LA CÁTEDRA TAURINA DE MARIO VARGAS LLOSA

.

 

Ahora que el nombre de Vargas Llosa está sonando fuerte y que los taurinos estamos de plácemes por el muy merecido otorgamiento del Nóbel de las letras a don Mario, mucho se habla y que bueno que se haga y se multiplican las publicaciones de sus escritos. Pero el escribidor de la Tia Julia, quien también ha escrito un ensayo sobre La Pesca Recreativa y las Corridas de Toros y tiempo atrás, notas autobiográficas relatos, recuerdos e imborrables impresiones de su temprana y muy cultivada afición, cuando, al igual que la mayoriíta de los aficionados asistiendo de la mano de sus mayores a las corridas en el texto que titulo La Capa de Belmonte. También ha sido señalado con el nombramiento como Pregón de la feria de Sevilla, pregón en el que ha dictado Cátedra Taurina. Incluso, en facebook los adictos fueron alertados sobre el comentario que en días pasados nos ha obsequiado con su comentario titulado: “Torear y otras maldades” donde Vargas Llosa relata cuando a la mesa con elegantes personajes; una petulante señora que presidía la mesa temblando de indignación, se queja de la crueldad de las corridas de toros, mientras se saborea una langosta que ha sido cocida, sumergida viva en agua hirviendo, porque dicta la receta de gourmet, que así es cómo con el sufrimiento hace al crustaceo liberar sustancias que aportan sabor y riqueza extraordinarias al guiso. Lo cierto es que son varios e importantes los tauro-escritos del nuevo Nobel.

A continuación incluimos de sus comentarios el qué quizá es el más valioso de todos; herramienta, instrumento de gran utilidad, argumento irrefutable como defensa de la fiesta ante los ataques de los enemigos de tauro. Claro está que intentar discutir con ellos, dada su ignorancia y terquedad resulta estéril, pero lo profundo del argumento es de admirable verdad y viene a propósito del articulo de Luís María Anzón, “La Pesca Recreativa y las Corridas de Toros” que publicó la Fundación Wellington en abril del 2004, leamos lo que cuestiona el peruano, amante irredento de la fiesta: “Los enemigos de la tauromaquia se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es un puro ejercicio de maldad en el que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico contra la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el qué el toro es el rey. El ganado de lidia existe porque existen las corridas y no al revés. Si éstas desaparecen, inevitablemente desaparecerán con ellas todas las ganaderías de toros bravos y éstos, en vez de llevar en adelante la bonacible vida vegetativa deglutiendo yerbas en las dehesas y apartando moscas con el rabo; con lo que les desean los abolicionistas, pasaran a la simple existencia. Y me atrevo a suponer que si les dejara la elección entre ser un toro de lidia y no ser, es muy posible que los esplendidos cuadrúpedos, emblemas de la energía vital desde la civilización cretense, elegirían ser lo que son ahora en vez de nada.

Describe, el también autor en su análisis de La Pesca Recreativa y las Corridas de Toros, los pormenores de la pesca del Lucio, en un río que caracolea entre las montañas suizas. Aunque es silente y no corre la sangre, la operación es de un refinamiento en el ejercicio de la crueldad que pone los pelos de punta –la descripción de Anzón — sobre todo al final de la larga agonía, cuando el pez, con el paladar ya destrozado por el anzuelo de triple punta, va muriendo asfixiado, con los ojos saltados y atónitos, entre coletazos que se apagan a cámara lenta”.

“Cruel agonía que los anti-taurinos nunca han visto. O su sensibilidad no aprecia. ¿Mal de muchos, consuelo de tontos?” – se pregunta don Mario? – “No estoy tratando de demostrar nada con estos ejemplos, que se podrían alargar hasta el infinito” – se responde y nos dicta – “Sino diciendo que si se trata de poner un punto final a la violencia que los seres humanos inflingen al mundo animal para alimentarse, vestirse, divertirse y gozar, ideal perfectamente legitimo y sin duda sano, aunque de tremebundas consecuencias, habrá que hacerlo de manera definitiva e integral, sin excepciones y a la vez sacrificando al mismo tiempo los toros y los zoológicos. Y, por supuesto, los placeres gastronómicos, especialmente los carnívoros y las pieles y todas las prendas de vestir y utensilios u objetos de cuero, piel y pelambreras, y hasta la campaña de erradicación de ciertas especies de insectos y alimañas (¿Qué culpa pueden tener el Anófeles hembra de transmitir el paludismo, la rata la peste Bubónica y el murciélago la Rabia.? ¿Se extermina a caso a los humanos potadores del SIDA, de la Sífilis y del contagioso catarro?) De modo que el mundo alcance esa utópica perfección en que los hombres y los animales gozaran los mismos derechos y privilegios. Aunque, claro está, no de los mismos deberes, por lo que nadie hará entender a un tigre hambriento o a una serpiente malhumorada que está prohibido, por lo oral y por las leyes, manducarse a un bípedo o fulminarlo de un picotazo”.

