MANIFIESTO por el ¡SI A LOS TOROS!

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Proclama del grupo: «BIBLIOFILOS TAURINOS DE MEXICO A.C.»

Por la importancia que reviste el documento que el grupo de Bibliófilos de nuestro país y ante la situación que se vive en estos días, reproducimos integro el documento.

ARGUMENTOS HISTORICOS. El arraigo de la fiesta de los toros en nuestro país se remonta a los primeros años de la Conquista.

Con la integración cultural de los dos pueblos que dieron origen a México, es decir, el indígena y el español, la fiesta de los toros fue adoptada en nuestro país como una fiesta propia.

Por tanto, México es, desde su origen un país eminentemente taurino, motivo por el que la fiesta de los toros forma parte del patrimonio cultural de los mexicanos.

La fiesta de los toros en México además de su remoto origen ha desarrollado diversas facetas y suertes originales a lo largo de su evolución que la hacen única e irrepetible.

Para ser fieles a sí mismos y preservar su identidad nacional las naciones deben respetar, cuidar y fomentar sus tradiciones. México no debe ser una excepción a este principio fundamental.

ARGUMENTOS JURIDICOS.

La Constitución Mexicana contempla diversas garantías y derechos humanos en beneficio de los gobernados, mismos que deben ser respetados por las autoridades sean federales, estatales, del Distrito Federal o municipales.

La Constitución Mexicana cuenta con los argumentos jurídicos necesarios para proteger y permitir la celebración de corridas de toros en nuestro país. Así como el ejercicio de los participantes en las mismas, como se desprende de los mandatos constitucionales que a continuación se mencionan:

Artículo 4to. Constitucional. Dispone que: «Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales».

Artículo 5to. Constitucional. Contempla la libertad en el trabajo, al expresar que: «a ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo estos lícitos».

El Artículo 6to. Constitucional establece la libertad de expresión al declarar que: «la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa».

Por lo tanto, el marco constitucional enunciado debe servir de base para defender jurídicamente a la fiesta de los toros de cualquier atentado por parte de particulares o de las autoridades, ya sean federales, estatales, del Distrito Federal o municipales.

La violación de las garantías y derechos sancionados por nuestra Constitución podría dar lugar a la interposición del Juicio de Amparo, que es el instrumento que los gobernados tenemos a nuestro alcance para defensa de los actos ilegales de las autoridades. En el caso del Distrito Federal, se ha distinguido por legislar para proteger los derechos de diversas minorías. Si los aficionados constituimos una minoría, también tenemos derecho a exigir que se nos respeten nuestras libertades y derechos.

ANECDOTARIO DE MANOLETE.

Siendo la anécdota el relato breve de algunos hechos en particular, curiosos o notables, pero que principalmente muestran con pinceladas, trazos rápidos la personalidad de una figura pública y en el caso que nos ocupa, un figurón del toreó. Pasamos a trazar algunas pinceladas sobre Manuel Rodríguez «Manolete».

«Tilapo», «Cazador», «Cilindrero», «Platino», «Troyano», y «Abanico», fueron los 6 Coaxamalucan» 6, lidiados por Manolete – azul celeste y oro -, Pepe Luis Vázquez – azul plomo y oro -, y Luis Procuna – blanco y plata -, en el Toreó de «Cuatro Caminos» el 19 de febrero de 1946 en la corrida de lo más grandiosa y memorable. De la que se dijo entonces que no existían adjetivos para la crónica de ese acontecimiento. Por su faena al primero «Tilapo» dio Manuel Rodríguez vuelta triunfal al ruedo. Al cuarto de la tarde, «Manolete» le cortó oreja y rabo – máximos trofeos de entonces – dio una vuelta al ruedo, después de los despojos de «Platino» y luego, acompañado del ganadero recorrió el anillo para posteriormente, sacar a Pepe Luis y Procuna para otra tercera vuelta y al final, dar una cuarta, recibiendo la más estruendosa ovación que se le haya tributado.

Cuando Procuna término la faena de «Troyano» después de la vuelta, el público pidió insistente a «Manolete» y Pepe Luis que salieron, dando nueva vuelta triunfal los tres.

Fue esta la histórica corrida en que el público, la plaza entera terminaron de pie, gritando insistente, continuamente: ¡Viva México! ¡Viva España! En los comentarios posteriores, «Manolete», todavía emocionado dijo: «Un día de estos van a queré que tamié arrastre ar toro…»

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