiempos más difíciles que muchos llamaron el fin de la fiesta. Algunos, desesperados tiraban de sus cabellos gritando que era el fin del mundo! Otro aficionado “chipen”, llamado Juan, cronista taurino fue señalado por el Señor y – durante una corrida en que toreaba alguno de los Armillas, descendientes de otro Maestro, “el de Saltillo”,- durmióse. Su sueño fue tan profundo que El Todopoderoso permitió que tuviera visiones llamadas por él mismo al escribir su crónica “Apocalípticas“.
De verdad, de verdad, que parecía el fin de la fiesta.
Jinetes fúricos y desalmados, blandiendo sus armas cabalgaban sobre briosos corceles,  amenazantes sobre la fiesta: Uno de ellos representaba la Reventa, el otro la Crítica mordaz y amargada, que otro escribano el “Filibustero” llamó; “La cofradía de la mano caída”, integrada por críticos de pacotilla y destinada a “ensombrecer y censurar sistemáticamente todo lo que representase la fiesta brava”. Otros terroríficos jinetes eran  el Despunte y los toros sin edad. Venían, tras de ellos,  cabalgando entre tolvaneras y la negrura del cielo las Comisiones Taurinas  con un gran  afán protagónico y pretensión de imposiciones altamente perjudiciales. Estas eran sus destructoras armas. Venía después la representación del Sobre con sus participaciones en moneda, dicotomías extorcionantes que agobiaban a alternantes y ganaderos.
Tal parecía que ciertamente, ¡Era el fin de la fiesta!

Cuando el Creador envió de los cielos, de su Estado Mayor al Santo Arcángel, que bajó entre tronos de nubes con su espada del “Buen Juicio” en la diestra. En otro trono celestial venía con el también El Señor del Gran Poder y del Buen Criterio. Les acompañaba  rodeada de ángeles y querubines vestidos de luces, La Santísima Virgen, Nuestra Señora de la Concertación, luciendo alta peineta y negra mantilla.   Juntos, todos, hicieron que predominasen sus virtudes; el Buen Criterio, El Buen Juicio y la Concertación…..y así la fiesta siguió existiendo y seguirá vigente por los siglos de los siglos y hasta el final de los siglos…. en todo el universo taurino y por supuesto, a pesar de los pesares en la Señorial, Puebla de los Ángeles.

N.R. Si este texto despierta en el lector cierta curiosidad, sobre de “cual fumó” el autor al escribirlo, puede preguntarle directamente en: Comentarios.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — Ver foto: Rodolfo Rodríguez “El Pana” frente al ganadero Marco González, tomando de sus schhomas, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Muchos se quejaron y llegaron hasta a cuestionar el porque del cambio de la ganadería anunciada: José Maria Arturo Huerta; por los siete que llegaron y al final se lidiaron en la pasada corrida del Relicario procedentes de Monte Cristo. Lo  cierto es que desdendenantes que el madrileño abordara el jet de Iberia que lo trajo; ya todos los portales decían y pregonaban que El Juli mataría de sus cuatro corridas en México, dos de MonteCristo. Luego el cambió no debió de sorprender a nadie. Además, la empresa de Puebla, así lo hizo saber por los medios de comunicación. Sin embargo y pese a todo, alguien me cuestiono vía sms, el porqué del cambio. Sereno, tranquilo, – como siempre estuve, le respondí: – Es que esa pregunta hay que hacerla a los C. Julián López y Roberto Domínguez. Y le aclaré con una nota explicatoria: – La “C” en ese caso no significa “ciudadanos”, significa: ¡Cabrones!

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Manuel Domínguez “Desperdicios”.

Existen casos de asombrosos de coraje taurino, rayando en el suicidio, casos estos, dignos de ser estudiados por la Psicopatología: Manuel Domínguez Desperdicios”. Toreros de romance de un valor inconcebible. De este torero, se cuenta, que habiendo recibido en el rostro tremendísima cornada, que prácticamente le vació el ojo, quedando éste colgando, sostenido por sus correspondientes músculos y obviamente el nervio óptico, el torero, en un arranque de valor – que no deja de ser patológico, y perdón por la redundancia que sigue – se arrancó los restos del ojo, arrojándolos al piso, diciendo que: -¡El no quería desperdicios!
De ahí, de éste acto su sobrenombre.
Otra versión de la misma historia nos dice que Manuel Domínguez quien por cierto, falleció en la enfermería de la plaza, — de otra cornada —  en Ronda el 26 de mayo de 1820. Y que, al arrancarse los restos de su ojo desprendido exclamó:
¡Bah. Estos son desperdicios!. Y con el apodo se quedó.

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Tauromaquia

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EL DESTETE Y EL HERRADERO  

“El Herradero”, según lo describe don Álvaro Domecq y Díez, es una “jornada alegre y oficiosa a la par”. Alegre por que en muchas casas ganaderas esta labor es motivo de convite a familiares y amigos del ganadero y oficiosa por tratarse de una faena o labor de campo, que requiere experiencia, conocimiento y por tanto “oficio”.