Concluye la clase de hoy: “Mientras no se materialice esa utopía seguiré defendiendo las corridas de toros, por lo bellas y emocionantes que pueden ser (…) lo que nos conmueve y embelesa en una buena corrida es, justamente, lo que la fascinante combinación de gracia, sabiduría y arrojo e inspiración de un torero, y la bravura y elegancia de un toro bravo, consiguen, en una buena faena”.

*** 

 

¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Falsas sonrisas, expresiones de jubilo que nadie cree, huecos e hipócritas enhoragüenas abundaron al término de la corrida del pasado 2 de noviembre en la feria de “Todos los Santos” que se dio en la Plaza Jorge “El Ranchero” Aguilar en Tlaxcala, corrida ya histórica por la conmemoración de CXL aniversario de la legendaria ganadería de Piedras Negras, una de las cuatro que son “Madre” de todas las casas de ganado bravo que hay en México. Falso y sería dar coba inútilmente al decirle al ganadero que tubo un “gran poder de convocatoria” por la gran entrada que se dio ese día y sobre todo por la presencia en los tendidos de gran cantidad de rostros conocidos. Lo cierto, es que si bien tradición, prestigio y fama enmarcan el nombre de esta divisa, Negro y Rojo, también en los tendidos eran numerosas las indumentarias, y diversas prendas que con los colores de la casa muchos amigos lucieron ese día, pero muchos otros fueron con el morbo de un posible fracaso de la actual administración y cabeza pensante que lleva la ganadería. Pero salieron boquiabiertos por la calle principal de la bella Tlaxcala, viendo que a hombros, una entusiasta multitud llevó a los tres espadas actuantes; Uriel Moreno, el llamado “Zapata”, Fermín Spinola e Israel Téllez, junto con el ganadero Marco Antonio González, en festejante son de triunfo, por cierto, muy merecido.

 ***

 

¡Pues, por ahí mismo se me van a ir!

Muy merecida fama la que rodea la recia personalidad de don Raúl González ganadero de Piedras Negras, en cuanto a la dureza de su talante, de entrega absoluta y fino trato en la amistad inconmensurable y esplendidez en la anfitronía; pero a la vez una capacidad innata para poner a “cada quien en su lugar” cómo se dice coloquialmente hablando. Pues si bien gustaba mucho de atender a sus invitados a tientas, herraderos y demás eventos festivos en el caso de la hacienda y su casa, lo cierto es que no gustaba de la presencia de los llamados “gorrones” que en esto del toro suelen darse a carretadas Por ello, llegar a Piedras, sin la correspondiente invitación bajo el brazo, era un verdadero y peligroso arriesgue. Además de que la principal intención de l´amo era transmitir su deseo de dar y tener categoría a los toreros, que invitados por él llegaban a Piedras, lo primero que don Raúl quería era que los toreros captaran y entendieran bien la importancia del lugar que ocupan y deben ocupar en las estratos sociales. Darles, pues categoría y que ellos aprendieran a dársela. De ahí que no le gustasen o cayeran bien aquellos que no habiendo sido invitados, llegaban a las tientas con el hatillo en mano, la gorra de lado, los ténnis agujereados, y el rojo paliacate al cuello. Llegaban por cualquiera de los diversos caminos; el de la vía del tren, el que salía de Tetla, o a bien casi a campo traviesa entre los veredas al lado de los magueyales, por eso, cuando no eran invitados y el Señor Ganadero lo detectaba, llamándoles aparte y les preguntaba: – ¿Y ustedes, por donde vinieron? A lo que los chavales, no sin cierto temor respondían: – ¡Por ahí señor! — señalando – por los tinacales, las trojes o el polvoriento camino. A lo que el ganadero enérgicamente respondía: ¡Pues por ahí, se me van a ir, ahorita mismo!

Convidándoles a re-andar el camino andado de regreso a casa.

Etiquetas:, , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Comentarios (1)

Deja un comentario