Dinastías toreras

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Sorprendido quedé hace unos días al buscar en el diccionario y leer “dinastía”, concepto que se refiere a la permanencia, conservación en el poder, en caso de las dinastías chinas hasta por lapsos mayores a tres siglos. Si a esas vamos, pues en la historia del toreo no existiría ninguna, aunque también hay que aceptar, que en el otro extremo del concepto, basta que un toriandero, ya se trate de espada; novillero, o subalterno, sea hijo, sobrino o carnal de otro coletudo y ya se les tilda de “dinastía”. Eso es un error, pero, dejamos lo así.

Mejor hagamos honor a las grandes dinastías de toreros, aunque su permanencia en los primeros lugares de preferencia y llena plazas, no rebasan, no llegan a un siglo. En México, tenemos a los Armillas, los Silveti, y en España desde los Bienvenida, los “Gallos” célebre dinastía que incluye a Rafael y Joselito; los Ordoñez que va desde Cayetano, “El niño de la Palma, Antonio, y los actuales Fran y Cayetano Rivera Ordoñez y por supuesto los Dominguín.

Es de Domingo González el padre, el primero de los “dominguines” la célebre frase verdadera sentencia, cuando él, ya en el retiro dedicado a administrar la carrera de los 3 hijos; Domingo, Pepe y Luis Miguel, de ellos, Domingo con un leve empujón de la vida abrazó el camino de la lucha política y Pepe dedicado como su padre a asuntos de despachos; quedando sólo Luis Miguel que ya había mostrado facultades y dones fuera de lo común. Y al padre, a veces le insistan que promoviera a los hermanos, el sabio Domingo sentenció: “Solo uno. Luis Miguel”. No quiero que de los hermanos se hable: ¡Dominguín el bueno y Dominguín el malo!

Otra cosa, parecida, pero otra cosa son las familias de toreros o hermanos toreros: Miguel Baéz “Litri” y Miguel Baéz hijo; José María Manzanares, padre e hijo ¡Torerazos!, pero no dejan de ser eso, padre e hijo, como ejemplo de lo primero. Y los hermanos Girón en Venezuela, Cesar, Curro y Efraín como ejemplo de lo segundo.

Pero, dinastías como tales, muy pocas y si le agregamos el calificativo “De época” se cuentan poquísimas. Existen, hoy o se anuncian como de dinastía, otros que a la sombra del adjetivo quieren, desean serlo. Pues, entonces la cosa está clara, en algunos casos, lo que quieren es toda la familia vivir de lo mismo…”Vivir del cuento” y dado que la familia es grande, pues a vivir del cuento grande.

Carteles de Dinastía

Incluimos aquí un par de carteles de Dinastía; el primero es del año 1978 en San Luis Potosí. Acartelados lucen los nombres de Miguel Espinosa “Armillita chico” y sus hermanos Manuel y Fermín.

Y el segundo es una pintura, todo un cromo, en la que aparecen algunos chavales jugando al toro y al fondo en la pared un vistoso cartel para la Plaza de Valencia que anuncia a los hermanos Blazquez.

Anecdotario taurino:

Toreaba Rafael “El Gallo” huelga decir, torero de dinastía. Y horas antes del paseíllo haciendo relucir la frecuente obsesión de los toreros por el clima, se la pasó exclamando: ¡Maldita lluvia! ¡Maldita lluvia!

Ante un cielo claro y totalmente despejado, a lo que el “mozoespá” le respondió – “Pero Rafaé, el cielo está bien azul”

  • Pues eso, maldita lluvia. Que no aparece” ¡Y hoy son los Miura!

Miguel Espinosa “Armillita chico”. Recién fallecido. Auténtico torero de dinastía.

 

Toreros de dinastía y además de clase y pura cepa; los hermanos Fran y Cayetano Rivera Ordoñez.

 

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Toda una DINASTÍA que va desde Cayetano “El niño de la Palma, hasta el actual Cayetano Rivera, pasando por el apuesto Francisco Rivera “Paquirri”, muy jovencito en esta foto.

 

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Miguel Espinosa “Armillita chico” y sus hermanos Manuel y Fermín acartelados para San Luis Potosí, noviembre de 1978.

 

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Vistoso cromo que muestra en la pared un cartel de Dinastía que anuncia a los hermanos Blazquez: Victor, Raúl y Luis, para la Plaza de Valencia.

 

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