¡Sí se salvó el huevo del Cejas!

.

El prendimiento fue dramático, las fotografías, al otro día aparecieron en toda la prensa especializada, sobre todo la serie muy oportuna obtenida por Tadeo Alcina. Por el Face y Twitter las féminas aficionadas empezaron a mostrar su preocupación, y más las que estaban en la plaza, sus comentarios no bajaron de ser preocupantes, quienes estaban más cerca y pudieron apreciar el testículo de Arturo Macias en franco y claro “fuera de lugar” de inmediato iniciaron los cuestionamientos sobre si se salvaría el huevo de Arturo, por lo que tan pronto hubo posibilidad, después de la operación les conteste:¡Sí, se salvó el huevo de Arturo! Dentro del dramatismo al llegar al Hospital Betania, el matador no dejaba de relatar a todo mundo que después de que tratando de salvarse de nueva cornada se rodó sobre sí mismo, y fue entonces que se dio cuenta que su testículo estaba sobre la arena y por supuesto, fuera de su lugar, al levantarle; ayudas, monosabios y para-médicos, la escena se volvió más preocupante, pues ellos, las asistencias al trasladarle a la enfermería hacían esfuerzos por hacerlo bien, le tomaban de los brazos y le jalaban queriéndolo llevar en buena posición y El Cejas, gritaba; ¡Mi Huevo, mi huevo!, llevándolo en la mano; cuando alguien le jalaba el brazo para corregir la posición de traslado, mientras él, apretando y defendiendo, más por instinto, clamaba: ¡Mi huevo! Ya en la sala de urgencias, una vez estabilizado el paciente y mientras se revelaban las placas radiográficas; el matador discutía y relataba al Matador Héctor de Granada, su apoderado, que durante el rápido traslado por el callejón, una vez que le reconoció, así, con más confianza le decía: “Mi huevo, detén mi huevo” y éste, primero por instinto de ayuda dirigió la mano asía ahí, y luego también por instinto retiró de inmediato la mano, al tiempo que Arturo le gritaba; “Agarra mi huevo”.

Ya después de la operación se exacerbó la discusión, sobre si entre las obligaciones del apoderado está la de sostener el o los huevos del poderdante, en caso de que sea requerido; Arturo insistía que sí y el matador De Granada que no. Hablando en serio, el asunto era serio, apoderado, ayudas y cuadrilla preguntaban en la sala de espera anexa al Quirófano, por el pronostico, ¿Que sería del testículo? Ya que estuvo muy expuesto, incluso Arturo rodó sobre de él más de tres veces, lo revolcó en la arena, se llenó de tierra, los jaloneos, el trauma de la cornada y el aseo quirúrgico intenso al que tuvo que ser sometido. Por cierto, es justo mencionar que los únicos, gente del toro quien se hizo presente esa noche en el Hospital fueron el líder de los matantes Antonio Urrutia, acompañado del también coletudo, Fernando Flores, el cronista, torero, piloto-aviador y deportista Luis Niño de Rivera y Octavío García “El Payo”, quien después de ducharse y cambiar el terno de seda y oro por mezclilla y algodón llegó al Betania y ahí permaneció hasta las 3 a.m., hora en que se declaró todo controlado y el huevo salvado. Como corolario, tres días después, el domingo, al ser dado de Alta, al dejar el hospital, El Cejas insistente, pedía, exigía, que lo llevara “comer una barbacoa”. Ante la negativa de un servidor, argumentando razones del cuidado de su salud. El insistía: “Si no me llevas, yo voy a comer barbacoa a orilla de carretera”, – “Esas son de perro y te va a hacer daño” – le dije y él respondió, concluyente: – ¡ Mejor!, ¡Así voy a llegar ladrando como un perro a Aguascalientes! – Refiriéndose a la feria, claro. Conclusión; terminamos en la 23 y 23 con Toño comiendo una deliciosa barbacoa tipo gourmet precedida en el primer tercio por ¡Un consomé también, para gourmets!

¡REGLAMENTANDO EL REGLAMENTO Parte II !

.

Continuando con el propósito de tratar de reglamentar el reglamento que bueno sería, que de verdad se implantase el muchas veces deseado y buscado pero nuca logrado “monopuyazo”, se trata de que al momento del encuentro del burel con el picador, si éste, al “marrar” o fallar, trata de “re-fastidiar”, perdón, de rectificar o bien si el puyasito resulta pellejero por falta de enjundia y no otra cosa del montado NO podrá corregirse o convertirse el encuentro en multi-pica cómo actualmente ocurre. Así, de cada encuentro, resultará un puyazo o “mono- puyazo”. El juez centrará su atención en que esto ocurra y hará sonar parches y metales anunciando el cambio, a solicitud del espada en turno una vez “sentido” el toro.

A continuación procederá el o los quites. Si se llega a realizar algún quite…siendo el “quite” una suerte harto añeja que aparece descrita en algunos tratados antiguos de tauromaquia, y que algunos aficionados, los más ancianos ahora fallecidos recordaban haber visto ejecutar allá por la primera mitad de este siglo en el viejo Toreo de Puebla, y que se daba cuando lo toros de verdad empujaban recibiendo dos, tres y más puyazos. Consistía esa suerte en que, una vez picado el toro; el espada, con arrojo y valentía – facultades que también tienden a desaparecer – , se acercaba “a quitar” al toro de su pelea con el caballo. Hoy las figuras, y aspirantes a ello, se limitan parsimoniosamente con actitud permisible y complaciente a observar cómo el otro “matador”; el de “a caballo”, merma y acaba con las facultades peleativas del toro, que ya antes fue estrellado contra la muralla del peto, ya que loa picadores salen ahora con sus caballos convertidos en verdaderos acorazados. Y, en el caso de los novilleros, estos permanecen impávidos, expectantes, mientras sus llevanderos, llevadores, o “traidores” – del verbo “traer”, es decir, él que los traé; no de traición -, asesores o padrinos desde el callejón gritan tauricidas instrucciones, tales, como: “Pegale duro”, “Tapale la salida”, “Pártele la madre”, “Pegale pá que sangre”. Instrucciones éstas captadas y ejecutadas por respuesta de alguna de las dos neuronas que los picadores, los de a upa, llegan a tener. Y volviendo a los quites, alguien ha propuesto que se establezca una multa contra aquellos toreros, que en su turno de quite, intentan iniciarlo o lo hacen con las sobadas y sobaqueras chicuelinas. Esto con la finalidad de despertar en ellos y estimular la creatividad y dejen lo tan visto y choteado. Las chicuelinas tuvieron su momento vibrante con Manolo Martínez, Teodoro Gómez y últimamente con José Antonio Morante de la Puebla. Los demás intentos de verdad que debieran sancionarse. Y volviendo a la pica, ¿Que son los petos de los caballos? ¿De que material están hechas esas rompe-testas y parte-cuellos amuralladas? Quien las revisa an su llegada a la plaza. Sus dimensiones, peso y materiales de fabricación están debidamente reglamentados, pero, ¿Quien revisa y cuida que se cumpla esto?

*** 

¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Eso es un desplante, un gesto una expresividad que se realiza saliendo de un lance o una serie de ellos. Pero lo que hizo Rodolfo Rodríguez, el llamado Pana, torero ya definitivamente acabado, en la plaza México al indicar a su peón de brega que estrellase al toro, su primero de la tarde, de indudable buena presencia, que desde el sorteo y en corrales debió no haberle gustado al de Apizaco, que no quiso saber nada de él, logrado al estrellarle que perdiera el pitón izquierdo desde el nacimiento o la cepa. Logrando una imagen por demás repugnable, anti-taurina y anti-todo, y más si consideramos el dolor que esta verdadera fractura produce en el toro y más en estos tiempos de exceso de proteccionismo a los animales, lamentable estampa con el toro chorreando rutilante sangre por la cepa del pitón fracturado y el torero; coletudo, más bien dicho, displicente y burlón permanecía dentro del burladero, rumiando la desgracia de su decadencia. Eso, de ninguna manera puede llamarse, ni con mala leche; un desplante, eso, eso, tiene nombres, sustantivos para llamarle: majadería, cobardía, ignominiosa fealdad. Una más de este calamitoso y decrepito coletudo ha dado muestra de su incapacidad torera que trata de suplantar con un histrionismo que ya quedo muy fuera de cacho.

