POR EL SÍ A LOS TOROS

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Ahora ha tocado a Santa Fe de Bogotá, la capital colombiana, ahí en la carrera séptima, en el parque, frente a la “Santa María”, señora plaza donde tan bien y de manera tan formal se da la fiesta, ahí, han estado toreros de la talla de Julián López, Miguel Ángel Perera, el galo Sebastián Castella y el torero de la tierra, de Cali; Luis Bolívar, quienes se han manifestado en favor de la fiesta ejerciendo toreo de salón y de exhibición ante miles de asistentes, mientras en Madrid, a la misma hora frente la Puerta de Alcalá, también miles  manifestantes, portando capotes y muletas, muchos aficionados prácticos y maletillas han hecho lo mismo.

Todo esto, al tiempo que en la población de Toro, en Granada, España el Nobel, Vargas Llosa ha recibido reconocimiento, homenaje por su valiente defensa de la fiesta, en horas de vibrante regocijo entre Pasos-Dobles tocados por la banda de la comunidad, aplausos y honores, El escritor peruano de nacionalización hispana nuevamente se ha manifestado: Quienes amamos a la fiesta de los toros debemos sentirnos orgullosos y defenderla sin complejos de inferioridad. La fiesta hunde sus raíces en el pasado más profundo de Europa. España le dio un sentido y una vitalidad de manera artística y cultural, y por eso debemos considerar a esta fiesta algo que mantiene viva nuestra cultura y nuestra lengua, y que además ha irrigado todas las manifestaciones y creaciones artísticas de la humanidad en torno a ella”.

Otros que defienden a capa y espada la fiesta son los dos pájaros en gira por América; Serrat se ha manifestado de manera enfática, a propósito de su estrecha amistad con José Tomás quien ha venido a la tierra de la gente buena, Aguascalientes a anfitrionarles en su casa. Por ello dice Serrat:Mi afición taurina viene por mi amistad con toreros. En los toros, como en todo, hay que mojarse el culo para sacar peces”. El otro pajarraco, Sabina ha dicho: Que no hablen de ecología, ni de amor a los animales porque no conozco a alguien que los ame más que los toreros y los ganaderos”. Por último y en homenaje a y memoria, traemos aquí palabras del inmortal Jaques Costeau: Sólo cuando el hombre haya superado a la muerte y a la imprevisible  no exista, morirá la fiesta de los toros y se perderá el reino de la utopía; y el Dios mitológico encarnado en el toro de lidia, derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses”.

Siendo la anécdota el retrato más fiel de una gran personalidad al trazo de pinceladas verbales que dibujan el perfil, escorzo o frente del personaje en estudio. Tal es el caso de Manuel Rodríguez «Manolete«, de quien hemos presentado una ya larga serie de anécdotas y rematamos con esta que le muestra ya ante la evidencia de la cercanía de la muerte:

Sabido es que «Manolete» fue muy atacado, principalmente bajo el falso argumento de lidiar toros de bajo peso y corta edad. Fue pues tildado de becerrista. 314 kilos pesó «en canal», el último toro que lidió en Madrid, Corrida de la Beneficencia del 16 de julio de 1947. La crónica del ABC reza: «el toro, casi sin querer, le hiere secamente la pierna izquierda, brota sangre, el miembro herido se encoje, pero en un emocionante esfuerzo «Manolete» sigue en pie. La sangre va corriendo por la pierna, ya cubre la negra zapatilla, sobre la que va cuajando. Y aún herido prosigue la faena grande que sabe adornar con la filigrana de sus manoletinas…». En la monumental de Las Ventas, en la enfermería, recuperándose de la intervención quirúrgica, le hace la visita el cronista “Chavito«, de la revista El Alcázar. Manuel Rodríguez con melancolía, manifiesta, fija la vista en la Virgen iluminada en los multicolores azulejos de talavera sobre el muro, lanzando un prolongado suspiro exclama: – ¡A sangre y fuego hasta que me vaya! Suspira nuevamente con profundidad y sentencia: – ¡Menos mal que me iré pronto!

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