Para realizar el herradero es necesario separar de sus madres tanto a los críos y las crías, como becerros y becerras – y esto no lo dijo Fox, así se hace desde siempre – labor, harto difícil, si tomamos en cuenta que se trata de algo que va contra una disposición de la naturaleza, que es el hecho de que la vaca, instintivamente quiera retener a su becerro y que este quiera permanecer al lado de su madre y si a lo instintivo le agregamos la bravura, imagínese usted, que queda cordialmente invitado a separar a un becerro de su brava madre en pleno campo. Por ello, la mayoría de casas ganaderas realiza estas acciones de manera simultánea, o casi, pues, el día o unos días anteriores al herradero se realiza la separación o destete.

Vaqueros y caporales por la tarde, van separando a los becerros de las vacas, para ello se recurre a la facilidad de algún corral anexo a la plaza de tientas adonde se hace pasar a toda la punta de vacas con su descendencia, cerrando la puerta a la salida de cada vaca, dejando dentro del corral a la cría.
Esta separación, que decíamos puede hacerse días antes, deriva en que el becerro dejará de amamantarse por lo que se le llama destete. Antes del día de el herradero – los becerros y esto se hace a la edad aproximada de nueve meses, edad que fluctúa entre los ocho meses y un año – comenzaran algún otro tipo de alimentación y el ganadero podrá observar si la aceptan o les ocasiona cierto trastorno intestinal, nueva alimentación que se inicia cundo el becerro comienza a comer hierva fresca.
La manera más tradicional de hacer esta maniobra llena de sabor campirano, es apoyándose como ya dijimos en el muro o barda de la plaza, alguna otra estructura, o bien en un grupo de árboles donde sea posible hacer la separación de tal manera que la vaca vaya por un lado y la cría por otro. Resulta curioso e importante señalar que la “experiencia” de las vacas contribuye a facilitar o complicar el trabajo; las vacas viejas, ya acostumbradas a lo que está ocurriendo, “saben” que perderán al hijo, pero “saben” también que pronto serán aparejadas de nuevo y tendrán nuevos hijos, por tanto “facilitan” la maniobra, en cambio las jóvenes, se muestran renuentes a la separación y la bravura unida al instinto, complican el trabajo, recordemos que la vaca tratará de huir, y por querencia regresar al campo, pero al verse separada de su becerro, regresará y bravísima dará la vuelta embistiendo furiosa contra quien o quienes le arrebatan su cría, momento de gran peligro para caballos y vaqueros. Las vacas sintiéndose agredidas embestirán y se arrancaran agresivas, por algo, Hemingway absorto ante estas faenas expresó que: “Si las calidades humanas tuviesen olor, el valor para mí tendría el del cuero ahumado”, que es más o menos el olor de quienes intervienen en las faenas de campo.

Para quienes viven en el campo, entienden del campo y aman el campo la primera noche del “Deshijadero” resulta dramática, las vacas en los potreros, bramando, restregándose a las tapias y “cantando” su dolor, mientras los becerros en el corral braman también y lloran por sus madres.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — Ver foto: Rodolfo Rodríguez “El Pana” frente al ganadero Marco González, tomando de sus schhomas, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…
Afortunadamente el accidente no pasó a mayores; el caballo de Pablo Hermoso de Mendoza, “Caviar” resbaló frente a la cara de “Cayetano” toro, mulato de pinta, de Rancho Seco, provocándose peligrosa caída, raro es ver al caballista estelles en este tipo de apuros. Los pitones del toro insistían en penetrar el abdomen del cuaco, cosa que no pasó y la caída del jinete resultó sin consecuencias. ¡Vaya susto!

 

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Va de anécdota… De todos es sabido que los brindis de las faenas   ocurren ante un personaje, una bella dama, artista, políticos, que con el señalamiento se exponen a la rechifla y abucheo, o amigo del torero, esto ocurre en las plazas importantes. Sin embargo en esos pueblos de dios, los subalternos banderilleros y hasta picadores, no pierden la oportunidad de hacerse notar –costumbre, está que esta desapareciendo, afortunadamente – con el brindis, de algún puyazo o de un par de garapullos, buscando siempre la recompensa o correspondencia al tal brindis, y así obtener algo de parné; dinero para el pasaje de regreso, para el almuerzo o para la compra de algún “soullevar”, para no regresar a casa con las manos vacías.  Por aquellos rumbos de León de Aldamas en Guanajuanto, todo mundo sabía de la presencia en la plaza del pueblo de un personaje en primera fila al que todos solían bridarle y como agradecimiento recibían siempre de regalo un par de botas camperas, pues el tal sujeto era propietario de una fábrica de zapatos y botas. El eterno aspirante a banderillero, llamado “El Humilde“  iba de cuadrilla y al ser informado por sus compañeros que si efectuaba al banderillear el brindis al tal sujeto, de seguro regresaba a casa con un buen par de botas. Por lo que, “El Humilde”, una vez sonado el clarín del cambio de tercio a banderillas; garboso se acercó al propietario de la casa de zapatos y botas hacer, muy solemne le brindó, acompañando la acción de saludarle con el par de palitroques en mano diestra y la otra en jarras con el dorso apoyado en la fajilla de la cintura. Para ir a la segura, amarró su brindis con estas palabras: ¡Va por Usted!….¡Caféces y del siete y medio!