 ***

 

¡El pago del brindis lleva incluida la cuenta de anoche!

Esto, nos lo contó el simpatiquísimo Gerardo Franco, aficionado, gallero de pura cepa, amigo de todos, pero sobre todo amigo del gran Manolo Martínez, quien toreaba en Aguascalientes durante la feria compartiendo fechas y en diferentes carteles con otro inolvidable; Curro Rivera, toreros y acompañantes se hospedaban en aquella vieja Catedral del toreo en Aguas, el Hotel Andrea, donde su propietario, don Juan Andrea que ahora también comparte suite en el cielo de los taurinos con Curro y Manolo, anfitroneaba a los toreros, pero, claro, con las correspondientes cuentas con cargo a los cuartos de cada uno. Y en una noche de triunfo del gran Manolo, el festejo se prolongó hasta ya entrada la madrugada. Teniendo que torear al día siguiente Curro se despidió prudentemente a descansar; pero continuaron circulando los vinos y alcoholes para la alegría y el bullicio de los acompañantes y festejantes del torero de Monterrey, quien por ser de ahí, mucho se quejaba y rehuía el pago de las cuentas de hoteles y bares, sobre todo cuando estas crecían y se abultaban en la forma en que ese día ocurría. Habiéndose retirado Curro, sólo quedaba cargar la cuenta al cuarto del regío y así se hizo, firmando muy a disgusto Manolo la nota de la cuenta. Al día siguiente en la plaza, el torero de Monterrey que no actuaba fue al burladero de ganaderos y Curro Rivera si vistió de luces y la muerte de su primero la brindó a don Juan Andrea que ocupaba, como siempre lo hizo su butaca de palco de contra-barrera. Terminó Curro el ceremonial del brindis, arrojó la montera que recibió el hotelero y en ese momento Manolo,

sacando medio cuerpo del burladero que ocupaba, estirando el cuello y haciendo bocina con las manos, le gritó a don Juan: ¡Don Juan: en el pago del brindis va incluida una cuenta de anoche!

¡REGLAMENTANDO EL REGLAMENTO!

.

Desde el año de 1996 y atendiendo en aquel entonces a invitación escrita del H. Ayuntamiento de Puebla, y después de otros municipios y estados hemos asistido, participado en diversos foros de consulta, reuniones y mesas de trabajo efectuadas en nuestro entorno y en todas ellas; además de enterarnos de lo ocurrido en foros realizados en el D.F. para las modificaciones, yo diría actualizaciones de los Reglamentos vigentes. En todo ello ha predominado siempre una actitud “redentorista”, por parte de quienes detonan los mecanismos para las propuestas de modificación o adecuación de los reglamentos. Siendo que los tales reglamentos, prácticamente son similares, iguales en cualquier ciudad de cualquier país del planeta de los toros cambiando únicamente algunos aspectos en cuanto a multas y sanciones; por supuesto lo relacionado a los aforos de las plazas y los tiempos o plazos que se señalan para autorizar corridas o festejos en cuanto al cumplimiento de los requisitos que indica el mismo Reglamento. En otras palabras, no hay nada nuevo que agregar o modificar, y los cacareantes renovadores de la fiesta, vigilantes del cumplimiento estricto de las reglas no tienen nada nuevo que aportar o tratar de modificar. En materia de festejos taurinos nadie va a descubrir el “hilo negro” o alguna formula secreta. Lo que si es recomendable y procedente es hacer hinca-píe, insistir, vigilar y exigir el cumplimiento de algunos artículos que son pisoteados, más que ignorados, pues los actuantes conocen estas prescripciones y no sólo ignoran su cumplimiento sino que insisten en no cumplirlas. Dice el mandato: “Al salir la res por la puerta de toriles no deberá haber subalterno alguno en el ruedo, ni se llamará su atención dejándola tomar libremente su viaje. Los peones le correrán por derecho y le colocaran en suerte”. Cheque usted con meticulosa curiosidad la salida de los 6 toros 6 que usted presencie en una corrida, en los seis estará un peón de brega asomando el capote o incluso, saliendo él mismo del burladero de aviso, pretendiendo con ello, no sólo “tocar” al toro, sino hacerlo llegar y de alguna manera al provocar la embestida, disminuir su fuerza. Ahora bien si se trata de la actuación de algún rejoneador inexperto o principiante, se hará más notoria la indicación de que sean los subalternos, quienes salgan a recibir al toro. Siendo que es precisamente al caballero en plaza a quien le corresponde “recibir y parar” al toro, como consumación de la primera suerte en la lidia a caballo, además que los caballos que se usan para esta suerte se les llama “de recibo” . Otro trastorno que provoca esta actitud, verdadera necedad, es que nos impide ver la autenticidad de la bravura del toro, que teniendo como algunas características para calificarle, se trata precisamente de esa; que remate de salida en al menos en dos de los tres burladeros de aviso. Y, ¿Como diablos vamos a ver si el toro remata favorablemente metiendo la cabeza a las bases de los burladeros? Si los peones en su necedad de salir antes de tiempo no permiten apreciar esto. Pero más mal resulta el asunto si es el propio matador quien insiste en que esperen al toro fuera de los burladeros. Y peor, si llega a ocurrir que se dicte la orden de estrellarlo, arbitraria, salvajemente contra los burladeros que en muchas plazas tienen una estructura de madera cubriendo verdaderos rieles de acero, pues la cosa va estar grave, recordemos que no es lo mismo: dejarlos rematar, que mal intencionadamente – se dice con mala madre – estrellarlos, logrando a veces que lleguen a despitorrarse. Dejo a ustedes, pensando, reflexionando: ¿Si tal acto,criminal y anti-taurino pudiera ocurrir en nuestras plazas? Mientras preparamos el próximo post para continuar, reglamentando el Reglamento.

*** 

¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

En esta entrega comentamos, algo de lo que viene ocurriendo, en el paisaje nacional del toreo, donde por ahora son los que se suben al caballo, los rejoneadores, quienes dominan el panorama. Y es de

justicia decir que mientras el recién llegado; Diego Ventura, alterna los triunfos con ciertas actitudes no muy profesionales, como lo hecho en Nuevo León dónde dejó a público y empresa literalmente plantados, presentando una justificación médica, siendo que el día anterior había actuado y a tan sólo dos días de su ausencia – como si de ausentismo escolar se tratara – ya estaba totalmente repuesto para nueva actuación. El otro berrinche lo hizo apenas el sábado 12 por la noche en la Plaza de Oriente de San Miguel de Allende donde se salió groseramente de la plaza sin el debido permiso de la autoridad y mostrando falta de respeto para con sus compañeros actuantes. Y más antes, ha iniciado sus actuaciones precedidas de conferencias y ruedas de prensa saturadas de lamentos y quejidos contra aquellos que según él, lo bloquean. Y así va, alternando triunfos con agrios desplantes. Mientras; el otro el caballero el estelles, el navarro, va también, alternando triunfo con triunfo, uno seguido de otro. No en balde tiene ya bien recorrido y conquistado el territorio nacional desde hace once años.

 ***

 

¡Va otra de Domingo!

