“La Tienta de Hembras”

.

PARTE I

Sin duda alguna “La Tienta” es, así debe ser, considerada como la estructura basamental de la fiesta brava. De una tienta de vaquillas correctamente realizada, un promedio – sin exageración – de casi, dos a una de las vacas tentadas deberán ser desechadas, es decir de nueve se aprobaran y pasaran a ser cargadas por toro solamente tres; en esa proporción se actúa para preservar únicamente las que se encargaran de transmitir a su descendencia  sobre todo Bravura, Fijeza y Nobleza. Dice la ganadera doña Laura De Villasante que esto es una “Estimación de parámetros genéticos para el comportamiento durante la tienta”.
Decimos “Tienta de Hembras”, porque también la hay de “machos”, aunque en nuestro medio, esto no se practica con frecuencia. El macho se cría para llegar a la plaza sin haber sido “tocado” o expuesto a faena alguna. Quedando la tienta de machos limitada para aquellos novillos o toros que van a ser destinados a simiente. Serán los “Sementales” o cuando el ganadero quiere corroborar resultados de sus empadres. 


Han escrito los clásicos, Cossío, Sanz Egaña  y Domecq, que la tienta es una verdadera experiencia científica, en la que se demuestra que “el dolor, no detiene la acometividad”. Podría hasta bien afirmarse que “el número de puyazos es igual al Índice de Bravura.” De este modo el ganadero, selecciona la complexión orgánica básica del temperamento esquizoide y los caracteres somáticos, dicho de una manera más simple; en una línea, se trata de seleccionar a la futura madre del toro de lidia.
Nos estamos refiriendo, claro a la ceremonia importantísima de picar a una vaca en la tienta. La vaca a tentar saldrá  a la placita de tientas, y después de dejarla correr en circulo, claro, todo lo que quiera, el tentador intentará “fijarla” con el capote, evitando el lucimiento personal, se trata únicamente de que el animal se “entere” y de ahí la llevará al caballo, haciendo un rápido recorte al dejarla frente al picador. Y ahí, la vaca mostrará su acometividad al ir pronta, lenta o reservadísima, al caballo. El ganadero observará atento esto: ¿Cómo acomete? ¿Baja la cabeza, trata que quitarse la puya, pelea, re-pelea  moviendo alegre el rabo? O de plano; Válgame Dios mío, rehuye, se queja y sale espantada. ¡Dios nos libre! 


Una vez tomada la puya y dada la pelea, el ganadero pedirá que se repita la suerte, ahora dejando la vaca a un mayor distancia. Y podrá haber un tercer intento dejándola arrancarse desde los medios o en terrenos distintos.
Es una forma de seleccionar con la distancia una de las más bellas cualidades de la bravura: arrancarse de largo, observar el galope de la arrancada, la prontitud de la misma y la codicia con la que la realiza.
Todo esto es lo que alguien ha descrito como: La complicada sencillez de colocar una vaca frente al caballo.
En la tienta, la pelea con el caballo es la piedra de toque.

***

 

Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — El popular Pepe Luna Juez de callejón tomando de su schhoma, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Serio e ineludible compromiso de Arturo Macías, el estar acartelado en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla una de las dos plazas, junto con las de Las Ventas de Madrid, de la mayor importancia en España, si bien la de Madrid, es eso, la de la capital. Sevilla le arrebata en buena lid, por su seriedad y el público que ahí señorea en sus tendidos, importancia y tradición. Ha sido el segundo de Palha, una ganadería con todas las de rigor para someter a examen a cualquiera que muleta en mano se les ponga enfrente. Y así ha querido el destino que ocurriera, en ese su segundo al iniciar faena de muleta, Arturo fue prendido en el muslo derecho, accidente seguido al hecho de que al aviso del toro a su lidiador ya había sido dado. Que la Juventud del aguascalestence permitan su pronta recuperación para que pueda aprovechas las oportunidades que por allá le esperan.

***

 

 ¡Carajo…lejos…más lejos.!

Toreaba por aquellos ruedos de dios, en la muy vieja y señorial tierra madre de la fiesta más bella, el celebérrimo, Rafael Gómez “El Gallo”, iba con él en su cuadrilla otro celebre personaje, al tipo de los que antes hemos presentado en este anecdotario; Martincho, cualquiera de ellos, aquí el protagonista principal de la historia es “El Gallo”, quien ante la salida por la puerta de toriles de un ejemplar de aquellos, de aquellos con los que los toreros, la noche previa de la corrida suelen soñar, pues el verbo soñar se convierte en una hipótesis, lo cierto es que no pueden cerrar los ojos, conciliar el sueño, y por tanto mucho menos soñar. Pero ya esta en la arena el enorme animal, La cornamenta es delantera y de verdad parece adelantarse buscando a quien se le ponga enfrente el subalterno dispuesto, bueno, intentando bregar sale temeroso del burladero, al tiempo que pregunta a su matador: – Maestro ¿Dónde lo pongo? La respuesta apenas se escucha, por lo que el coleta en turno insiste gritando: ¡”Lejos!…Lejos”! al tiempo que con el brazo extendido hace señas con la mano indicando: –  Lejos…lejos
A lo que el subalterno aquel peón de brega y confianza con cara más de susto que de desconcierto, pregunta, intrigado: – Pero más lejos…¿Dónde lo pongo?
Y el inmortal Rafael Gómez “El Gallo” responde:
– ¡Carajo, lejos…lejos…donde yo no lo vea!

Etiquetas:, , , , , , , , , , , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario