¡Reglamento, alcohol, toros y fiesta!

.

 

Escribir sobre la posible reglamentación de la venta y consumo de alcohol en una Plaza de Toros, puede sonar a absurdo. Y uno peca de inocente al tratar la temática de intentar de regular esto, cuando la realidad es otra y a dos pruebas me remito: En cierta ocasión hablando del tema y tratando de calcular la cantidad de cervezas que se venden en el interior de la plaza le decía a un amigo; ¿Cuantas cervezas crees que se tome cada persona? Y yo mismo contesté mi interrogante: – “Yo creo que cada uno, en el tendido se toma de dos a tres cervezas”. A lo que mi interlocutor contestó muy enfático: – “Estas mal. Sí yo me tomo a cerveza por toro, o sea seis, y mi vieja se toma 7 u 8 por corrida”. La otra realidad es que en la plaza, en los tendidos, ya hay no solamente cubeteros, sino además auténticos meseros de camisa blanca, chaleco negro y mandil que igual le sirven una Cuba, un Wiskie, un Desarmador, Blody Mary o un coktail Margarita. Así que tratar de arreglar esto es imposible. Resulta que los más involucrados en poner respeto son los representantes del orden público, los policías uniformados, pero estos elementos al llegar a la plaza se reportan de inmediato con…¡La empresa! Y son utilizados para resguardar la taquilla, en primer lugar, y luego en cuidar que por las puertas de acceso no se introduzca ningún pomo o recipientes con bebidas embriagantes. Y al momento que estallan las broncas en los tendidos; se han visto verdaderas batallas campales con arrojamiento y madrizas con botellas y pomos; pues los “polis”, son los primeros en huir y ponerse a salvo, trepan a sus patrullas y a correr se ha dicho, aunque ellos dicen que van ¡Por instrucciones! Y si del combate la reventa se trata, el negocio es mejor, pues lo que hacen es d levantar a los revendedores, muy fácilmente identificables, aplicarles el “sube y baja” que consiste en subirlos a bajarles la lana, para dejarles libres con la condición de que continúen sus actividades, pero, en otra esquina.

 

Curiosamente la reglamentación taurina dice a la letra: “En los tendidos de la plaza queda prohibida la introducción y venta de debidas alcohólicas. Etc.”, situación por demás absurda, pues sabido es que El Relicario es la cantina más grande de Puebla y sus alrededores. No, de ninguna manera nos espantamos de ello, ni es mojigatería nuestro señalamiento. Es simplemente, que el Reglamento actual, prohíbe la venta y consumo de bebidas alcohólicas, permitiendo sólo la cerveza, por ello pedimos abertura con criterio, ya que la experiencia dicta que las prohibiciones aumentan la venta y consumo de alcohol, bebida que en cantidades industriales es introducida a los tendidos del Relicario por diversas maneras, a cual más ingeniosas por el público, gran parte “neo-aficionados”, acertadamente descritos como “prófugos de antros” y que se burlan y chacotean de los “security corps” contratados por la empresa además de los “polis” uniformados; estos guaruras, bípedos implumes uniformados de manera “casual” es decir; “informal”, o sea que no tiene forma, a espaldas de sus patrones permiten la entrada, el ingreso de colada de aficionados que prefieren cómodamente pasar o untar la mano del guardián con un billete de a veinte, que pagar su boleto, además de que con el pago de esta cuota adquirir el derecho a poder introducir un pomo, que puede ser desde “Torres”, “Solera” o hasta “Parras”. Dependiendo de cada presupuesto. Amén de que el personal cubetero despacha y ofrece a discreción: “Cubas…campechanadas”…”Güisqui, mi jefe, o lo que guste mandar”.

Y a propósito de esta venta desordenada e indiscriminada, ¿Quién va a poner orden entre cubeteros y alcohol despachadores? Que se pasan el reglamento por ahí, por donde les conté, realizando la vendimia a la hora que se les ocurre, sin respetar los tiempos de la lidia y sin tampoco respetar rodillas, muslos y otras partes anatómicas de aficionados y aficionadas que ya de suyo se encentran incomodamente instalados en el graderío semi- improvisado del Relicario. Esta es una problemática seria y avocarse a su solución no es cosa fácil, su re-organización o re-ingeniería como se dice ahora es tema para másd una cuartilla, por el momento, vale subrayar, que debe exigirse y garantizar el más elemental respeto al individuo que, vestido de luces -.- sea figura o no lo sea – esta jugándose la vida frente a un astado.

*** 

¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

De verdaderamente criminal y anti-taurina debe calificarse la actitud de quienes desde el callejón, tratando absurdamente de proteger a su torero, en este caso Torera, mandar matar, asesinar, prácticamente destazar o descuartizar al toro en manos de criminales asesinos a sueldo, que en eso convierten a los picadores. Y todo para “pararle” los toros, volverlos inofensivos y proteger su físico. No cabe duda que si ya “desdenanates” la malagueña se caracterizaba por mandar los toros, lejos, muy lejos al salir del muletazo, para quitarse de ellos y ahora a ese muletazo que los manda lejos agrega la estrategia de partirles la madre desde el caballo, para quedar protegida en extremo. Pero lo más grave, lo más comprometedor lo que más afecta a la fiesta, es la imagen, el mensaje que se transmite a los “ecolocos” los ecologistas enemigos acérrimos de la fiesta a quienes se les dan armas — con estas actitudes – para seguir con su loco hostigamiento en contra de la fiesta. ¡NO fastidies Mary Paz!

Etiquetas:, , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Comentarios (2)

Deja un comentario