Ahora que Domingo López, el popular picador “Zotoluco” el primero de todos los zotolucos en llevar ese nombre se ha retirado de los ruedos, traemos a cuento otra de las muchas situaciones, verdaderas anécdotas en que a lo largo de su carrera de picador de toros se vio envuelto: Viajaban con la cuadrilla de su Matador Jorge Aguilar “El Ranchero” en vuelo, rumbo a Tijuana, siendo aquella la primera vez que Domingo se trepaba a una aéreonave o mejor dicho y como él dijera a un “airoplano”, de esto hace ya algunos años, partamos del hecho de que Domingo rebasa ya los 75 años de edad, cumplió y festejó sus 50 de picador e inició muy temprano, joven aún su carrera de piquero; los vuelos entonces tenían mayor duración y en un México – Tijuana debieron servir al menos un par de alimentos; las charolas servidas por las aereo-mozas circulaban con el agradable y apetitoso olor de los alimentos calentados a bordo. Precedido el servicio por la presentación de la carta, con las opciones de diversos y variados menús que la aerolínea servia, como cortesía, claro, a bordo y la azafata ofrecía con agradable sonrisa, cosa que ya se ha perdido. Todos, degustaban y saboreaban los alimentos y Domingo, serio y compungido sólo veía pasar frente a él las charolas del servicio sin probar bocado. Fue hasta el terminar el vuelo y ya en tierra, que alguien le preguntó: – ¿Y tu Domingo, porqué no comiste nada? ¿Que no tenías hambre? A lo que éste el picador respondió: – ¡Hambre si tenía. Lo que no tenia es parne ! (dinero, monedas, en el hablar de los taurinos) ¡No traigo ni un quinto en los bolsillos!

LOS REGLAMENTOS TAURINOS, parte II

.

Continuando con el tema de la reglamentación de la fiesta, estos son los últimos artículos de la providencias expedidas en el año de 1822, para la Ciudad de México, va el texto tal cual se publicó y seguido, el comentario.

6.- Estos (los Toreros) no dedicaran suerte alguna a persona determinada ni exijiran gratificación para evitar así la emulación y malas resultas que suelen originarse de este principio.

Actualmente el hecho de “dedicar” se conoce como “brindar” un toro y es bien visto cuando la persona, generalmente personaje de la vida publica es – y valga la redundancia – bien visto, es decir tiene buena imagen o bien a familiares de toreros en lo qué el brindis implica cierto cariño, afecto, agradecimiento por apoyo o atenciones también brindadas, pero por lo común el brindis va con dedicatoria, va buscando algo y más comúnmente se convierte en un acto de compromiso, por ello resulta fácil comprender qué, acto seguido al brindis, viene el grito del tendido: ¡¿Quién es ese buey?!

7.- El Señor Gefe del Estado Mayor auxiliará al gobierno con la fuerza armada en los casos que sea necesario, y concurrirá por su parte a que los militares observen el buen orden en los términos que se previene para el paisanaje, haciendo también que algunas patrullas ronden por la circunferencia exterior de la Plaza, a fin de evitar los robos y obcenidades que ya se han advertido. Se impedirá igualmente que los vendedores de dulces, frutas, etc., transiten por las balaustradas de las lumbreras, sino por los tránsitos de las de las entradas.

El cumplimiento de esta orden se ha convertido en una autentica falsedad, pues los “uniformados” atendiendo a lo que dictan los actuales reglamentos, deben presentarse a las ordenes de las máxima Autoridad de plaza que es el juez nombrado, pues, ocurre lo contrario; los “polis” se presentan ante la empresa, y son utilizados para cuidar y resguardar la taquilla, reforzar las entradas y someter a los parroquianos asistentes a “cateos” y manoseos absurdos, impidiendo a los aficionados introducir la entrada de la tradicional bota de vino, o cuando ésta logra pasar es mediante una módica cuota, que ablande al estricto guardián del orden. Y más dramáticamente se ha observado la falta de autoridad y apoyo uniformado en las últimas corridas de la Plaza México en las que apenas muerto el último toro, verdaderas turbas brincan del tendido al callejón y de ahí al ruedo, buscando la muy perseguida “foto con el celular” al lado del torero que aún no se recupera del esfuerzo de la faena o no ha iniciado el disfrute del triunfo. Eso, ese desorden, antes no se veía en las plazas, y anote usted entre los impertinentes y estorbantes, a los entrevistadores que grabadora en mano, pretenden ganar la “entrevista en exclusiva” que al día siguiente aparecerá en todos los medios, dejando de ser “exclusiva”. Comentario aparte y no por ello el menos importante es el relativo a la prohibición de las vendimias, el impedir que las docenas de vendedores en los tendidos le pasen a uno en frente, rozando sus posaderas con la cara de los espectadores, pero la respuesta y responsabilidad de esta persistente molestia está en las mismas empresas, por la utilidad que estas ventas representan y por lo que quizá ellos, los empresarios piensan que al favorecer, estimular las ventas, sus plazas adquieren el sustantivo de eso: Plazas de “Las Ventas”.

*** 

¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

¡Qué buen regalo, los de regalo! Han tenido los actuantes que recurrir al toro de regalo para poder alcanzar el triunfo, y es que los toros buenos, para cortarles las orejas; en el momento de hacer los lotes, previo al sorteo, los apoderados, escuchando a su “veedores”

los han dejado como reservas, y ante el fracaso, muchas veces el abucheo y el rechazo del público, hasta han tenido que ser devueltos a corrales, y el matador en turno sufrir el amargo “desplante” del público. Esto se debe a que en un exceso de actitud protectora los responsables dejan a los toros con mayor presencia, los más hechos como reservas, con el único fin de que sus poderdantes lidien lo más cómodo. Saben bien que podrán ser protestados, pero aún así se arriesgan y mire usted los resultados, han tenido que ser toros de regalo, los que den el triunfo a Castella, El Juli”, Ponce, nuevamente Castella y por último Miguel Ángel Perera quienes salen con las orejas en la mano, teniendo que recurrir al regalo. No se trata de empujar para evitar los toros de regalo, ya en alguna ocasión se ha intentado logrando que el regalo de toros, que ocurre ante la falta de triunfos en los toros sorteados quede bien normado. De lo que se trata es de señalar el error para que trate de evitarse, pero por ésta temporada los toros de regalo son los que han salvado las tardes.  

 ***

 

¡Esos huevotes no son de niño!

Conocido, muy conocido resulta el chascarrillo aquel del señor Patiño que andaba disfrazado de angelito queriendo entrar al cielo y la revisión para franquearle la entrada, alguien al darse cuenta de su farsa, exclamó: ¡Señor Patiño, señor Patiño… esos Huevotes no son de niño! Lo mismo le pasó a Julián López “El Juli” en cierta ocasión en que ya siendo matador sus manejadores de imagen insistían en hacerle pasar por infante, y en algún aeropuerto francés, pues fueron ellos, sus vecinos galos los encargados de poner al descubierto su verdadera edad, cuando pretendìa hacerse pasar por niño torero y ahí también en el momento de la inspección de aduana, alguien, pudo haber sido en los sanitarios al verle sus partes intimas, también exclamó: ¡Julián, Julián, esos huevotes no son de niño! Pues ahora ha quedado plenamente demostrado que el tal “Juli” los tiene de buen tamaño, por la manera decidida con que se tiró a matar el domingo que desorejó a Guapetón. Poniendo verdadero ejemplo de lo que es tirarse a matar con verdad y sobre todo con mucho valor, haciendo caso omiso al griterío que de manera absurda pedía el indulto.

LOS REGLAMENTOS TAURINOS

.

Resulta verdaderamente preocupante el ver, escuchar, que a todos los niveles de la estamenta taurina, incluidos actuantes, comentaristas y autoridades existe un desconocimiento descomunal de los Reglamentos Taurinos y lo que estos dicen en relación a ciertos aconteceres durante los festejos. En los tres niveles la falta de conocimiento de estas simples y de muy sentido común reglas son alarmantes: en los qué de luces se visten, que no saben lo que en determinado momento deben hacer, las Autoridades que ignoran como se rige la fiesta y los comentaristas que con su ignorancia equivocan y desconciertan a los aficionados y espectadores. Pero vamos por partes y a algunos antecedentes haremos referencia.

ANTECEDENTES:

Reproducimos y comentamos estas prevenciones que son sin lugar a duda el primer Reglamento para las Corridas de Toros en México.

Dado en la Ciudad de México a 6 de abril de 1822. Destacamos, sub rayándolo, el texto que reglamenta y agregamos el comentario procedente.

“Habiéndose notado la inobservancia de algunas prevenciones hechas por el gobierno para conservar el buen orden en las corridas de toros, he resuelto como Capitán general y Gefe superior político interino de esta Provincia, se reiteren, añadiendo otras que ha aconsejado la experiencia son necesarias para conseguir aquel útil objeto”. Sin duda, procede insistir, no sólo en el cumplimiento de estas prevenciones, sino en difundirlas, para lograr que se cumplan.

1.- “Luego que la tropa acabe de despejar la Plaza, no quedará en ella por ningún motivo alguno sino los Toreros”. Prevalencia de esto es el despeje, que actualmente se continúa haciendo a cargo del Alguacilillo que simboliza y de hecho representa a la Autoridad en el ruedo.

2.- “Los capataces de las cuadrillas de Toreros antes de salir a la plaza se presentarán con su gente al Alcalde para que éste vea si hay algún ebrio, en cuyo caso no les permitirá torear y les impondrá una pena proporcionada”. Bien puede decirse, que es esta la primera disposición “Antidoping”, al menos es fehaciente en un documento escrito, antes que en ningún otra regla de espectáculo o deporte.

3.- “En las vallas y entre barreras no quedará persona alguna que no esté expresamente destinada”. Reglamentación prácticamente imposible de cumplir, ante la necedad y la impertinencia. Son cientos los pretenciosos de permanecer absurdamente en los callejones. Mucho ganaremos, si al menos se les instruye informa u obliga a permanecer quietos, dentro de los burladeros, sin moverse o desplazarse en el callejón.

4.- “No se arrojarán absolutamente a la Plaza desde las lumbreras y tendidos, cascaras de frutas ni otras cosas que a más de ensuciarla puedan perjudicar a los toreros”. De estas manifestaciones “anti-todo”, permanece como remanente la estúpida costumbre de arrojar cojines con cualquier pretexto, pues va desde la protesta, al gusto o alegría.

5.- “Con el fin de que el público se instruya del caso en que pueda darse el Toro al que lo mate con destreza, se advierte que sólo ha de ser cuando presida la Plaza la Autoridad superior del imperio, como una distinción de su alto carácter, entendiéndose, si tuviese por conveniente concederlo. Lo mismo sucederá con las galas que se distribuyan a los toreros”. Prevención ésta que amerita varios comentarios: Primero para que se instruya el público, es decir para educarle, enseñarle; luego entonces entregar trofeos, premios cuando no existe merecimiento de ello es equivocar es “des instruir” o “des educar” al público. Lo de “que pueda darse el toro”, tiene mucho fondo, pues al principio de la formalización de los festejos el valor real del toro, la venta de su carne se destinaba a fines benéficos; hospitales, hospicios y asilos. Se premiaba con el otorgamiento del valor de la carne del toro a un espada o actuante que hubiese destacado, de ahí que se le otorgaba la “oreja” que funcionaba como un “comprobante” para presentarse al rastro a reclamar para el torero el valor de venta, cosa muy excepcional y que como reza la reglamentación, ocurría únicamente si lo otorgaba la Autoridad superior del Imperio (El Reglamento data de 1822, tiempo del Primer Imperio Mexicano). Imagínese usted, con lo espléndido que son – somos — actualmente los jueces u obligados ante presiones escandalosas; mentadas y uuuuuleros gritos; los toreros bien pudieran acudir al destazadero con un camión transporte de carnes. Lo de las galas eran otras premiaciones, en material, o especie; prendas de valor, alhajas, actualmente en desuso.

Aún falta, continuamos en el próximo post.

*** 

¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Vaya que resultó más que kbron, este chaval, llamado “El Capea”, proveniente de Salamanca, quien tiene ya algunos años entre nosotros y que ha dicho preferir hacerse figura del toreo aquí en México antes que en España y se ve que para “echarse” el público a la bolsa sabe utilizar los viejos recursos, como aquel que dice: “Al país que fueres, haz lo que vieres”, y habiéndose informado – de seguro – Pedro Gutiérrez Lorenzo de que por muchas de los pueblos y aún ciudades de por estos rumbos gustan mucho del toreo a rodillazos, desafiantes desplantes y remates aspavientosos, en la plaza de Puebla, llena hasta el reloj y no precisamente de aficionados conocedores, “El Capea” ha tenido la ocurrencia de, saliendo de una tanda de muleta, se ha puesto genuflexo, rodilla en tierra y ha puesto a sus espaldas, cuidadosamente, sin aventarles al aire, dejando en la arena del ruedo muleta y ayudado, y a dos manos tomando los pitones de su enemigo le ha dado un par de cabezazos, a la “tope borrego”, tal como nuestras “figuras” suelen hacerlo, y el efecto no se ha hecho esperar. De los tendidos ha bajado la más estruendosa ovación de esa corrida. No cabe duda. Este “Perico”, es un verdadero kbrón y su inteligencia se ha basado en esa simple y vieja regla: “Al país que fueres haz lo que vieres”, y a los toreros de “por acá” les ha dado “una sopa de su propio chocolate”.

 ***

 

¡A la hora del Sorteo!

Habiéndose cumplido treinta años del fallecimiento del torero icono de Tlaxcala Jorge Aguilar, el querido e inolvidable “Ranche”, hace apenas unos días el 27 de enero, bien vale recordarle, aunque sea de pasada en esta anécdota cuyo protagonista es otro torero de estampa campirana de Tlaxcala, el popular picador Domingo López, el primero de los torianderos de esa familia en llevar el mote de “Zotoluco” quien se retiró definitivamente de los ruedos y por tanto de la profesión que abrazó por más de 50 años, hace apenas unos domingos. Toreaba Domingo su primera corrida como picador en la plaza México hace ya más de cinco décadas, siendo llevado en la cuadrilla, precisamente de “El Ranchero” Aguilar, cuando sus compañeros, incluidos el apoderado y el matador, llegando a la ciudad capital provenientes de su tierra, quisieron jugarle la broma, novatearle o chamaquearle — como hoy se dice – y le dijeron que la importancia de la Plaza México era tal, que ahí se acostumbraba presentarse a la hora del sorteo, a las 12 del día ya vestidos solemne y profesionalmente con traje de luces como si a partir plaza fueran ya a esa acalorada hora. Y ahí tiene usted que al sonar las doce y en medio de público, aficionados y actuantes que a esa hora se reúnen para participar, ver y sancionar con su presencia el sorteo; que de la puerta de vestidores de cuadrillas va saliendo, garrocha de picar en mano, vestido de calzona de gamuza, sombrero castoreño echado hacia atrás, quien hacía sonar la botas y la metálica “mona” de la pierna de picar, el todavía chaval Domingo, ante las risas, carcajadas de todos y el festejo hilarante de sus paisanos, quienes así le dieron su bautismo torero.

 

LA CÁTEDRA TAURINA DE MARIO VARGAS LLOSA

.

Parte III y última

Continuando con La Capa de Belmonte, recuerda Vargas Llosa que fue en la vieja Plaza de Acho, que tilda de “colonial, acogedora, de sabor inconfundible, donde habían toreado Belmonte y Manolete“, y dice: “allí vi yo algunas corridas memorables, como las que protagonizaba el gran Procuna, torero esquizofrénico que una tarde huía de los toros empavorecido, arrojando la capa y zambulléndose de cabeza por las defensas si hacía falta, y a la siguiente escandalizaba y enloquecía a los tendidos con un despliegue de temeridad y sabiduría con el capote y la muleta que cortaban el habla y la respiración. Y allí vi y oí resonar el silencio eléctrico de aquella tarde, la bofetada que el torero argentino Rovira descargó en las mejillas de Luis Miguel Dominguín, con la que prácticamente se suicido (taurinamente hablando)”.

“Pero el ídolo de mi juventud, al maestro de los maestros, al quieto, elegante y profundo Ordoñez, restaurador y exponente máximo del toreo rondeño, lo vi por primera vez – en una corrida a la que para entrar empeñe mi maquina de escribir – en la alegre y sabrosa Plaza de Acho”. Y estos dos figurones de la iconografía taurina mundial, los liga y nos los trae a recuerdo junto con el de Ernest Hemingway, de quien el peruano vivió impresionado, al menos así lo reconoce al escribir: “Así me lo pareció a mí, en el verano de 1959, en la Plaza de Toros de Madrid, la única vez que lo vi, a lo lejos, del brazo de otro mito viviente de la época: Ava Gardner“. Ya para concluir esta serie, rematamos con estos recuerdos de don Mario, que son un verdadero deleite en su lectura.

“¿Que se hizo de la querida capa de Belmonte que tan bellos recuerdos me trae de mi niñez? Cuando, ya adulto, comencé a preguntarme… ¿Se la robaron? ¿Se extravió en alguna de las muchas mudanzas de que estuvo repleta la historia familiar?” (…) “Nunca lo he sabido. En verdad, no tiene la menor importancia. Esa capa de Belmonte sigue existiendo donde nadie puede dañarla ya, ni perderla, ni apropiársela: en la memoria de un veterano que la preserva, la cuida y la venera como uno de los recuerdos más tiernos y emocionantes de su niñez, esa edad que con toda justicia llaman de oro”. De esta manera concluye Vargas Llosa sus recuerdos taurinos de la infancia y nosotros concluiremos el análisis de su aportación literaria a la Fiesta, comentando algunos conceptos vertidos por el Nóbel en su columna titulada “Piedra de Toque” en relación a las provisiones taurinas que se ha dado y se están gestando: “¿Porqué, en el reciente debate suscitado por este asunto, quienes defendemos las corridas hemos estado tan reticentes y tan parcos y prácticamente dejado el campo libre a los valedores de la abolición? Por una razón muy simple: porque nadie que sea un obtuso o un fanático puede negar que la fiesta de los toros, es un espectáculo que alcanza a veces momentos de una indescriptible belleza e intensidad y que tiene tras él una robusta tradición que se refleja en todas las manifestaciones de la cultura hispánica, esta impregnado de violencia y crueldad. Eso crea en nosotros, los aficionados, un malestar y una conciencia desgarrada entre el placer y la ética, en su versión contemporánea…Los enemigos de la tauromaquia se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es un puro ejercicio de maldad en el que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico contra la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el que el toro es el rey….(lo que) constituye toda una cultura que ha creado y cultiva con inmensa dedicación y acendrado amor, una variedad de animales sin cuya existencia una muy significativa parte de la obra de Garcia Lorca, Heminway, Goya y Picasso – para citar sólo a cuatro de la larguísima estirpe de artistas de todos los géneros para los que la fiesta ha sido fuente de inspiración de creaciones maestras – quedaría bastante empobrecida…Lo que nos conmueve y embelesa en una buena corrida es, justamente , que la fascinante combinación de gracia, sabiduría, arrojo e inspiración de un torero, y la bravura, nobleza y elegancia de un toro bravo, consiguen, en una buena faena, en esa misteriosa complicidad que los encadena, eclipsar todo el dolor y el riesgo invertidos en ella, creando unas imágenes que participan al mismo tiempo de la intensidad de la música y el movimiento de la danza, la plasticidad pictórica del arte y la profundidad efímera de un espectáculo teatral, algo que tiene de rito e improvisación, y que se carga, en un momento dado, de religiosidad, de mito y de un simbolismo que representa la condición humana, ese misterio de que está hecha esa vida nuestra que existe sólo gracias a su contrapartida que es la muerte…!” Mucho, muchísimo, más habría que señalar de las aportaciones literarias del hoy Premio Nóbel a la tauromaquia, pero el espacio y el compromiso de retomar nuestra temática del Blog, nos obliga a cortarle aquí.

*** 

 

¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. En la foto, el Juez de callejón Pepe Luna ejecutando la acción de beber rico neutle en la schhoma. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Se está dando en México, en la gran Plaza la mejor temporada española de los últimos años, los triunfos de los coletudos iberos, han sido contundentes, significando algunos de ellos además del triunfo, la consagración definitiva como el caso de Alejandro Talavante, Miguel Ángel Perera y Sebastián Castella (por orden de aparición) y éste último fue anunciado para confirmar la alternativa de Arturo Saldivar y salió a confirmar y han confirmado, los tres mencionados arriba, lo que son: figuras del toreo de corte mundial y aquí la definición de autentica Figura del Toreo que lo son solamente quienes triunfan y logran salir por las puertas grandes de las grandes plazas o la más emblemáticas del tauro-universo, a saber: Madrid, Las Ventas, Sevilla, La Maestranza; México, cruzando a hombros la Puerta de “El Encierro”; Bogotá, Colombia, La Santa María; en Lima, Perú y/o Caracas en Venezuela y no confundir el término con el multi – utilizado por cronistas y prensa de nuestro México, quienes llaman FIGURAS a quienes torean o más o menos frecuentemente y se mochan con el conocido $obre. 

LA CÁTEDRA TAURINA DE MARIO VARGAS LLOSA

.

Continuando con la Cátedra Vargas Llosa ya que los taurinos estamos de muy plácemes por el otorgamiento del Nóbel de las letras a don Mario, mismo premio que en unos días le será entregado por la Real Academia de Estocolmo Suecia al escritor en la solemne ceremonia de premiación. De el autor de Conversación en la Catedral, Los Cachorros y Los Jefes de las publicaciones de sus escritos, de sus notas autobiográficas, relatos, recuerdos y las imborrables impresiones de su temprana y muy cultivada afición, cuando, al igual que la mayoriíta de los aficionados asistiendo de la mano de sus mayores asistía a las corridas de toros, recogemos La Capa de Belmonte estos bellos conceptos: “El Tío Juan” nos contaba a mi y a mis primas Nancy y Gladys que esa hermosa capa oro y gualda, recamada de pedrerías y testigo de milagrosas faenas en los cosos de España y América se la ha había regalado el gran Juan Belmonte a su padre (…) No era un capote de torear, sino una capa de adorno, para el paseíllo, pero mi tío Juan la utilizaba igual para citar al invisible astado y con movimientos lentos, rítmicos, de graciosa elegancia, confundir y marear al animal obligándolo a embestir una y otra vez, raspándole el cuerpo, en una danza mortal que a mi y a mis primas nos mantenía hipnotizados. Aquellas noches yo salía a las plazas a torear y escuchaba clarines, pasodobles, y veía los tendidos alborotados por los gritos entusiastas y pañuelos de los aficionados”.

Bellos, hermosos recuerdos de don Mario, que todos aquellos que más o menos andamos por la misma edad, tenemos presentes: “Un acontecimiento excepcional de aquellos años fue la llegada al Cine Rex, cercano a la Plaza de armas de Cochabamba, de la película Sangre y Arena, con Tyrone Power, Linda Barnell y Rita Haywort. Gocé, sufrí – escribe Vargas Llosa – y soñé tanto con ella, me la sabía de memoria y además la reprodujimos varias veces en el vestíbulo y los patios de la profunda casa cochambambina donde vivía la tribu familiar, que nunca he querido volverla a ver, temeroso de que aquella inolvidable historia sentimental, de amores heroicos y corridas épicas, vista hoy día desencantara y aniquilara unos de mis mejores recuerdos de la infancia (…) aquella soleada tarde en que el abuelo Pedro – yo debía andar por los ocho o nueve años de edad – me tomó de la mano y me hizo subir la larga cuesta que conducía a El Alto, aquella cumbre desde la que se divisaba todo el valle de Cochabamba y donde estaba la placita de toros de la ciudad, para presenciar la primera novillada de mi vida, yo era ya poco menos que un experto en tauromaquia. Sabia que una corrida constaba de tres tercios, los nombres de los pases, que los Miuras eran los bichos más bravos y más nobles, y que las banderillas y la pica no se infligían al toro por pura crueldad, sino para despertar su gallardía, embravecerlo y, a la vez, paradójicamente, bajarle la cabeza a la altura de la muleta. Pero una cosa era saber todo eso, y otra ver y tocar la fiesta y vivirla en un estado de trance, emocionado hasta los tuétanos. Todo era hechicero y exaltante en el inolvidable espectáculo: la música

Los jaleos de la afición, el colorido de los trajes, los desplantes de los espadas, y los mugidos con que el toro expresaba su dolor y su furia. Elegancia, crueldad, valentía, gracia y violencia se mezclaba en esas imágenes que me acompañaron tanto tiempo. Estoy seguro de que al regresar a la casa de Ladislao Cabrera, todavía en estado de fiebre, aquella tarde había tomado ya la resolución inquebrantable de no ser aviador ni marino, sino torero (…)

(…) No puedo separar del recuerdo de esa capa de la figura epónima de Mito Mendoza, un primo del tío Juan, que sabía de toros todavía más que éste, y que, hablando de la fiesta, contando corridas célebres y faenas paradigmáticas y chismografías de ganaderos, empresarios y toreros, se excitaba de tal modo que se ponía colorado y accionaba y alzaba la voz como si algo lo hubiera enfurecido. Pero estaba feliz y en esas apoteosis solía exigir que le pusieran en las manos la Capa de Belmonte para pasar a la acción.

Este maravilloso escrito del hoy Nobel de Literatura bien merece continuar ser reproducido y comentado, cosa que haremos en la próxima entrega.

 ¡Sacudiendo la choma!

 Breve nota explicativa:  

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. En la foto, el Juez de callejón Pepe Luna ejecutando la acción de beber rico neutle en la schhoma. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Preocupante, muy preocupante, resulta que los toros se sigan cayendo y más si lo hacen frente a la misma cara del caballo y antes de recibir la puya, tal como ocurrió los domingos pasados con los toros de Xaxay, motivo por el que Fernando Ochoa y Castella no pudieron bajarles la mano para torearles de manera sabrosa, ya que si lo intentaban los cornupetas perdían las manitas y se iban al suelo. A Arturo Macias y a José Mauricio, les pasa exactamente lo mismo: ambos perdieron la brújula y piensan encontrarla con maestros “importados”, Arturo con Corbacho (primer llevandero de José Tomás) y José Mauricio con Neila (primer maestro de Tauromaquia). Lo cierto es que andaban mejor cuando tenían llevanderos de los nuestros. Y volviendo a los toros que se caen y al hacerlo hacen que se derrumbe la fiesta, en el caso de los de Sordo Bringas de esta última corrida, dos que tres de Juliam Handam también “doblaron la manitas de cara” frente al caballo, y no puede argumentarse que sea debido a la falta de alimento, pues en ambas casas de ganado criar, lo que sobra es grano y dinero para comprarlo. ¿Entonces?

 

 

LA CÁTEDRA TAURINA DE MARIO VARGAS LLOSA

.

 

Ahora que el nombre de Vargas Llosa está sonando fuerte y que los taurinos estamos de plácemes por el muy merecido otorgamiento del Nóbel de las letras a don Mario, mucho se habla y que bueno que se haga y se multiplican las publicaciones de sus escritos. Pero el escribidor de la Tia Julia, quien también ha escrito un ensayo sobre La Pesca Recreativa y las Corridas de Toros y tiempo atrás, notas autobiográficas relatos, recuerdos e imborrables impresiones de su temprana y muy cultivada afición, cuando, al igual que la mayoriíta de los aficionados asistiendo de la mano de sus mayores a las corridas en el texto que titulo La Capa de Belmonte. También ha sido señalado con el nombramiento como Pregón de la feria de Sevilla, pregón en el que ha dictado Cátedra Taurina. Incluso, en facebook los adictos fueron alertados sobre el comentario que en días pasados nos ha obsequiado con su comentario titulado: “Torear y otras maldades” donde Vargas Llosa relata cuando a la mesa con elegantes personajes; una petulante señora que presidía la mesa temblando de indignación, se queja de la crueldad de las corridas de toros, mientras se saborea una langosta que ha sido cocida, sumergida viva en agua hirviendo, porque dicta la receta de gourmet, que así es cómo con el sufrimiento hace al crustaceo liberar sustancias que aportan sabor y riqueza extraordinarias al guiso. Lo cierto es que son varios e importantes los tauro-escritos del nuevo Nobel.

A continuación incluimos de sus comentarios el qué quizá es el más valioso de todos; herramienta, instrumento de gran utilidad, argumento irrefutable como defensa de la fiesta ante los ataques de los enemigos de tauro. Claro está que intentar discutir con ellos, dada su ignorancia y terquedad resulta estéril, pero lo profundo del argumento es de admirable verdad y viene a propósito del articulo de Luís María Anzón, “La Pesca Recreativa y las Corridas de Toros” que publicó la Fundación Wellington en abril del 2004, leamos lo que cuestiona el peruano, amante irredento de la fiesta: “Los enemigos de la tauromaquia se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es un puro ejercicio de maldad en el que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico contra la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el qué el toro es el rey. El ganado de lidia existe porque existen las corridas y no al revés. Si éstas desaparecen, inevitablemente desaparecerán con ellas todas las ganaderías de toros bravos y éstos, en vez de llevar en adelante la bonacible vida vegetativa deglutiendo yerbas en las dehesas y apartando moscas con el rabo; con lo que les desean los abolicionistas, pasaran a la simple existencia. Y me atrevo a suponer que si les dejara la elección entre ser un toro de lidia y no ser, es muy posible que los esplendidos cuadrúpedos, emblemas de la energía vital desde la civilización cretense, elegirían ser lo que son ahora en vez de nada.

Describe, el también autor en su análisis de La Pesca Recreativa y las Corridas de Toros, los pormenores de la pesca del Lucio, en un río que caracolea entre las montañas suizas. Aunque es silente y no corre la sangre, la operación es de un refinamiento en el ejercicio de la crueldad que pone los pelos de punta –la descripción de Anzón — sobre todo al final de la larga agonía, cuando el pez, con el paladar ya destrozado por el anzuelo de triple punta, va muriendo asfixiado, con los ojos saltados y atónitos, entre coletazos que se apagan a cámara lenta”.

“Cruel agonía que los anti-taurinos nunca han visto. O su sensibilidad no aprecia. ¿Mal de muchos, consuelo de tontos?” – se pregunta don Mario? – “No estoy tratando de demostrar nada con estos ejemplos, que se podrían alargar hasta el infinito” – se responde y nos dicta – “Sino diciendo que si se trata de poner un punto final a la violencia que los seres humanos inflingen al mundo animal para alimentarse, vestirse, divertirse y gozar, ideal perfectamente legitimo y sin duda sano, aunque de tremebundas consecuencias, habrá que hacerlo de manera definitiva e integral, sin excepciones y a la vez sacrificando al mismo tiempo los toros y los zoológicos. Y, por supuesto, los placeres gastronómicos, especialmente los carnívoros y las pieles y todas las prendas de vestir y utensilios u objetos de cuero, piel y pelambreras, y hasta la campaña de erradicación de ciertas especies de insectos y alimañas (¿Qué culpa pueden tener el Anófeles hembra de transmitir el paludismo, la rata la peste Bubónica y el murciélago la Rabia.? ¿Se extermina a caso a los humanos potadores del SIDA, de la Sífilis y del contagioso catarro?) De modo que el mundo alcance esa utópica perfección en que los hombres y los animales gozaran los mismos derechos y privilegios. Aunque, claro está, no de los mismos deberes, por lo que nadie hará entender a un tigre hambriento o a una serpiente malhumorada que está prohibido, por lo oral y por las leyes, manducarse a un bípedo o fulminarlo de un picotazo”.

Concluye la clase de hoy: “Mientras no se materialice esa utopía seguiré defendiendo las corridas de toros, por lo bellas y emocionantes que pueden ser (…) lo que nos conmueve y embelesa en una buena corrida es, justamente, lo que la fascinante combinación de gracia, sabiduría y arrojo e inspiración de un torero, y la bravura y elegancia de un toro bravo, consiguen, en una buena faena”.

*** 

 

¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Falsas sonrisas, expresiones de jubilo que nadie cree, huecos e hipócritas enhoragüenas abundaron al término de la corrida del pasado 2 de noviembre en la feria de “Todos los Santos” que se dio en la Plaza Jorge “El Ranchero” Aguilar en Tlaxcala, corrida ya histórica por la conmemoración de CXL aniversario de la legendaria ganadería de Piedras Negras, una de las cuatro que son “Madre” de todas las casas de ganado bravo que hay en México. Falso y sería dar coba inútilmente al decirle al ganadero que tubo un “gran poder de convocatoria” por la gran entrada que se dio ese día y sobre todo por la presencia en los tendidos de gran cantidad de rostros conocidos. Lo cierto, es que si bien tradición, prestigio y fama enmarcan el nombre de esta divisa, Negro y Rojo, también en los tendidos eran numerosas las indumentarias, y diversas prendas que con los colores de la casa muchos amigos lucieron ese día, pero muchos otros fueron con el morbo de un posible fracaso de la actual administración y cabeza pensante que lleva la ganadería. Pero salieron boquiabiertos por la calle principal de la bella Tlaxcala, viendo que a hombros, una entusiasta multitud llevó a los tres espadas actuantes; Uriel Moreno, el llamado “Zapata”, Fermín Spinola e Israel Téllez, junto con el ganadero Marco Antonio González, en festejante son de triunfo, por cierto, muy merecido.

 ***

 

¡Pues, por ahí mismo se me van a ir!

Muy merecida fama la que rodea la recia personalidad de don Raúl González ganadero de Piedras Negras, en cuanto a la dureza de su talante, de entrega absoluta y fino trato en la amistad inconmensurable y esplendidez en la anfitronía; pero a la vez una capacidad innata para poner a “cada quien en su lugar” cómo se dice coloquialmente hablando. Pues si bien gustaba mucho de atender a sus invitados a tientas, herraderos y demás eventos festivos en el caso de la hacienda y su casa, lo cierto es que no gustaba de la presencia de los llamados “gorrones” que en esto del toro suelen darse a carretadas Por ello, llegar a Piedras, sin la correspondiente invitación bajo el brazo, era un verdadero y peligroso arriesgue. Además de que la principal intención de l´amo era transmitir su deseo de dar y tener categoría a los toreros, que invitados por él llegaban a Piedras, lo primero que don Raúl quería era que los toreros captaran y entendieran bien la importancia del lugar que ocupan y deben ocupar en las estratos sociales. Darles, pues categoría y que ellos aprendieran a dársela. De ahí que no le gustasen o cayeran bien aquellos que no habiendo sido invitados, llegaban a las tientas con el hatillo en mano, la gorra de lado, los ténnis agujereados, y el rojo paliacate al cuello. Llegaban por cualquiera de los diversos caminos; el de la vía del tren, el que salía de Tetla, o a bien casi a campo traviesa entre los veredas al lado de los magueyales, por eso, cuando no eran invitados y el Señor Ganadero lo detectaba, llamándoles aparte y les preguntaba: – ¿Y ustedes, por donde vinieron? A lo que los chavales, no sin cierto temor respondían: – ¡Por ahí señor! — señalando – por los tinacales, las trojes o el polvoriento camino. A lo que el ganadero enérgicamente respondía: ¡Pues por ahí, se me van a ir, ahorita mismo!

Convidándoles a re-andar el camino andado de regreso a casa.

LAS ALTERNATIVAS. Parte II.

.

El término Alternativa viene claramente del verbo “Alternar”, lo que significa que un torero se convierte en Matador de toros cuando alterna por primera vez en una corrida de toros con otros matadores. La ceremonia en si es de una gran simpleza y sencillez, pero que encierra un gran simbolismo y una representatividad enorme para el alternativado. Consiste – la ceremonia – en que en una corrida de tres alternantes, con 6 toros 6, al sonar los clarines, anunciando el tercer tercio o de muerte para el primero de la corrida, al momento de solicitar permiso a la Autoridad recibe cerca de tablas a un lado del redondel, del Primer espada del cartel y en este caso su “padrino” de alternativa los trastos de matar, la muleta plegada y la espada cruzada sobre el estaquillador que le son entregados con la mano derecha, mientras éste padrino, recoge con la izquierda el capote de brega del todavía novillero. Es usual en este momento, unas palabras de aliento y protocolarias hacia el toricantano. Y, de éste, de agradecimiento y reconocimiento y en algunos casos de admiración a quien le otorga la alternativa. La figura del otro matador es del “testigo” en la ceremonia.

Es en este momento, al recibir los instrumentos toricidas, que el novillero se convierte en matador de toros, y una vez que de muerte a su primer toro en calidad ya de matador, para la segunda parte de la corrida tomará el lugar que le corresponde “por orden de alternativa” y pasará a matar el sexto de la tarde, segundo de su lote.

Resulta importante señalar que aunque suele ocurrir raramente, la alternativa adquiere validez desde el momento en que el aspirante recibe los trastos de matar, es decir que en caso de que el nuevo matador no llegue a matar al toro de alternativa por algún accidente serio o cornada, la alternativa cuenta como otorgada. Caso contrario ocurre como en el caso de Luís Miguel Calvo, matador español que en la tarde de alternativa fue cogido por su toro entrando a la enfermería sin salir y por tanto no se realizó la ceremonia, aquella tarde.

Por último, resulta importante señalar que las únicas plazas en el planeta de los toros en que se reconocen alternativas y por tanto eso significa que toreros de ambos hemisferios al presentarse en ellas como matadores deben “confirmar” la alternativa, lo que requiere que la ceremonia se debe llevar a cabo nuevamente; son las Plazas de Madrid; México y Bogota.

*** 

 

¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Las “Otras alternativas”, resultan ser aquellas que tienen alguna, dos o más de las características que a continuación mencionamos: Son “Para la foto”, es decir, servirán para que a la fotografía del momento de entrega de los trastos de matar, se le harán múltiples copias y por supuesto ampliaciones, tamaño “sala de la casa” para se colgadas como testimonio de que el tal coletudo, efectivamente, alguna vez, se hizo “Matador de toros” aunque jamás haya vuelto a pisar una albero y mucho menos volver a matar toro alguno. La ceremonia, quedará en el olvido y la fotografía será testigo de lo ocurrido. La segunda causa que encontramos es: Para satisfacción de un ego, que no puede quedar trunco. Se trata de aquel individuo que a recorrido los caminos de “maletilla”, aspirante a novillero y novillero aspirante a una y mil oportunidades, que después de un buen tiempo de andar en el cuento del toro, — en estos casos, no importa la edad del aspirante que puede llegar hasta la cuarentena ó mas de años — logra, al fin la oportunidad deseada y acariciada de que algún cuate, matador agradecido por algún favor, o hasta empresario también en agradecimiento acepte “montar” la alternativa, aunque de antemano, se sepa que la coleta, que el coleta se ponga, casi por única vez, pronto también ira a ocupar un espacio en la vitrina que va en la sala junto a la foto del caso anterior. Y la tercera y última es por “Autofinanciamiento” esto ocurre cuando el aspirante, su padre, o algún tío carnal disponga en el banco de una liquidez, que permita cubrir de manera esplendida, por supuesto, los siguientes costos: honorarios, gratificación y “gastos” del padrino, los mismo para el testigo; el costo de la corrida, hablamos de 6 toros 6, generalmente toreables, es decir de ganaderías de garantía, costos de la plaza, cuadrillas, montaje, publicidad y desde luego los correspondientes sobres a la prensa y medios que se encargaran de decir que “Gitanillo” de Ixtapalapa llega a la alternativa, en medio de gran ruido y triunfos.

Es por esto y todo lo anterior que afirmamos que…

¡Hay de alternativas a…ALTERNATIVAS!

 ***

 

¡Alternativas para la historia!

Del libro “Armillita” de Paco Malgesto: El 6 de noviembre de 1938 Fermín cumplió un anhelo personal, al conceder la alternativa en la misma plaza de Puebla, a un novillero a quien había venido protegiendo y llevando con él a todas partes, enseñando e imponiendo, con sus amistades, por medio de su prestigio personal; ese novillero que con el tiempo llegaría a ser una gran figura del toreo, fue Silverio Pérez, el hermano de Carmelo, de quien se decía que se había hecho torero de rabia de ver en un muelle de Veracruz solitario y abandonado el cadáver de su hermano. Fue una tarde en general triste, no sólo porque a última hora una huelga de músicos nos dejó sin las alegres y toreras notas de las sabrosas dianas y los acostumbrados pasos dobles, y porque en vez del sol, brillaba en medio del cielo la luna, sino porque los toros de La Punta, grandes y fuertes, en general no se dejaron hacer fiestas, ni del ahijado, ni del testigo, que era Paco Corraéz, y uno de ellos proporcionó tremendo susto al padrino, al tirarle un hachazo que le partió la taleguilla, en el momento del descabello. Pero los ganaderos habían hecho a Fermín la promesa de que le regalarían un semental de La Punta si triunfaba en esa corrida, y Fermín cortó orejas y rabo en uno de sus toros, y todavía tiene en su ganadería el semental.

El aficionado y escritor Mariano Alberto Rodríguez, ha sido considerado una de las personas que más convivió con el Maestro Armillita, de su libro, del mismo nombre, tomamos lo siguiente: En aquella corrida de Puebla los toros fueron de La Punta y los Madrazo mandaron una corrida fuerte y grande. Fermín triunfó con uno de ellos. Los ganaderos habían ofrecido un semental para su ganadería si triunfaba y le hicieron bueno el ofrecimiento. A “Malagueño” quinto de la tarde le cortó Fermín las orejas y el rabo.

¡LAS ALTERNATIVAS! Primera parte

.

Dicen los Reglamentos Taurinos: “Al adquirir un matador de novillos la categoría de Matador de toros, el más antiguo de los alternantes en la corrida en la que se confiere la nueva categoría le cederá el turno en el primer toro, entregándole la muleta y el estoque como Alternativa“, se dice que “cediéndole los trastos de matar”. El diccionario de la serie “Los Toros” define la Alternativa, como la “Ceremonia por la cual un espada de cartel autoriza a un matador de novillos para que pueda alternar con los demás espadas. El Acto se reduce a entregar el primero al segundo, durante la lidia, la muleta y el estoque para que ejecute la faena en vez de él”.

Fue Manuel Bellón, conocido como “El Africano”, quien hace su aparición en Sevilla alrededor del año 1760 a quien se da el crédito de haber otorgado la primera alternativa formal a Joaquín Rodríguez “Costillares”, el 22 de abril del año de 1760 en la plaza de Sevilla aunque también debemos aceptar que no existe ningún documento escrito que permita concretar cuando se estableció la solemnidad del ceremonial que nos ocupa. Sánchez de Neiva, en su gran Diccionario Tauromaco, afirma que los lidiadores que la tomaron ya con formato de ceremonial fueron los primeros en el siglo XIX, siendo el primero de ellos Antonio de los Santos.

La ceremonia como tal consiste en que habiendo cumplido el aspirante a Matador con ciertos requisitos que su gremio organizado, en nuestro caso la Asociación Mexicana de Matadores de Toros, Novillos y Similares le señala, y es la indicada para autorizar la toma de alternativa que estará a cargo el otorgarla un matador de cierto prestigio o relevancia en su carrera, será el llamado “Padrino” ante la presencia de algún otro matador quien actúa de “Testigo”, el aspirante a Matador, que además de haber cumplido con los requisitos señalados, debe alcanzar el grado de Doctor en Tauromaquia presidido de una carrera triunfal y sobre todo, llegar a este ceremonial después de “sonados triunfos” recientes o como se dice tomarla – la Alternativa – con “mucho ruido”. A éste aspirante suele llamársele “Toricantano” en semejanza con el seminarista católico al momento de ordenarse de sacerdote y que como parte de tal ceremonia canta su primera misa o cantamisa, por lo que al nuevo coleta se la llama “Toricantano”.

*** 

 

¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Hablando de alternativas, a este juez y escribidor le han tocado en suerte presidir corridas en las que se realiza dicha ceremonia, y observar algunos detalles de aparente simpleza, pero que pudieran resultar de importancia, me refiero al hecho en Puebla, plaza “El Relicario” el 7 de diciembre del 2002, José Miguel Arroyo “Joselito”, otorga alternativa a Rubén Ortega hijo, ante la presencia como testigos de Oscar San Román y Pablo Hermoso de Mendoza. Para ello, el Maestro “Joselito” al presidir la ceremonial NO se desmonteró, permaneció cubierto, montera puesta y el queretano San Roman le asegundó, permaneciendo sin descubrirse. Además José Miguel, no acudió bajo el palco del juez a solicitar permiso para tal cosa. No tenía que hacerlo, era simple cortesía, como el descubrirse para la ceremonia; no hizo ninguna de las dos cosas, y en realidad él no iba a dar muerte al toro. Y para más, cuando en continuación de la ceremonia, al cuarto toro, al momento en que Rubén Ortega toma el sitio que ya le corresponde por orden de Alternativa, es decir al devolverle los trastos de matar a su padrino, el ya Matador, Ortega intentó dirigirse bajo el palco, a solicitar tal permiso o simplemente saludar y el maestro Joselito, enérgicamente señaló con su pulgar derecho hacia si mismo, diciendo: ¡Es aquí, adonde se pide permiso! Para remate, Ortega hijo, en ambos tiempos de la ceremonia se quedó esperando el abrazo que nunca llegó. El público, conocedor, observador, aficionados curiosos pudieron percatarse de ello. Valla Usted a saber cual fue la significancia de todo esto, sobre todo, viniendo las cosas de quien vinieron, quizá Joselito, quiso decir o al menos, yo así lo entiendo: ¡Hay de alternativas a…ALTERNATIVAS!

 ***

 

¡Alternativas para la historia!

De entre las muchas alternativas que se han dado y que son dignas de quedar registradas para la historia tenemos el caso del gran Ponciano Díaz, se sabe que a la edad de veinte años y en la plaza de Puebla, recibió la alternativa de manos del torero español Bernardo Gabiño quien entones contaba con sesenta y seis, esta primera alternativa la recibió con el extravagante título de “Capitán de Gladiadores”. Ya con la alternativa Ponciano “se lanzo” a España, haciéndose anunciar en Madrid para tomar la alternativa ahí; resaltando el dato curioso de que también sus varilargeros, la recibieron de picadores, bella tradición cuando también se acostumbraba que la tomasen los banderilleros. Fue un cartel de lujo con los dos toreros más grandes de esa época: Salvador Sánchez “Frascuelo” y Rafael Guerra “Guerrita”, con 3 toros del Duque de Veragua y 3 de Orozco. Era tal la personalidad, el desgarbo y lo bigotudo de Ponciano, que se cuenta que Frascuelo, ese día 28 de julio de 1889 al encontrarse en el patio de cuadrillas con el mexicano; pequeño, cargado de hombros, de melena ensortijada como de violinista, provisto de tremendos bigotes, que eran en una cara de torero, una nota disonante y exótica, y vestido sólo Dios sabe cómo, – cito a Paco Malgesto, quien a su vez cita a Manuel Horta – puesto que él mismo, “como entendía de sastrería” se hacia sus trajes de torero. Frascuelo, preguntó extrañado: ¿A esto, tengo que darle yo la alternativa?